Cardenal García-Gasco: El político debe dedicarse al bien común y no a construir cultura atea
"Sin referencia al bien común, la acción política pierde su sentido principal", señala
Cardenal García-GascoVALENCIA, 29 Feb. 08 / 03:16 am (ACI).- El Arzobispo de Valencia, Cardenal Agustín García-Gasco, recordó a los políticos que su compromiso fundamental es con el servicio al bien común, cimentado en el respeto a la dignidad de las personas, y no con la construcción de una sociedad atea sin referencias religiosas.
"El juego democrático no coincide con la búsqueda de victoria electoral a cualquier precio, sino que es la expresión de haber aprendido a vivir con pleno respeto de la mutua dignidad, según el ideal de que ‘todos los derechos sean para todos’", expresó el Purpurado en su carta semanal "Servir al bien común".
Advirtió que "no bastan las frases bonitas" o las promesas, pues "los electores saben distinguir perfectamente quiénes están apoyados por hechos que benefician a todos y quiénes se representan a sí mismos, o a una facción ideológica de la sociedad".
En ese sentido, el Cardenal se refirió al tema de la educación e indicó que la formación en "las virtudes cívicas" debe estar identificada con el compromiso de conseguir que los derechos humanos sean verdaderamente para todos, y no "con la imposición más o menos sutil de la ideología que acompaña a un Gobierno".
"La democracia se verifica o se desmiente cada vez que uno de sus actores se mueve en pro o en contra de los derechos y la dignidad del hombre", señaló, y añadió que los derechos humanos, especialmente de los más vulnerables y desprotegidos, "son las claves éticas objetivas del bien común, que exigen que los actores públicos sintonicen con ellos como un ideal de profundo aprecio para las personas, mucho más allá de los cálculos de oportunidad o de rentabilidad electoral".
En ese sentido, reafirmó el compromiso de la Iglesia en la "renovación de los valores verdaderamente democráticos" y en la primacía "de los valores espirituales sobre los materiales"; por lo que recordó que "nunca será justo construir artificialmente una cultura atea, una sociedad sin referencias religiosas".
"La Iglesia siempre ha enseñado la primacía del bien común, y al hacer esto, ha estado educando buenos ciudadanos para cada Estado. Quien quiere crecer en el amor según el modelo de Jesucristo, no puede poner entre paréntesis sus obligaciones con respecto a la comunidad en la que vive", indicó.
La carta completa se encuentra en: http://www.archivalencia.org/contenido.php?
Objetivo del laicismo es capturar el poder y usarlo según sus intereses, advierte Obispo
HUESCA, 30 Ene. 08 / 05:32 am (ACI).- El Obispo de Huesca, Mons. Jesús Sanz, advirtió que el objetivo del laicismo no es buscar el bien, sino obtener el poder en todas sus formas para, una vez capturado, contar la realidad según sus intereses económicos y políticos.
"No les asiste la búsqueda del bien, rastreando humildemente con otros buscadores los caminos mejores, sino la búsqueda del poder en todas sus formas. Un poder que usará cualquier modo para contar la realidad en beneficio de sus intereses económicos, de sus pretensiones culturales por nihilistas que sean, y de su hegemonía política a costa de todo y de todos", expresó el Prelado tomando como punto de partida la suspensión del discurso del Papa Benedicto XVI en la Universidad La Sapienza.
En ese sentido, coincidió con el director de L’Osservatore Romano, Giovanni Maria Vian, en que fue "el miedo a la verdad y a la libertad", impulsado por el laicismo, lo que impidió que el Papa participase en la apertura del año académico en dicha universidad.
Asimismo, advirtió que el laicismo, y no la legítima laicidad, "se empeña en imponer con medidas legales y sistemas educativos, una relectura y reescritura de la historia, sustituyéndola por otra que se ajuste a su cosmovisión"; para lo cual no dudan en perseguir, amenazar o expulsar a "cuantos puedan ser adversarios culturales, mediáticos, políticos o religiosos".
Sin embargo, afirmó, el Papa dio una "hermosa lección" el siguiente domingo ante una Plaza de San Pedro totalmente llena para el Ángelus.
El Pontífice, recordó Mons. Sanz, reafirmó que le une al mundo universitario "el amor por la búsqueda de la verdad, el diálogo franco y respetuoso de las recíprocas posiciones"; y recordó que todo ello es también parte "de la misión de la Iglesia, comprometida a seguir fielmente a Jesús, Maestro de vida, de verdad y de amor".
El texto complete puede leerse en http://www.diocesisdehuesca.org/noticias/Obispo/2007-2008/otraleccion.htm
China: El cardenal Zen habla por primera vez de sus luchas
Entrevista con Dorian Malovic, experto en Asia
ROMA, martes, 10 julio 2007 (ZENIT.org).- Diez años después de la devolución de Hong Kong a China (1 de julio de 1997), el cardenal Joseph Zen Ze-kiun –obispo de Hong Kong- habla por primera vez de sus luchas.
Mgr Zen, un homme en colère. Entretiens avec le cardinal de Hong Kong, de Ediciones Bayard, es el título de la última obra en francés de Dorian Malovic; jefe de la sección de Asia del diario católico francés La Croix, es especialista en China. La obra será en breve traducida al chino en Hong Kong.
Antiguo corresponsal en Hong Kong en los años ‘80, el autor sigue desde hace veinte años la evolución de la Iglesia Católica de China y sus relaciones con el Vaticano.
“Estaba un poco cansado de comprobar que no se decían nunca las cosas claramente, que se nos dan imágenes o reflejos caricaturescos y que cada uno permanece en la ignorancia del otro”, comparte Dorian Malovic en esta entrevista concedida a Zenit, explicando su propia “lucha” de periodista, de testigo y de “transmisor” de la historia.
El autor recibió en mayo pasado una mención especial del Gran Premio de literatura católica, concedido por el Jurado de la Asociación de Escritores Católicos, por una obra sobre el obispo de Shanghai: Le Pape jaune, Mgr Jin Luxian, soldat de Dieu en Chine communiste (El Papa amarillo, mons. Jin Luxian, soldado de Dios en la China comunista), publicado el año pasado.
“A lo largo de los años, se ha tejido una fidelidad y una confianza”, explica Dorian Malovic, quien admira en estos dos hombres “el coraje de los que no dudan en denunciar las injusticias y no temen a los poderosos”.
--¿Nos puede explicar la génesis de su libro sobre el cardenal Zen ?
--Malovic: He sido durante varios años corresponsal del diario “La Croix” en Hong Kong, y con los años se vio que el obispo de Hong Kong, nombrado en 1996, era por así decir uno de los personajes clave, un personaje capital en la sociedad de Hong Kong, que sobrepasa con mucho los 250.000 católicos, sobre siete millones de habitantes con que cuenta el territorio.
Los mensajes, intervenciones y tomas de posición de monseñor Zen eran escuchados por todo el mundo, y fue percibido, en vísperas de la devolución de Hong Kong a China, en 1997, como un personaje que defendía las libertades individuales, la libertad de expresión y era un bastión contra las potenciales amenazas de Pekín de retirar un cierto número de libertades. Hasta tal punto que en 2003 fue elegido como el personaje más popular del territorio. Pienso que en la gran familia de los cardenales, y todavía más en Asia, hay que vérselas con cardenales y prelados muy discretos que son más bien tímidos. Con carácter muy abierto, él no duda en expresar las frustraciones de los habitantes de Hong Kong ni en denunciar abiertamente las injusticias, convocando a los medios, expresándose en televisión y en radio. Ha tocado el corazón de toda la población de Hong Kong que necesitaba un portavoz, no sólo político, sino moral. Ha adquirido de este modo un peso y una legitimidad incomparable.
--Hasta el punto de ser un “hombre enojado” como subraya el título de su obra. ¿Cómo se ha convertido el cardenal Zen en el intermediario ineludible entre la Iglesia continental y el Vaticano?
--Malovic: Antes de estar enojado, el cardenal Zen adquirió efectivamente una gran legitimidad por lo que ha hecho en su vida, su formación y sus acciones. Por una parte, nació en Shanghai, de donde huyó antes de 1949 y de la llegada de Mao y los comunistas al poder, para encontrar refugio en Hong Kong, donde entra en una escuela salesiana y decide muy pronto hacerse sacerdote. Enviado a Milán (Italia) para estudiar, permanece una decena de años, antes de volver a Hong Kong, donde será sacerdote.
En los años ‘80, en el momento en que China se abre, cuando el desarrollo económico empieza a despegar, es el primer sacerdote chino de Hong Kong que puede ir a enseñar a los seminarios oficiales del continente, pero también a los seminarios clandestinos. Esta experiencia le permite adquirir un gran conocimiento de la realidad de la Iglesia Católica en China. Se puede ver que ha sido el único en esta época en tener este valor y sobre todo esta paciencia. Dios sabe cuántas gestiones administrativas y políticas hizo para ser aceptado en el continente en un medio católico de futuro muy complicado.
El cardenal Zen permaneció mucho tiempo silencioso en acción permanente. Se dio cuenta muy pronto del estado de la Iglesia Católica china tras 35 años de maoísmo. La prioridad, para él, era formar nuevos sacerdotes para asegurar el relevo.
Preparado por esta experiencia de campo, fue nombrado obispo titular de Hong Kong, con un papel muy claro por parte del Vaticano: desempeñar un papel de Iglesia-puente entre la Iglesia Católica china y la Iglesia universal.
En el renacimiento de la Iglesia Católica china, Hong Kong ha desempeñado un papel primordial, tanto a nivel humano, enviando profesores al continente, como acogiendo a jóvenes seminaristas continentales. A nivel financiero, han sido enviadas ayudas consistentes a numerosas diócesis y parroquias para renovar iglesias, reabrir seminarios, comprar material pedagógico.
--Usted publica en su libro seis largas entrevistas de más de dos horas mantenidas con el cardenal Zen el año pasado. En 2006 Pekín no hacía otra cosa que soplar caliente y frío en sus relaciones con Roma. ¿Es esta actitud la que desencadenó su enojo?
--Malovic: El año 2006 es un poco el punto de origen de una situación de la Iglesia de China que había evolucionado mucho en los últimos años. Vivió un cierto número de acontecimientos capitales: 2006 empezó con perspectivas de esperanza en una recuperación del diálogo y las relaciones diplomáticas hasta el mes de marzo. Había rumores de aproximación, de un posible viaje de Benedicto XVI. Al principio del año, el obispo de Hong Kong fue creado cardenal por Benedicto XVI, pero a partir del mes de mayo se dan tres consagraciones ilícitas de obispos en el continente que van a “sabotear” -según el término del cardenal Zen- todo el proceso de aproximación anterior entre Pekín y Roma.
En ese momento, sus tomas de posición son muy firmes y radicales. Se enoja cuando ve la duplicidad de Pekín, que por una parte afirma ser favorable a un reanudación del diálogo y por otra deja hacer a la “Asociación Patriótica” que consagra ilícitamente a varios obispos sin el aval de Roma. Esto le pone furioso. Y no ha sido el último en denunciar esta duplicidad, localmente, pero también en el Vaticano, donde ha desempeñado, durante todo el año 2006, un papel capital para que el expediente de la Iglesia de China sea retomado de nuevo por el Vaticano.
Pienso que ha adoptado respecto a Pekín esta actitud acusadora y de firmeza en cuanto chino, nacido en Shanghai, que conoce el sistema político. Está convencido de que frente a Pekín no hay que rebajarse, callar ni aceptar cualquier cosa.
--Una actitud que algunos han criticado, estimando que no era una productiva a los ojos de Pekín. ¿Él era consciente de esto?
--Malovic: Pienso que su enfado era construido y calculado. Este comportamiento era asumido con todo conocimiento de causa. Algunos, en efecto lo han criticado, diciendo que esto provocaba una serie de problemas para la Iglesia local en China. Él era muy consciente de ello. Pero no cesaba de decirme: “Vivo en Hong Kong, en un país de libertad, soy chino, debo adoptar esta actitud, portavoz de los que no tienen derecho a la palabra en el continente y que deben, sin cesar, llegar a componendas con las autoridades políticas chinas para poder sobrevivir”.
Al final, él sabía que ésta era una actitud que resultaría rentable. Visiblemente ha sido entendida por el Papa y se tiene ahora la sensación de que la reciente carta del Papa a los católicos chinos, a la vez firme y con tonalidad muy abierta, pone las bases sanas para relanzar un diálogo más eficaz.
--Se compara a menudo su personalidad y su manera de actuar con la del arzobispo anglicano Desmond Tutu de Sudáfrica.
