Home Quienes Somos Internacional Voluntariado Buscador 20/11/2008
 

JUAN PABLO II
 
 
 



 

 

De Chiara Lubich, después del fallecimiento de Juan Pablo II

“¡Verdaderamente nos ha dejado un gran Papa, un gran santo! Cómo desearía que volvieran los tiempos en que la santidad era proclamada por aclamación popular. ¡Los jóvenes estarían en primera fila! Su santidad; también yo puedo dar testimonio en persona. A menudo, después de una audiencia con él, me quedaba la impresión de que el cielo se abría. Me encontraba como directamente en contacto con Dios, en una densísima unión con Él, sin intermediarios. Y es que el Papa es mediador, pero cuando te ha unido con Dios, desaparece. Me ha parecido comprender más profundamente cuál es el carisma propio del Papa. La llave para abrir el cielo no les sirve solo para perdonar nuestros pecados, sino también para abrirnos al Cielo abriéndonos a la unión con Dios”.

 

 

UNA VELADA FESTIVA CON EL PAPA JUAN PABLO II

 

No era fácil imaginarse, casi treinta años atrás, un encuentro tan cercano y confidencial con el Papa. Para  nosotros, ex jóvenes de Acción Católica  crecidos en época de Pio XII, era quizá más difícil. Pero a este Papa lo hemos amado y respetado (y a veces aún sentimos nostalgia), el era para nosotros la Autoridad por excelencia, la fuente de la “Verdad y de la Santidad” en la tierra, tan grande y tan sublime  que de ningún modo podíamos imaginarnos un encuentro privado con él, menos aún confidencial.

Corría el verano de 1979.

Estábamos preparados para pasar las vacaciones en Albano Laciale cuando, avanzada la mañana de un hermoso día de verano, nos llega un mensaje de parte del Padre Virginio Rotondi (un Jesuita, fundador del movimiento espiritual OASI, entonces muy conocido, nuestro amigo y Padre espiritual), con la invitación de pasar esa misma tarde una horas con el mismo nuevo Papa Juan Pablo II en su residencia veraniega de Castell Gandolfo.

Además de la inmensa emoción, nos encontrábamos  en apuros y así se lo hicimos saber al Padre Rotondi, pues, como estábamos de vacaciones, no teníamos ropa adecuada (oscura) para presentarnos en una audiencia con el Papa, menos aún por la tarde  y en su residencia. Para nosotros era inconcebible presentarnos delante del Papa vestidos de cualquier manera.

La respuesta del Padre Rotondi fue inmediata y clara y casi nos escandalizo (era un hombre muy autentico)” ….pero qué audiencia ni qué ropa oscura¡¡¡ Este Papa quiere encontrarse con nosotros como somos todos los días y en los jardines de la Villa Pontificia pasar con nosotros una tarde sencilla, espontanea y probablemente alegre, también con nuestros cuatro hijos”

Aceptamos, pero de todas maneras quedamos muy confundidos y preocupados. Tratamos de vestirnos los seis de la mejor manera posible con la ropa de verano que teníamos.

La cita era directamente en los jardines de la Villa Pontificia. A la hora fijada nos dirigimos al lugar establecido donde permanecimos en ansiosa espera, junto a otras 15-20 personas como nosotros y un grupo de jóvenes polacos, del OASI, en total cerca de 40 personas.

No esperamos mucho. Era el atardecer de una esplendida jornada de verano en el marco de los jardines vaticanos, iluminados por esa luz fulgurante, típica de los atardeceres romanos, que desde los Castillos resultan aún más sugestivos al vislumbrarse ese mar color rojo fuego en el horizonte, donde lentamente se va escondiendo el sol. El Papa aparece en toda su majestuosidad, por la senda de la villa, dirigiéndose a nosotros con paso suelto y rápido, alegre y sonriente. Estábamos todos sin aliento, paralizados por la emoción , pero él ya de entrada se nos acerca con todo afecto haciéndonos sentir más cómodos, transmitiéndonos la sensación de ser un Padre acogiendo a sus hijos, con toda su autoridad pero también con todo el calor de Su amor. La nerviosa espera se había transformado así en intima alegría  de sabor familiar. ¡Qué emoción sentirnos familiares del Papa¡   

Después de un primer saludo dirigido a todos, el Papa celebró la Eucaristía ante un altar portátil nosotros a su alrededor. Nos sentíamos suspendidos entre el cielo y la tierra y pensábamos: “¿Es que todo esto puede ser verdad? ¿Estamos verdaderamente aquí junto al Papa hablando y rezando con él?”

