Home Quienes Somos Internacional Voluntariado Buscador 20/11/2008
 

JUAN PABLO II
 
 
 



 

Benedicto XVI explica que en su oración en la Mezquita Azul se dirigió 'al único Señor'
 
 
 


El Papa agradece la "cordialidad y simpatía" de los turcos y destaca el carácter laico de su Estado

Redacción / EP
El Papa Benedicto XVI explicó hoy que durante los minutos de oración en la Mezquita Azul de Estambul durante su visita a esta ciudad la semana pasada se dirigió "al único Señor del cielo y de la tierra, Padre misericordioso de toda la Humanidad".

El Pontífice comentó que su petición tenía como fin "que todos los creyentes puedan reconocerse sus criaturas y dar testimonio de verdadera fraternidad". Por otra parte, indicó que fue un momento "inicialmente imprevisto", pero "significativo" en su visita a Turquía.

Benedicto XVI dedicó la catequesis de hoy a compartir con los peregrinos su último viaje a Turquía que reconoció "difícil bajo tantos aspectos" y no cesó de agradecer a "la amada nación turca" por la acogida del pueblo en "cordialidad y simpatía".

El pasado 29 de noviembre, el Papa se desplazó a Turquía en viaje pastoral. En sus palabras de hoy, el Pontífice destacó de nuevo la necesidad del diálogo interreligioso y la necesidad de respeto por las autoridades civiles de la libertad de culto.

El Papa resaltó que Turquía es un "país emblemático" y "de referencia" en el reto "que se juega hoy a nivel mundial". Explicó que siendo un país de una gran mayoría musulmana está regulado por una constitución "que afirma la laicidad del Estado".

El reto que planteó el Papa es doble, por una parte destacó la necesidad de "redescubrir la realidad de Dios y la relevancia pública de la fe religiosa", y por otra la libertad de culto. "Asegurar que la expresión de esa fe sea libre, sin gestos fundamentalistas, capaz de repudiar firmemente toda forma de violencia", indicó.

El Santo Padre valoró la distinción entre la esfera civil y la religiosa que según dijo "constituye un valor que el Estado debe asegurar al ciudadano y a las comunidades religiosas la efectiva libertad de culto".

CONVIVENCIA ENTRE ISLAM Y CRISTIANISMO
El Papa afirmó que durante su viaje tuvo la "ocasión propicia" de renovar "mis sentimientos de estima en referencia de los musulmanes y de la civilización islámica". Destacó la importancia de que "cristianos y musulmanes se empeñen juntos por el hombre, la vida, la paz y la justicia".

Benedicto XVI celebró la audiencia en el Aula Pablo VI con capacidad para 10.000 personas, al tiempo que se transmitía a través de grandes pantallas a los más de 1.000 peregrinos venidos de la región italiana del Lazio dentro de la Basílica de San Pedro, y a los peregrinos de diferentes países que siguieron la audiencia desde la Plaza. En total más de 16.000 personas.

 

 

 

Fecha publicación: 2006-12-05

Más elocuente que mil palabras: el viaje apostólico a Turquía, según el padre Lombardi

Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede

ESTAMBUL, martes, 5, diciembre 2006 (ZENIT.org).- El mismo viernes, fecha en que finalizaba el viaje apostólico de Benedicto XVI a Turquía, desde el país el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede –el padre Federico Lombardi S.I.- hizo este balance de esas intensas cuatro jornadas en los micrófonos de «Radio Vaticana».

--¿Cuál es el balance global de este viaje?

--P. Lombardi: Evidentemente se trata de un balance extremadamente positivo. Un balance ciertamente superior a las que podían ser las expectativas, probablemente por parte del propio Papa y de sus colaboradores. Recuerdo que también en el pasado, cuando había viajes particularmente comprometidos, digamos también difíciles, como se suele decir, para Juan Pablo II, se apreciaba siempre el valor del Papa, quien los afrontaba con gran empuje y con gran fe, y siempre obteniendo resultados extraordinariamente superiores a cuanto se podía imaginar. Me parece que ha sucedido exactamente lo mismo ahora, con Benedicto XVI. Esto es muy bello y alentador, porque quiere decir que la fe y el valor de los Papas es premiado también al afrontar situaciones que presentan incertidumbres. Un balance extremadamente positivo en todas direcciones, por lo tanto: tanto en la relación con el pueblo turco y con el Estado turco, como en la relación con la religión musulmana, las relaciones ecuménicas con las demás confesiones cristianas y, finalmente, con el aliento para la comunidad católica local.

--Intentemos reflexionar sobre este viaje relatándolo en imágenes. Entre éstas ciertamente permanecerá indeleble la del Papa recogido en meditación en la Mezquita Azul. Un gesto que ha suscitado gran impresión...

--P. Lombardi: Diría que sí. Éste, efectivamente, es el momento que ha atraído más atención y en cierto sentido es también el que ha sido, tal vez, más novedoso y más inesperado respecto a pocas semanas atrás. Me parece que, pensando también en lo ocurrido en los meses anteriores –las discusiones o reacciones después de los malentendidos sobre el discurso de Ratisbona-, la visita a la Mezquita y el momento sucesivo de recogimiento han constituido aquel acto simbólico que, en cierto sentido, ha realizado y ha llevado a la conciencia común y también popular lo que las aclaraciones realizadas en palabras y en las distintas declaraciones propuestas por el Papa y sus colaboradores habían preparado en meses pasados. Pero hacía falta también y precisamente ese acto, aquel paso físico, ese momento de encuentro cordial con la sonrisa, con el corazón abierto, que demostrara y permitiera entender que las distancias estaban superadas y que el diálogo era algo real, profundo y sincero. Diría que, aparte del momento de recogimiento, también la cordialidad del diálogo con el Gran Muftí y con el Imán que acogían al Papa en la Mezquita ha sido un momento especialmente expresivo y feliz.

--Detengámonos en otra imagen fuerte del viaje: el abrazo de Benedicto XVI con Bartolomé I, señal de una cordialidad y, podríamos decir, de un afecto que parece alentar el camino ecuménico...