--Malovic: Creo que el paralelismo con Desmond Tutu es muy adecuado porque Desmond Tutu era a la vez un hombre sobre el terreno, intelectualmente muy competente y también un portavoz, a la vez local en Sudáfrica, pero cuyo mensaje traspasaba las fronteras. Pienso que es exactamente lo que hace el cardenal Zen en el marco de Hong Kong.
--¿Y usted? ¿Cuál es su motor? El año pasado publicó una larga encuesta sobre la personalidad del obispo de Shanghai, el jesuita monseñor Jin Luxian, otro personaje clave de la vivencia de los católicos chinos. ¿Cómo gana su confianza? Se nota en sus obras una cierta intimidad entre usted y estos personajes clave en la difícil vivencia de los católicos chinos.
--Malovic: Hace veinte años, cuando empecé a ocuparme de China, descubrí un universo totalmente desconocido. Por otro lado, toda la historia de la Iglesia Católica de la China contemporánea era desconocida. Y enseguida me sentí un poco cansado al darme cuenta de que no se decían nunca las cosas claramente, que se nos daban imágenes o reflejos caricaturescos y que cada uno permanece en la ignorancia del otro.
Mi curiosidad me ha llevado hacia personajes que podían trasmitir la historia china reciente. Considero que, en cuanto occidental, no soy más que un transmisor de la historia que tiene una particularidad, lo que me gusta mucho por otra parte, y que me hace verdaderamente saltar el puente, estar sobre dos culturas, china y europea.
Nos encontramos con que monseñor Jin de Shanghai también ha sido destacado en China y Europa y que conoce los resortes y los funcionamientos de estos dos universos, de estas dos sociedades. Él y el cardenal Zen encarnan este conocimiento a la vez chino y europeo.
Pienso que mi conocimiento, modesto, del terreno, de China durante una veintena de años, y mi identidad de occidental, permite una comprensión mutua enriquecedora. Puedo comprender sus límites y ellos pueden comprender lo que pregunto y lo que quiero transmitir a los lectores occidentales. Me gusta ir al fondo de los seres. Esta fidelidad y esta confianza, tejidas al hilo de los años con estos dos personajes (20 años con monseñor Jin y 10 años con el cardenal Zen) han permitido crear esta intimidad que usted ha notado. Me dieron su confianza. Yo no era ni un sacerdote, ni un misionero, era un laico, por lo tanto fuera de la esfera propiamente eclesiástica, pero un periodista de un gran diario católico francés, por lo tanto creíble para ellos. Pienso que las incomprensiones entre Occidente y Oriente tienen sobre todo su origen en una profunda ignorancia mutua. Cada uno debe dar un paso para encontrarse en medio del puente, abrir el diálogo y así comprenderse mejor. Esto es lo que trato de hacer.
Los desafortunados de la globalización
El Papa ofrece algunas directrices
ROMA, miércoles, 4 julio 2007 (ZENIT.org).- Las controversias sobre la globalización ya no acaparan los titulares, pero sigue dándose la preocupación por el futuro de la economía mundial. En los últimos meses han atraído la atención las crecientes desigualdades económicas.
La globalización ha aportado muchos beneficios, sostenía un artículo de primera página publicado el 24 de mayo en el Wall Street Journal. El artículo indicaba no obstante: «Mientras el comercio, la inversión extranjera y la tecnología se ha extendido, ha aumentado la división entre ricos y pobres, no sólo en los países ricos como Estados Unidos, sino también en los pobres como México, Argentina, la India y China».
La experiencia de los últimos años ha mostrado que quienes tienen educación y habilidades se benefician de la globalización. Otros, sin estas ventajas, no son tan afortunados. Sin olvidar los beneficios de la globalización para muchos millones de personas, el Wall Street Journal expresaba su preocupación por el hecho de que las desigualdades crecientes podrían provocar una reacción en contra que acabara dañando el comercio y la inversión.
A principios de año, el presidente de la reserva federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, también advertía de los problemas que surgen por la desigualdad económica. En un discurso el 6 de febrero ante la Cámara de Comercio de Omaha, Nebraska, Bernanke defendió la idea de que el libre mercado no es garantía de igualdad de ingresos económicos, puesto que permite la posibilidad de recompensas desiguales debido a las diferencias en el esfuerzo y las habilidades.
La caída
«Dicho esto, creemos también que no se debería permitir que alguien se derrumbara económicamente, especialmente por razones que van más allá de su control», añadía en un texto en la página web de la reserva federal.
Subrayando las evidencias de diversas fuentes, el presidente de la reserva federal apuntaba que en las últimas décadas el bienestar económico de Estados Unidos ha aumentado de forma considerable. Al mismo tiempo, observaba que «el nivel de desigualdad en los ingresos económicos ha aumentado de igual forma».
Bernanke admitía la dificultad de mantener un equilibrio entre un sistema de mercado que usa los incentivos económicos y estimula el crecimiento, y la necesidad de proteger a los individuos contra los resultados económicos adversos.
Proponer soluciones a este problema implica juicios de valor más allá de la realidad de la teoría económica, concluía Bernanke. Sugería, no obstante, una serie de posibles medidas, desde la educación y preparación para el trabajo, hasta ayudar a los individuos y a las familias a sobrellevar el coste del cambio económico, como formas de afrontar el problema de la desigualdad.
Un artículo de opinión, publicado en el Financial Times el 15 de mayo por Danny Leipziger y Michael Spence, expresaba una postura similar. Los autores, respectivamente vicepresidente del Banco Mundial y Premio Nóbel de Economía en el 2001, sostenían que en el debate de la globalización el tema más importante es «quien se beneficia y quien pierde».
«La globalización es un juego positivo de sumas pero un juego que produce tanto ganadores como perdedores», observaban también.
Leipziger y Spence apoyaban mejoras en la educación que ayudaran a los trabajadores a afrontar la actual situación. Además, pedían mejores redes de asistencia, más inversiones en infraestructuras y asegurar el acceso a servicios como la sanidad.
La dignidad de la persona
En medio del actual debate sobre temas de economía y ética, Benedicto XVI ha tocado estos temas en varias ocasiones en los últimos meses. El 26 de mayo habló a un grupo de jóvenes de Confindustria, la Confederación General de la Industria Italiana.
Todo negocio, observaba el Papa, debería considerarse primero y sobre todo como un grupo de personas, cuyos derechos y dignidad deberían respetarse. La vida humana y sus valores, continuaba el Pontífice, debería ser siempre el principio guía y el fin de la economía.
En este contexto, Benedicto XVI reconocía que para los negocios lograr beneficios es un valor que se puede tomar correctamente como objetivo de su actividad. Al mismo tiempo, la enseñanza social de la Iglesia insiste en que los negocios deben también salvaguardar la dignidad de la persona humana, y que incluso en momentos de dificultades económicas, las decisiones en los negocios no deben guiarse exclusivamente por consideraciones de beneficios.
El Papa también trató brevemente el tema de la globalización. Este es un fenómeno, comentaba, que da esperanzas de una participación más amplia en el desarrollo económico y en la riqueza. Es un proceso, sin embargo, no carente de riesgos, que lleva en algunos casos a un empeoramiento de las desigualdades económicas. Haciéndose eco de las palabras de Juan Pablo II, Benedicto XVI pedía una globalización caracterizada por la solidaridad y que no margine a la gente.
Otros principios que es necesario que guíen la economía son la justicia y la caridad, explicaba Benedicto XVI en un mensaje, con fecha 28 de abril, a la presidenta de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, Mary Ann Glendon. La carta fue enviada con ocasión de la sesión plenaria de la academia, reunida del 27 de abril al 1 de mayo.
Buscar la justicia y la promoción de la civilización del amor, añadía el mensaje, son aspectos esenciales de la misión de la Iglesia en su proclamación del Evangelio. La justicia y el amor no pueden separarse, observaba el Papa, debido a la experiencia de la Iglesia de cómo las dos van unidas en «la revelación de la infinita justicia y misericordia de Dios en Jesucristo».
La justicia, continuaba, debe «corregirse» con el amor, un amor que inspire justicia y purifique nuestros esfuerzos de construir una sociedad mejor. «Sólo la caridad puede estimularnos a poner una vez más a la persona humana en el centro de la vida de la sociedad y en el centro de un mundo globalizado, gobernado por la justicia», indicaba el Papa.
Mercado laboral
El Papa, en un par de discursos a principios de este año, profundizaba en algunos de los problemas a que se enfrentan los trabajadores. En un mensaje con fecha 28 de marzo, enviado a los participantes en el IX Foro Internacional de la Juventud, organizado por el Consejo Pontificio para los Laicos, Benedicto XVI comentaba que en los últimos años los cambios económicos y tecnológicos han cambiado radicalmente el mercado laboral.
Esto ha dado esperanzas a los jóvenes, concedía el Papa, pero también ha traído consigo la necesidad de una mayor preparación y educación, y la exigencia de que los trabajadores estén preparados para viajar, incluso a otros países, buscando puestos de trabajo.
El trabajo, explicaba, es parte del plan de Dios para la humanidad y a través de él participamos en la labor de la creación y de la redención. Viviremos esto mejor, animaba el Papa, si permanecemos unidos a Cristo a través de la oración y la vida sacramental.
El 31 de marzo, Benedicto XVI hablaba a la reunión del Confartigianato, una asociación de artesanos italianos. El trabajo es parte del plan de Dios para el hombre, incluso aunque el pecado original lo haya convertido en una carga, explicaba el Papa.
Es importante, añadía, proclamar la primacía de la persona humana y del bien común sobre el capital, la ciencia, la tecnología e incluso la propiedad privada. Como cristianos, podemos dar testimonio del «Evangelio del trabajo» en nuestras vidas diarias, les recordaba el Papa.
El Pontífice también tenía palabras para quienes dirigen a los trabajadores, en un discurso a un grupo de la sección italiana de la Unión Cristiana de Empresarios Dirigentes, el 4 de marzo de 2006. La justicia y la caridad, afirmaba el Papa, son elementos inseparables en el compromiso social de los cristianos.
«De modo particular, a los fieles laicos les compete trabajar por un orden justo en la sociedad, participando personalmente en la vida pública, cooperando con los demás ciudadanos bajo su responsabilidad personal», afirmaba el Papa.
«Se trata de valores que, por desgracia, también a causa de las actuales dificultades económicas, a menudo corren el riesgo de no ser puestos en práctica por los empresarios que carecen de una sólida inspiración moral», observaba también.
Por el padre John Flynn, L. C.
LA FUNDACIÓN ENCUENTRO ABOGA POR UNA CONVIVENCIA "HERMANA DE LA JUSTICIA Y CONTRARIA A LA VENGANZA"
SERVIMEDIA
MADRID, 07-JUN-2007
El presidente de la Fundación Encuentro, el sacerdote jesuita José María Martín Patino, afirmó hoy que "no deberiamos perder de vista nunca un futuro de convivencia ciudadana hermana de la justicia y contraria a los sentimientos de venganza".
Patino hizo esta afirmación durante la presentación del 14 Informe España 2007 de la citada fundación y que en esta ocasión profundiza en la "encrucijada" del mundo rural.
El presidente de la Fundación Encuentro destacó que "cualquier estrategia de futuro" en España "tiene que llevarnos a la reconciliación".
Así, subrayó que el citado informe "no se ha dejado impresionar por el ruido político y la crispación política de esta legislatura".
Patino comentó que el informe 2007 sigue fiel en concentrar la atención en los fenómenos sociales "trascendentes".
Entre esos fenómenos sociales, reiteró "la sorprendente y desmesurada radicalidad del debate político y el resurgimiento de discrepancias entre el poder legislativo y la jerarquía católica, y la dimensión pública del perdón, que suele olvidarse tanto en la memoria histórica, como en las estrategias enfrentadas entre si en los programas antiterroristas".
Por otro lado, el informe también aborda de nuevo el fenómeno de la inmigración. Sobre esta cuestión señala, que en un entorno de creciente desigualdad, de acelerada movilidad y de paulatino cierre de fronteras surge, de manera experimental y pionera, la cuestión del "codesarrollo", que consiste en explorar las vinculaciones positivas que puede generar el fenómeno migratorio, tanto en los países receptores como en los emisores.
El citado estudio también aborda la religiosidad que, según dijo, en España "está pasando por una profunda transformación, que transita de una religiosidad institucionalizada y organizada a una religiosidad dual".
