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JUAN PABLO II
 
 
 



 

Fecha publicación: 2006-07-10Director de «Radio Vaticana»: Lo que evidenció el Encuentro Mundial de las Familias El padre Federico Lombardi hace balance de la gran cita con el Papa en Valencia

(España)ROMA, lunes, 10 julio 2006 (ZENIT.org).- Un mensaje de esperanza para la familia que requiere, sin embargo, la toma de conciencia de lo que está «en juego» y un compromiso por parte de todos: es la síntesis que hace del recién concluido V Encuentro Mundial de las Familias (EMF) el director general de «Radio Vaticana», el padre Federico Lombardi.

Con un millón y medio de participantes, la ciudad española de Valencia ha acogido una «gran reunión de fe y de oración en torno al Papa», describió el jesuita en la emisora pontificia el domingo.

Y en ese marco se ha visto a «las familias católicas que testimonian su fe: familias normales, de todas las edades y de todas partes del mundo, familias de personas que se quieren, que creen que Dios les ha dado un gran don, el de un amor fiel, capaz de darse y de dar vida, capaz de acogida y de solidaridad, y se comprometen a custodiarlo y ruegan para que Dios lo conserve», describe.

«Estas familias, por fortuna, son muy numerosas, y el encuentro de Valencia lo dice. Dice que el amor cristiano es posible», constata.

Pero «también quienes no han conocido este don o lo han visto fracasar son hoy muy numerosos; frecuentemente lo sufren profundamente», reconoce.

Y «muchos de ellos piensan que la afirmación de la prioridad de la libertad individual se corresponde mejor a la situación de la sociedad de hoy y de mañana, antes que la insistencia a contracorriente sobre el valor de la fidelidad y de la estabilidad», prosigue el padre Lombardi.

«Cuando se eligió Valencia para este encuentro, no se podía imaginar que España se convertiría en uno de los lugares más dramáticamente expresivos de esta situación de alternativa ante el futuro, por la presencia simultánea de una antigua tradición católica y de una legislación orientada en dirección profundamente diferente», observa el jesuita.

En efecto, fue en enero de 2003 cuando Juan Pablo II anunció que el V EMF se celebraría en Valencia en 2006, decisión que ratificó su sucesor, Benedicto XVI.

A su paso por Valencia, «las palabras del Papa han sido claras y serenas. Decir aquello en lo que se cree es un deber, para el Papa una misión. No existe intención polémica: se trata de hacer entender qué está verdaderamente en juego», aclara.

Y lo que está en juego, alerta el sacerdote, «es uno de los sitios fundamentales, es más, el lugar más originario de la experiencia del amor y por lo tanto de la calidad y de la bondad de las relaciones humanas. Y esto es un bien demasiado grande para todos como para poderlo descuidar».

Es «un bien que hay que proteger para hoy y para mañana, porque lamentablemente la sociedad puede también perderlo o verlo convertirse en algo tan raro que lo considere excepcional y ya no un punto de referencia común», recalca.

Y «deben hacer su parte» «la Iglesia, las familias católicas» y «todas las personas de buena voluntad de toda confesión y credo», considera.

Pues «más allá de la proclamación de principio, está la pastoral diaria y el testimonio de la vida», y ésta, «a pesar de las grandes dificultades», «permite transmitir valores positivos de una generación a otra, de una persona a otra», subraya el padre Lombardi.

«Esperamos que Valencia sea un mensaje de esperanza para todos aquellos que humilde y concretamente, en todo lugar del mundo, se comprometen para que el amor encuentre los caminos para mantenerse y manifestarse. Es esto, de hecho, el signo de que la persona humana es imagen de Dios», concluye.

 

Algo más que palabras
La mirada del Papa
Víctor Corcoba Herrero
Escritor 


Me quedo con su mirada de ángel. En los ojos del Papa todo es amor, y por ende, todo es dulzura y compasión. Su vista abraza, enciende los corazones, mientras sus labios acarician palabras que son pasamanos de Dios, por donde brota y rebrota la paz. El pueblo se lanza a reencontrarse con su voz, que es la del Creador, para encontrarse con la luz y hallarse consigo mismo. No esconde su deseo, lo lanza a los cuatro vientos, lo refrenda y rubrica, lo expone y propone, la familia fundada en el matrimonio es algo serio, nada menos que una institución insustituible según los planes de Dios, lo que exige que deba vivirse con sentido de responsabilidad y alegría.

Veo en la mirada del Papa, un alivio para los campos donde las estrellas se han quedado ciegas. La fragilidad de la familia preocupa a los cristianos de todas las confesiones y a los humanos de todas las latitudes. El amor no se compra en un supermercado como un objeto más, tampoco se gana con trenzarse cuerpo a cuerpo, pasa por donarse y descubrir la belleza que se respira por el alma. Que el amor crece a través del amor es un hecho tan real como las mechas del cielo cuando se ponen a derramar lágrimas. Sólo hay que cultivarlo como se cultivan las flores del campo que dejan sus pensamientos en el aire para emocionarnos.

