El silencio habla. Parece una contradicción, pero no lo es. Sin embargo, hay que saber escuchar el silencio, porque nos ofrece siempre un mensaje de sabiduría.
"Hemos de agradecer a Dios este valioso servicio de Pedro y de sus sucesores y, en concreto, el que está ejerciendo Benedicto XVI y hemos de rezar para que el Señor lo asista y lo conforte. Esto hay que hacerlo siempre, pero especialmente en la solemnidad de San Pedro".
La comunión de la Iglesia es irradiante. El pueblo de Dios fue instituido «como instrumento de salvación universal». Por esto Juan Pablo II, en el inicio del nuevo milenio, afirma que «hacer de la Iglesia la casa y la escuela de comunión es el gran reto que tenemos ante nosotros, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas del mundo». La comunión eclesial está ordenada a la misión, porque la Iglesia existe para evangelizar.
GLOSA DOMINICAL
LLUÍS MARTÍNEZ SISTACH Arzobispo metropolitano de Barcelona.