"La novedad actual se produce en la conciencia individual, en lo más íntimo de nuestro ser, se produce la ruptura entre la experiencia religiosa y el sujeto y la religión institucionalizada. Muchos se declaran católicos no practicantes, porque la fe religiosa no es relevante a la hora de configurar su vida cotidiana", sentenció.
Finalmente, el informe 2007 de la Fundación Encuentro aborda la despoblación del medio rural en España, así como las soluciones a este problema, que, en gran parte, estarían en la llegada de inmigrantes y en mejorar las comunicaciones y el acceso a las nuevas tecnologías de sus habitantes.
Fecha publicación: 2007-05-04
Informe 2006 de los Episcopados europeos sobre la gobernabilidad mundial
«Ocasiones perdidas y perspectivas mundiales»
BRUSELAS, viernes, 4 mayo 2007 (ZENIT.org).- «Ocasiones perdidas y perspectivas anuales» es el título del informe anual 2006 de evaluación de la gobernabilidad mundial que publica el Secretariado de la Comisión de los Episcopados de la Comunidad Europea (COMECE), en colaboración con la señora Charlotte Kreuter Kirchhof.
El informe deplora las ocasiones perdidas a nivel mundial en 2006 –suspensión de la ronda de negociaciones en la Organización Mundial del Comercio, fracaso de la reforma institucional de la ONU,...- e invita a la Iglesia católica a acompañar activamente los trabajos del G8.
El documento, hecho público el 27 de abril, analiza la evolución producida en 2006 en las organizaciones internacionales (Fondo Monetario Internacional, OMC, G8, Grupo sobre Migración Global de la ONU) y evalúa su capacidad de promover una gobernabilidad mundial más eficaz.
Como en años precedentes, el informe sobre la gobernabilidad mundial 2006 dedica capítulos a estos temas: los valores comunes como base de una gobernabilidad mundial, las organizaciones financieras internacionales, la OMC, el cambio climático y el G8.
Refiriéndose especialmente a la cooperación de la comunidad internacional para responder a los problemas relacionados con las migraciones que aumentan a nivel mundial, el informe estima que el año 2006 ha sido un año clave; por primera vez este año se le ha dedicado una sección.
Como conclusión del documento, del que una primera versión fue remitida a los obispos de la COMECE a finales de marzo, el Secretariado de la COMECE propone reforzar la cooperación dentro de la Iglesia para acompañar el proceso del G8.
Por medio del concepto de gobernabilidad mundial, la COMECE trata desde hace algunos años de identificar soluciones internacionales a los grandes problemas mundiales, dando un rango prioritario a la lucha contra la pobreza y la protección del medio ambiente.
En 2001, un grupo de expertos de alto nivel, bajo la dirección de Michel Camdessus, ex director general del FMI, remitió un primer informe exhaustivo de evaluación a los obispos miembros de la COMECE. Desde entonces, el Secretariado de la COMECE publica cada año un análisis temático sobre la evolución producida en las organizaciones internacionales.
El documento está disponible en francés e inglés en el sitio de la COMECE: http://www.comece.org/comece.taf?_function=pub_others&id=1&language=fr
También se puede solicitar una versión en forma de folleto al «Secrétariat» de la COMECE (+32/2/2350510; Rue Stevin 42, 1000 Bruxelles-Belgique).
Pío XII salvó a miles de judíos y "leyenda negra" fue originada por soviéticos
Pío XIIROMA, 14 Abr. 07 / 05:15 pm (ACI).- El historiador italiano y profesor de la Universidad la Sapienza de Roma, Gian Maria Van, precisó que la "leyenda negra", que acusa al Papa Pío XII de actuar en contra de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial, nació de la propaganda soviética durante los años de dicho conflicto.

Así lo indicó el experto, al comentar la reciente renuncia del Nuncio Apostólico en Israel, Mons. Antonio Franco, a participar en la ceremonia anual de conmemoración de la Shoah en el Museo del Holocausto en Jerusalén, debido a la negativa de la dirección del museo a retirar o cambiar una foto de Pío XII con una leyenda que indica la posición "ambigua" del Pontífice respecto a los judíos, cuando la historia demuestra que en realidad salvó a miles de ellos. "Este es un dato innegable", explicó el profesor Gian Maria Van.
Al comentar el modo en que combatieron Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI la leyenda negra sobre Pío XII, el historiador indica que "son tres los puntos de continuidad entres estos Pontífices: uno, la defensa histórica de la memoria de Pío XII, de su acción durante la Segunda Guerra Mundial y frente a la escandalosa tragedia de la Shoah", el segundo, "el honor a la memoria de seis millones de víctimas de la Shoah", y el tercer punto "la voluntad indudable, de ambas partes, de proceder por un camino de paz y reconciliación, como Benedicto XVI ha repetido en Auschwitz, como Juan Pablo II ha constante y tenazmente predicado y como Pablo VI ha hecho en los tiempos del Concilio y durante su pontificado".
Por su parte, el Embajador de Israel ante la Santa Sede, Oded Ben-Hur, indicó que "decimos una cosa muy simple: apenas sea posible indagar, ver, leer los documentos del Vaticano que hablan de los años de la guerra, será posible llegar a un juicio histórico".
"Ya después de la carta del entonces Nuncio Pierto Sambi (que también solicitó el cambio de la leyenda o el retiro de la foto), hubo una respuesta, hubieron reflexiones, una promesa de reexaminar, ver la posibilidad de sanar las situación, ver juntos. Mientras tanto, al prescindir de esto, es la memoria del Holocausto la que es respetada", señaló.
El sincretismo marca la Semana Santa en la Cuba comunista
Sin días de asueto y sin cambios en la actividad laboral, la liturgia de la Semana Santa y las procesiones, autorizadas por el Gobierno comunista de Cuba hace una década después de casi cuarenta años de prohibición, se han convertido en un reflejo del sincretismo religioso del país.
Este año, la Iglesia católica cubana ha recibido autorización para celebrar poco más de una veintena de procesiones en toda la isla, en su mayoría durante el Viernes Santo.
A diferencia de lo que ocurre en otros países de la región, en Cuba las procesiones apenas consiguen reunir a unos cientos de católicos, aunque en los últimos años se han sumado a este tipo de celebraciones los seguidores de la religión yoruba, un culto afrocubano.
Este tipo de expresiones religiosas en las calles quedaron prohibidas en Cuba en 1961, poco después del triunfo de la revolución comunista de Fidel Castro, y se autorizaron de nuevo en 1998, tras la histórica visita del papa Juan Pablo II.
La Semana Santa coincide este año con las fiestas organizadas para conmemorar el cuadragésimo quinto aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), que crean un ambiente festivo que poco tiene que ver con el recogimiento de la celebración litúrgica.
'La Semana Santa ha coincidido muchas veces con el aniversario de la victoria de Playa Girón y con las elecciones del Parlamento (Asamblea del Poder Popular), que han hecho que se distorsione todo su sentido', dijo a Efe Fernando de la Vega, párroco de la Iglesia de Monserrate, en el corazón de La Habana.
En los años en que la Semana Santa coincidió con elecciones, los jóvenes católicos cubanos crearon una consigna que todavía se conserva en la memoria de los fieles y que resume sus obligaciones para con el Partido Comunista y la Iglesia: 'A votar temprano con el guano (hoja de palma) en la mano', previamente bendecido.
A la reactivación de las celebraciones de la Iglesia católica en la última década se ha sumado un fenómeno bautizado por sociólogos y teólogos como 'religiosidad espontánea', que reúne en las ceremonias, sobre todo en el Domingo de Ramos, a católicos, santeros y espiritistas.
El guano bendecido, extraído de la hoja tierna de la palma real, adorna estos días autos y viviendas y es utilizado como amuleto para alejar a los malos espíritus y atraer energía.
Incluso algunas iglesias evangélicas han adoptado este ritual católico, asegura el reverendo Raimundo García, director del Centro de Reflexión y Diálogo de la localidad de Cárdenas.
'El espíritu de esta semana ha sido muy vivificante. Todas nuestras iglesias se han preparado con más o menos recursos', reflexiona García.
'En este tiempo buscamos, por medio de oraciones y de la meditación, el perdón, la misericordia, y la reconciliación y en medio de fiestas populares es muy difícil', lamenta Mary, una católica de 55 años.
Sin embargo, para Javier, un joven católico integrante del coro Vox Cordi, la 'Semana Mayor' es sinónimo de alegría porque 'hay más movimiento de jóvenes, se acercan más porque hay debates sobre cómo vivir la vida de forma cristiana y porque hay más propuestas culturales'.
Escenificaciones del vía crucis, coros de jóvenes y niños y las procesiones públicas, son comunes en las iglesias cubanas en estos días.
'En estos años veo más acercamiento de la gente joven a la Iglesia. Antes era cosa de viejos', asegura Amalia, un ama de casa de 46 años.
En contraste con las fiestas declaradas durante estos días en otros países de tradición católica, en Cuba la Semana Santa no va acompañada de vacaciones.
'Crecimos sabiendo que la Semana Santa es para cantar, ir a misa y ese tipo de actividades, no incluye vacaciones ni salidas de la ciudad', apunta a Efe Javier, quien nunca se ha cuestionado el asunto.
Para el padre Fernando de la Vega 'es una desventaja que no existan feriados (fiesta), porque tuvimos que pasar los oficios para la noche. Sin embargo, la ventaja es que la gente no se va porque está trabajando, como en una semana común'.
Obispos esperan que socialismo no conculque libertades
Prelados consideran que la democracia es el mejor sistema para los ciudadanos
JUAN FRANCISCO ALONSO
EL UNIVERSAL
Por tercera vez en menos de un mes, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) expresó su preocupación por las implicaciones políticas, sociales y económicas de la propuesta presidencial del "Socialismo del Siglo XXI", la cual, según los prelados, tiene "su raíz ideológica" en la "doctrina clásica marxista-leninista" que sirvió de sustento para los regímenes que se instalaron en la Europa del Este, Asia y algunos países de América Latina en la centuria anterior. Por ello, recomendaron a los venezolanos que lean y estudien lo que ocurrió en esas naciones donde se aplicaron esas teorías.
En la exhortación "Tiempo de diálogo para construir juntos", leída ayer por el arzobispo de Cumaná, monseñor Diego Padrón, al culminar la octogésima séptima asamblea ordinaria del Episcopado, la jerarquía de la Iglesia católica instó al jefe del Estado para que el nuevo modelo que impulsa tenga "como centro la persona humana y sus derechos, que promueva los valores democráticos, de los cuales uno muy importante es la preservación de la propiedad privada y su función social".
En su comunicado, los prelados cerraron filas en favor de la democracia y recordaron lo dicho por el fallecido papa Juan Pablo II, en la encíclica Centesimus Annus, sobre ésta: "La Iglesia aprecia el sistema de la democracia, en la medida en que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien de sustituirlos oportunamente de manera pacífica (...) Una auténtica democracia sólo es posible en un Estado de Derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana".
Asimismo se refirieron a la eventual reforma de la Constitución de 1999, al demandar que cualquier cambio que se le haga al texto fundamental respete los derechos humanos y los valores democráticos consagrados en ella y en los pactos y tratados internacionales.
"No podemos retroceder. Si hemos avanzado en determinadas materias como el darle rango constitucional a los derechos humanos, la reforma no puede implicar ningún retroceso", precisó, al tiempo que dijo que el Episcopado no tiene, por ahora, ninguna propuesta de modificación que formular.
En su comunicado, los obispos exigieron a la Asamblea Nacional, actualmente conformada por puros simpatizantes del oficialismo, que abra espacios que permitan a los otros sectores del país que adversan al presidente Hugo Chávez participar de este debate, porque "Venezuela no es monocolor".
Seguirán criticando
En su exhortación, la CEV reiteró que seguirán formulándole observaciones al Ejecutivo, pues "hay situaciones sobre las cuales los obispos no podemos callar y verdades sobre las que seguiremos insistiendo: la centralidad de la persona y los derechos humanos; el pluralismo político frente al pensamiento único y la exclusión por razones ideológicas o por cualquier otro motivo; la educación pluralista, abierta a la trascendencia y a la religión; la lucha contra la pobreza, el desempleo, la inseguridad jurídica, social y la violencia; la libertad de expresión y el derecho a la información; una positiva respuesta a la situación infrahumana de nuestros hermanos privados de libertad y la de los que se sienten perseguidos".