No nos dimos cuenta cuanto tiempo duró la Misa, pero no fue demasiado, porque el Papa ya nos había anticipado al inicio que también debíamos tener tiempo suficiente para esta, hablar y divertirnos juntos. De hecho terminada la Misa, el Papa quería hablar con cada uno de nosotros, es más quería escuchar confidencialmente a cada uno, también a los niños en el marco de cada familia. Se acercó él mismo a cada uno. Esta de más decir que ver venir al Papa hacia nosotros nos estremecía más aún. El, sin embargo, nos escuchó con todo su afecto paternal haciéndonos superar la emoción y el nerviosismo.

También hubo una experiencia graciosa para nuestra familia, al preguntarle a nuestro hijo por su nombre el niño respondió “Pablo” … entonces el Papa le dijo: 2¡La mitad de mi nombre¿” pero el niño replicó “si pero con mi padre que se llama Giovani, tenemos el nombre completo del Papa “. Al Papa le hizo mucha gracia esta aclaración y nos abrazó afectuosamente a todos haciéndonos sentir una vez más todo su calor de padre.

Después de haber tratado personalmente con todos los presentes, el Papa se sentó en medio de nosotros. Nos parecía todo tan irreal, pero era la pura verdad.

Un sobrino del Padre Rotondi había llevado una armónica y otro una guitarra. Comenzaron así melodías y cantos de fiesta. El Papa disfrutaba de cada sonido y cada canto tratando de comprender cada palabra (entonces aún no seguía tan fácilmente la lengua italiana). Cuando nuestras tres hijas con su hermano más pequeño entonaron algunas canciones de montaña, el  Papa le agradó tanto que trató de captar los estribillos para cantarlos en coro con ellos. Recuerdo particularmente el canto del cuclillo cuyo estribillo el Papa repetía alegremente, junto con nuestros niños. La velada se extendió hasta cerrada la noche. Al final el Papa feliz y contento saludó a todos, regresando, por los senderos de los jardines, hacia su residencia. Nosotros aún emocionados y confundidos, pero con enorme gozo en nuestros corazones, emprendimos el regreso a nuestras casas. Pero para nuestra familia hubo una segunda oportunidad muy entrañable. Un año después en un encuentro de jóvenes  del OASI, siempre en Castel  Gandolfo, el Papa también participo para celebrar la Misa. En aquella ocasión dos de nuestros hijos, junto a otros niños, hicieron de monaguillo para la celebración eucarística.

El Papa les reconoció y terminada  la Misa llamo a nuestro cuatro hijos y les preguntó: “y vuestros padres ¿no han venido este año?”, los niños respondieron “Por supuesto, pero están entre el resto de la gente”, entonces el Papa nos buscó entre la gente presente.

El episodio fue tan singular que fue publicado en el semanario “ Gente”  remarcando el particular afecto del Papa por las familias y por los niños, y, a su vez, la buena memoria del Papa, que, pasado un año sin haber tratado con ellos, reconocía a estos niños que habían contribuido a alegrar una hermosa velada veraniega de sus vacaciones.

Familia Mattuecci

 

 

 

Siempre pienso

Que cuando Karol se quedó huerfano pensó, a lo mejor un momento, que estaba solo.. Y en ese momento María le acogió como Madre. Como su mamá...
Y le dijo que nunca estaría sólo, que nunca estaría abandonado.

Y ¿habéis conocido en la historia de la Humanidad alguien que haya muerto mas acompañado? Los que estaban en la plaza de San Pedro, las monjas de clausura, los miles de seglares que ese día nos pasamos un sms para estar con el... Hasta los que no creían en nada--- Cómo se lo merecía... El niño que un día se sintió solito y huérfano, provocó el milagro de la única muerte donde las oraciones de todos le acompañaban. Se fue acompañado y estamos seguros de que le recibieron (su Madre) como el Santo que ha sido

Ese día yo estaba fuera de casa y fui a otra misa en otro idioma ( y eché de meno el bendito latín, bendita globalización) pero sé que mis oraciones estuvieron con el, Hizo el milagro. Nos puso a toda la humanidad  a rezar juntos

Anonimo

 

 

Estoy viviendo estos días con mucha emoción. No hay día que no termine derramando alguna lágrima. Pero afortunadamente, todas son de alegría, de una inmensa felicidad que me embarga y me emociona.
Yo también quiero aportar mi testimonio para la causa de beatificación de nuestro amado Juan Pablo II. No puede hablarse de un milagro, desde el punto de vista científico, mi dolor no era físico, pero sí era un dolor grande y muy profundo que él calmó.

