En honor y gratitud a S.S. Juan Pablo II (1978-2005) 
Bajo la protección del beato Dr. Pere Tarrés
Se celebrará en Barcelona el “22 Congreso de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas” (FIAMC).
El Arzobispo de Barcelona ha felicitado a los organizadores por el sentido profundamente social y cristiano que han dado a este congreso.
La diócesis ha ofrecido con gozo y satisfacción a todos los médicos que participarán en este Congreso Internacional el testimonio de amor a Dios y a los enfermos del médico y sacerdote Dr. Pere Tarrés i Claret, beatificado recientemente por Juan Pablo II, el 5 de septiembre de 2004.
http://www.fiamcbarcelona2006.org/
El Universal
Ciudad del Vaticano
Sábado 08 de abril de 2006
Asegura el papa Benedicto XVI que su antecesor Karol Wojtyla pudo ver terminada su obra Memoria e identidad cuando estaba internado en el Policlínico Gemelli
10:01 Juan Pablo II recibió poco antes de morir la primera copia en lengua polaca de su último libro “ Memoria e identidad ” , cuando estaba internado en el Policlínico Gemelli, reveló hoy el papa Benedicto XVI.
El papa recordó a su antecesor Karol Wojtyla en el aniversario del inicio de sus funerales, durante una audiencia privada con representantes de la casa editorial polaca Znak en la sala Clementina del Palacio Apostólico.
“No acaso confió en vuestra editorial su último libro titulado `Memoria e identidad' y como reconocimiento acogió su primera copia cuando se estaba recuperando en el Policlínico Gemelli, poco antes de su partida a la casa del Padre ” , afirmó.
El pontífice reconoció también la cercanía de Juan Pablo II con el trabajo de esa casa editora y también el de los fieles laicos en general.
“Están juntos en Roma en coincidencia con el aniversario de la muerte de mi gran predecesor Juan Pablo II; sé que como obispo de Cracovia él tuvo por Znak un particular aprecio. Se mantuvo fiel a esta relación, incluso cuando fue llamado a la sede de Pedro ” , dijo.
“(El) apreció siempre la activa participación de los laicos en la vida de la Iglesia y sostuvo siempre sus oportunas iniciativas.
Estoy seguro que su patrocinio perdura ahora y que implora desde el Cielo para vosotros las gracias de Dios ” , afirmó el papa.
El 8 de abril de 2005, seis días después de su muerte, los funerales de Juan Pablo II iniciaron en la Plaza de San Pedro del Vaticano.
Benedicto XVI agradeció a los directivos de la editorial Znak la publicación de sus libros escritos como cardenal y les pidió no extinguir su celo por propagar la cultura basada en los valores eternos.
MÉXICO D.F., 23 Mar. 06 (ACI).- En una conferencia pronunciada en Monterrey, el periodista italiano Bruno Volpe explicó los elementos de continuidad y de diferencia entre el pontificado del Papa Juan Pablo II y el del Papa Benedicto XVI.
En la plática, Volpe comentó que “los dos, uno en Polonia, el otro en Alemania, lucharon en contra de regímenes totalitarios, comunismo y nazismo. De aquí el origen de dos Papas defensores de los derechos humanos en contra de cualquier dictadura”.
Ambos, prosiguió el vaticanista, “estudiaron religión y teología en seminarios clandestinos”. “El marxismo que niega al hombre la libertad es enemigo de el mismo hombre” declaró Karol Wojtyla, mientras que Joseph Ratzinger precisó al respecto que “el comunismo así como el nazismo constituyen vergüenzas de nuestro tiempo”.
Volpe recuerda que ambos Papas iniciaron sus respectivos pontificados exhortando a los fieles a “no tener miedo” y que su postura ante la teología de la liberación es similar. “Juan Pablo II en 1979 durante la Conferencia de Puebla en México ‘muchos opinan que el cambio de la sociedad sea una revolución marxista. La verdadera revolución es moral y no política’, mientras que Benedicto afirmó que ‘la teología de la liberación está equivocada. El Evangelio no es marxismo, ni lucha de clase’”.