Nos hace falta revisarnos por dentro y en familia, negarnos a ser productos de compra y venta, de desecho, como actualmente lo es jurídicamente el matrimonio en los muros de la patria mía, donde se alienta que el padre y la madre se confundan en su misión y los esposos ni se miren a los ojos. Todo lo contrario a lo que se percibe en la mirada del Papa, que nos acerca a sus brazos y rompe las distancias. No hay exclusiones en sus gestos, ni en sus palabras. Hay un corazón que habla para todos, para esas familias cristianas y también para los privados de ella. El abecedario tiene todos los dones, los de la sabiduría y los de la universalidad. Desde su penetrante mirada, se percibe una Iglesia de puertas abiertas, especialmente para cuantos están desorientados y sin aliento. Yo así lo he leído al poner los ojos en el Papa.

corcoba@telefonica.net


 

 

 

 

Vaticano/España- El Rey agradece al Papa su visita y "haber aportado el soplo" de su consuelo ante la tragedia del metro

Noticia publicada a las 13:40
domingo, 09 de julio de aaaa


VALENCIA, 9 (EUROPA PRESS)

Su Majestad el Rey Don Juan Carlos agradeció hoy al Papa Benedicto XVI su visita a esta "muy querida ciudad de Valencia, y haber aportado el soplo de vuestro consuelo ante la tragedia aquí vivida recientemente", en referencia la accidente del metro en el que el pasado lunes fallecieron 42 personas y otros 38 heridos. Asimismo, agradeció al pontífice las "amables y sentidas palabras, cargadas de afecto", que el Papa dedicó "a España y a los españoles".

En su discurso durante el acto de despedida al Papa celebrado en el aeropuerto de Manises (Valencia), Don Juan Carlos señaló que hoy "concluye la primera visita a España" del pontificado de Benedicto XVI, "un pontificado que, os reiteramos de corazón, deseamos largo y fecundo".

Según dijo, "han sido dos días marcados por el extraordinario seguimiento que en Valencia, así como en el resto de España y en el mundo, ha concitado" la celebración del V Encuentro Mundial de las Familias, "contando con el estímulo de vuestra sabia autoridad y dirección".

Asimismo, Don Juan Carlos señaló que "nos llena de reconocimiento y orgullo que España haya sido, en varias ocasiones, elegida para la celebración de importantes jornadas y encuentros de la iglesia con indudable significación y proyección universal".

En este sentido, recordó cuando hace 17 años Juan Pablo II clausuró en Santiago de Compostela la Cuarta Jornada Mundial de la Juventud y añadió que este año "ha sido de nuevo España, y más concretamente, esta hermosa y emprendedora ciudad de valencia" la elegida para el encuentro que hoy concluye.

"Mucho nos han reconfortado vuestras fraternales palabras de amor y esperanza, sin olvidar la fuerza de vuestro aliento a quienes más lo necesitan", dijo el monarca, quien agradeció también las "generosas muestras de afecto" del Papa "hacia nuestra familia".

Don Juan Carlos recordó que en unas semana se celebra la festividad del Apóstol Santiago, Patrón de España, "camino y faro de Europa entera". "Con tal motivo, os pedimos que tengáis especialmente presentes a España y a los españoles".

Por último, "en nombre de todos", agradeció al Santo Padre su "inolvidable" visita y le deseó "feliz viaje de regreso a Roma". "Bien sabéis que aquí también tenéis vuestra casa" concluyó Don Juan Carlos.


 

 

 

ENTREVISTA DE ABC CON EL ARZOBISPO DE VAKLENCIA

Agustín García Gasco
ARZOBISPO DE VALENCIA

 

—¿Cuál es el objetivo de estas convocatorias mundiales?
>—La Santa Sede convoca estos encuentros para que la cultura familiar se renueve por la acción y presencia de las propias familias. No puede defenderse la dignidad de todas y cada una de las personas sin contar con la familia de fundación matrimonial. Cuando las familias profundizan en su ser y en su misión adquieren mejor conciencia de sus derechos y de sus deberes. Cada tres años, el Papa convoca a todas las familias, para que reflexionen, celebren y se comprometan juntas para el mejor futuro de la humanidad.

—¿Qué significará para la diócesis y la ciudad que el Encuentro sea en Valencia?
—Un incomparable honor, una enorme responsabilidad y muchísimo trabajo. Valencia se convierte en estos días en capital mundial de las familias, en ciudad abierta y hospitalaria. Tenemos el encargo de ofrecer la reflexión y la fiesta mundial de las familias con el Santo Padre, y esto hará madurar la ciudad en su proyección internacional y marcará un hito para la diócesis.