Para poder explicar la manera tan intensa en la que este gran hombre ha influido en mi vida, no me queda más remedio que hacer un pequeño resumen de mi infancia y mi particular situación. Nací en el seno de una pareja rota (más bien una pareja que nunca debía haber decidido formar una familia). Antes de nacer yo ya habían surgido problemas entre mis padres, pero tras mi llegada al mundo, decidieron intentarlo de nuevo. Su matrimonio estuvo marcado por continuos intentos y fracasos y, entre medias de ellos, nacimos sus cuatro hijos. Cuando yo tenía ocho años llegó el pequeño de todos. Nació prematuro y, mientras se recuperaba en la incubadora, un ataque epiléptico impidió que su cerebro recibiese el oxígeno suficiente y la consiguiente lesión provocó su retraso. Esto fue una causa más de discusiones en la pareja y un motivo más de dolor para los hijos que sufríamos cada día esas peleas. El 13 de mayo de 1.981, yo tenía sólo ocho años, vi en la televisión la noticia del atentado contra Juan Pablo II. Apenas sabía nada de ese hombre, pero, cuando escuché la noticia, sentí un pinchazo fuerte en mi corazón. Esa noche la pasé en vela, comencé a hablarle a mi hermano Gonzalo (el pequeñín) ya que su cuna estaba en mi habitación, pero pronto se quedó dormido. Entonces, comencé a rezar con todas mis fuerzas las pocas oraciones que sabía (mi familia no era especialmente religiosa) y, cansada de repetir las mismas, decidí hablar con Dios. Me dirigí a El como a un padre, ni yo misma entendía porqué me estaba preocupando tanto por ese hombre vestido de blanco y que apenas conocía, pero lo cierto, es que deseaba con todo mi corazón que se salvase. Era la primera vez que me sentía tan cerca de Dios, que sentía que podía dirigirme a El y que me escuchaba con atención. Por la mañana pedí que me encendiesen la tele (en aquella época los niños no teníamos televisión en la habitación, tan sólo había una televisión en toda la casa y los niños no podíamos encenderla) y sonreí al ver que no se había muerto. Entonces, hablé con Dios por segunda vez, ésta vez para agradecerle su ayuda.

Así que, mi amado Karol fue el maravilloso responsable de mis conversaciones diarias con Dios. Son estas el momento más agradable del día y el que me permite sentir que cada día vivido ha sido un día ganado y no perdido.


Va a hacer un año que nos dejaste. ¡Qué año más largo! Sin embargo, tus palabras siguen sonando fuertes y claras en nuestros oídos y tus ojos siguen enseñándonos claramente el Camino, la Verdad y la Vida.

Hace un año te escribí una carta, cuando la emoción era tan grande que apenas podía pensar. Fue una carta que salía de mi corazón. Ahora, un año después, mi corazón sigue contigo, pero mi cabeza ha reflexionado mucho y he podido pensar en todo lo que nos enseñaste durante tu vida, aquí junto a nosotros. Nunca encontraré la manera de expresar todo lo que has significado para mí, todo lo que me has aportado, cuánto me has ayudado a crecer como persona, todo lo que has contribuido a que cada día ponga todo mi empeño en no descuidar mi dimensión espiritual, esa que me hace ser semejante a nuestro Señor.

Cada noche, antes de irme a dormir, arrodillada ante tu foto comentamos qué tal ha ido el día. Yo te pido que me sigas iluminando el camino y tú me animas con esa tierna sonrisa tan tuya. Te pido que intercedas ante nuestro Padre para que me perdone mis habituales errores y El se une a nosotros y somos una extraña y deliciosa familia. Luego hablamos con Dios y le pedimos por tantos problemas como hay en el mundo, por tanta gente que se siente tan sola y vacía, tan inútil o tan imprescindible... Te pedimos que no nos dejes salirnos de este camino, que nos asistas cuando desfallezcamos, que nunca perdamos de vista el verdadero sentido de nuestra vida. A mí me entra el sueño, estoy realmente agotada y, ese agotamiento me hace sentir incluso mejor, me hace sentir viva y tremendamente agradecida por ese día que se ha ido, pero que, como todos los demás que lo precediron , y gracias a ti, Señor, me ha aportado tanto.


¿Karol, te acuerdas lo que te contaba hace ya tiempo? Que cada vez que veía tu imagen en la televisión o en la prensa no podía evitar llorar... pues sigue siendo así. ¡Pero qué dicha de lágrimas! Antes lloraba al sentir tu sufrimiento y mi impotencia por paliarlo. Ahora lloro de alegría, de felicidad por haber tenido la enorme suerte de ser tú mi Papa, el que me hizo crecer en mi fe, el que me animó ante las adversidades, me guió con su ejemplo y me transmitió tanta Fé y tanto coraje. Pienso que no habría podido vivir esos años de la misma manera si no hubiese contado contigo. Te doy las gracias con todo mi corazón y deseo que sigas iluminándonos desde tu nueva morada, ahora que tienes, si cabe, más cercanía con Dios.