--P. Lombardi: Aquí se trata de un camino que continúa. Es un camino que el Papa Benedicto XVI ha situado desde el inicio, desde el primer día de su elección, entre las prioridades de su Pontificado. Diría que han sido muy significativas aquí, además de ese gesto, también las palabras pronunciadas por el Papa en el discurso durante la Divina Liturgia, al renovar aquella invitación valiente, profunda y cordial de Juan Pablo II a dialogar juntos, a buscar juntos las vías para definir este ministerio universal de Pedro al servicio de la unión de toda la Iglesia, e igualmente el deseo explícito de unidad que fue recalcado durante la homilía en la última Misa en la catedral católica de Estambul. El deseo apasionado de unidad dice que esta prioridad del Pontificado está verdaderamente muy presente y el abrazo con el Patriarca Bartolomé I y los abrazos de paz también con otros representantes ortodoxos y de las otras confesiones cristianas presentes en la Misa conclusiva del viaje son muy expresivos. Ha habido también ocasión, por parte del Patriarca Ecuménico, de tocar problemas concretos en los que la Iglesia ortodoxa pide la solidaridad, la amistad de la Iglesia católica en sus situaciones de dificultad. Se trata, por lo tanto, de un ecumenismo que debe proseguir: tanto desde el punto de vista de la profundización doctrinal, teológica y eclesiológica, como también desde el de la caridad concreta, cercanía y solidaridad por la misión de evangelización y testimonio cristiano en el mundo actual, en el que verdaderamente de ello hay mucha necesidad.

--En Éfeso y en la catedral del Espíritu Santo en Estambul, el encuentro intenso y hasta conmovedor, en momentos, con la pequeña comunidad católica de Turquía: el Papa en varias ocasiones, durante el viaje apostólico, ha pedido que se garantice la libertad religiosa. ¿Qué expectativas se pueden alimentar ahora?

--P. Lombardi: Ciertamente ha sido manifestada esta petición de la afirmación de la libertad religiosa, que de por sí está presente en la Constitución turca, pero con una interpretación de ella que, en la práctica, deja que desear a veces, creando dificultades. La afirmación del principio ha sido, por lo tanto, muy clara, y no sólo en los discursos, sino también en los coloquios celebrados con las distintas autoridades, tanto por parte del Papa como de sus colaboradores.

Ha habido también –en particular en el encuentro con el vice primer ministro- la propuesta concreta de instituir una comisión a nivel de gobierno y de representantes de la Iglesia para afrontar estos problemas concretos. En este sentido ha representado ciertamente un aliento para la vida de la comunidad católica, para su fe y entusiasmo, pero también una premisa de realizar pasos concretos de continuidad, de manera que las premisas planteadas por esta visita puedan desarrollarse y dar frutos. Uno de los puntos que me ha impresionado, sobre todo en la Misa conclusiva, ha sido el de la unidad y de la comunidad entre los diversos ritos. Había cuatro ritos diferentes de comunidades cristianas católicas que viven en Estambul y que manifestaron su variedad y su riqueza en la Liturgia de la mañana. Hubo, por lo tanto, también una invitación a la unidad, a la comunión de las riquezas, de las tradiciones y de las expresiones culturales dentro de la Iglesia católica. Una invitación cordial, ésta última, que ha llegado de esta reunión de oración en la que el Papa también hizo referencia explícita ayer más de una vez.

--Como es sabido, eran muchas las expectativas del viaje, acompañado también por algunas preocupaciones. ¿Se puede decir entonces, sin exagerar, que el Papa ha sabido conquistar a todos, tal vez más allá hasta de las expectativas?

--P. Lombardi: Diría que sí, y esto me parece un resultado extremadamente positivo. El viaje ha dado frutos en todas direcciones y esto ha mostrado que no había direcciones, entre sí, opuestas o divergentes o en competencia, sino que se puede construir en paz y que se pueden dar mensajes positivos para invitar a todos los de buena voluntad a colaborar y a construir una convivencia mejor. No querría olvidar, de hecho, los fuertes llamamientos por la paz en Oriente Medio, muy cercano de aquí –Turquía es, en cierto sentido, una nación de esta área geográfica-, que el Papa ha realizado en varias ocasiones alentando el compromiso de la comunidad internacional y, en especial, también de esta gran nación, a favor de la paz en esta región tan crítica.


 

 

 

El Papa deja en Turquía un mensaje de paz

«Parte de mi corazón se queda aquí», afirmó el Papa en su despedida en el aeropuerto