—¿Cómo fue la designación de Valencia?
La determinación fue de Juan Pablo II, aconsejado por el Pontificio Consejo para la Familia. Valencia cuenta desde 1994 con la Sección española del Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia, con proyección hacia toda Hispanoamérica, y el movimiento universitario generado en torno a este Instituto debió contar de manera muy positiva.

—¿Cuál será el legado de este evento para católicos y no católicos?
—La doctrina social de la Iglesia muestra con claridad que el ser humano es un ser familiar, no un individuo aislado. El verdadero rostro de la persona y de la sociedad es un rostro familiar, sin embargo, tanto las legislaciones como los medios de comunicación social ignoran o incluso deforman la importancia de la familia. Durante unos días vamos a poder comprobar el rostro real de las familias de carne hueso, varones y mujeres que se comprometen en alianza matrimonial, uno con una, de modo estable y fiel, abiertos a la vida, comprometidos con la educación de sus hijos y con el cuidado de los más vulnerables, constructores de un tejido social solidario. Vamos a poder estudiar en profundidad sus fundamentos en un Congreso y vamos a celebrar juntos el don de la vida familiar junto al Santo Padre. El legado será sin duda una mejor comprensión y una revitalización de la cultura familiar abierta a todos, sean católicos o no.

—¿Por qué se escogió el lema de «la transmisión de fe en las familias»?
—Por su carácter integrador de todos los problemas que afectan a todas las familias. Juan Pablo II lo eligió porque es la problemática con la que se enfrentan diariamente todos los padres y madres. Transmitir la fe supone que los padres tienen la responsabilidad de educar y formar una vida plenamente humana, abierta a captar el sentido de la existencia. Los padres no pueden ejercer por ellos mismos todas las competencias educativas, necesitan la colaboración de la sociedad y de la Iglesia, de la escuela, de la universidad, de las comunidades parroquiales y de los movimientos apostólicos.

—¿Cómo cree que puede influir la presencia de Benedicto XVI en Valencia en las relaciones entre la Iglesia y el Estado?
—El Santo Padre se ha referido en varias ocasiones a lo largo de su pontificado a lo que él designa «la defensa de la sana laicidad del Estado», lo que significa el reconocimiento del carácter laico del Estado, su diferencia y su separación con respecto a la Iglesia para no coaccionar sobre los ciudadanos en su libertad religiosa. Ése es el modelo recogido en la Constitución española. Ahora bien, laico no significa laicista. El poder del Estado no se debe ejercer para arremeter contra la religión hasta confinarla en el ámbito privado, sino que debe haber una sana colaboración entre la Iglesia y el Estado en todo aquello que atañe al bien común. La actitud de las instituciones valencianas con respecto al Encuentro ha sido ejemplar y quiero agradecerlo públicamente. El Gobierno central también ha colaborado activamente en temas que son de su incumbencia. Creo que será una oportunidad para que revise su tentación de imponer una ideología laicista radical desde el ejercicio del poder del Estado, tentación que emerge a la hora de dar contenidos a la asignatura llamada «Educación para la ciudadanía» o a la hora de jalear y subvencionar a los grupos más descorteses y agresivos contra el Encuentro y la visita del Papa.

>—¿Cómo valora la respuesta de la sociedad valenciana ante la organización del V EMF?
—Con una enorme alegría ante innumerables muestras de ilusión y de iniciativa. La sociedad valenciana es muy activa y emprendedora y en los últimos años ha crecido notablemente su autoestima para aceptar retos con proyección internacional. Muchos han tenido que ejercer la paciencia ante problemas de tráfico o ante medidas de prevención y seguridad. Otros miles han dedicado gratuitamente su inteligencia y su tiempo a resolver problemas y por todos lados se capta una ambiente de esperanza ante lo que se percibe como un hito histórico. Las aisladísimas reacciones que han ejercido una crítica destructiva han quedado como muestra de que aquí no se impone nada a nadie.

—¿Qué valoración hace de la situación que atraviesa la familia como institución?
—La familia de fundación matrimonial, comprometida con la vida, con la educación de los hijos, con el cuidado de los mayores y de los más vulnerables realiza funciones insustituibles, pero sin embargo no encuentra el apoyo público y mediático que sería deseable. Al contrario, con frecuencia se ve sometida a malos tratos, a desconsideraciones, a equiparaciones con realidades diversas, a la confusión sobre su identidad. Por eso, las familias hoy en día cobran cada vez más conciencia de su ser, su misión y sus derechos, y los exigen en la esfera pública. Hoy como nunca, muchos de los que contraen matrimonio y fundan una familia son conscientes de estar comprometiéndose con la construcción de la civilización del amor, en medio de múltiples adversidades y persecuciones.