Respecto a lo dicho por el primer mandatario, quien acusó a la jerarquía de la Iglesia católica de no respetar al Estado por realizar observaciones, monseñor Padrón dijo: "El estilo nuestro es muy respetuoso. Respetamos al Estado, a las instituciones y a las personas. Lo que sí hay es visiones, concepciones y expresiones distintas, pero eso es propio de la democracia".
jalonso@eluniversal.com
Polonia escrutará en el pasado de sus 144 obispos
Nunca ocurrió que un flamante arzobispo –Stanislaw Wielgus, Varsovia- renunciase en la misa de entronización. Tampoco que un sínodo episcopal íntegro quede bajo investigación por sus relaciones con gobiernos prosoviéticos.
Por un lado, el cardenal Józef Glemp (debió retomar la diócesis capitalina por acefalía) difundió documentos que, presuntamente, ponen a Wielgus en mejor posición. Pero el gobierno ulranacionalista de Lech Kaczynsi igual dispuso indagar en los antecedentes de todos los purpurados, inclusive el que timonea la beatificación de Karol Wojtila.
Si Juan Pablo II canonizó o beatificó más gente que la suma de sus antecesores desde el siglo XI, Polonia es un caso de superpoblación episcopal. Se trata de un país de apenas 310.000 km2 (poco más que la provincia de Buenos Aires) y 40 millones de habitantes que cuenta con 144 obispos. Francia, España e Italia –tres reductos católicos anteriores al polaco- empalidecen en comparación.
La posición del nuevo papa, Benedicto XVI, no es cómoda. Primero generó un escándalo si se quiere teológico, en Ratisbona, apelando a un diálogo apócrifo del siglo XV para descalificar al Islam. Ahora es un nombramiento que –al parecer- pasó varios filtros sin detectar nexos poco explicables del obispo Wielgus con el régimen comunista desde 1978. Un gobierno que, debe reconocerse, mostraba una tolerancia y una flexibilidad religiosas inconcebibles, por ejemplo, en la ex Alemania oriental o en Lituania (origen étnico de Wielgus).
Tampoco los mellizos Kaczynski son dechados de virtudes democráticas. Lech, presidemte, y Jaroslaw, primer ministro, son al mismo tiempo ex burócratas comunistas y católicos ultramontanos. Algo así como dos Le Pen pero con crucifijos. Nacionalistas enemigos de la integración financiera o empresaria con la Unión Europea, sus vínculos con la red antijudía Radio Maria explican el escándalo actual.
El pontífice anterior (polaco e intangible para Varsovia) exigió a esa red morigerar sus ataques racistas, durante su última visita al país. Pero Josef Ratzinger es alemán y, aparte, no tiene el estaño política de Wojtyla. Por tanto, era un blanco seguro. Resulta curioso, de paso, que Benedicto XVI provenga de Baviera, donde gobierna una coalición conservadora y flotan espectros nacionalsocialistas parecidos a los de la vecina Austria.
Cruzando al 2007 junto al Papa
La guerra es siempre un fracaso para la comunidad internacional y una gran pérdida para la humanidad
Por Manuel Maza, S.J. / El Caribe
Miercoles 27 de diciembre del 2006 actualizado el martes 26 de diciembre del 2006 a las 10:07 PM
Desde 1968, cada primero de enero, la Iglesia convoca a todos los hombres de buena voluntad a participar en la Jornada Mundial de la Paz, este año con el lema “La persona humana, corazón de la paz.”
El Papa se dirige “a todos los que están probados por el dolor y el sufrimiento, a los que viven bajo la amenaza de la violencia y la fuerza de las armas o que, agraviados en su dignidad, esperan en su rescate humano y social.” También a los niños, pues “con su inocencia enriquecen de bondad y esperanza a la humanidad y, con su dolor, nos impulsan a todos trabajar por la justicia y la paz.”
El Vicario de Cristo muestra cómo la paz es don y tarea. Su llamado a nuestra responsabillidad se resume en una cita de San Agustín: “Dios, que nos ha creado sin nosotros, no ha querido salvarnos sin nosotros”.
Para que haya paz, “la humanidad necesita ser rescatada del desorden del pecado.” Como lo afirmara Juan Pablo II «no vivimos en un mundo irracional o sin sentido [...], hay una lógica moral que ilumina la existencia humana y hace posible el diálogo entre los hombres y entre los pueblos ».
Todo el mensaje del Papa parte de este presupuesto, presentado en Ratisbona el pasado 12 de septiembre, 2006, “La ‘gramática’ trascendente, es decir, el conjunto de reglas de actuación individual y de relación entre las personas en justicia y solidaridad, está inscrita en las conciencias, en las que se refleja el sabio proyecto de Dios… creemos que en el origen está el Verbo eterno, la Razón y no la Irracionalidad”. Esto es lo que hace posible todo diálogo humano, “presupuesto fundamental para una paz auténtica”.
El Papa dedica una sesión de su mensaje al “derecho a la vida y a la libertad religiosa”. La vida amenazada por los que no respetan su valor absoluto. Y la libertad religiosa quebrantada donde se obstaculiza la profesión de fe pública de algunos ciudadanos, o se les somete a “ un escarnio cultural sistemático respecto a las creencias religiosas” .
El sucesor de Pedro condena “las desigualdades insidiosas en el acceso a bienes esenciales como la comida, el agua, la casa o la salud”, las desigualdades entre hombre y mujer” y alerta sobre una concepción del hombre o de Dios que lleva a la violencia y a la intolerancia.
Benedicto XVI recuerda que “los derechos del hombre implican a su vez deberes y cita a Mahatma Gandhi: “El Ganges de los derechos desciende del Himalaya de los deberes.”
Respecto de la guerra: “La guerra es siempre un fracaso para la comunidad internacional y una gran pérdida para la humanidad.” Hasta en la guerra es necesario “ salvaguardar al menos los principios esenciales de humanidad y los valores que fundamentan toda convivencia civil.”
El Papa avisa sobre el peligro de las armas nucleares y cómo la paz exige el “compromiso de intentar con determinación su disminución y desmantelamiento definitivo.”
El mensaje concluye con esta oración: “que María nos enseñe en su Hijo el camino de la paz, e ilumine nuestros ojos para que sepan reconocer su Rostro en el rostro de cada persona humana, corazón de la paz.”
Manuel Maza es S.J., historiador
Obispo paraguayo anuncia su renuncia al sacerdocio y su ingreso a la política
ASUNCIÓN, 26 Dic. 06 (ACI).-Fernando Lugo, obispo dimisionario de la diócesis del norteño departamento de San Pedro, en Paraguay, anunció después de la Navidad su decisión de abandonar el estado clerical para ingresar a la política partidaria.
En una conferencia de prensa en la casa de su padre en ciudad Encarnación, a 400 kilómetros al sur de la capital Asunción, Lugo señaló que está dispuesto a competir como candidato a la presidencia en las próximas elecciones de 2008.
Lugo, de 52 años de edad, miembro de la Congregación del Verbo Divino durante 30 años, fue invitado a presentar su renuncia en el 2004 como Obispo del departamento de San Pedro, la zona más pobre del Paraguay, por el Papa Juan Pablo II. Nunca se dieron a conocer los motivos de la decisión; aunque como Obispo asumió muchas veces posiciones controvertidas a favor de organizaciones militantes de izquierda.
Lugo señaló que ya ha presentado su pedido de renuncia al estado clerical a la Santa Sede. "Ahora el Papa puede resolver aceptar mi determinación o me puede sancionar, pero ya estoy en la política", señaló.
Desde el punto de vista político, el ex obispo de San Pedro señaló que no pertenece a la derecha ni a la izquierda porque "en Paraguay sólo hay quienes robaron y quienes fueron víctimas del robo".
La decisión del Obispo ya ha suscitado controversias. Las organizaciones de izquierda han aplaudido su candidatura; mientras el Presidente de la Asociación Rural del Paraguay, Alberto Soljancic, expresó preocupación por la presencia de Lugo en la política "porque siendo obispo era quien alentaba y orientaba a los campesinos sin tierra del departamento de San Pedro para invadir propiedades".
Por su parte, Mirta Gusinsky, ex esposa de Raúl Cubas, quien ejerció la presidencia entre agosto de 1998 y marzo de 1999, dijo que el Prelado "sabía que mi hija Cecilia fue secuestrada en septiembre del 2004 por grupos políticos de izquierda del departamento de San Pedro y no hizo nada para salvarla". Cecilia Cubas fue encontrada muerta en febrero de 2005.
Homilía de Navidad pronunciada por el patriarca de Jerusalén en Belén
BELÉN, lunes, 25 diciembre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que pronunció el patriarca de Jerusalén, Su Beatitud Michel Sabbah, durante la misa de Navidad en la Nochebuena, celebrada en la iglesia de santa Catalina en Belén, que se encuentra junto a la basílica de la Natividad.
Hermanos y Hermanas
¡Feliz Fiesta de Navidad!
1. A vosotros, habitantes de esta ciudad santa de Belén, y a todos vosotros, nuestros fieles en todas partes de nuestra diócesis patriarcal en Palestina, en Israel, en Jordania y en Chipre, a todos los habitantes de esta Tierra Santa, judíos, drusos, musulmanes y cristianos, a todos nuestros países árabes y a los cristianos del mundo entero, desde Belén, deseo días felices y santificados por la bendición de la Navidad.
Señor Presidente Mahmoud Abbas, sea usted bienvenido con todos vuestros compañeros. Nosotros rogamos y pedimos a Dios de inspiraros sabiduría y ánimo, para poder llenar vuestros deberes en las tensiones internas difíciles que vivimos y de ver en un tiempo cercano los días de justicia del que habla el profeta “En aquellos días y en aquella sazón haré brotar para David un Germen justo que ejercerá en el país el derecho y la justicia… y Jerusalén habitará en seguro” (Jer 33,15-16).
2. Hermanos y hermanas, sí, Navidad vuelve en las mismas circunstancias difíciles, agravadas aún más por nuestras disensiones internas. Con todo eso, queremos meditar juntos sobre las palabras de san Pablo que nos dice, en su carta a los Filipenses: “Alegraos sin cesar en el Señor”, pues “la bondad de Dios ha aparecido” (Tit 2,11): “el Verbo de Dios se ha hecho hombre y ha habitado entre nosotros” (Jn 1,14).
San Pablo añade: con la alegría, “que vuestra clemencia y vuestra amabilidad, sean conocidas por todos los hombres” (Fil 4,5), sean vividas con todos, sin excepción, en cada circunstancia, en la comunidad parroquial, en la ciudad, en vuestras relaciones entre nuestras diferentes Iglesias, y entre nuestras diferentes religiones.
Y, en nuestras circunstancias difíciles, el apóstol añade “no tengáis ninguna preocupación”. Todas las preocupaciones, las que vienen de la Ocupación con todas sus consecuencias, el muro, la falta de libertad, la falta de trabajo, la vida social que ahoga, las familias divididas por leyes militares, y las disensiones internas palestinas que se han sumado recientemente.... Con todo eso “no tengáis preocupación”. Eso quiere decir, permaneced fuertes, no os dobléis bajo el fardo, y sabed que cada día es Navidad en la vida de cada creyente. Cada día y en cada acontecimiento la bondad de Dios nace en cada creyente que acepta acoger la gracia. Y, con esta gracia, puede enfrentar todas las preocupaciones. “No tengáis ninguna preocupación”, que las preocupaciones no sean una razón que os conduzcan al mal, que os lleven a olvidar que vosotros podéis vencer el mal con el bien, y así por la bondad que Dios ha puesto en vosotros, vosotros podéis rectificar el mal por el bien, y frenarlo por vuestra resistencia, para procurar la vida no la muerte, para producir la justicia y no el mantenimiento de la opresión y el fin de la ocupación en vez de dejarla pesar sobre vosotros.
Y la consecuencia de esta bondad será la paz: “Entonces la paz de Dios que supera toda inteligencia, tomará bajo su guía vuestros corazones y vuestros pensamientos” (Fil 4,7). La paz de Dios supera toda inteligencia, porque viene de Dios. Supera toda inteligencia, pero es fuente de vida en nuestras preocupaciones sobre esta tierra y puede guiar a los combatientes de los dos lados a encontrar las sendas de la paz verdadera.
