Santa Sede pide compartir "tecnologías limpias" con países en desarrollo
VATICANO, 07 Mar. 08 / 10:43 am (ACI).- El Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Nueva York, Mons. Celestino Migliore, pidió a los países industrializados compartir "sus tecnologías más avanzadas y limpias" con los países en vías de desarrollo para evitar que se repitan errores.
Durante la 62 sesión de la asamblea general de ese organismo cuya tema fue "Afrontar el cambio climático: las Naciones Unidas y el mundo a la obra", el Arzobispo explicó que "el empleo de las denominadas ‘tecnologías limpias’ es un ingrediente importante del desarrollo sostenible. Para evitar que los países en vías de industrialización repitan los errores que cometieron en el pasado los países más industrializados, éstos deben compartir con los primeros sus tecnologías más avanzadas y limpias".
"Hay que alentar a los mercados para que patrocinen las ‘economías verdes’ en vez de sostener la demanda de bienes cuya producción es perjudicial para el medio ambiente. Los consumidores deben conocer la repercusión de sus modelos de consumo en el ambiente", indicó.
Asimismo, consideró que "el reto del cambio climático es al mismo tiempo, personal, local, nacional y mundial. Por eso, hay que afrontarlo con una respuesta adecuada en cada uno de estos ámbitos. Es necesaria una alianza global para la adopción de una estrategia política internacional de modo que se asegure a todos un medio ambiente saludable".
La Santa Sede aprecia e impulsa los esfuerzos emprendidos en diversos ámbitos para combatir el tráfico de seres humanos. En el Foro internacional que se celebra en Viena, la Iglesia católica presenta medidas concretas contra este crimen espantoso y para ayudar a las víctimas
Jueves, 14 feb (RV).- En el Foro de la ONU contra el tráfico de seres humanos, que se está celebrando en Viena, la Santa Sede ha recordado que «aprecia e impulsa los esfuerzos emprendidos en varios ámbitos para combatir el tráfico de seres humanos, que es un problema multidimensional y uno de los fenómenos más vergonzosos de nuestra era».
Encabezando la Delegación de la Santa Sede, el Arzobispo Agostino Marchetto, Secretario del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, enfatizó ayer que «el tráfico de seres humanos es un delito espantoso contra la dignidad humana, que la doctrina social de la Iglesia católica mira como cimiento de los derechos humanos».
El Arzobispo Marchetto destacó el peligro real que sufren las numerosas personas que, ante la pobreza, así como la falta de oportunidades y de cohesión social, se ven impulsadas a dejar sus países de origen, buscando un futuro mejor. Sin olvidar que también hay otros factores que contribuyen a extender este crimen, como son los conflictos armados, la ausencia de reglas específicas y de estructuras socio-culturales en algunos países, así como la falta de conocimiento de sus propios derechos de parte de las mismas víctimas, Mons. Marchetto hizo hincapié en que «la Santa Sede alienta todas las iniciativas justas que contribuyen a suprimir este fenómeno inmoral y criminal y a promover la recuperación y el bienestar de las víctimas».
Citando el «Protocolo de Palermo y la sucesiva Convención regional que introdujeron una legislación capaz de luchar contra el tráfico de seres humanos», el Secretario del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes subrayó, en este contexto, la satisfacción de la Santa Sede ante el impulso brindado, recientemente, por el Consejo de Europa al Convenio contra este crimen. «La Santa Sede ha seguido constantemente la gravedad del tráfico de seres humanos», ha recordado Mons. Marchetto, evocando al Papa Pablo VI, que en 1970, estableció la Pontificia Comisión –hoy Consejo– para el cuidado y la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, dedicándose con especial esmero a las víctimas de este crimen, que son «los esclavos de la época moderna».
En esta misma perspectiva, este dicasterio pontificio ha organizado dos Congresos Mundiales. El primero, para la liberación de las mujeres de la calle y, el segundo, para los niños de la calle. Asimismo, la Santa Sede indica sin cesar que todos los esfuerzos para afrontar las actividades criminales relacionadas con este flagelo deben centrarse en los derechos humanos y dirigirse también a los que protagonizan la demanda de la explotación sexual. A los hombres –jóvenes y mayores– a los maridos y a los padres, para intervenir en las razones que motivan el maltrato y la falta de respeto de las mujeres. Entre las actividades concretas impulsadas por la Iglesia católica, Mons. Marchetto recordó las que han realizado numerosos Obispos y Conferencias Episcopales, citando algunos ejemplos como España, Nigeria e Irlanda. Actividades que han implicado además la acción directa de organizaciones e instituciones católicas, que asisten a las víctimas. Las escuchan, les brindan ayuda material, incluyendo la forma de escapar de quienes las esclavizan por medio de la violencia sexual. Creando hogares de acogida, promoviendo los pasos necesarios para la reinserción en la sociedad y patrocinando la prevención.