—¿Qué aporta la Iglesia a las familias? ¿Y las familias a la Iglesia?
>—Hace años eran muchos los que se sumaban a la defensa del valor del matrimonio y la familia. Hoy en día son incontables los que valoran a su familia por encima de todas las demás realidades sociales, pero son pocos los que saben dar razones de esto. La Iglesia mantiene un discurso fundamentado y desarrollado sobre el valor del amor humano, de la vida y de la familia, en tiempos en los que las modas intelectuales han desplazado su interés hacia otros derroteros. La Iglesia aporta hoy a las familias un claro mensaje de confianza en ellas, en su ser y en su misión. Las familias aportan a la Iglesia su carácter de pueblo que se va renovando, porque la familia es la Iglesia doméstica, el lugar donde las personas reciben su primera evangelización, aprenden a rezar, a celebrar la palabra de Dios y a servir a los demás.</CW>

—Cada vez más jóvenes acusan a la Iglesia de estar anclada en el pasado. ¿Cree que realmente la religión católica es ajena a los problemas de la sociedad actual?
—La juventud es un momento vital en el que el sentido crítico se agudiza porque es también el momento de ir tomando decisiones. Los jóvenes necesitan escuchar propuestas de vida que merezcan la pena, porque están deseando embarcarse en proyectos y aventuras que respondan a la inquietud de su corazón. En nuestra sociedad hay excesivos intereses que buscan anestesiar el inconformismo del joven para encerrarlo en su papel de consumidor. La Iglesia propone a los jóvenes que descubran su profunda dignidad y el bien que están llamados a realizar. Frente a la tentación de reducir el amor a una experiencia de autosatisfacción, la Iglesia anuncia sin rodeos que el verdadero amor es encuentro y servicio, dominio de uno mismo para buscar generosamente el bien de los demás. Quien descubre el amor como meta de su vida y lo va practicando, descubre un camino de felicidad que no defrauda.

—El Encuentro coincide con sus bodas de oro sacerdotales. ¿Cómo lo está viviendo como arzobispo de Valencia?
—Doy continuas gracias a Dios por su fidelidad y por su misericordia hacia su indigno siervo. Mi lema episcopal dice «in nomine tuo laxabo rete», en tu nombre echaré mis redes, y este gesto resume el sentido de mi vida sacerdotal: trabajar por la Iglesia consciente de que el Señor está con nosotros y Él es el que se encarga del fruto.

—¿Qué balance hace de todo estos años al frente de la diócesis de Valencia?
—Trabajar por el Evangelio es un continuo ejercicio por dejar que Cristo tome la iniciativa en nuestras vidas. La alegría, el honor y la responsabilidad de presidir estos años la Iglesia en Valencia ha renovado continuamente mi deseo de que fuera el propio Cristo quien a través de su humilde siervo dirigiera la nave de esta Iglesia tan amada. Y a lo largo de estos años he encontrado innumerables muestras de que nuestra Iglesia está viva y actuando, haciéndose presente en la vida familiar, en la educación, en la universidad, en el servicio al bien común, en los hombres y mujeres de empresa, en la cultura, en el servicio a los emigrantes y a los más desfavorecidos, en la dinamización de la vida parroquial en barrios y pueblos…

—Al haber cumplido los 75 años ya se ha presentado su renuncia al Papa. ¿Cómo valora la etapa que ahora se cierra y cómo afronta los próximos años?
—Quiero vivirlos con la misma confianza en el Señor con la que he vivido todos los momentos y circunstancias anteriores de mi ministerio. Sólo Dios sabe lo que nos tiene reservado a cada uno de nosotros. Juan Pablo II fue ejemplar a la hora de testimoniar cómo cada etapa de la vida de un cristiano y de un sacerdote permite seguir anunciando el amor de Jesucristo de manera elocuente. Se trata de un inmejorable modelo hacia el que mirar.

 

 

 

¡BIENVENIDO, SANTIDAD!

RD

Sábado, 8 de julio 2006

Será su tercer viaje fuera de Italia y la primera vez que pise tierra española. Benedicto XVI pasará 26 horas en Valencia con una apretada agenda en la que en los últimos días, y a petición suya, se han incluido dos actos especialmente emotivos.
 
El Papa, consciente de la tragedia que el pasado lunes golpeó como un mazazo a la ciudad y a España entera, sesgando la vida de 42 personas en un brutal accidente de metro, no sólo ha querido estar en el epicentro del dolor -lo primero que hará al llegar a la ciudad será rezar en la misma estación de Jesús junto a los efectivos que intervinieron en el rescate de los heridos y compañeros de los dos trabajadores fallecidos-, sino también estar al lado de los que sufren, y ha invitado a los familiares de las víctimas a rezar junto a él en un acto privado en la Basílica de la Virgen de los Desamparados.
 
Por tanto, la visita de Benedicto XVI a Valencia no sólo será una visita histórica, sino también una visita cargada de significado y son numerosas las familias que esperan que el Papa les traiga el consuelo y la esperanza que tanto necesitan en estos momentos.
 