 

 

Mar Fornos

 

 

COMPARTIMOS CON LOS LECTORES DE FORO JUAN PABLO II  UN TESTIMONIO QUE POR SU RELATO REALISTA TRANSCRIBIMOS TAL CUAL SE HA RECIBIDO EN LA REDACCIÓN

MILAGRO

Mi nombre es Lucy
lo que me a pasado realmente es un milagro, les contare mi historia hace mas o menos 1 mes visite la casa de mi madre en donde davan las noticias que querian canonisarle al papa. mi madre en ese momento me dijo el me ha hecho el milagro ya no me duele las piernas y en fin mucho mas cosas. entonces regrese a mi casa donde decidi invocarle mis oraciones al Papa Juan PabloII fue entonces que le prometi escribirles a las personas encargadas que lleven los testimoniso de los milagros de el.
por 2 anos he querido embarasarme y mi problema es la prolactina alta del cual los medico me informaron que no poda embarazarme no perdi esperanzas y segui intentando una vez q le pedi al papa un milagro de embarazo se q el me cumplio ahora estoy embarazada no se como pero lo estoy me hice exames en 6-2-07 donde me indicaban 57% de prolactina alta y el medico me insistio que no podia mientras no vajase. viaje a mi pais y me repeti los examens y me dijeron lo mismo incluso subi a 62.7% luego la doctora me digo no puede y le deseo suerte siga intentando y tomando las medicinas pero al fin hoy 7-17-07 se q estoy embarazada le digo gracias a Juan pablo II que me mando este hijo ese es un milagro segun los medicos tenia que tener 25% para poder embarazarme y ademas le prometi comprar una estampa de el y llevarle siemre en mi cartera como forma de pago a su milagro el me escucho mis ruegos y ese es mi testimonio.
esepro me respondan y me envien un poster grande de el para mi cuarto Gracias

 

 

 

 

Entra en la Iglesia y reza…

Me llamo Metodi y soy búlgaro, vivo en Sofía. Desde marzo de 2002 estoy mal por un tumor en la tiroides, detrás del  esternón. Los exámenes clínicos han mostrado que el tumor estaba junto a la tráquea. Por este motivo en dos clínicas se han negado a operarme.
El Profesor  Cernozemski ha aceptado mi caso, pero ha dicho: “No todo está en mis manos, vete a la Iglesia,  enciende una vela y reza para que todo vaya bien”.
Me operaron a principios de mayo. La operación ha salido bien  pero los médicos no han tocado el tumor. Tengo un catéter. Desde hace años trabajo en la Embajada de la Santa Sede en Sofía. Cuando el Papa Juan Pablo II estuvo en Bulgaria, en el mes de mayo de 2002, la Embajada me encargo  que preparase la comida en su honor. Estaba seguro que si hubiese visto al Santo Padre y hubiese conseguido tocarle, mi segunda operación tendía  éxito. Durante la comida pedí a Mons. Boccardo que me ayudase a obtener la bendición de su Santidad. Terminada la comida, el Santo Padre, ha bendecido no solo a mí, sino también a todo el personal. Estaba muy feliz, este gesto suyo me ha dado nuevas energías  y me ha fortalecido en la fe. Durante todo el período de la enfermedad he estado atendido por las hermanas de la Embajada, en Sofía, que rezaban por mí en la liturgia de la mañana.
El 19 de junio me he sometido a la segunda operación. Ha durado seis horas.
Desde hace tres años, gozo de buena salud; por ello estaré eternamente agradecido al señor y  a la bendición del Santo Padre  Juan Pablo II.

Metodi-Sofía- 22 agosto 2005

 

 

Perdóname porque te he ignorado mientras vivías…
He dado siempre todo por supuesto…
Llega, sin embargo,  el día en que un hombre muere…descubres que el mundo cambia… tu mirada sobre el mundo y sobre las personas no es ya la misma…
No soy católico. Juan Pablo II, te he sentido siempre lejano, te he considerado un extranjero y no he observado en ti nada de particular. Pensaba en ti como si fueses un sencillo empleado, puesto a los ojos del mundo. Por los mass-media y por la Iglesia,  como un gran guía. Pero con tu muerte, ha ocurrido algo extraño, increíble…
Me parece que de repente todo es claro y se ha hecho realidad lo que antes pensaba que era todo falso… era solo humo  en los ojos. Te descubro de nuevo. Comienzo a entender, poco a poco,  la riqueza de tu persona. Después de tu muerte te siento más cercano, te entiendo más que cuando estabas vivo. ¡Como vale la pena leer, estudiar, profundizar en tus escritos…ahora lo sé¡
En un instante El Vaticano, “despacho de San Pedro” ha dejado de ser un misterio para mí… No sé cuanto durara todo esto, espero que toda la vida. Descansa en paz y perdóname  por haberte ignorado cuando estabas vivo…
Estoy contigo…

A.Polonia-20 abril 2005  

 


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