3. Esta senda del espíritu, descrita por el apóstol Pablo, no es ciertamente la senda seguida en las situaciones mundiales de conflictos, ni en el conflicto que nos desgarra de desde hace generaciones en esta Tierra Santa. Y, sin embargo, la humanidad y cada persona humana son llamadas a tomar conciencia de estas sendas del espíritu para encontrar allí la luz y la sabiduría que ayudan a salir del impasse de la muerte. Todos son invitados a un examen de conciencia, a la luz de la bondad que Dios ha puesto en cada uno de nosotros, todos, los jefes políticos, los adversarios de los dos lados, las milicias, aquellos que son clasificados en los rangos de extremistas y terroristas… los que dicen hablar en nombre de Dios y todos los que dicen querer la paz, todos son invitados a un examen de conciencia para entrar en una nueva senda que ponga fin a la sangre, a la muerte y, en estos días, a las nuevas peleas intestinas. Así se hace la paz y cada persona humana halla su dignidad, y no añadiendo sangre sobre sangre: los palestinos en sus luchas intestinas o los militares israelíes que siguen matando los palestinos en sus ciudades palestinas.
4. Aquí el conflicto ha durado demasiado. Es grande el tiempo en el que todos los responsables que tienen nuestras suertes en sus manos en esta tierra, los responsables palestinos e israelíes y la comunidad internacional: es tiempo que tomen una acción nueva que ponga fin a una larga fase de muerte en nuestra historia y nos introduzca en una nueva fase en la historia de esta Tierra Santa. He aquí lo que nosotros necesitamos.
A todos los cristianos del mundo, desde Belén os decimos: ¡Feliz Fiesta de Navidad! Nosotros tenemos necesidad de vuestros ruegos y de vuestra acción para poder empezar un nuevo período de nuestra historia. Numerosos son los que piden noticias nuestras, sobre nuestras pruebas, y se preocupan de nuestro futuro y de nuestra próxima desaparición en esta tierra. Unos quieren vernos en peligro a causa de nuestras relaciones con los musulmanes. Otros quieren vernos pisados entre dos mayorías, musulmana y judía. Sí, la cuestión de la mayoría y de la minoría plantea un problema. Y en nuestras relaciones entre musulmanes y cristianos, no hemos alcanzado todavía el perfecto equilibrio, pero muchos esfuerzos son desplegados para llegar un día a la estabilidad querida. Pero la cuestión cristiana hoy en Tierra Santa no es en primer lugar una cuestión de minoría entre dos mayorías ni una cuestión de relaciones entre cristianos y musulmanes. La cuestión de los cristianos y su suerte se juega hoy sencillamente con el conflicto que dura. El verdadero peligro que amenaza hoy nuestro presente y nuestro futuro como cristianos en Tierra Santa y lleva a algunos de entre nosotros a emigrar es sencillamente la cuestión de la inestabilidad política que amenaza todo, la ocupación y todas sus consecuencias en cada aspecto de la vida. Quien está verdaderamente interesado por nuestro destino y quiere ayudarnos, he aquí el campo dónde es invitado a actuar, la estabilidad política, la justicia, la paz, el fin de la ocupación y la reconciliación. Ayudad a los dos pueblos a comenzar un nueva era de paz, de justicia y de reconciliación en la región, y el futuro de los cristianos estará asegurado.
También es cierto que somos testigos, en estos días, de un nuevo desarrollo de la situación del conflicto, las luchas fratricidas entre palestinos. Esto es aún un peligro suplementario para nosotros como para todos. Y Navidad dice a todos: paz, e invita cada uno a ver en su hermano la dignidad que Dios le ha dado. Tomar partido contra mi hermano y contra cada hermano, es tomar partido contra Dios, Creador de mi hermano y mi Creador. Navidad dice: ¡dejad las armas! ¡Recurrid al diálogo y a la razón! La lucha fratricida no es una senda hacia la libertad querida, sino una senda para más muerte, más confusión y una nueva esclavitud que nosotros nos imponemos.
5. Rogamos en esta noche santa por todos nuestros países árabes, sobre todo por los que están siendo probados: El Líbano, Irak e Sudan. Pedimos para todos: paz, sabiduría y la capacidad de ver en cada persona humana el amor de Dios por ella. Rogamos por los prisioneros para que Dios les conceda la libertad y los reconduzca a sus familias. Rogamos por todos los que sufren, por los enfermos, y por todos aquellos que han perdido la alegría de vivir. Qué la alegría de Navidad llene sus corazones y la visión de Dios que ama a los hombres y se compadece de las pruebas de cada uno. Finalmente le pedimos a Dios el concedernos a todos esta gracia: de aprender a convertirnos en artesanos de paz, no de guerra, en dadores de vida no de muerte, y de llevar la gracia de Navidad cada día y en cada momento en nuestros corazones. Amén.
+ Michel Sabbah,
Patriarca
[Traducción distribuida por el Patriarcado Latino de Jerusalén]
ZS06122508
«Es una rémora decir dentro de un partido que uno es coherente con su fe»
RDDomingo, 19 de noviembre 2006
Será hoy el encargado de clausurar el Congreso de Católicos y Vida Pública que se celebra en Madrid, con una intervención sobre «La política como servicio». Jaime Mayor Oreja, el líder del PP en el Parlamento Europeo, nunca ha ocultado su condición de católico, de hombre de fe. Lo entrevista José Ramón Navarro Pareja en La Razón.
- Esta labor política, que defiende como servicio, ha caído en descrédito y cada vez son menos los católicos que se animan a participar de forma activa ¿A qué se debe?
- Debemos partir del reconocimiento de que algo hemos hecho mal los cristianos europeos y los católicos españoles, en la medida en la que nuestras convicciones y principios pierden posiciones en la sociedad de hoy y en el ámbito político. Tanto en el seno de la comunidad política como en el de nuestros propios partidos. Hoy es una rémora decir dentro de un partido que uno es coherente con su fe.
- Cuando se tiene una importante responsabilidad en la vida pública. ¿Qué pesa más, el ser político o el ser católico?
- La búsqueda de la verdad es la prioridad. Frente a los que dicen «la libertad nos hará verdaderos», el cristiano sabe que la máxima evangélica «la verdad os hará libres» es nuestra manera de entender las cosas. El primer gran compromiso del cristiano en la política es atreverse a decir la verdad. Suele ser fácil cuando lo haces acompañado por la mayoría, pero cuando estás en minoría es mucho más difícil, es casi un calvario. Hay que saber alejarse de lo políticamente correcto, no dejarse tiranizar por las encuestas de opinión. La esencia es atreverse a decir la verdad y la verdad no está en las modas dominantes. Para eso hace falta fortalecer los principios.
- Y superado ese reto, ¿se encuentra el político católico con otras dificultades?
- La principal es que tenemos un gran adversario que es el contagio de la nada. Siempre que hay fenómenos dramáticos como el comunismo, los regímenes autoritarios o el terrorismo, el cristiano sabe estar a la altura de las circunstancias y de su fe. Pero cuando desaparecen los problemas, cuando vivimos un régimen de libertad, nos desdibujamos, nos diluimos. Y es porque se produce un miedo reverencial al ambiente político y social dominante, a que no te traten como un bicho raro. Y entonces el cristiano desaparece, o al menos no levanta la voz como en las otras circunstancias en que la falta de libertad es manifiesta. Aquí sí que tiene sentido la fe, el principio, la convicción, la creencia, frente al contagio de un laicismo radical, de una prevalencia de quien no cree en nada...
-Sin embargo, en países como Italia, los políticos viven sin complejos su fe...
- España sufre el cáncer de la exageración. Durante unos años hubo una exagerada vinculación de la religión con la política y ahora hay una exagerada reacción contraria. Nos falta naturalidad. Y yo creo que esa es una de las razones que nos separan de Italia.
- ¿Quizás por ello, en España los políticos de izquierda tienen más falicidad para mostrarse como católicos que los de derecha?
- Yo nos los veo. Yo soy un político encuadrado en el centro derecha español pero me encantaría que hubiera en la izquierda políticos cristianos coherentes con su fe, pero no es fácil hoy en España. El partido de la izquierda española, que hace un socialismo light, sin embargo se radicaliza en el tema de los valores, y lo hace como seña de identidad. La degradación de valores del partido socialista, el ataque a una serie de instituciones cristianas tradicionales es la otra cara de la moneda de su gran proyecto de negociación inmoral con una organización terrorista. Y todo con el objetivo fundamental de cambiar la faz de España. Forma parte de lo mismo: aquel que no vincula estos ataques en el orden moral al proyecto político inmoral que significa «cambiemos el orden jurídico español, legitimemos a ETA y excluyamos al centro derecha español con sus diez millones de votantes», no entiende el conjunto del proyecto político que impulsa el gobierno socialista. En esas condiciones no es fácil que un cristiano esté en ese partido.
- Aún así, parece que hay un cambio en la actitud del Gobierno socialista hacia la Iglesia católica...
- Son acercamientos tácticos, pero no de fondo. Existe una gran beligerancia hacia todos los valores que significa la Iglesia. En el tema de la financiación( y en pocos más) han tratado de suavizar algunos aspectos tácticos, es cierto. Pero hoy el Gobierno español está a la cabeza de todos los países europeos en su radicalidad hacia estos valores.
- ¿Cuál sería la fórmula para que los valores cristianos recuperen su protagonismo en la política?
- Habría que actuar con la misma naturalidad con que se defienden los intereses en Europa, donde se organizan todo tipo de lobbys. A nosotros, los católicos, nos pasa lo contrario: parece que si te organizas para defender un valor trascendente estás teniendo una reacción totalitaria, y eso es un disparate. Además, en España, hay que sacudirse algunos complejos frutos del pasado. Nuestros adversarios políticos han construido una clara teoría en la que proclamar los valores cristianos y al mismo tiempo defender la idea de España es una expresión del nacionalcatolicismo, cuando no conozco a ningún miembro de la jerarquía ni a ningún político católico que roce ese intento.
- ¿Y los partidos confesionales?
- La opción demócrata cristiana no debe ser un debate de partido, sino la actitud de muchas personas dentro de un partido. Lo primero no es debatir en el seno de una opción política. Lo primero es ser auténticos. Y atraverse a decir la verdad. Y si uno es coherente su posición, tendrá, en el acontecer diario, múltiples ocasiones de demostrarlo.
La teología del poder
“O te peinas o te haces rolos” dice un viejo refrán puertorriqueño que bien ilustra el hecho de que la religión no puede pretender ambas cosas, o se mantiene por fuera de la política o se consagra a ella.
De acuerdo al Foro Pew sobre Religión y Vida Pública, “Los Estados Unidos tiene una larga tradición de separar a la iglesia del estado, pero una igualmente poderosa inclinación a mezclar religión y política”, lo que en estricta lógica suena como una afirmación falsa.
La razón para esta aparente esquizofrenia nace en parte de lo que el Foro Pew señala como una necesidad de los movimientos políticos y sociales de alimentarse “de las instituciones religiosas en busca de autoridad moral, liderazgo inspirador y músculo organizacional”.
De hecho uno de las principales cismas de los sociedad estadounidense de hoy se presenta entre las denominadas “Derecha Cristiana” y la “Izquierda Cristiana”, o bien religiosamente conservador o liberal.
Esta teología del poder simplemente presta alguna justificación “moral” a determinadas políticas. Esto se ve bien reflejado en lo que un titular del New York Times en primera página dice “Para los Evangélicos, Apoyar a Israel es la Política Exterior de Dios”. Esta frase atribuída al reverendo John Haggee, fundador de la organización “Cristianos Unidos por Israel”, está activamente gestionando ante la Casa Blanca “para que le permita a Israel hacer su trabajo” de destruir a la milicia libanesa.
En una tono similar el Dr. James C. Dobson, fundador de Enfoque en la Familia, considerado como “uno de los más influyentes conservadores cristianos” está expresando su oposición a la propuesta hecha por el ex secretario de Estado James Baker de negociar con el “malvado” Irán, el futuro de Irak.
Durante las últimas elecciones los candidatos aparecieron en los medios de comunicación siendo bendecidos o maldecidos por líderes religiosos. Múltiples escenas de clérigos religiosos orando e imponiendo manos sobre los candidatos invitaban una simple pregunta, aquella de por quién supuestamente se inclinaría Dios.
El establecimiento religioso estadounidense está siempre pronto a criticar a los clérigos musulmanes del Medio Oriente por su retórica radical, aparentemente sin darse cuenta de su propio papel en empujar igualmente incendiarias emociones para justificar la guerra y minimizar sus atrocidades.
En nuestra era de guerras religiosas, las Jihad y las Cruzadas se replican moderadamente en la arena de la política local, topando incluso el tema de la inmigración. El mejor ejemplo lo presenta el señor Lou Dobbs de CNN con sus incesantes ataques contra los inmigrantes. Recientemente en su comentario demandaba que los líderes religiosos pro inmigración se mantengan fuera de la política y al mismo tiempo alabó con un “aleluya” el éxito de alguna iniciativas electorales contra los “alienígenas ilegales” en Arizona.