Cómo y dónde ver al Papa
Pero en Valencia estos días la vida no da tregua y del dolor más desgarrador se ha pasado a la alegría por una visita que miles de valencianos llevan tres años esperando y preparando. La ciudad es ya una fiesta y una verdadera marea humana espera hoy impaciente la llegada del Papa. Las calles estaban ya ayer tomadas literalmente por peregrinos llegados desde todos los rincones del mundo, con diferentes idiomas pero unidos en el lenguaje universal de las familias y que hoy recibirán al Pontífice con banderas y pancartas.
 
11.30 horas.
 
Del aeropuerto a la Catedral. Cuando Benedicto XVI aterrice por la mañana en Valencia tendrá por delante poco más de un día con un programa en el que se sucederán ocho actos, seis mensajes y varias audiencias. Pero entre unos y otros estará fundamentalmente con las familias y saludará en repetidas ocasiones a los peregrinos, ya sea desde el «papamóvil» o al comenzar o finalizar cada acto.
 
El Papa saldrá del aeropuerto en dirección a la catedral, con parada en la estación de metro de Jesús, donde será recibido por los Príncipes de Asturias. El «papamóvil» tardará unos 45 minutos en realizar este recorrido. Aproximadamente a las doce, entrará en la ciudad por la avenida del Cid y llegará a la plaza de España.
 
Tras detenerse a rezar en el mismo lugar de la tragedia, el Papa tomará la calle San Vicente Mártir y entrará en la plaza del Ayuntamiento, pasando por delante de la Casa Consistorial. Este será uno de los mejores puntos para ver de cerca a Benedicto XVI, ya que se trata de una zona amplia. Para llegar a la catedral tomará de nuevo San Vicente Mártir y la plaza de la Reina, otro de los puntos estratégicos para quien quiera saludar al Pontífice.
 
13.00 horas. Catedral y plaza de la Virgen. Desde la una a las dos de la tarde, el Papa protagonizará varios actos en la catedral y la plaza de la Virgen. Aunque el acceso al recinto de la plaza estará restringido a invitados, ya que el acto es para seminaristas y familiares, en las inmediaciones habrá suficiente sitio para los peregrinos, que podrán seguir lo que ocurre a través de pantallas.
 
20.30 horas. Hacia la Ciudad de las Artes. El Papa iniciará su segundo recorrido en el «papamóvil» para trasladarse al escenario desde donde presidirá el Encuentro Festivo Testimonial. Será ese un buen momento para ver al Pontífice, sobre todo a lo largo del paseo de la Alameda. Espectacular será también el paso por el puente de las Flores, que para esta ocasión se ha vestido de blanco y amarillo.
 
Una vez acabado el acto, en el que Montserrat Caballé cantará un «Padre nuestro» con música de la ópera «Luna» de José María Cano, el Pontífice regresará al palacio arzobispal por el mismo recorrido pero en sentido contrario, en lugar de ir por la Alameda bordeará el río por Jacinto Benavente. El domingo volverá a repetir el itinerario: la comitiva partirá desde el palacio arzobispal hasta el altar en el puente Monteolivete para presidir la misa de clausura del Encuentro.
 
Finalizada la Eucaristía, el Papa se desplazará al aeropuerto. Las zonas recomendadas por su longitud o amplitud son Jacinto Benavente, la Gran Vía y San Vicente, todas ellas decoradas con banderas y pancartas.
 
Pero a Benedicto XVI no sólo se le podrá ver, también está previsto que se le anime. La música le acompañará a lo largo de todo el recorrido, con bandas de toda la provincia dispuestas a lo largo del trayecto. Además, más de 11.000 globos de helio con los colores del Vaticano se soltarán a su paso.

 

 

 

 