Ángel Villarino Enviado especial


Estambul- Doce de la mañana. En un cruce de peatones, ante un semáforo, la Policía bloquea el paso y decenas de personas esperan pacientemente su turno para atravesar la calzada. Pasa la comitiva papal y en ella pueden contarse más de 30 autos desfilando a toda velocidad. Tras los cristales de uno se reconocen claramente la figura y la sotana blanca de Benedicto XVI. Una señora aplaude, el resto de los espectadores observan con una combinación de indiferencia y curiosidad. Hace un mes, durante la fase preparativa del viaje, nadie habría esperado un regreso a casa como el de ayer. El Papa se marchó de Turquía sin haber suscitado un solo motivo de protesta; y eso a pesar de que las medidas de seguridad bloquearon las arterias de la metrópoli durante tres días.
   Visiblemente satisfecho por el éxito del que ha sido considerado el viaje más complicado de su Pontificado, Benedicto XVI concluyó ayer su periplo por el único país laico de mayoría musulmana con una misa ante la pequeña comunidad cristiana, celebrada en la catedral del Espíritu Santo de Estambul. En su homilía afirmó que la Iglesia no pretende imponer nada. La única exigencia que tiene el catolicismo, aclaró, es que se respete la libertad religiosa. Liberada la tensión de días anteriores el Papa lucía cansado, pero contento. Una ojeada a la Prensa explicaba el porqué.
   Los diarios de todo el mundo se deshicieron en elogios con el Pontífice, así como también con la paciencia y hospitalidad del pueblo turco. Todos los periódicos del país publicaron la fotografía del Papa rezando en la Mezquita Azul, acompañada por comentarios positivos. «La temida visita del Papa concluyó con una sorpresa fantástica», tituló «Aksam», «La paz de Estambul» destacó «Milliyet», «Historia escrita en Estambul» enalteció «Vatan». En un editorial del diario «Hurriyet», el mismo desde el que se vertieron hace unos meses durísimas críticas contra Benedicto XVI por el discurso de Ratisbona, se llegó a asegurar que el Pontífice es hoy un personaje «simpático» a ojos de la población.
   De un parecer similar se mostraron los principales diarios del mundo árabe, aunque en ellos la cobertura del viaje apostólico no ocupó tanto protagonismo como en los medios europeos y turcos. «Al Sharw Al Awsat» fue el único que dedicó la portada al evento, asegurando que «El Papa mira hacia la Meca». El libanés Annahar destacó la visita del Papa a Santa Sofía y la Mezquita Azul, calificando ambos gestos de «excepcionales iniciativas».
   Mientras el Papa volaba de regreso a Roma, se sucedían las declaraciones de aprobación en todos los rincones del planeta. El Gran Muftí de Estambul, Mustafá Agrici, subrayó la importancia de la visita a la Mezquita Azul, durante la cual Benedicto XVI meditó en silencio durante un minuto mirando a la Meca. Agrici también reveló, en una entrevista, que la imagen que el Papa dejó como mensaje de diálogo con el islam no resultó improvisada, sino fruto de una minuciosa negociación entre el Vaticano y la diplomacia del país otomano. También el Patriarca Ecuménico, Bartolomé I, se mostró «convencido» de que la visita pasará la Historia y será recordada por su «valor incalculable» en el «proceso de reconciliación» entre las iglesias católica y ortodoxa.
   Al llegar al aeropuerto, antes de subir al avión, Benedicto XVI agradeció al pueblo y el Gobierno turcos los esfuerzos realizados para que su estancia transcurriese en paz y se desarrollase con éxito. «He pasado unos días muy bonitos aquí. Doy las gracias a toda la nación turca. He dejado una parte de mi corazón aquí», dijo, pidiendo perdón a los ciudadanos por las «incomodidades» que les haya podido acarrear la organización del evento, el bloqueo del tráfico y todo lo demás.
   Las autoridades estambulitas aclararon que las medidas de seguridad adoptadas, que paralizaron la vida cotidiana de la ciudad, «se tomaron para su mayor comodidad (del Papa)». Antes de la despedida final, tanto el Gobierno turco como Benedicto XVI reiteraron su confianza en que este viaje haya contribuido a la paz y la amistad entre religiones. «Para el Pastor Supremo de la Iglesia católica, el diálogo es un deber. Doy gracias al Señor por haber podido dar un signo de este diálogo y a favor de una mayor comprensión entre las religiones y las culturas, en particular con el islam», concluyó el Pontífice.
   Las reacciones de la comunidad musulmana en España también fueron calurosas. El presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España (Ucide), Riay Tatary, afirmó a Europa Press, que este viaje «reabre el diálogo» de cara a «mejorar» una convivencia que, según su opinión, se ha «deteriorado mucho» en los últimos tiempos. Del Papa, Tatary destacó su «actitud cercana» y sus esfuerzos por sanar «el daño interreligioso que se había producido anteriormente».
   Ya en Italia, el Papa fue recibido en el aeropuerto por el premier trasalpino, Romano Prodi. También le fue entregado un telegrama del presidente de la República, el ex comunista Giorgio Napolitano, quien aseguró que el periplo turco culminó «con éxito» y que esto demuestra «el éxito del papel y los esfuerzos de la Santa Sede, y del Papa personalmente, en la promoción del diálogo y la mutua comprensión entre pueblos, culturas y religiones».
   El balance final llegó por boca del portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi. «La visita ha sido extremamente positiva y ciertamente superior a lo que podían ser las expectativas, incluso por parte del Papa y de sus colaboradores», aseguró. Desde su punto de vista, el recorrido por tierras turcas «ha sido mucho más bonito y esperanzador, porque quiere decir que la fe y la valentía de los Papas se premia también al afrontar situaciones que se prestan a la incertidumbre». Misión cumplida.
  

 

 

Papa expresa su respeto al islam desde la Mezquita Azul
 
Benedicto XVI oró "por toda la humanidad" junto al clérigo Mustafá Cagrici durante su visita a la Mezquita Azul de Estambul (AFP) 
 
 
 
 
Benedicto XVI es el segundo Pontífice en visitar un templo musulmán


Estambul, Turquía.- Benedicto XVI oró junto a un clérigo islámico en la Mezquita Azul, la más famosa de Turquía, un dramático gesto hacia los musulmanes después de la furia que provocaron sus declaraciones sobre la violencia y las enseñanzas del profeta Mahoma.

El Pontífice inclinó su cabeza y cerró sus ojos durante casi un minuto después que Mustafá Cagrici, el principal clérigo de Estambul, expresó: "Ahora voy a orar", destacó AP.

Al salir de la célebre Mezquita Azul, el Papa se acercó a Cagrici y le agradeció por "este momento de plegarias".

"Esta visita nos ayudará a encontrar juntos el camino de la paz por el bien de toda la humanidad", manifestó Benedicto XVI durante la segunda visita que realiza un Papa a un lugar de oraciones de los musulmanes. Su predecesor, Juan Pablo II, visitó una mezquita en Siria en 2001.

La visita a la mezquita fue incluida en el itinerario de Benedicto XVI como una "señal de respeto" durante su primer viaje papal a una nación musulmana, expresó la semana pasada el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

El Papa recibió como regalo un azulejo vidriado decorado con una paloma y una pintura con el Mar de Mármara.

Por su parte, el Pontífice entregó al imam un mosaico con cuatro palomas. "Oremos por la fraternidad y por toda la humanidad", expresó el Sumo Pontífice en italiano.

Lombardi dijo que Benedicto XVI "hizo una pausa para meditar" dentro de la mezquita y "seguramente sus pensamientos estuvieron con Dios". Benedicto XVI también visitó el museo de Santa Sofía.

El Papa ha ofrecido una amplia gama de mensajes de reconciliación a los musulmanes desde que llegó a Turquía el pasado martes, incluyendo apelaciones para un mejor entendimiento y apoyo a los intentos de Turquía de integrarse a la Unión Europea.

También ha manifestado sus propias demandas. Después de una demostración simbólica de unidad con el patriarca ecuménico Bartolomeo I, el líder espiritual de los cristianos ortodoxos de todo el mundo, el Papa nuevamente pidió más libertades para las minorías religiosas y lamentó las divisiones entre los cristianos.

"Las divisiones que existen entre los cristianos son un escándalo para el mundo", expresó Benedicto XVI.

