Nada tienes que puedas gloriarte, y si mucho de que humillarte; porque eres más frágil de lo que alcanzas a imaginar. Por lo mismo no te parezca gran cosa ninguna de cuantas haces.
Porque estando Tu presente, todo es apacible; más cuando Tú te alejas, todo es desazón. Tú das sosiego al corazón, le sumerges en una profunda paz y le infundes una gozosa alegría.