Mons. Marchetto presentó también la decidida actividad de la Iglesia católica en aquellos países que sufren violentos conflictos, como República Democrática del Congo, Sierra Leona y Liberia, para salvar a los niños soldado, que también acaban siendo vendidos. Son numerosas las acciones de la Iglesia católica, gracias también a las iniciativas que impulsan las congregaciones religiosas, en favor de estos menores. Se trata no sólo de salvarlos de semejantes horrores, sino también de curar sus heridas físicas y emocionales y de sostener a las familias y comunidades. Admitiendo que no existen soluciones fáciles, la Santa Sede subraya la importancia de tutelar a las víctimas del tráfico de seres humanos, de establecer penas justas para castigar este crimen y de promover medidas preventivas. La prevención abarca el conocimiento también de las causas de este horrible fenómeno, incluyendo la situación macro-económica.
Por lo que se refiere a la ayuda que se debe otorgar a las víctimas el Arzobispo Marchetto insistió en los cuidados médicos y psicológicos, así como en los permisos de residencia y de empleo que faciliten su reinserción social. Recomendando asimismo que cuando se les ayuda a volver a sus países de origen es indispensable acompañar esta ayuda con proyectos y microcréditos, que se podrían financiar con la incautación de las ganancias de los mismos traficantes. Y, como broche de oro de su intervención, Mons. Marchetto citó las palabras de Benedicto XVI en su Encíclica Spe Salvi: «La grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. Esto es válido tanto para el individuo como para la sociedad. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana» (n. 38).
La Santa Sede auspicia un mundo en el que puedan vivir los niños
Intervención del observador vaticano ante la ONU
NUEVA YORK/ROMA, martes, 18 diciembre 2007 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha pedido ante las Naciones Unidas un mundo en el que los niños puedan ser niños.
El arzobispo Celestino Migliore, observador del Vaticano ante la ONU intervino en la sesión de la Asamblea General, en Nueva York, el 13 de diciembre para analizar los progresos en el «compromiso de crear un mundo adecuado para los niños», aprobado en la sesión especial dedicada a la infancia por la ONU en 2002.
«La Convención de Derechos de la Infancia sigue siendo el estándar en la defensa de los derechos de los niños», observó el arzobispo, recordando el texto aprobado en la Asamblea General de 1989, que incluye principios fundamentales, como los derechos antes y después del nacimiento, la familia como ambiente natural para el crecimiento y la educación, así como el derecho del niño a la mejor atención sanitaria y educación posibles.
La sesión especial de 2002 también afirmó que la familia es unidad fundamental de la sociedad y lugar idóneo en el que los niños «adquieran conocimiento, cultiven las buenas cualidades y desarrollen actitudes positivas para llegar a ser ciudadanos responsables», observó el prelado
Es por tanto, añadió, «interés de todos motivar a los padres para que asuman una responsabilidad personal en la educación de los niños y reforzar la familia».
El arzobispo recordó que la Iglesia católica, convencida de que la educación es la base del desarrollo del niño, mantiene actualmente más de 250.000 escuelas en todos los continentes, con 42 millones de estudiantes y tres millones y medio de profesores.
«Para ayudar a cada niño a ejercer su propio derecho a la instrucción, muchas de estas escuelas están en algunas de las zonas más difíciles --donde en caso contrario los niños permanecerían completamente descuidados--, como aldeas remotas, ciudades del interior en desventaja, zonas en conflicto o campos de refugiados».
«Reconociendo que la pobreza crónica sigue siendo el mayor obstáculo para responder a las necesidades de los niños, ayudar a los que trabajan a través de la instrucción es fundamental para lograr que puedan romper el ciclo de extrema pobreza y llegar a ser conscientes de su valor y de su dignidad», indicó.
Por este motivo, considera necesario «encontrar modos para ofrecerles una instrucción y prácticas básicas gratuitas, e integrarles en el sistema educativo formal de todos los modos posibles».
El compromiso de la Santa Sede a favor de los niños, añadió el observador permanente, se refleja también en la gran cantidad de actividades que sostiene en el sector sanitario.