Mientras que el pueblo estadounidense lucha por entender lo que en apariencia es un debate sobre valores, tenemos a líderes religiosos y políticos montando una muy pragmática y mundana agenda inspirada en la teología del poder.
Fecha publicación: 2006-11-15
Desesperados los católicos de Bosnia-Herzegovina
Denuncia del provincial de los Franciscanos
ROMA, miércoles, 15 noviembre 2006 (ZENIT.org).- Según el padre Mijo Dzolan, provincial de los Franciscanos de Bosnia-Herzegovina, tras el fracaso de las conversaciones para enmendar la Constitución de la posguerra de los años noventa, se han hecho añicos las esperanzas de poner fin al éxodo de católicos de Bosnia-Herzegovina.
«Nada ha cambiado a mejor para la Iglesia. Los católicos siguen siendo discriminados por la Constitución de Dayton (el acuerdo de paz en los Balcanes alcanzado en 1995)», afirmó el sacerdote en su reciente visita al visitar la sede de Ayuda a la Iglesia Necesitada.
Las conversaciones mantenidas este año con objeto de dar un respiro a los católicos mediante la alteración de la Constitución han fracasado, reveló el padre Dzolan.
«A nivel político sigue existiendo la división: algunos presionan para que se acometa un cambio, mientras otros simplemente no lo consideran esencial», dijo.
El sacerdote añadió que hasta que no se cambie la Constitución, será difícil vislumbrar el fin de la crisis que ha impulsado a más de la mitad de los católicos de Bosnia-Herzegovina a emigrar del país desde la guerra de los Balcanes.
«Debemos cambiar la Constitución para que la gente sienta que puede vivir segura y prosperar en Bosnia-Herzegovina», explicó, precisando que los católicos siguen buscando refugio en el extranjero, en especial, en Croacia, Estados Unidos, y Australia.
«El marco político y cultural existente no es bueno para los católicos, que se sienten indefensos. No confían en que la situación vaya a cambiar», señaló, añadiendo que las personas que habían huido de su lugar natal bosnio durante el conflicto no estaban retornando al país.
El padre Dzolan dijo que la desesperación de los católicos estaba muy alejada del entusiasmo que sintieron tras el Acuerdo de Dayton, y prosiguió: «En diez años no se ha registrado ningún cambio. La gente ha perdido dinamismo, está cansada y ya no tiene esperanzas. En estos momentos, el asunto más importante para la Iglesia es ver cómo ayudar a nuestros hermanos y hermanas a vivir con esperanza», dijo.
El padre Dzolan pidió ayuda material, pero también actuaciones para asegurarles un futuro mejor a los católicos del país: «El Papa Benedicto XVI ha hablado de justicia y reciprocidad. La Iglesia debe denunciar los casos en los que los derechos humanos fundamentales son ignorados».
Políticos pasean estos días por Montserrat
Y ante el abad, los candidatos reconocen la tarea milenaria de la Iglesia... unos días.
Primero fue José Montilla, luego Josep-Lluís Carod-Rovira y, finalmente, Artur Mas. Todos, excepto Joan Saura y, por lo que a mí me consta, Josep Piqué, han reconocido –al menos sobre el papel– el valor social y cohesionante del hecho religioso en sus visitas al monasterio benedictino de Montserrat.
Este tipo de visitas en precampaña electoral son meramente simbólicas. Montserrat es una referencia no sólo religiosa, sino también social y cultural para Catalunya. Los asesores de los candidatos lo saben, y por eso en sus agendas programan elección tras elección estas peculiares “peregrinaciones” políticas. Ante el abad Josep Maria Soler, los aspirantes a la presidencia de la Generalitat reconocen unánimes la tarea milenaria de la comunidad benedictina y aprovechan para mostrarse comprensivos con el hecho religioso y el creciente pluralismo confesional de la sociedad catalana.
Sin embargo, ocurre luego que en la tarea cotidiana de gobierno no se llega al fondo de la cuestión. Así, en la mayoría de ocasiones sucede que los decisores políticos se incomodan sobremanera ante la principal consecuencia de ese factor religioso que, en plena campaña, se comprometen a respetar. Me refiero a la dimensión axiológica y moral de los creyentes, que les impulsa a ser ciudadanos comprometidos con los asuntos temporales, influyendo de un modo determinado la ética pública del ambiente social.
En democracia, los contenidos éticos no deben superimponerse desde las cimas del poder político, sino que debe florecer desde la misma sociedad, empapando de valores las instituciones públicas.
No entender ni respetar este principio nos puede arrostrar a actitudes de corte totalitario. La historia así lo atestigua.
Pongamos otro ejemplo, que estalló hace pocos días con motivo de las elecciones autonómicas: la crítica a la Iglesia Católica por “entrometerse” en la contienda electoral, cuando ésta institución se limitó únicamente a recomendar a los católicos que votasen con libertad y coherencia.
¿Qué late en el fondo de estas actitudes? En primer lugar, un propósito claro: obtener réditos electorales y arañar unos cuantos votos más avivando si es preciso el anticlericalismo. Y, en segundo lugar, una escasa cultura democrática basada en un mensaje refractario a la religión –por lo general la católica– y a todo lo que representa, especialmente sus valores y compromiso social.
En democracia, es cierto que los partidos pueden criticar las opiniones de la Jerarquía eclesiástica. Pero cuando se gobierna para el conjunto de la ciudadanía y se acentúa expresamente el laicismo, pasando de las palabras a los hechos, lo que se está haciendo es poner en riesgo el propio Estatut d’Autonomia, que reconoce la libertad de religión y de conciencia de las personas. Algo sobre lo que deberían reflexionar seriamente algunos dirigentes ecosocialistas.
Mesianismo inaceptable
Por Milton Luna Tamayo
La utilización de la religión por parte del poder político es tan vieja como la historia. Faraones, césares, reyes, emperadores y zares se invistieron de un halo divino para gobernar. Se concibieron como representantes de Dios en la tierra. De esto emergió un poder absoluto y autoritario que bajo diversas formas dominó durante miles de años.
La secularización y la separación de la Iglesia del Estado es una experiencia histórica reciente. El liberalismo y el laicismo desde el siglo XVIII intentaron a través del ejercicio de los derechos humanos y de la democracia trasladar el poder del rey a la gente, de Dios al pueblo. En nuestro país, el esfuerzo más grande de secularización fue realizado por la revolución alfarista a partir de 1895.
El punto más alto del secularismo a nivel mundial fue la década de los sesenta del siglo XX. A partir de allí se revierte la tendencia. En medio del bullir del posmodernismo y de la globalización crece el número de fieles en el mundo, de la misma manera que líderes de sectas e iglesias, la mayoría fundamentalistas y extremistas, toman el control de muchos gobiernos en oriente y occidente. Según Timothy Samuel Shah y Mónica Duffy Toft “a comienzos de 1900, una mayoría de la población mundial - un 50% para ser precisos- eran católicos, protestantes, musulmanes o hindúes. A principios del siglo XXI casi 64% pertenecía a estos cuatro grupos religiosos”. Y respecto al control gubernamental cabe recordar, entre los casos más sonados, la revolución iraní en 1979 encabezada por el ayatolá Jomeini; los católicos de Solidaridad con apoyo del papa Juan Pablo II hundiendo el comunismo en Polonia en los 80; los muyahidines en Afganistán expulsando a los ‘ateos’ soviéticos y más recientemente Hamás en nombre de Alá y Mahoma ganando las elecciones en Palestina.
Sin embargo, el hecho de mayor trascendencia planetaria de inicios del siglo XXI es el gobierno de Bush en los EE.UU., cuya reelección en el 2004 tuvo directa relación a su campaña inspirada en un evangelismo fundamentalista. El mesianismo de Bush, quien se asume como ‘enviado de Dios’, pone en riesgo la paz de la Tierra, ya que cumpliendo según él una misión divina impone al mundo el plan imperial nacionalista norteamericano.
Como nada tenemos de originales, esta última campaña electoral se utiliza la religiosidad y creencias de la gente, especialmente de la más desposeída y desesperada como estrategia en la disputa por el poder. A través de un ‘enviado de Dios’ se activan en el cerebro de los votantes puntos sensibles y efectivos que nada tienen que ver con la razón. Se apela al sentimiento, al milagro, al miedo y a la compasión a través de símbolos como la asistencia a misa, la imposición de manos y la entrega de plata en efectivo y sillas de ruedas.
Estas prácticas son inaceptables en un juego democrático que debería ayudar a desarrollar ciudadanos libres, comprometidos con el país y respetuosos de las creencias políticas y religiosas de los “otros”. Son prácticas que pueden fácilmente desviarse a la intolerancia y al autoritarismo. Como dijo Jesús: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Cada cosa en su lugar.
CARTA PASTORAL
El quehacer político
LUIS GUTIÉRREZ/OBISPO DE SEGOVIA
QUIÉN hace política? ¿Quién debe hacerla? La política no es solo cosa de ,los políticos como sí es sólo cosa del odontólogo la intervención en la dentadura. Hace política el político en cualquiera de los niveles en los que la cosa pública de desenvuelve; la hace el ciudadano que acude a las urnas; y el que no acude; el que se interesa por las actividades sociales y benéficas y el que no se interesa. La política lo acapara todo porque el ser humano es un ser político, o sea, un ser para, en y con sus semejantes, de tal manera que su perfección no depende sólo de sí mismo sino de los demás. Según esto, también los católicos han de hacer política. No pueden separar la esfera de su fe cristiana de su condición de ciudadano. Lo contrario es doctrina luterana que hoy vuelve a renacer bajo la opinión bastante difundida de que el cristiano nada tiene que ver ni hacer en la vida pública y que el derecho a la libertad religiosa ha de desarrollarse exclusivamente en el ámbito de la vida privada o de los recintos sagrados. No son pocos los católicos que, al sentirse estimulados a participar activamente en la vida de la Iglesia, entienden cuando son estimulados a participar activamente, que ello se refiere a los servicios e el interior de la comunidad cristiana y que han de dejar a otros las responsabilidades sociales y políticas como si la vida cristina fuese con ellas incompatible.
El compromiso del cristiano en la política es un deber suyo, tanto en regímenes totalitarios como en un sistema democrático de libertades. Ese compromiso, sin embargo, ha de mantenerse dentro del marco que la propia doctrina de la Iglesia ha descrito, especialmente en los últimos decenios. Así por ejemplo el Concilio Vaticano II decía: «Sucederá muchas veces que la concepción cristiana de la vida inclinará a unos católicos a elegir una determinada solución. Pero podrá suceder que otros católicos, guiados por una sinceridad no menor que la de los primeros, juzguen el mismo asunto de manera diversa. Ni a unos ni a otros les es lícito reivindicar en exclusiva a su favor la autoridad de la Iglesia, Sus Pastores no están siempre en condiciones de ofrecerles soluciones concretas en todas las cuestiones graves que surjan en el orden temporal. No es ésta su misión».
El católico, por lo tanto, a partir de las exigencias de su fe, tiene que implicarse en lo social, en lo cultural, en la economía y en la política. Lo cual no quiere decir que tenga que militar en un determinado partido político, sino que en cualquiera en que milite y aunque no milite en ninguno, ha de estar a lo que le sea iluminado y dictado por su fe. Y no es que la fe cristiana aporte contenidos concretos a la acción política. Esta tiene sus motivaciones racionales, sus propias leyes. Pero sí que puede ungirlas con humanidad y amor. San Juan de Ávila, santo español del siglo XVI, daba el siguiente consejo a un dirigido suyo, intendente real: «si no eres rico en amor, abandona la política, puesto que ella es una guerra que exige mucho amor».
Dentro de este ámbito, el católico recibe de su fe cristiana el sentido de las cosas, de la vida y de la muerte, del respeto a la dignidad humana, de la igualdad de todos ante Dios. Sentido y valores que el Estado no siempre tiene claros. Y es precisamente al Estado al primero que le conviene, por interés propio, respetar sensibilidad moral de sus ciudadanos.
Cardenal señala amenazas a la paz 12:13 A
POR FERNANDO QUIROZ
El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez advirtió ayer que la paz peligra cuando al ser humano no se le reconoce aquello que le es debido en cuanto a persona, cuando no se respeta su dignidad y cuando la convivencia no está orientada al bien común.