TEXTO INTEGRO PRIMER DISCURSO DEL PAPA EN VALENCIA DISCURSO 1 Aeropuerto de Manises Ceremonia de llegada Majestades, Señor Presidente del Gobierno y distinguidas Autoridades, Señores Cardenales y Hermanos en el episcopado Queridos hermanos y hermanas: l. Con gran emoción llego hoy a Valencia, a la noble y siempre querida España, que tan gratos recuerdos me ha dejado en mis precedentes visitas para participar en Congresos y reuniones. 2. Saludo cordialmente a todos, a los que están aquí presentes y a cuantos siguen este acto por los medios de comunicación. Agradezco a Su Majestad el Rey Don Juan Carlos su presencia aquí, junto con la Reina y, especialmente, las palabras de bienvenida que me ha dirigido en nombre del pueblo español. Expreso también mi deferente reconocimiento al Señor Presidente del Gobierno y a las demás Autoridades nacionales, autonómicas y municipales, manifestándoles mi gratitud por la colaboración prestada para la mejor realización de este V Encuentro Mundial. Saludo con afecto a Monseñor Agustín García-Gasco, Arzobispo de Valencia, y a sus Obispos Auxiliares, así como a toda la Archidiócesis levantina que me ofrece una calurosa acogida en el marco de este Encuentro Mundial, y que estos días acompaña en el dolor a las familias que lloran por sus seres queridos, víctimas de un trágico episodio, y que se siente cercana también a los heridos. Mis afectuosos saludos se dirigen también al Presidente del Consejo Pontificio para la Familia, cardenal Alfonso López Trujillo, así como a los demás Cardenales, al Presidente y miembros de la Conferencia Episcopal Española, a los sacerdotes, a las personas consagradas y a todos lo fieles laicos. 3. El motivo de esta esperada visita es participar en el V Encuentro Mundial de las Familias, cuyo tema es “La transmisión de la fe en la familia”. Mi deseo es proponer el papel central, para la Iglesia y la sociedad, que tiene la familia fundada en el matrimonio. Ésta es una institución insustituible según los planes de Dios, y cuyo valor fundamental la Iglesia no puede dejar de anunciar y promover, para que sea vivido siempre con sentido de responsabilidad y alegría. 4. Mi venerado predecesor y gran amigo de España, el querido Juan Pablo II, convocó este Encuentro. Movido por la misma solicitud pastoral, mañana tendré la dicha de clausurarlo con la celebración de la Santa Misa en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Muy unido a todos los participantes, imploraré del Señor, por intercesión de nuestra Madre Santísima y del Apóstol Santiago, abundantes gracias para las familias de España y de todo el mundo. ¡Que el Señor bendiga copiosamente a todos vosotros y a vuestras queridas familias!
 

 

 

 

 

El importante discurso pronunciado por Don Juan Carlos al recibir a Benedicto XVI en su primera visita a España impresionó vivamente al Papa, desbordado por la multitudinaria acogida en Valencia.

Importante discurso del Rey

No fue un discurso protocolario ni de simpre bienvenida. Don Juan Carlos quiso hablar esta vez, en un discurso amplio, sobre la importancia de la Iglesia en España, el trabajo valioso y respetado de la Conferencia Episcopal Española, y subrayar a la vez la importancia de la familia como núcleo de la sociedad. Don Juan Carlos recordó el gran cariño del Papa Juan Pablo II a España y agradeció esta primera visita de Benedicto XVI a España con su histórica visita a Valencia.

En fuentes vaticanas sorprendió la importancia de este discurso. En el avión en que viajó a Valencia desde Roma, Benedicto XVI respondió a preguntas de varios especiales americanos admitiendo las dificultades y problemas en las relaciones entre El Vaticano y José Luis Rodríguez Zapatero. Pero no quiso hablar de problemas sino de esperanzas. Por su parte Joaquín Navarro-Valls no quiso comentar la ausencia de José Luis Rodríguez Zapatero en el acto central de la visita de Benedicto XVI pero subrayó como el general Jaruzelski en Polonia, Daniel Ortega en Managua, y Fidel Castro en Cuba asistieron a las misas de Juan Pablo II. Hechos de Hoy pudo constatar sin embargo el malestar en El Vaticano por lo que se considera un gesto expreso de descortesía que no ayudará a crear un clima de acercamiento con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Solidaridad con los familiares de las víctimas


Benedicto XVI vive sus primeras horas en España muy impresionado por la acogida de Don Juan Carlos y su importante discurso a su llegada al aeropuerto de Manises, la enorme acogida popular en las calles de Valencia, el aplauso de la Conferencia Episcopal Española al entregarle un bello cáliz como recuerdo de esta visita, y el impresionante acto en la Plaza de la Virgen con religiosos, seminaristas y sus familias llegados desde diversas partes de España y el mundo. La primera parte de su visita que concluyó al mediodía tuvo sus momentos más emocionantes al depositar una corona de flores en la estación del Metro de Valencia donde sucedió la tragedia así como en el rezo con los familares de las víctimas en la Basílica de la Virgen de los Desamparados.

Pero el acto más importante de esta primera parte de la visita estuvo centrado en el discurso de Don Juan Carlos al recibirle así como en la respuesta del Papa Benedicto XVI. "La familia es una institución insustituible", destacó el Papa Benedicto XVI en su primer mensaje a los españoles. "La Iglesia se siente cercana también a los heridos", señaló además el Papa Benedicto XVI en recuerdo a la tragedia.

Papel central para la familia
 
Don Juan Carlos y Doña Sofía recibieron al Papa Benedicto XVI al pie de la escalerilla del avión y besaron besado el anillo papal. Después desde una tribuna de honor se escucharon los himnos del Vaticano y España entre el clamor del público. Desde el aeropuerto de Manises y en su primer mensaje al pueblo español, el Papa Benedicto XVI ha destacado el carácter "insustituible" que tiene para la Iglesia "la familia fundada en el matrimonio".
 