La defensa de los niños y de sus familias del impacto del vih/sida, por parte de la Iglesia, queda patente «en los miles de instituciones empeñadas en la asistencia y en la educación de los huérfanos, en las campañas de prevención y concienciación, en la distribución de fármacos antirretrovirales, en la asistencia sanitaria y en la alimentación de base, en la prevención de la transmisión viral madre-hijo, en la lucha contra la estigmatización y en el hacer que la gente que vive con vih/sida sea protagonista en la batalla contra la epidemia».
Aún teniendo especialmente presente el flagelo del vih/sida, el prelado invita a no olvidar que las políticas sanitarias deben hacer frente también a «enfermedades mortales más comunes, como la malaria y la tuberculosis».
Un desafío «todavía más importante», denunció, es «la falta de acceso de los niños y las madres a la asistencia sanitaria básica y a los servicios higiénicos», que son «una de las necesidades humanas fundamentales más descuidadas».
Los esfuerzos internacionales en este campo, declaró el arzobispo, han sido poco enérgicos, y los niños son «las primeras víctimas de esta situación inaceptable».
«Esta negligencia o falta de atención a la asistencia sanitaria básica sale muy cara --denunció--, dado que la prevención médica es a menudo uno de los modos más eficaces y exitosos para mejorar la salud y la estabilidad de la sociedad».
Frente a esta situación, concluyó el arzobispo Migliore, la delegación vaticana espera que los compromisos renovados o asumidos en esta Asamblea Plenaria de la ONU «no sean meras declaraciones de buenas intenciones u objetivos a los que aspirar, sino empeños a sostener para que pueda llegar a ser realidad un mundo en el que puedan vivir los niños».
Por Roberta Sciamplicotti, traducido del italiano por Nieves San Martín
Documento vaticano: La evangelización no es proselitismo ni relativismo
Nota doctrinal de la Congregación para la Doctrina de la Fe
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 14 diciembre 2007 (ZENIT.org).- Ante la «creciente confusión» sobre el término evangelización, la Santa Sede ha publicado este viernes un documento en el que aclara que no significa ni «proselitismo» ni «relativismo». «Toda persona tiene derecho a escuchar la buena nueva de Dios que se revela y se entrega en Cristo para que viva en plenitud su propia vocación. A este derecho le corresponde el deber de evangelizar», explica.
Se trata de la «Nota Doctrinal acerca de algunos aspectos de la Evangelización», redactada por la Congregación para la Doctrina de la Fe, resultado de un trabajo de años, que había comenzado el anterior prefecto de ese organismo vaticano, el cardenal Joseph Ratzinger.
Algunos, explica el texto, consideran que no hay que promover la conversión a Cristo, pues es posible salvarse sin un conocimiento explícito de Jesús y sin una incorporación formal a la Iglesia.
Estas convicciones toman más fuerza en un ambiente de relativismo, que niega la capacidad humana para conocer la verdad.
El documento propone la enseñanza y el diálogo, en respeto de la plena libertad de toda persona, para anunciar el amor de Cristo.
Al mismo tiempo, aclara, no es evangelización cristiana la actitud al diálogo que comporte la coerción o la instigación, que no respeta la dignidad y la libertad religiosa.
«La incorporación de nuevos miembros a la Iglesia no es la expansión de un grupo de poder, sino la entrada en la red de amistad con Cristo, que une el cielo y la tierra, continentes y épocas diferentes», aclara.
La Iglesia, según la fe católica, es «instrumento de la presencia de Dios y, por este motivo, instrumento de una auténtica humanización del hombre y del mundo».
El documento cita la constitución del Concilio Vaticano II Gaudium et Spes para afirmar que el respeto de la libertad religiosa y su promoción «no deben hacernos indiferentes por ningún motivo ante la verdad y el bien. Es más, el mismo amor lleva a los discípulos de Cristo a anunciar a todos los hombres la verdad que salva».
Y «para que la luz de la verdad sea irradiada a todos los hombres se necesita ante todo el testimonio de la santidad. Si la palabra es desmentida por la conducta, difícilmente es acogida».
Pero al mismo tiempo, añade recordando el pensamiento de Pablo VI, «incluso el testimonio más hermoso será a largo plazo impotente si no es iluminado, justificado y explicitado por un anuncio claro e inequívoco del Señor Jesús».