Para el vaticanista, las coincidencias también se pueden apreciar en la denuncia del relativismo moral, tema fundamental para Benedicto XVI. Luego recuerda que en el capítulo 11 de la Familiaris Consortio, Juan Pablo II afirma: “Dios es amor, el amor es característica fundamental de cada ser humano” y Benedicto XVI tituló “Dios es amor” su primera encíclica. Juan Pablo II y Benedicto XVI coinciden también en el papel fundamental de el sacramento de la Eucaristía.
Si bien muchos “periodistas y críticos progresistas afirman que entre los dos Papas hay opiniones diferentes” en cuanto al Concilio Vaticano II, Volpe recuerda que es todo lo contrario. Juan Pablo II en el capítulo 57 del documento “Al comienzo del nuevo milenio” recuerda que “el Concilio Vaticano II es texto calificado, normativo dentro de la tradición y del Magisterio de la Iglesia”, y Benedicto XVI indicó el 22 diciembre pasado que “el Concilio Vaticano II no fue ruptura con el pasado, más bien es continuidad en la tradición y Magisterio de la Iglesia”. “Dos ideas iguales, pero dos críticas distintas”, precisa Volpe.
Diferencias
En cuanto a la diferencias, el periodista italiano destaca que si bien “Juan Pablo II instituyó el encuentro de Asís con representantes de todas las religiones, el entonces Cardenal Joseph Ratzinger estaba en contra de la idea, por que según él podía darse una peligrosa confusión entre religiones, es decir, de sincretismo, la idea de que todas las religiones sean iguales. Por esto es muy probable que en el futuro el Papa Benedicto XVI cancele este tipo de encuentros”.
“Con un documento litúrgico sin precedentes en el inicio de su pontificado, Benedicto XVI, confirmando la canonización como acto pontificio, decidió delegar las beatificaciones a un cardenal con la celebración del rito en la diócesis de pertenencia del beato y no en San Pedro. Este es un cambio importante”, añade Volpe.
Para el vaticanista, “Juan Pablo II en la encíclica sobre Eucaristía ya denunció los abusos litúrgicos post conciliares; pero algunas celebraciones litúrgicas de Juan Pablo II eran largas, barrocas y a veces redundantes”. “Las de Benedicto XVI parecen más sobrias, cortas, elegantes. El nuevo Pontífice quiere recuperar de prisa el sentido de lo sagrado, de la belleza, de la solemnidad en las celebraciones litúrgicas; limitando bailes, aplausos, usos y costumbres locales no compatibles con la liturgia romana”, añade.
Finalmente Volpe comenta un dato anecdótico: “Nunca había pasado en la historia de la Iglesia que el Cardenal Decano celebrante del rito fúnebre se hubiera convertido en Papa. ¡Una señal de continuidad!”
Navarro Valls recuerda que la libertad de expresión "no da derecho a ofender a los demás"
Redacción - 25/02/2006
El portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, recordó ayer que "el derecho de expresión es un derecho absoluto pero que va unido a otros derechos como son el de respetar a los demás"
Los medios de comunicación "tienen que transmitir la verdad de todo lo que está pasando y actuar con seriedad". Así, lo expresó ayer Joaquín Navarro Valls tras la ceremonia de la entrega al portavoz vaticano de la Laurea Honoris causa en Comunicación del Instituto universitario Sor Orsola Benincasa de Nápoles.
Según informó Europa Press, Navarro Valls declaró que hay que pensar qué quiere decir la libertad de expresión “cuando ofende a otros” porque es a partir de ese momento cuando “se suspende temporáneamente el derecho de los demás". Aún así, "estos fenómenos no conducirán a una guerra de religión", sentenció
"En el mundo hay 1.000 millones de católicos y 1.000 millones de musulmanes. No todo es odio. Hay algunos puntos de violencia, que parte de ellos se pueden atribuir al Islam y otra parte a la reacción primitiva de ciertas personas en algunos lugares del mundo", añadió Navarro Valls.