El Papa Benedicto XVI comenzó la primera de las seis intervenciones públicas previstas en España manifestando su "gran emoción" por llegar "a Valencia, a la noble y siempre querida España, que tan gratos recuerdos" le ha dejado cada vez que ha estado en el país anteriormente "para participar en congresos y reuniones". En su discurso, una alocución pronunciada en español y como respuesta al discurso previo de Don Juan Carlos, Benedicto XVI ha expresado su deseo de transmitir "el papel central para la Iglesia y la sociedad" de la institución de la familia y ha afirmado que la Iglesia "no puede dejar de anunciar y promover" su "valor fundamental".

En estas primeras palabras en Valencia el Papa Benedicto XVI también se ha referido a la tragedia del pasado lunes en la que 42 personas perdieron la vida cuando ha dicho "que estos días acompaña en el dolor a las familias que lloran por sus seres queridos, víctimas de un trágico episodio", y de las que, ha dicho, la Iglesia "se siente cercana también a los heridos". Por su parte, en su discurso de bienvenida al Papa Benedicto XVI, Don Juan Carlos se ha referido a la familia como "núcleo esencial de la vida, de la transmisión de valores y de la forma del ser humano".

Máximos honores

En su discurso, Don Juan Carlos ha agradecido la presencia del Papa Benedicto XVI que "trae un gran consuelo para todos" y en particular para quienes han perdido seres queridos en el accidente del metro del pasado lunes. Don Juan Carlos ha abogado ante el Papa Benedicto XVI por borrar de la "faz de la tierra" el terrorismo y otras lacras que afectan a la humanidad, y destacó el papel de la familia como "núcleo esencial de la vida".

A su llegada al aeropuerto de Valencia, el Papa Benedicto XVI fue objeto de los máximos honores y fue recibido por Don Juan Carlos y Doña Sofía, así como por el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y del valenciano, Francisco Camps, entre otras autoridades nacionales, autonómicas y locales. El Papa Benedicto XVI ha recordado que el "motivo de esta esperada visita" es participar en la clausura del Encuentro de las Familias, con el lema "La transmisión de la fe en la familia". También ha tenido palabras para su "venerado predecesor y gran amigo de España, el querido Juan Pablo II, convocó este Encuentro" y que, "movido por la misma solicitud pastoral", lo clausurará "con la celebración de la Santa Misa en la Ciudad de las Artes y las Ciencias".

Agradecimiento a monseñor García Gasco

Agradeció la bienvenida dada por Don Juan Carlos en nombre del pueblo español y expresó también su "deferente reconocimiento" a José Luis Rodríguez Zapatero y a las demás autoridades nacionales, autonómicas y locales, a las que expresó su "gratitud por la colaboración prestada para la mejor realización" de este encuentro internacional. También citó al arzobispo de Valencia, Agustín García Gasco, y a la Archidiócesis levantina que le "ofrece una calurosa acogida", antes de añadir "que estos días acompaña en el dolor a las familias que lloran por sus seres queridos, víctimas de un trágico episodio", y de las que, ha dicho, la Iglesia "se siente cercana también a los heridos".

El viaje a Valencia es el tercero desde que Joseph Ratzinger fue elegido sucesor de Juan Pablo II el 20 de abril de 2005, tras acudir en agosto del pasado año a Colonia (Alemania) por la Jornada Mundial de la Juventud, y entre el 25 y 28 de mayo de 2006 a Polonia para conocer los lugares donde vivió Juan Pablo II, así como los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau.

Los lazos históricos de España con la Iglesia

Benedicto XVI pisó tierras valencianas en su primera visita a España a las 11.39 horas (hora peninsular). En sus palabras de bienvenida, Don Juan Carlos aseguró que la visita del Papa Benedicto XVI es "un reconocimiento de la intensidad y profundidad de los lazos que, desde hace tantos siglos, vinculan a la iglesia y a España, y que cuentan desde hace casi tres décadas, con un marco de entendimiento acorde con las disposiciones de nuestra Constitución".

"Agradecemos a Vuestra Santidad -dijo el Rey- las sentidas palabras de cariño y aliento que habéis dirigido a Valencia y a España entera, aún conmocionadas por la terrible tragedia de principios de esta semana, que ha costado la vida a 42 ciudadanos y causado numerosos heridos". Don Juan Carlos remarcó en su alocución que la visita de Benedicto XVI constituye "un reconocimiento a la intensidad y profundidad de los lazos que, desde hace tantos siglos, vinculan a la Iglesia y a España, y que cuentan desde hace casi tres décadas, con un marco de entendimiento acorde con las disposiciones de nuestra Constitución".

 

 

 

V ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS
El Papa defiende el valor ´insustituible´ de la familia y reza por las víctimas del metro 


  
 
El Papa defendió hoy en Valencia el valor "insustituible" que la Iglesia otorga a la familia, en el comienzo de una visita que se inició con el recibimiento que encabezaron los Reyes en el aeropuerto y que prosiguió con el consuelo que ofreció personalmente a los familiares de las víctimas del metro, y con un mensaje que entregó a los obispos españoles. 
  