Cree que para construir una sociedad pacífica y lograr el desarrollo integral de los individuos, pueblos y naciones, resulta esencial la defensa y promoción de los derechos humanos. El religioso habló en el panel Contra la violencia: diez propuesta de paz, coordinado por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y el Consejo Nacional de Reforma del Estado (CONARE).
“En momentos como los que estamos viviendo se imponen ante todo una seria reflexión sobre el tema violencia-paz, como también acciones concretas, eficaces y convincentes en favor del bien de la paz”, expresó. López Rodríguez entiende que la paz se fundamenta sobre una correcta concepción de la persona humana y exige la edificación de un orden según la justicia y la caridad.
“Se impone, pues, la búsqueda de soluciones alternativas a la guerra para resolver los conflictos internacionales, ya que el ingente poder de los medios de destrucción, accesibles incluso a las medias y pequeñas potencias, y la conexión cada vez más estrecha entre los pueblos de toda la tierra, hacen muy arduo o prácticamente imposible limitar las consecuencias de un conflicto”, expresó.
La promoción de la verdadera paz, señaló, es una expresión de la fe cristiana en el amor que Dios tiene por cada ser humano. La iglesia enseña, además, que una verdadera paz es posible sólo mediante el perdón y la reconciliación.
“La iglesia exhorta a personas, Estados y naciones, a hacerse partícipes de su preocupación por el restablecimiento y la consolidación de la paz, destacando, en particular, la importante función del derecho internacional”, agregó el arzobispo de Santo Domingo. Recordó que el gran profeta Isaías lo expresó en una frase lapidaria: “La paz es fruto de la justicia”, entendida en el sentido amplio, como el respeto del equilibrio de todas las dimensiones de la persona humana.
“La iglesia lucha por la paz también con la oración, que abre el corazón no sólo de una profunda relación con Dios, sino también al encuentro con el hermano inspirado por sentimientos de respeto, confianza, comprensión, estima y amor”, indicó López Rodríguez.
Fecha publicación: 2006-07-18
El caso de los sacerdotes «colaboracionistas» con el régimen comunista en Polonia
Entrevista al historiador Peter Raina
VARSOVIA, martes, 18 julio 2006 (ZENIT.org).- El historiador Peter Raina aclara en esta entrevista concedida a Zenit --realizada por Włodzimierz Redzioch-- las condiciones en las que vivía el clero polaco bajo el régimen comunista y explica cómo se ha orquestado la campaña de calumnias desencadenada contra el mismo tras la muerte de Juan Pablo II.
El profesor Raina estudió en Oxford, obtuvo el doctorado en la Universidad de Varsovia y enseñó Historia Contemporánea en la Universidad de Berlín.
Es autor de numerosos libros sobre Historia Moderna de la Iglesia y ha publicado 13 volúmenes sobre la historia del Primado polaco, cardenal Stefan Wyszyński.
Se ha ocupado además, con ensayos y artículos, de la historia del padre Jerzy Popieluszko, asesinado por el régimen comunista, y del padre Konrad Hejmo, acusado por la prensa de ser un espía ruso en el Vaticano.
--Algunas semanas después de la muerte del siervo de Dios Juan Pablo II empezó una gran campaña de denigración del clero polaco, acusado de haber colaborado con los Servicios de Seguridad del régimen comunista. El primer sacerdote que fue objeto de tales acusaciones fue el padre Konrad Hejmo, persona conocidísima en Polonia y en el Vaticano porque durante 20 años dirigió el centro para los peregrinos polacos en Roma, y acompañó a los grupos de peregrinos que visitaban al Papa. Los títulos de los diarios de todo el mundo fueron tremendos («El espía comunista en la corte de Juan Pablo II», por citar uno de los más difundidos). Usted ha calificado el asunto Hejmo como «un linchamiento del sacerdote». ¿Podría explicarnos qué hay detrás de este linchamiento?
--Raina: He descrito detalladamente «el asunto Hejmo» en mi libro publicado en polaco, titulado «La Anatomía del Linchamiento» (Editorial Von Borowiecky), pero puedo brevemente recordar esta triste historia. Ni siquiera dos semanas después de la muerte de Juan Pablo II, el doctor Kieres, director del Instituto de la Memoria Nacional (IPN), dio la noticia de que uno de los sacerdotes cercano al Santo Padre proporcionaba información a los Servicios de Seguridad. Como el director no reveló el nombre del presunto espía, en un primer momento todos pensaban que se tratase de un viejo amigo del cardenal Wojtyła, el padre Mieczysław Maliński. En los días siguientes, Maliński tenía que repetir a los medios que no se trataba de él.
Algunos días después, Kieres reveló además de modo espectacular ante los periodistas el nombre del padre Hejmo. Pero lamentablemente, desde el inicio las noticias difundidas por el director eran dudosas o falsas. Antes que nada, informó a los periodistas que había recibido el dossier del padre Hejmo del Ministerio del Interior sólo el 14 de abril de 2005 (luego se descubrió que estaba en posesión del material ya desde el 2 de diciembre de 2004). Nacen entonces las preguntas: ¿por qué el Ministerio del Interior mandó el material relativo al padre Hejmo en diciembre de 2004? ¿Quién pidió este material? Según las normas establecidas por el Parlamento polaco sobre el funcionamiento del Instituto de la Memoria Nacional, los órganos del Estado pueden pedir al Instituto que controle si una persona que debe ocupar un puesto en la Administración del Estado colaboró con los Servicios comunistas. ¡Pero el padre Hejmo no pretendía ocupar ningún puesto en el aparato del Estado!
¿Por qué entonces decidieron ocuparse de su caso? Además, el director Kieres no podía revelar públicamente, lo dice el estatuto del Instituto, el nombre de la persona verificada. ¿Por qué entonces decidió hacerlo, atrayendo sobre sí incluso las críticas del Garante de los Derechos de los Ciudadanos? El «caso Hejmo» es sólo uno de tantos. Luego le tocó al padre Drozdek, rector del famosísimo santuario mariano de Zakopane, y a los otros.
--¿Cómo estaba organizado en Polonia el aparato de la represión del clero?
--Raina: Uno de los objetivos principales del totalitarismo comunista era la destrucción psicológica o la eliminación física de los opositores. La persecución física consistía en el uso de la violencia, incluido el asesinato. El terror psicológico servía para destruir la personalidad del hombre. Para esto servía la reclusión durante largos años en las prisiones, a menudo en completo aislamiento. Cada ciudadano podía encontrarse en la situación «sin salida». Todos debían ser conscientes de que su vida privada, la carrera profesional y el futuro dependían de los Servicios de Seguridad (en polaco «Służby Bezpieczeństwa» o SB). El aparato de seguridad formaba parte de la estructura del Ministerio del Interior (MSW), donde existía un departamento especial, el llamado Departamento IV, que se ocupaba específicamente de la lucha contra la Iglesia (entonces se hablaba de la lucha contra el «clero reaccionario»). Existía también un despacho de investigación especial («biuro C») que recogía todas las informaciones relativas a las personas «sospechosas».
Hay que decir que a pesar de las persecuciones, que se prolongaron durante largos años, las autoridades comunistas no lograron ni destruir la Iglesia Católica ni romper sus lazos con el pueblo, como han hecho muchas otras organizaciones no comunistas. La razón de este fracaso era la profunda raíz de la Iglesia en la sociedad polaca. Los comunistas fracasaron también porque a la cabeza de la Iglesia en Polonia en esos años difíciles había un gran pastor y estadista –el Primado de Polonia, el cardenal Stefan Wyszyński. Su postura hacia el totalitarismo se convirtió en el símbolo de la lucha contra el comunismo.
--¿Cómo lograban obligar los funcionarios de los Servicios de Seguridad a los sacerdotes a colaborar, y en qué consistía esta colaboración?
--Raina: Los Servicios de Seguridad usaban dos métodos. El primero, era la política anti-eclesial de las autoridades; por ejemplo: la abolición de las clases de religión en las escuelas, las prohibiciones de organizar ceremonias religiosas, obstaculizar el uso de los medios de comunicación por parte de la Iglesia. El segundo método, el terrorismo psicológico, era mucho más pérfido. Los modos de aterrorizar a los sacerdotes eran múltiples y vale la pena enumerar algunos: los sacerdotes más celosos eran acusados de actividades contra el Estado y de servicio al enemigo imperialista. Eran procesados en espectaculares procesos-farsa que acababan con la pena capital o largas penas de detención. Ciertos sacerdotes, como por ejemplo el reverendo Kaczyński, murieron extenuados en las prisiones. Se trataba de comprometer al sacerdote para poderle chantajear. Era una praxis común recoger todas las informaciones posibles sobre las costumbres de cada sacerdote: si le gustaba el alcohol o las mujeres, si estaba frustrado en el trabajo. A menudo, se empleaban agentes-mujer para crear alguna situación comprometedora para el sacerdote; se hacían fotografías a escondidas o la agente informaba que estaba embarazada. Entonces, pudiendo chantajear al sacerdote, se le hacía una propuesta de colaboración con los Servicios. La colaboración con el SB consistía en proporcionar información sobre la situación de la parroquia, la actividad del párroco, el comportamiento y las convicciones del obispo, etc.
En cada provincia, funcionaban las Oficinas para las Confesiones Religiosas (Urzad ds. Wyznań) ligadas a los Servicios Secretos, que controlaban las actividades de las organizaciones eclesiásticas. Cada vez que el episcopado polaco publicaba una carta pastoral conteniendo una crítica al sistema comunista, cada obispo local era llamado por el presidente de la provincia para un encuentro en el que debía dar explicaciones y aclaraciones sobre tal carta. En aquellas ocasiones, los funcionarios estatales usaban el método del «palo y la zanahoria»: pasaban de las amenazas a las ofertas de ayuda (por ejemplo en la construcción de una nueva iglesia), si el obispo hubiera prometido tomar distancia del Primado. Normalmente, los obispos rechazaban toda colaboración y por este motivo las iglesias no se construían, la policía financiera controlaba con malicia las cuentas y las tasas de las parroquias, los seminaristas eran maltratados durante el servicio militar obligatorio.
La censura del Estado normalmente se limitaba a la tirada de revistas eclesiásticas. El aumento de la tirada dependía de la decisión del empleado de la Oficina para las Confesiones Religiosas, que colaboraba con los Servicios Secretos. Con los sacerdotes directores o secretarios de revistas se usaba el método que llamaría: «Algo a cambio de algo». Se prometía dar permiso para aumentar la tirada o proporcionar más papel (entonces la distribución del papel estaba completamente en manos del estado) si los responsables de las revistas se comprometían a proporcionar informaciones respecto a los miembros de la Redacción. Ciertos responsables, con el permiso verbal de los superiores, aceptaban tales chantajes porque la posibilidad de aumentar la tirada de la prensa religiosa era percibida como prioritaria.
Una de las armas de chantaje más usadas por los Servicios Secretos era la concesión de un pasaporte para poder viajar al exterior. Cada ciudadano que hacía solicitud de pasaporte era invitado a un encuentro en las oficinas del SB. También en estos casos valía la regla «Algo a cambio de algo»: al ciudadano se le daba el pasaporte si prometía proporcionar información, y los Servicios querían saber todo sobre la gente. Obviamente esta regla valía también para los sacerdotes que, para poder ir a estudiar al exterior (muchos sacerdotes soñaban con visitar Roma y seguir los estudios en las universidades pontificias) o para ser misioneros, debían pedir el pasaporte. Normalmente los sacerdotes contaban hechos sin ningún significado para satisfacer de alguna manera al funcionario de los Servicios, que tomaba nota de todo.
--Tras la caída del comunismo, ¿los miembros del viejo aparato de represión fueron juzgados por sus delitos?
--Raina: Lamentablemente no. Fue condenado algún criminal del periodo estalinista (años ‘50) pero casi ninguno del periodo siguiente (de los años ‘60 a los ‘80). Esta impunidad es culpa de los gobiernos que se han sucedido en el periodo post-comunista.
--¿Qué ha pasado con los enormes archivos de los Servicios de Seguridad comunistas?
--Raina: Todo lo que sucedía y sucede en los viejos archivos de los Servicios comunistas es una cosa extraña y fuera de toda norma. Le doy un ejemplo, empezando por el primer gobierno post-comunista de Tadeusz Mazowiecki. El primer ministro nombró ministro del Interior a su colega Kozłowski, subredactor jefe del semanario «Tygodnik Powszechny» de Cracovia. Con el permiso del ministro Kozłowski, cuatro personas, entre ellos dos activistas de la vieja oposición política, un historiador y un periodista, escudriñaron en los archivos durante seis semanas. El solo hecho de que Kozłowski permitiera a extraños tener acceso a los archivos con los secretos de Estado es un gesto ilegal, que en el Estado de Derecho sería castigado. Oficialmente estas personas «ordenaban» los archivos del Ministerio del Interior, pero un funcionario del propio Ministerio privadamente dijo que «ciertas personas» destruyeron sus dossier. Además el mismo historiador ha admitido recientemente haber colaborado con los Servicios Secretos en los años ‘70 durante su estancia como estudiante en la Alemania Federal.