El portavoz de la Santa Sede se refirió a Juan Pablo II y comentó que "ha enseñado a todo el mundo, a tantas personas, también más allá de los católicos, a vivir y también ha enseñado a morir". "Juan Pablo II ha dado ejemplo de cómo afrontar el tema inevitable de la muerte y transmitir el sentimiento de esto a toda la humanidad", agregó.
Por otra parte, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, se reunirá hoy con los responsables europeos para abordar la “crisis de las viñetas”. La ministra austríaca de Exteriores y presidenta de turno del Consejo de Ministros de la UE, Ursula Plassnik asistirá, además del alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior y la Seguridad Común, Javier Solana y el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación español, Miguel Ángel Moratinos.
Aniversario del fundador de Comunión y Liberación
Hoy se celebra el primer aniversario del tránsito del padre Giussani. Es ocasión propicia, entonces, para introducir a la significación que su personalidad ha tenido y prolonga en el tiempo, al servicio de los hombres contemporáneos -sean cristianos de diversas confesiones o de otras identidades- y de la Iglesia Católica en su conjunto. Propongo algunos extractos de los testimonios que, con motivo del funeral celebrado el año pasado en el Duomo de Milán, expresaron dos personalidades universalmente conocidas y por muchos reconocidas y queridas: los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, por entonces, cardenal Josef Ratzinger.
Comencemos por Juan Pablo II, con quien Giussani mantuvo una profunda amistad en la pasión por el hombre concreto, hasta caminar casi juntos hacia la muerte ofrecida. "Tuve varias ocasiones de encontrar a Mons. Luigi Giussani -dice el papa Karol Wojtyla- y de admirar su ardiente fe, que se traducía en testimonio cristiano capaz de suscitar, especialmente entre los jóvenes, amplia y convencida acogida del mensaje evangélico. Agradezco al Señor por el don de su vida gastada sin reserva en la adhesión coherente a la propia vocación sacerdotal, en la escucha constante a la necesidad del hombre contemporáneo, y en el servicio valiente a la Iglesia. Su entera acción apostólica se podría resumir en la invitación franca y decidida a un personal encuentro con Cristo -plena y definitiva respuesta a la espera más profunda del corazón humano-, que él sabía hacer a cuantos se le acercaban. Don Giussani propuso la `compañía' de Cristo a muchísimos jóvenes que, hoy adultos, lo consideran como su `padre' espiritual. Dejada de lado toda perspectiva de carrera académica, se dedicó a la formación de los estudiantes, necesitados de puntos de referencia y de modelos en los cuales inspirarse. Cristo y la Iglesia: aquí está la síntesis de su vida y de su apostolado. Sin jamás separar uno del otro".
Una especial característica del pensamiento y de la experiencia educativa de Giussani es demostrar en los hechos que la fe cristiana coincide con la exaltación de la entereza de la razón, como capacidad de reconocimiento de lo real y de encuentro cordial e inteligente entre los hombres, algo que la cultura posmoderna tiende a diluir en el relativismo que confunde la realidad con los sueños y la cultura moderna, a unilateralizar en la mentalidad ideológica que establece la enemistad entre los hombres. Juan Pablo II lo indica así: "Defensor de la razón del hombre, don Giussani fue un profundo conocedor de la literatura y de la música, y un convencido valorizador del arte como camino que conduce al Misterio. Seguido por muchos a través del Movimiento Comunión y Liberación en tantos países del mundo, escuchado con respeto por personas de fe diversa y de diferente responsabilidad profesional, amo recordarlo como maestro de humanidad y defensor de la religiosidad inscripta en el corazón del ser humano".