  
 
El Papa Benedicto XVI saluda desde la escalerilla del avión a su llegada al aeropuerto de Manises en Valencia.El Papa Benedicto XVI emprendió hoy viaje a Valencia, en su primera visita a España, de dos días de duración, en los que participará en el V Encuentro Mundial de las Familias .-  
 
  
 
 El Papa comenzó puntualmente, a las 11.30, una visita de 26 horas a Valencia para presidir los actos de clausura del V Encuentro Mundial de las Familias, que incluye sendos encuentros, esta tarde, con los Reyes y con el presidente del Gobierno, Jose Luis Rodríguez Zapatero.

Miles de personas congregadas a lo largo del recorrido que el Papa realizó por la ciudad siguiendo los primeros actos de su apretado programa expresaron su entusiasmo por la presencia del Pontífice en la capital valenciana.

En el avión papal que trasladó a Benedicto XVI de Roma a Valencia, el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, declinó comentar si el Papa considera un desaire la no asistencia de Rodríguez Zapatero a la misa de mañana, que oficiará el Santo Padre, y dijo que a ese acto religioso "no se invita a nadie, va el que quiere".

En declaraciones a Efe, Navarro Valls no comentó la ausencia de Zapatero en la misa, pero dijo que en anteriores viajes papales, dirigentes como Fidel Castro, en Cuba; Daniel Ortega, en Nicaragua; o el general Jaruzelski, en Polonia, participaron en misas oficiadas por Juan Pablo II.

Desde su llegada a la ciudad del Turia, y hasta el almuerzo en su residencia oficial en Valencia, en el Palacio Arzobispal, donde descansaba a primeras horas de la tarde, el Papa rezó en la estación de Jesús, donde le esperaban los Príncipes; visitó la catedral, en cuya entrada recibió las llaves de la ciudad; oró en la Basílica de la Virgen de los Desamparados con los familiares de las víctimas del metro, a quienes arropó y consoló; y rezó también el ángelus, en la plaza de la Virgen.

En el aeropuerto cientos de seguidores mostraron su alegría con cánticos y banderas del Vaticano y de España, y algunos de ellos silbaron al presidente del Gobierno a su llegada al aeropuerto de Manises procedente de Madrid.

En el recorrido de cinco kilómetros que realizó a bordo del "papamóvil" hasta el centro de la ciudad, miles de personas le dieron su bienvenida.

Los fieles entonaban cánticos de alegría y agradecimiento por su presencia en Valencia, soportando el fuerte calor registrado en la ciudad, superior a los 30 grados, y combatiéndolo como podían, incluso refrescándose con cubos de agua lanzada desde las ventanas.

En su primer destino, la estación de Jesús, centenares de personas aguardaron la llegada de Benedicto XVI, que durante unos minutos rezó y ofrendó una corona de flores blancas ante la entrada del metropolitano, como forma de consuelo para las familias de las 42 víctimas mortales del accidente del pasado lunes.

Los Príncipes de Asturias recibieron al Papa en la estación de Jesús y se sumaron a sus oraciones por las víctimas del accidente.

Poco después, en la Basílica de la Virgen de los Desamparados, el Papa se unió en oración a los familiares de las víctimas del accidente, a quienes arropó por la pérdida de sus seres queridos.

El consuelo ofrecido por el Papa y la alegría reflejada en la ciudad por la llegada de Benedicto XVI mitigó, en parte, la conmoción que la ciudad ha sufrido esta semana, por el trágico accidente del metro.

Antes, en su primer discurso, en el aeropuerto, el Papa destacó el carácter "insustituible" que tiene para la Iglesia "la familia fundada en el matrimonio", un mensaje que constituye el motivo central de esta visita.

En la alocución, pronunciada en español, el Papa expresó su deseo de transmitir "el papel central para la Iglesia y la sociedad" de la institución de la familia, "según los planes de Dios", y afirmó que la Iglesia "no puede dejar de anunciar y promover" su "valor fundamental".

Después, en un mensaje entregado a los obispos en la capilla del Santo Cáliz de la Catedral, destacó que "prescindir de Dios" o "actuar como si no existiera", "socava la verdad del hombre e hipoteca el futuro de la cultura y de la sociedad".

En este mensaje, el Papa aseguró que sigue "con mucho interés" los acontecimientos de la Iglesia de España, "que tanto ha aportado y está llamada a aportar al testimonio de la fe y a su difusión en muchas otras partes del mundo".

El Rey, en sus palabras de bienvenida en el aeropuerto, abogó ante el Papa por borrar de la "faz de la tierra" el terrorismo y otras lacras que afectan a la humanidad y destacó el papel de la familia como "núcleo esencial de la vida".

Don Juan Carlos manifestó que no se puede permanecer "impasible" ante las guerras, el terrorismo, la violencia, el hambre, la pobreza, la injusticia, la violación de derechos humanos o la falta de libertad. 

 


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