 

 

 

 

 

El «más difícil todavía»

José Ángel Sáiz Meneses


El momento central de este quinto viaje internacional de Benedicto XVI ha sido la firma de una declaración conjunta con el Patriarca Bartolomé I, que tuvo lugar ayer, fiesta de San Andrés, patrón principal de la Iglesia ortodoxa. Otro momento significativo ha sido la visita a la Mezquita Azul, como «signo de respeto y atención hacia el islam», y, entre otros, el encuentro con el Gran Rabino de Turquía.
   Turquía es una encrucijada de religiones y civilizaciones, de Estado laico sui generis y sociedad islámica, un mosaico de pueblos y culturas, con la mirada puesta en Europa pero sin asumir del todo los valores de Occidente. El viaje estaba programado desde hace más de un año, con los objetivos pastorales de reforzar el ecumenismo, los lazos de unión con la Iglesia ortodoxa, y también de tender puentes de diálogo con los creyentes musulmanes y con todos los hombres de buena voluntad. En el contexto actual las circunstancias ponen de relieve especialmente su servicio a la verdad y su propuesta de diálogo entre fe y razón.
   Una característica que destaca en este Papa es su crítica al relativismo moral y su defensa firme de la verdad objetiva. Es algo que lleva dentro y que afloró en el momento de la elección de su lema episcopal: «Cooperador de la verdad». Forma parte de sus inquietudes, de su programa, de su entraña más profunda, en definitiva de su vida. Y en este eje podemos incluir tambiénsu actitud abierta de diálogo como una de sus prioridades. Diálogo con la cultura y la ciencia, diálogo con las confesiones cristianas, diálogo interreligioso, diálogo con los no creyentes.
   Los viajes de Juan Pablo II a Cuba en 1998 y a Tierra Santa el año 2000 ya fueron viajes difíciles, pero me parece que éste de Benedicto XVI a Turquía es el más difícil todavía. Sin embargo tengo la serena certeza de que dará un fruto abundante y de que habrá un antes y un después de este viaje, porque desde la sencillez y la discreción, desde la fortaleza y el coraje, desde su confianza en Dios, está tendiendo puentes de diálogo entre la fe y la razón, entre las diferentes confesiones cristianas, entre las diferentes religiones, entre Occidente y el islam, dos mundos tan diferentes pero llamados a entenderse. Está construyendo sólidamente sobre el fundamento de la verdad y el amor. Benedicto XVI está siendo estos días mensajero de paz y de unidad. ¡Gracias, Santo Padre!
  
   Obispo de Terrassa

 

 

 

Fecha publicación: 2006-11-28

Las condiciones del diálogo interreligioso con los musulmanes

Habla la teóloga católica Ilaria Morali

ANKARA, martes, 28 noviembre 2006 (ZENIT.org).- La teóloga Ilaria Morali participa anualmente en encuentros de diálogo interreligioso en Turquía, donde explica a sus colegas y estudiantes musulmanes las bases del cristianismo.

En esta entrevista concedida a Zenit, comenta los puntos de intercambio con los intelectuales musulmanes sobre la fe y el diálogo interreligioso.

Ilaria Morali, desde hace diez años profesora de Teología Dogmática en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, participa activamente en la promoción del diálogo interreligioso en Turquía, en colaboración del experto en islam, el padre Maurice Bormanns, manteniendo fecundas relaciones científicas con docentes de Teología Islámica de Konya, Samsun y Estambul.

--Usted acaba de regresar de Turquía. En el mundo intelectual en el que se ha movido, ¿qué ambiente ha podido percibir respecto a la visita del Papa?

--Morali: Las noticias de estos días ciertamente muestran que hay dificultades objetivas, sobre todo entre la gente corriente y entre los movimientos más alineados.

Sin duda, a este clima ha contribuido la oleada mediática propagada tras el discurso de Ratisbona [el 12 de septiembre pasado]. Esta a su vez ha suscitado una oleada emotiva, antes de que se hiciera evidente el sentido de las palabras del Santo Padre o de que hubiera tiempo de releer el contenido.

Y esta oleada emotiva ha rozado también a los ambientes intelectuales, que quizá no están totalmente habituados al nuevo estilo de papado inaugurado por Benedicto XVI.

En mis diálogos sin embargo he podido constatar que, más allá de una aparente desconfianza, hay un gran interés por este Papa. Ha provocado un positivo salto de calidad en el diálogo islámico-cristiano, mostrando que la confrontación, si quiere ser verdadera, no debe tener miedo de tocar también puntos controvertidos o incómodos para ambas partes.

--¿Benedicto XVI ha instituido una nueva manera de dialogar con el Islam?

--Morali: Por lo que yo he podido comprender en Estambul, hablando con algunos colegas musulmanes, me he dado cuenta de que no se imaginaban que pudiera haber un modo diverso de dialogar diferente al de Juan Pablo II.

Pensaban que era el único registro posible para una comunicación, mientras que era necesario dar un paso para una maduración ulterior en el intercambio.

Y este paso, como toda novedad, ha comportado un reasentamiento de los equilibrios y la creación de nuevas premisas para trasladar el diálogo desde los gestos a la confrontación intelectual, viva y difícil, afrontando los problemas e implicando más directamente al mundo de los intelectuales moderados, dándoles una extraordinaria oportunidad de emerger y participar con más valentía en el intercambio.

Un colega musulmán, durante nuestro encuentro, afirmaba que «diálogo» se ha convertido en una expresión que ha sufrido una inflación, pues se usa sin venir a cuento.

En efecto, se ha perdido totalmente el sentido de lo que la Iglesia católica con Pablo VI quiso decir y hacer hablando de ello por primera vez en la «Ecclesiam Suam».

Y me parece verdadera la afirmación de mi colega. Muchos católicos han perdido el sentido exacto que el Magisterio atribuye al diálogo y han reducido su valor pensando y haciendo pensar también a los musulmanes que éste debería expresarse sustancialmente con gestos de amistad y solidaridad, evitando una confrontación serena pero difícil incluso sobre puntos dolorosos.

--Pero el diálogo no puede reducirse a temas teológicos y puntos «dolorosos», como usted dice.

--Morali: El diálogo no se improvisa y además es equivocado concebirlo en abstracto, como muchas veces se piensa, como «diálogo entre la religiones».

En realidad es un diálogo entre personas concretas, pequeños grupos. Como toda dinámica interpersonal, implica una progresión, un crecimiento. Así también el encuentro entre miembros de religiones diversas supone un camino y etapas valerosas.

Por ello, estoy convencida y lo he dicho a algunos amigos musulmanes de Estambul que, gracias a esta visita papal no sólo conocerán un rostro nuevo de papado, sino que el enfoque inédito de Benedicto XVI les llevará a implicarse bastante más en el intercambio y en la reflexión que antes.

--¿Qué percepción ha tenido de la situación de los cristianos en Turquía?

--Morali: Ciertamente he percibido un gran sufrimiento, en parte como legado de discriminaciones y persecuciones padecidas en un pasado no demasiado lejano, y en parte debido a la situación de dispersión y fragmentación de las mismas comunidades cristianas.

El asesinato del padre Andrea Santoro sacerdote italiano asesinado en Turquía el 5 de febrero de 2006 es seguramente el signo de que existen peligros objetivos a los que se exponen sobre todo las personas más comprometidas.