Por su parte, el entonces Card. Ratzinger, hoy Benedicto XVI, con quien Giussani compartió una amistad embebida en el espíritu ecuménico propio de la más grande tradición estético-teológica del siglo XX, se refiere al amigo en estos términos, que manifiestan la raíz de la pasión humana por la belleza que estalla en caridad: "Don Giussani creció en una casa -como él decía- pobre de pan, pero rica de música, y así, desde el inicio fue marcado, es más: herido, por el deseo de belleza y no se conformaba con una belleza cualquiera, con una belleza banal: buscaba la Belleza misma, la Belleza infinita, y así ha encontrado a Cristo, en Cristo la verdadera belleza, el camino de la vida, el verdadero gozo. Este enamoramiento en Cristo, esta historia de amor que es toda su vida estaba lejana de un entusiasmo ligero, de todo romanticismo vago... Realmente no quería tener la vida para sí, sino que ha dado la vida, y justamente así encontró la vida no sólo para sí, sino para tantos otros. No quería ser un dueño, quería servir, distribuyó toda la riqueza de su corazón, distribuyó la riqueza divina del Evangelio, de la que estaba penetrado y, sirviendo así, dando la vida, su vida, se ha vuelto realmente padre de muchos. Habiendo guiado las personas no a sí mismo, sino a Cristo, justamente ha ganado los corazones, ha ayudado a mejorar el mundo, a abrir las puertas del mundo para el cielo".
El entonces cardenal Ratzinger hace una puntualización muy sugestiva, al marcar los valles oscuros que la decisión de Giussani de salir al encuentro del hombre implicó atravesar: "Pensemos en el año '68 y sucesivos; un primer grupo de los suyos había ido a Brasil y aquí se encontró confrontado con esta pobreza extrema, con esta miseria. ¿Qué hacer? ¿Cómo responder? Y fue grande la tentación de decir: ahora por el momento, tenemos que prescindir de Cristo, prescindir de Dios, porque hay urgencias más acuciantes. Tenemos antes que comenzar a cambiar las estructuras, las cosas externas, tenemos antes que mejorar la tierra, luego podemos reencontrar también el cielo. Era la tentación grande de aquel momento de transformar el cristianismo en un moralismo, el moralismo en una política, sustituir el creer con el hacer. Y todavía, en este paso, sustituyendo la fe con el moralismo, el creer con el hacer, se cae en los particularismos, se pierden sobre todo los criterios y las orientaciones, y al final no se construye, sino que se divide".
En este sentido, "Monseñor Giussani -prosigue Ratzinger-, con su fe impertérrita e infaltable, ha sabido que aun en esta situación, Cristo, el encuentro con Cristo permanece central, porque quien no da a Dios, da demasiado poco y quien no da a Dios, quien no hace encontrar a Dios en el rostro de Cristo, no construye, sino que destruye, porque hace perder la acción humana en dogmatismos ideológicos. Habiendo conservado la centralidad de Cristo ha ayudado con las obras sociales, con el servicio necesario a la humanidad en este mundo difícil, donde la responsabilidad de los cristianos por los pobres es grandísima y urgente. Comunión y Liberación nos hace enseguida pensar en este descubrimiento propio de la época moderna, la libertad, y donde hay fe allí está la libertad. Poniendo en relieve así la libertad como don propio de la fe, nos ha dicho también que la libertad, para ser una verdadera libertad humana, una libertad en la verdad, tiene necesidad de la comunión. Una libertad aislada, una libertad sólo para el yo, sería una mentira y debería destruir la comunión humana. La libertad, para ser verdadera, y por tanto, para ser también eficiente, tiene necesidad de la comunión, y no de cualquier comunión, sino últimamente de la comunión con la verdad misma, con el amor mismo, con Cristo, con el Dios trinitario. Así se construye comunidad que crea libertad y dona gozo. (...) Queridos jóvenes sobre todo, no perdamos de vista a Cristo y no olvidemos que sin Dios no se construye nada de bien y que Dios permanece enigmático si no es reconocido en el rostro de Cristo".
Hoy, a las 20.30, en la parroquia San Juan Bautista de calle Ituzaingó, el arzobispo de Santa Fe Mons. José María Arancedo celebrará la misma, conmemorativa del primer aniversario de su fallecimiento.
Aníbal Fornari