No se sabe nada en cambio sobre lo que haya hecho en los archivos el periodista. El hecho es que, mientras tanto, se descubrió que personas de la redacción de «Tygodnik Powszechny» colaboraban con los Servicios. El tema es mucho más desagradable si se piensa en lo relativo al ambiente que hoy a menudo se yergue como “voz libre” de la nación. La gente tiene derecho a saber la verdad sobre estos personajes. Según la decisión del Parlamento polaco (Sejm) los archivos de los Servicios Secretos deberían ya desde hace tiempo estar en los fondos del llamado Instituto de la Memoria Nacional (en polaco «Instytut Pamięci Narodowej» – IPN), pero no es así. Una parte de los archivos ha sido retenida en el Ministerio y, paradójicamente, para ordenar los archivos se emplea a ex funcionarios del Servicio. Podemos sólo imaginar los resultados de tal trabajo.
--¿Qué fuerzas y qué razones están detrás de este linchamiento mediático hacia el clero en Polonia?
--Raina: No tengo duda alguna: detrás de este linchamiento están ciertos ambientes ex comunistas junto a los cosmopolitas ambientes liberales que quieren comprometer a la Iglesia a los ojos de los ciudadanos. No por casualidad han elegido a personas que tienen un cierto prestigio moral en la sociedad. El momento obviamente no es casual: los antes citados ambientes han esperado la muerte del Papa que temían, para desencadenar un ataque frontal contra la Iglesia Católica.
--Las acusaciones contra los sacerdotes se basan en informes escritos por los miembros de los Servicios de Seguridad. ¿Qué valor tienen estos documentos?
--Raina: Los documentos de los Servicios que yo pude consultar personalmente son creíbles, pero cada documento hay que leerlo atentamente y hay que saberlo valorar. No debemos olvidar cómo fueron redactados estos informes. A menudo los funcionarios en sus informes añadían siempre algo para hacer ver que trabajaban bien. Ocurría que los funcionarios declaraban haber pagado a un agente, pero no era verdad, porque el dinero acababa en su bolsillo. Hay que subrayar que encontrarse con los funcionaros de los Servicios no quiere decir ser un colaborador; entonces antes de acusar a alguien, hay que estar seguros de que había firmado el documento de colaboración o que recibía dinero. No se puede declarar públicamente que alguien era un agente, un espía sólo porque se encontraba con los funcionarios de los servicios. Esto quiere decir denigrar a la persona.
--Desde que el cardenal Stanisław Dziwisz se ha convertido en arzobispo de Cracovia, también en esta ciudad han empezado a acusar a los sacerdotes de ser colaboradores de los Servicios Secretos comunistas. Estas acusaciones han sido movidas también por un sacerdote, el padre Isakowski-Zalewski, el cual, sin permiso del arzobispo y sin ninguna preparación científica, ha empezado a escudriñar entre los documentos de los Servicios. Este sacerdote ha convocado luego una rueda de prensa para distribuir el elenco de los presuntos «espías». Así el cardenal Dziwisz se opuso para evitar denigrar a sacerdotes. La decisión del purpurado ha sido ásperamente criticada por ciertos medios italianos. ¿Cómo valora la decisión del cardenal Dziwisz?
--Raina: La decisión del cardenal Dziwisz es justísima, porque el padre Isakowski-Zalewski no se ha comportado correctamente ni según la ley. Si ha logrado obtener su dossier del Instituto de la Memoria Nacional, es libre de difundir su contenido. Pero ¿por qué amenaza con publicar los nombres de los otros sacerdotes? ¿Y cómo es posible que el Instituto le haya dado los dossier relativos a otras personas? Según la ley, el Instituto puede dar tales dossier sólo a los historiadores para su investigación, pero el padre Zalewski no hace investigaciones históricas, busca más bien suscitar clamor en torno a su caso. El control de los ciudadanos para verificar si colaboraban con el régimen comunista debe ser hecho con mucha responsabilidad. Por ello la iniciativa del cardenal Dziwisz de crear una comisión especial diocesana para estudiar el fenómeno de colaboracionismo entre los sacerdotes es importante y loable.
--La mayoría de los polacos está desilusionada porque en la Polonia democrática no se ha logrado procesar a los criminales del pasado régimen comunista, a los organizadores y a los ejecutores del sistema de terror. Además, se somete a las víctimas, es decir a los sacerdotes, a la pública condena de los medios de comunicación, haciéndoles víctimas por segunda vez. Y algo todavía más extraño: no se ha logrado procesar a los periodistas ni a los jueces que fielmente servían al Estado dictatorial comunista. ¿Por qué todo esto?
--Raina: Es verdad que en Polonia funcionan las instituciones democráticas, pero Polonia no ha alcanzado todavía la condición en la que rige un verdadero Estado de Derecho. Lamentablemente, la lucha política mira a los sillones y a los intereses privados, y no al interés y el bien de la nación. Ha prevalecido el oportunismo. Los medios se caracterizan por su extremismo y no por su imparcialidad. Diría que ésta es una nueva forma de totalitarismo y en este clima se lincha por segunda vez a las víctimas del totalitarismo comunista.
Asignatura para el adoctrinamiento
EL Gobierno está empeñado en no dar tregua al sistema educativo español y se dispone a implantar una asignatura, Educación para la Ciudadanía, planteada como un adoctrinamiento ideológico destinado a los alumnos mayores de diez años. El primer argumento en contra de esta asignatura es conceptual. El Estado no puede atribuirse la función de educar a niños y jóvenes en valores morales como una responsabilidad del sistema de enseñanza y, menos aún, como requisito para la formación de esos alumnos en su condición de buenos ciudadanos. Esta especie de «Estado ético» que busca realizar al ciudadano exclusivamente con su adoctrinamiento es incompatible con un principio básico de libertad individual y, sobre todo, con el respeto a las convicciones que cada familia quiera transmitir a sus hijos. El Estado que se hace custodio de valores morales es una amenaza para la sociedad democrática; pero se convierte en un auténtico peligro cuando pretende ser, además, educador de las nuevas generaciones. Podrá decirse que, con este reproche, no se podría educar en la igualdad a quienes profesan una religión que discrimina a la mujer. Sin embargo, este razonamiento es falaz porque la ciudadanía democrática se basa en el respeto a las leyes, aunque no gusten, y no en hacer proselitismo de criterios morales.
Con la coartada de querer hacer buenos ciudadanos -como si este objetivo no se consiguiera con la transmisión de conocimientos, el ejercicio de la autoridad académica y la inculcación del esfuerzo y del respeto como pautas de conducta-, el Ministerio de Educación ha incluido en la Educación para la Ciudadanía una apología de la diversidad de tipos de familia. Es decir, una contraprogramación de lo que el progresismo denomina familia «tradicional» para referirse a la fundada en el matrimonio entre hombre y mujer. El propósito es, una vez más, impregnar la formación de los niños y los jóvenes -sometidos a la presión de secundar lo que oyen para poder aprobar- de una formación preordenada ideológicamente, exenta de cualquier valor que la izquierda califique como conservador, y tanto da que esto se proyecte en el adoctrinamiento sobre la familia «moderna» que en el estatuto académico del alumno. Si la defensa de esta asignatura y, en concreto, de la enseñanza de la «diversidad familiar» es la realidad, como han señalado altos cargos del Ministerio, nada impedirá adoctrinar sobre otras realidades, como el aborto, la poligamia o la promiscuidad sexual, conceptos en los que la izquierda suele conjugar -y está escrito- categorías tan eufónicas como derechos, libertades o multiculturalismo.
Ni este Gobierno, ni otro de signo ideológico contrario, tiene derecho a hacerse valedor de unos criterios morales que no son unánimes y que tampoco abocan a una mejor ciudadanía, pues quien rechaza el matrimonio homosexual no es, por este motivo, peor ciudadano que el que lo acepta. Una cosa es acatar, respetar y cumplir la ley, que es lo que debe hacer todo ciudadano, y otra muy distinta es estar de acuerdo con ella.
Los obispos y la unidad de España
Los obispos españoles siguen dándo vueltas a su responsabilidad moral en la defensa de la unidad de España. Parece que la falta de quórum les está haciendo dudar de la conveniencia de pronunciarse sobre este tema en una pastoral conjunta. Si finalmente se deciden por archivar la soflama sobre las garantías que entienden debe tener la cohesión de nuestra patria, será una gran noticia para todos los demócratas españoles.
La Iglesia española ha sido una de las instituciones más beneficiadas por la forma generosa en que se hizo la transición española. Cuarenta años bendiciendo las bocas de los cañones, desde donde “floreció la luz del evangelio”, en declaración solemne del Cardenal Gomá, fueron suficientes para demostrar la incursión de la Iglesia Católica, defendiendo la “unidad de España”, en la manera de entenderla Francisco Franco. ¿Es razonable que con esos antecedentes antidemocráticos vuelva la Iglesia por el sendero que con tanta crueldad utilizó para verse favorecida por la dictadura?
El cardenal Vicente Enrique y Tarancón, con una maestría indiscutible, sacó a la Iglesia Católica del “nacional catolicismo” y la introdujo en unos parámetros democráticos que muchos de sus actuales dirigentes no han asimilado íntegramente. La tentación de inmiscuirse en los problemas políticos ha llevado a una buena parte de los obispos españoles a manifestarse contra el gobierno socialista, en numerosas ocasiones, en contraste con la pasividad que mantuvieron con la guerra de Irak, que el Papa Karol Wojtyla se encargó de calificar de ilegal e injusta.
Una de las circunstancias que provocan la diferencia entre el universo musulmán y el mundo occidental es la presencia de la religión en el estado. El islamismo pretende que la religión sea el factor definidor de la vida civil. Algunos obispos españoles quisieran ser “islamistas católicos”. Si tuvieran la influencia necesaria no existiría el divorcio, los preservativos estarían prohibidos en las farmacias y los homosexuales tendrían que permanecer eternamente en los armarios. Esos mismos obispos quieren definir la unidad de España y se adhieren como una lapa al catastrofismo del Partido Popular. ¿Necesita España una concepción “islamista” de la religión católica?
La civilización occidental ha podido caminar hacia el desarrollo porque la Iglesia Católica perdió poder en la sociedad civil y sus dogmas y sus limitaciones no tuvieron otra fuerza que la de la influencia en sus seguidores. En España, la Iglesia Católica apoyó con entusiasmo al general Franco porque para ellos era una garantía contra un mundo en que la conciliación de masones, comunistas y judíos estaba acabando con la fe católica.
Con esos antecedentes será una buena noticia si finalmente ganan la batalla los obispos españoles que son demócratas frente a algunas referencias nostálgicas del pasado, que les gustaría volver a gestionar los intereses públicos de los españoles. ¡Qué falta nos haría un buen cardenal Enrique y Tarancón!
Patria, familia y religión, dominan la campaña electoral en Estados Unidos
Dios, electo líder del Partido Republicano en Texas; ateos, minoría discriminada
Impulsan legisladores definición de matrimonio que excluye a los homosexuales
DAVID BROOKS CORRESPONSAL
Nueva York, 22 de junio. Ya que arranca la temporada electoral en Estados Unidos, de pronto y por todas partes, florece el patriotismo, la defensa de "la familia" y por supuesto, Dios.
El Congreso está considerando, una vez más, un proyecto de ley para enmendar la Constitución que impondría penas criminales por el delito de "profanación física" de la bandera estadunidense. La Cámara de Representantes y el Comité Judicial del Senado ya aprobaron la medida y ahora está en espera de un voto en el pleno de la Cámara alta donde requiere una mayoría de dos tercios (aunque podría fracasar, ya que sólo tendría el respaldo de la mayoría simple). Si se aprueba, tendrá que ser aprobada por lo menos por 38 de las 50 legislaturas estatales para lograr modificar la Carta Magna del país.
Pero, ¿hay una amenaza real a la bandera?, ¿hay una epidemia de incidentes en donde se queme el símbolo nacional? Uno supondría que sí, dada la apasionada retórica de los promotores de esta medida, y el hecho de que goce del apoyo de la mayoría