El islam turco, como alguno me explicaba, no es sólo el de las grandes ciudades como Estambul, que se parece cada vez más a una metrópolis occidental, sino también el de los campos aislados, pequeñas aldeas, formaciones extremistas.

Nosotros hacemos simplificaciones demasiadas veces pensando que el islam es un hecho unitario, pero como explican mis amigos turcos, en este país el islam se compone de mucha realidades.

Por otra parte, precisamente diálogos como los de Estambul que se celebran bajo el patrocinio de la Universidad Marmara de Estambul, muestran un cambio de clima.

Voy a poner ejemplos para confirmar lo que estoy diciendo: el año pasado fui a visitar el Centro de Estudios Islámicos de Estambul, en especial la biblioteca. Pues bien, mis amigos turcos me enseñaron con justo orgullo el sector que han dedicado a los libros cristianos. Lo han instalado a propósito para dar la posibilidad a los estudiantes musulmanes de ir directamente a las fuentes cristianas para conocer nuestra tradición de fe y nuestra historia.

He examinado los estantes y he podido percibir cuánto cuidado han puesto en la búsqueda de estos libros. Ellos me confiaban sin embargo la dificultad de encontrar en las editoriales católicas libros efectivamente fiables que den una visión objetiva de la doctrina y de la historia cristiana. Les di la razón, constatando la escasa calidad de algunas publicaciones editadas por las editoriales católicas, a veces más proclives a publicar libros de teología relativista que de sana teología católica.

Sé que un colega musulmán ha traducido al turco la encíclica «Fides et Ratio» y se ha encargado de la publicación. Esta iniciativa no beneficiará sólo a los estudiantes de teología comparada sino también a los mismos cristianos que no tienen ciertamente los medios y las fuerzas para emprender semejantes iniciativas.

--¿Cómo vive el acercamiento a los musulmanes turcos?

--Morali: Como teóloga dogmática tengo que decir a los cristianos que quieran aventurarse en el diálogo interreligioso que la condición necesaria para un intercambio es evitar cualquier improvisación.

Yo no soy profesora especializada en islam y mis interlocutores lo saben, de manera que en mis exposiciones presento simplemente la doctrina católica, dejando luego al padre Maurice Bormanns las implicaciones para el islam.

Mis comunicaciones son apreciadas porque hablo con extrema franqueza de mi fe sin esperar que mis interlocutores estén de acuerdo conmigo.

Los encuentros de Estambul exigen de cada uno de los participantes una larga preparación. Por mi parte, trabajo dialogando mucho con el padre Bormanns para poder elaborar mis intervenciones desde una perspectiva que puede resultar de mayor interés para mis interlocutores. Muchas veces mis conferencias son la base para un diálogo que el padre Bormanns, con su gran competencia, realiza estableciendo comparaciones y paralelismos o, por ejemplo, citando autores.

De este modo, el dogmático católico y el experto en islam católico se convierten en actores de un diálogo muy profundo.

Así he podido constatar, entre otras cosas, la superficialidad de algunos enfoques que hoy se ven dentro del mundo católico, cuando se habla de diálogo entre las religiones, como si una religión fuera igual a otra, o cuando se organizan «iniciativas de diálogo» sin tener una preparación adecuada, ni en materia de fe católica ni en la tradición de nuestro interlocutor.

--¿Por qué es tan crítica con algunas formas de diálogo interreligioso?

--Morali: Recuerdo que el año pasado, en el momento del intercambio con la asamblea, una persona del público me preguntó si al menos podía aceptar que Mahoma fue el último de los profetas y el más grande. Dirigiéndome a un público compuesto de musulmanes, antes de responder, le pregunté a mi vez: «Si yo hiciera una pregunta análoga sobre Jesucristo, por ejemplo pidiendo a un profesor musulmán que admita al menos que Jesucristo es tan grande como Mahoma, ¿considerarían que es un buen musulmán si, por complacerme, me diera la razón? Ustedes preferirían --creo yo-- que fuera coherente con su fe incluso a costa de disgustarme con su respuesta. Pienso que ustedes quieren de mí una respuesta como mujer católica y no apreciarían una respuesta de componenda para complacerles. No me considerarían una buena cristiana católica. Por ello les respondo como cualquier católico debería responder: con sinceridad y serenidad».

Recuerdo que este razonamiento tocó cuerdas profundas en mis colegas musulmanes que me manifestaron un gran aprecio por la sinceridad y transparencia demostrada, y también por mi valor al darles una respuesta que ciertamente no era totalmente aceptable para un musulmán.

Un profesor me dijo: «doctora Morali, nosotros queremos dialogar con católicos de verdad, no con católicos a medias, aunque esto sea ciertamente bastante más difícil. Siga así, por favor».


 

 

 

 

Campo diplomático minado espera al Papa en visita del martes a Turquía

Ankara. Turquía. DPA.- Cuando el papa Benedicto XVI arribe el 28 de noviembre a Ankara, la capital turca, no estarán presentes las multitudes que suelen recibirlo en sus viajes al exterior, el primer ministro se hallará de viaje en otro país y el presidente no estará aguardándolo al pie de la escalerilla del avión.


 
 
La visita papal ha estado rodeada de controversia desde que se propuso cuando todavía Juan Pablo II era el jefe de la Iglesia católica.

La invitación original para visitar Turquía fue hecha por el patriarca ortodoxo griego Bartolomeo I, quien vive en Estambul. Pero el Estado turco afirmó que el patriarca no tiene derecho a realizar ese tipo de invitaciones.

Las autoridades turcas consideran que, como jefe del Estado vaticano, debe recibir una invitación del jefe de Estado turco, el presidente Ahmet Necdet Sezer. Después de una larga espera, Sezer finalmente envió la invitación que, entonces sí, fue aceptada por el Papa.

La controversia pareció haber desaparecido hasta que el alemán Joseph Ratzinger fue elegido nuevo Papa tras la muerte de Juan Pablo II. Los diarios turcos remarcaron que el nuevo pontífice, cuando todavía era cardenal, expresó que Turquía no debería convertirse en miembro de la Unión Europea.

A esto se sumaron las declaraciones del Papa en setiembre pasado cuando, en su conferencia en la universidad de Ratisbona, citó un diálogo entre un emperador bizantino del siglo XIV y un erudito persa en el que el emperador se refirió al profeta Mahoma como alguien que sólo había generado cosas "malas e inhumanas por querer predicar su fe usando la espada".

Los musulmanes de Turquía y de numerosos otros países protestaron inmediatamente, llegándose incluso a la quema de iglesias y al asesinato de una monja italiana en Somalia. El Sumo Pontífice expresó su pesar por el malestar que generaron sus declaraciones y afirmó que el punto de vista expresado en la cita del emperador bizantino no concuerda con el suyo, pero no las retiró.

El presidente de la oficina estatal de Asuntos Religiosos en Turquía, Ali Bardakoglu, dijo que la visita puede ayudar a mejorar las relaciones entre los mundos católico y musulmán, pero remarcó que Benedicto XVI debería ofrecer también unas disculpas completas por sus declaraciones.

"El viaje no resolverá todos los problemas, pero será un buen paso en dirección al diálogo", afirmó Bardakoglu al diario italiano La Stampa.

El Papa se reunirá con el presidente turco y Bardakoglu y luego viajará a Efeso, el lugar donde se cree que María, madre de Jesús, pasó sus últimos días. Después se trasladará a Estambul para entrevistarse con el patriarca Bartolomeo I.

Las autoridades del Vaticano afirman que ese será el punto más destacado de la visita del Papa a Turquía, una oportunidad para mejorar las relaciones y curar viejas heridas entre las Iglesias católica y ortodoxa, pero esto es visto con sospecha por parte de los funcionarios turcos.

El estatus del patriarca es una cuestión diplomática particularmente espinosa. Turquía no reconoce el título de "Su Santidad Patriarca Ecuménico" de Bartolomeo y en cambio lo llama líder espiritual de la minoría griega en Turquía, una minoría que apenas abarca a unas 5.000 personas.

La Iglesia católica, sin embargo, reconoce el título de Bartolomeo I y cada vez que se usa la palabra "ecuménica" se genera una erupción diplomática en Turquía.

Los festejos en 2003 en Ankara por el jubileo de plata del pontificado de Juan Pablo II, durante los cuales Bartolomeo I rindió tributo al papel del Papa en la difusión de la paz, fueron boicoteados por el gobierno y los políticos de la oposición debido a que el nuncio apostólico, representante del Vaticano, realizó una invitación en la que se afirmaba que el "patriarca ecuménico" estaría presente. Hubo incluso pedidos para que el nuncio apostólico sea expulsado del país.

Otra posible controversia diplomática podría ocurrir cuando el Papa visite al patriarca armenio Mesrop Mutafyan.

El Estado turco niega por completo todas las acusaciones de que las masacres de los armenios cristianos durante la Primera Guerra Mundial constituyeron un genocidio y los observadores seguirán de cerca a Benedicto XVI por cualquier comentario que pudiera realizar sobre este controvertido tema.

El gobierno turco destacó que cree que el viaje del Papa a Turquía ayudará al diálogo católico-musulmán, pero en general reaccionó con frialdad ante la visita.

El primer ministro Recep Tayyip Erdogan ni siquiera se reunirá con el Sumo Pontífice, ya que estará de viaje en Letonia, donde asistirá a la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Tanto funcionarios de Turquía como del Vaticano negaron que esto sea un desaire.

Las visitas del Papa al extranjero normalmente están asociadas con grandes multitudes de creyentes reunidas para saludar al líder de la Iglesia católica. El viaje de Benedicto XVI a Turquía podría ser más bien lo opuesto.


 

 

Cuatro días entre el islam, el corazón ortodoxo y las raíces cristianas
El Papa visitará Ankara, Éfeso y Estambul, en el tercer viaje de un pontífice a Turquía
I. DOMÍNGUEZ/ANKARA
 
 
 
Benedicto XVI será el tercer Papa que viaje a Turquía desde el cisma ortodoxo de 1054, tras Pablo VI, que rompió el hielo en 1967, y Juan Pablo II en 1979. A Ratzinger le corresponde hacer aún más fluidas las relaciones con el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, dirigido por Bartolomé I, que representa a 200 millones de fieles y tiene como sede el Fanar de Estambul, el 'Vaticano' ortodoxo. De la visita se esperan grandes pasos: el Papa y el Patriarca se encontrarán hasta tres veces y cada uno participará en la ceremonia religiosa del otro. Eso será el 29 y el 30 en Estambul.

Pero el primer día, mañana, que pasará en Ankara, Benedicto XVI lo dedicará a las autoridades. Aún no está claro si el primer ministro, Tayyip Erdogan, al final irá a recibirle al aeropuerto, pero la cita crucial es con el director de Asuntos Religiosos, cargo laico equivalente al Gran Muftí, Ali Bardakoglu, que fue quien levantó la liebre del discurso de Ratisbona. Por tanto, ya desde el primer día se abordará la espinosa cuestión, como una señal poderosa que facilite el resto de la visita. Además, es casi seguro que el 30, el Papa visitará la Mezquita Azul de Estambul como gesto de respeto. Sería el segundo pontífice en entrar en una, tras Juan Pablo II en 2001.

Pero además Turquía es una de las cunas del cristianismo, tierra de los primeros concilios y patriarcas. El miércoles, antes de ir Estambul, el Papa hará escala en Éfeso, donde según la tradición se halla la casa donde la Virgen pasó el final de su vida. Por último, el viernes, antes de irse, Ratzinger encontrará a la comunidad católica. Y hay una huella más: el Papa se alojará en Estambul en la residencia donde vivió el futuro Juan XXIII, en sus nueve años de delegado apostólico en Turquía, de 1935 a 1944. Su contacto con los ortodoxos y el islam marcarían luego la evolución de la Iglesia.

 

 

El Papa irá bien protegido a Turquía
VICTOR L. SIMPSON / AP
CIUDAD DEL VATICANO
Cuando el papa Benedicto XVI descienda en Turquía de su limusina blindada, Doménico Giani ya estará en la puerta, sus amplias espaldas cubrirán al pontífice católico y sus ojos agudos escudriñarán a las multitudes que le den la bienvenida.

Giani es el jefe de seguridad de Benedicto. Encabezará un contingente de funcionarios del Vaticano fácilmente distinguibles en sus trajes oscuros que protegen a una de las figuras más notorias en una época de crecientes preocupaciones por la seguridad.

El discurso de Benedicto XVI en Alemania en septiembre en el que asoció el islam con la violencia, cosechó enojo a lo largo del mundo musulmán, aumentando las preocupaciones sobre su seguridad durante su visita a Turquía la semana entrante, su primer viaje a un país islámico.

El predecesor de Benedicto XVI, el papa Juan Pablo II, también se vio forzado a tomar precauciones durante sus 104 viajes al exterior y fue objeto de un atentado de parte de un hombre de nacionalidad turca en la Plaza de San Pedro.

A menudo cuando viajaba, los gobiernos movilizaban a cientos de soldados y elementos de la policía y mantenían las rutas de sus desfiles en secreto.

En 1979, Juan Pablo II canceló una escala en Irlanda del Norte luego de que el IRA asesinó a Lord Louis Mountbatten un mes antes de la visita programada del Papa. Juan Pablo también pospuso una visita a Sarajevo durante la guerra de Bosnia en 1994 porque no se podía garantizar su seguridad. Cuando visitó Sarajevo luego de la guerra, una bomba fue hallada en una ruta por la que pensaba viajar.

También se informó alguna vez que Juan Pablo II podía ser objetivo de extremistas islámicos durante un recorrido por Asia. La policía de Filipinas informó que Ramzi Yousef, arrestado tras las explosiones en el Centro de Comercio Mundial en Nueva York, en 1993, había planeado matar al pontífice católico cuando visitara Filipinas en enero de 1995. Yousef fue arrestado en Pakistán el mes siguiente, luego de escapar de Manila cuando la policía descubrió el complot.

Asimismo, en 1982, en Portugal, un sacerdote disidente intentó apuñalar a Juan Pablo II durante una visita al santuario de Fátima. Fue detenido por elementos de seguridad y sentenciado a seis años y seis meses en prisión.

Incluso el Papa Paulo VI fue blanco de un atentado, esta vez de un pintor boliviano en el aeropuerto de Manila en 1970. Aunque fue acuchillado, el Papa salvó la vida.

 

 

 

Visita papal a Turquía seguirá camino conciliar interreligioso, afirma rabino turco
ESTAMBUL, 22 Nov. 06 (ACI).- El Rabino mayor de Estambul, Isaac Haleva, afirmó al referirse a la próxima visita de Benedicto XVI a Turquía que no duda "que el Papa seguirá el camino trazado por el Concilio (Vaticano II) que ha sido seguido también por sus predecesores".

"De la declaración conciliar Nostra Aetate –sobre la relación de la Iglesia Católica con otras religiones– del Concilio Vaticano II, la aproximación de la Santa Sede hacia el Judaísmo y el Islam ha cambiado, alcanzando un realismo que responde a las exigencias de nuestra época y al logro de la paz humana", indica la nota escrita por el líder judío y publicada por la agencia SIR.

Asimismo, considera que esta visita papal será "de gran valor histórico porque se viene un tiempo de contrastes entre la cultura occidental y la oriental, por no decir también entre la fe cristiana y la islámica".

Finalmente, el rabino mayor de Estambul expresa su esperanza en que "este viaje sea fructífero y sirva para construir un puente de amistad entre las culturas que hoy están en conflicto, porque no puede existir una paz global sin que las religiones no establezcan la paz entre ellas".

Haleva, que se encontrará con el Santo Padre este 30 de noviembre, señala que "esta visita tiene el mismo valor significativo que aquella realizada por Juan Pablo II (1979) y Juan XXII".

 

 

 

 

Fecha publicación: 2006-11-20

Bartolomé I pide a Turquía respetar la visita del Papa

En una entrevista al diario turco «Sabah»

ESTAMBUL, lunes, 20 noviembre 2006 (ZENIT.org).- El patriarca ecuménico de Constantinopla Bartolomé I ha pedido que se respete la visita del papa Benedicto XVI a Turquía, aludiendo a comunicados y amenazas de grupos radicales de boicotear el viaje.

Bartolomé I dijo en una entrevista, publicada en el diario turco «Sabah», que la visita que realizará el papa Benedicto XVI a Turquía entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre es una gran oportunidad para Turquía.

Uno de los objetivos de la visita del papa Benedicto XVI a Turquía es encontrarse con Bartolomé I en Estambul, la antigua Constantinopla. El encuentro entre los máximos representantes de las Iglesia católica y ortodoxa tendrá lugar el 29 de noviembre.

Las autoridades turcas han expresado que probablemente se realizarán protestas contra Benedicto XVI. Este domingo, más de una docena de nacionalistas desplegaron carteles de oposición al Papa durante un acto de un partido conservador en Estambul.

Bartolomé I advirtió que si hay protestas violentas, se podría generar consecuencias negativas para Turquía antes de la importante cumbre de la Unión Europea de mediados de diciembre donde los líderes europeos analizarán el progreso de Ankara para integrarse en la UE.

«El papa Benedicto XVI tiene influencia en todos los países católicos», recordó Bartolomé I al diario «Sabah».

Bartolomé I, que es turco, dijo que la visita del papa Benedicto XVI es una gran oportunidad para Turquía. «Si se la usa de una manera incorrecta, perjudicará la imagen de Turquía», indicó el Patriarca Ecuménico.


 

 

 

Fecha publicación: 2006-11-19

Por qué es tan difícil el viaje de Benedicto XVI a Turquía

Entrevista al islamólogo y padre blanco Justo Lacunza Balda

ROMA, domingo, 19 noviembre 2006 (ZENIT.org).- Turquía es una república laica en cuya identidad el islam desempeña un papel importante. Es la convicción del experto Justo Lacunza Balda, misionero de África (padre blanco) y profesor del Pontificio Instituto de Estudios Árabes e Islámicos de Roma (PISAI), del que ha sido rector de 2000 a 2006.

El padre Lacunza se licenció en Lengua Árabe y Estudios Islámicos en el PISAI y es doctor en Lenguas y Culturas Africanas por la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS) de la Universidad de Londres.

Su misión se ha desarrollado en varios países africanos y, entre otros galardones, ha recibido la «Placa de Reconocimiento por la Contribución al Diálogo de Civilizaciones», presentada por los Embajadores de Asia ante la Santa Sede en 1999.

El padre Lacunza confiesa a Zenit que personalmente «no ve por qué motivo» Turquía tendría que entrar en la Unión Europea.

Sobre el camino que Benedicto XVI ha emprendido de diálogo con el islam, el padre Lacunza subraya tres aspectos: la aplicación del binomio fe y razón al diálogo intercultural y interreligioso, el refuerzo de la identidad católica, y la defensa de la libertad de expresión.

--El Papa va a Turquía en pocos días en un viaje que ha creado una alta expectación. ¿Por qué no es un viaje fácil?

--P. Lacunza: Turquía es una republica laica, democrática y secular. El estado no tiene una religión oficial. Pero no tenemos que olvidar que la mayoría de la población en Turquía es musulmana.

Por lo tanto entran en juego las relaciones de la Iglesia católica con un país de mayoría musulmana, y esto es difícil bajo el punto de vista de las minorías cristianas, de la libertad religiosa y de las actividades pastorales.

Es un viaje difícil porque en este momento crucial Turquía se está jugando su entrada en la Comunidad Europea. Personalmente, no veo por qué motivo Turquía debería formar parte de la Unión Europea. Basta ver su situación geográfica para darse cuenta de ello. ¿Nos hemos olvidado de que Turquía tiene fronteras con Irán, Irak y Siria? El meollo del problema es que hay que analizar una por una las dificultades y no de primeras decir: «Sí, Turquía forma parte de Europa».

El hecho de que el primer ministro Recep Tayyip Erdogan no reciba al Papa es un hecho significativo que no ayuda a fortalecer las relaciones entre la Santa Sede y Turquía.

--Turquía recuerda que respeta los derechos humanos. ¿Es realmente así?

--P. Lacunza: Todo está en lo que entendemos por «derechos humanos». Si hay que defender a rajatabla el ser turco y esto lleva a impedir que la gente libremente cambie de religión, entonces hay un problema real de derechos humanos y de libertad.

Si se identifica el término turco con musulmán, queda mucho recorrido por hacer. Hay que ver si las minorías cristianas se sienten libres. La idea del estado islámico en Turquía no ha sido nunca descartada por parte de las corrientes islamistas.

--¿Cómo es el islam turco?

--P. Lacunza: La herencia del periodo otomano se entronca con el nacimiento de la Turquía moderna en el 1924. Nadie puede negar que el Islam es uno de los elementos de identidad nacional en Turquía.

Lo dice hasta la misma bandera, símbolo de la unidad nacional. El estado no tiene oficialmente ninguna religión, de este modo controla las presiones de quienes quieren una presencia más efectiva del Islam en las instituciones.

--¿Por qué no se consigue que la Iglesia católica sea entendida como una entidad moral de utilidad pública en el territorio turco?

--Es siempre difícil cambiar la historia. Reconocer la «utilidad publica» significa cambiar el tipo de relaciones institucionales. De este cambio emana todo lo demás. Los musulmanes turcos pueden adquirir propiedades en Europa para sus mezquitas, escuelas y actividades. La Iglesia católica, ¿goza de las mismas libertades?

--Como islamólogo: ¿Le parece que Benedicto XVI está realizando pasos significativos en el diálogo con el islam?

--P. Lacunza: Creo que el Papa esta convencido de la necesidad del dialogo entre cristianos y musulmanes a nivel cultural y religioso.

Lo afirmó en su discurso de Colonia en agosto de 2005, en su visita a Alemania con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, cuando habló con representantes musulmanes. Benedicto XVI lo ha afirmado en varias ocasiones.

A mi parecer el pontífice está siguiendo tres caminos, con una sola meta, la de hacerse portador de la misión de la Iglesia en el mundo. En cierto sentido, es la continuación de la misión apostólica de su predecesor, el Papa Juan Pablo II.

El primer paso es aplicar el binomio «fe y razón» al dialogo interreligioso e intercultural, especialmente en las relaciones con los musulmanes, que parecen ser las mas difíciles y conflictivas.

Este reto está dirigido a todos los católicos, a todos los obispos y a todas las instituciones eclesiásticas. El dialogo no se inventa sin el interés, los conocimientos y el saber. Pero la acción de Benedicto XVI va dirigida también a las instituciones estatales que tienen la tendencia a arrinconar la religión, a sofocar la fe de los creyentes y a difundir la idea de que creer es algo del pasado. El cinismo en el campo religioso es un cáncer peligroso de nuestro tiempo.

El segundo paso es construir con sabiduría la identidad religiosa de los católicos y defenderla con inteligencia.

Es importante que los católicos sepan lo que significa ser creyentes cristianos. Para ello hace falta la educación, la catequesis y el progreso de la fe. Es el único camino para que los católicos se preparen para el dialogo interreligioso e intercultural. Éste resulta arduo y difícil cuando la identidad cristiana de los católicos titubea y se tambalea. Si la fe se reduce a un barniz reluciente, todo diálogo llevará consigo el miedo, los prejuicios y el enfrentamiento.

El tercer paso es poner el dedo en la llaga y afirmar rotundamente que los defensores de la fe no pueden echar mano de la violencia para justificar sus propias acciones. En este sentido la libertad de expresión tiene que ocupar un lugar central en toda forma de dialogo intercultural e interreligioso.

El discurso de Ratisbona, que no era un discurso sobre el islam, ha levantado una polvareda de críticas, manifestaciones y polémicas, dentro y fuera de la Iglesia. Esto indica que queda mucho camino por recorrer y que no siempre se armonizan las voces.


 

 

 

 

Vaticano publica programa oficial de visita del Papa a Turquía
 
Está previsto que el Papa llegue el día 28, al aeropuerto internacional de Ankara
 
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EFE -
El Vaticano publicó hoy el programa oficial de la visita de Benedicto XVI a Turquía, del 28 de noviembre al 1 de diciembre, que empezará con una visita de cortesía al presidente turco, Ahmet Necdet Sezer, y al mausoleo de Mustafa Kemal "Ataturk", fundador de la Turquía moderna.

Está previsto que el Papa llegue el día 28 a las 12.00 hora GMT al aeropuerto internacional de Ankara y durante esa primera jornada se entrevistará con uno de los tres viceprimer ministros.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, tiene previsto asistir a la cumbre de la OTAN en Riga, los días 28 y 29 de noviembre.

Por la tarde, Benedicto XVI se reunirá con el responsable del Directorio de Asuntos Religiosos de Turquía, Ali Bardakoglu, y después con el cuerpo diplomático, ocasiones en las que pronunciará sendos discursos.

El miércoles 29, el Papa viajará a Efeso para celebrar una misa y después se trasladará a Estambul donde se encontrará con el Patriarca Ecuménico Bartolomeo I, con quien rezará en la iglesia de San Jorge.

En esa misma iglesia, al día siguiente, Benedcito XVI y Bartolomeo I oficiarán una celebración común y firmarán una declaración conjunta.

Tras una visita al museo de Santa Sofía, el Papa irá a la Catedral Armenia Apostólica, donde será acogido por el patriarca Mesrob II y más tarde, en la sede local de la Nunciatura, recibirá al metropolitano sirio-ortodoxo, al gran rabino de Turquía y cenará con miembros de la conferencia episcopal.

El uno de diciembre, el Papa celebrará una misa en la catedral del Espíritu Santo, antes de la salida de avión a las 12.15 hora GMT con destino a Roma, donde tiene prevista la llegada a las 13.45 GMT.
 

 


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