Evangelización y ecumenismo no están en oposición, añade el documento. Más bien sucede lo contrario. Las divisiones de los cristianos pueden comprometer seriamente la credibilidad de la misión evangelizadora de la Iglesia. Si el ecumenismo logra realizar una mayor unidad entre los cristianos, la evangelización también resultará más eficaz.
Por eso, en los países en los que viven los cristianos nos católicos, indica la nota, los católicos deben mostrar «un auténtico respeto por su tradición y por sus riquezas espirituales» y «un sincero espíritu de cooperación».
El documento concluye con un mensaje central del pontificado de Benedicto XVI: «El anuncio y el testimonio del Evangelio son el primer servicio que los cristianos pueden ofrecer a toda persona y a todo el género humano».
Las armas serán siempre la manifestación de una “cultura de guerra y de muerte” contraria a la paz
Lunes, 8 oct (RV).- «No a los ensayos nucleares, que sirven para desarrollar armas cada vez más sofisticadas y peligrosas. Armas que serán siempre manifestación de una “cultura de guerra y de muerte” contraria a la paz». Así se manifiesta el padre Federico Lombardi en el editorial en el que explica el llamamiento lanzado por la Santa Sede.
El mes pasado, el arzobispo Dominique Mamberti, secretario vaticano para las Relaciones con los Estados, intervenía en Viena, en la 51ª sesión de la Conferencia General de la Agencia Internacional para la Energía Atómica. En tal foro, el prelado subrayó tres objetivos para cuya consecución debería unirse la comunidad internacional: «el urgente compromiso por alentar la no proliferación de armas nucleares; promover un progresivo y compartido desarme nuclear y favorecer el uso pacífico y seguro de la tecnología nuclear a favor de un auténtico desarrollo, que respete el ambiente y que esté siempre atento a las poblaciones más desfavorecidas».
El padre Federico Lombardi, director de la Oficina de prensa de la Santa Sede se ha hecho eco del llamamiento lanzado por la Iglesia a la comunidad internacional y ha sintetizado la posición de la Santa Sede en el último número de «Octava Dies», semanario informativo producido por el Centro Televisivo Vaticano.
El padre Lombardi recuerda que «el Tratado sobre la prohibición global de los ensayos nucleares ha sido firmado desde hace más de diez años con la adhesión de 177 países, pero sólo 140 lo han ratificado, y en esta lista faltan Corea del Norte e Irán, así como China, India y los Estados Unidos, de manera que el Tratado todavía no ha entrado en vigor».
«Los ensayos nucleares sirven para desarrollar armas cada vez más sofisticadas y peligrosas, armas que, a diferencia de lo que se dice, nunca serán “limpias” o “inteligentes”. Serán siempre manifestación de una “cultura de guerra y de muerte” contraria a la paz».
«Es una ilusión justificar los ensayos con el argumento de la seguridad y de la protección de los pueblos -añade el padre Lombardi-. En realidad, este tipo de pruebas llevará cada vez más a la proliferación nuclear y, por tanto, a un mayor riesgo para los mismos pueblos a los que se dice que se quiere defender».
«También la prevención del terrorismo nuclear debe ir de la mano del desarme nuclear y con la aplicación del Tratado de no proliferación: es imposible pensar que multiplicando las armas se reduce el peligro de su uso por parte del terrorismo», explica el director del Centro Televisivo Vaticano. «Se trata de obligaciones morales que tiene la comunidad internacional con toda la familia de pueblos y con las generaciones futuras.
Obligaciones, que la Santa Sede, desde su posición de autoridad moral y de libertad de intereses de poder, no se cansará nunca de recordarlo por el bien de la humanidad», asegura el director del Centro Televisivo Vaticano, ya que, de hecho, éste es el motivo de la «presencia de la Santa Sede en las grandes sedes de las organizaciones internacionales».
Obra mariológica
Publican libro mariano del P. Joaquín Alliende en vísperas de inicio de V Conferencia
SANTIAGO, 01 May. 07 / 02:26 pm (ACI).- A dos semanas de inaugurarse en Brasil la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, fue presentada en esta ciudad la obra mariológica del Asistente Eclesiástico Internacional de la Asociación Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), Padre Joaquín Alliende Luco, donde María es presentada como matriz cultural y creyente de América Latina.
El texto titulado: "Para que nuestra América viva", publicado por la Editorial Nueva Patris es un completo y actualizado ensayo de pedagogía pastoral mariana que presenta la historia de la crisis y la renovación de la mariología post Vaticano II en América Latina.
Además el libro que cuenta con el prólogo de Guzmán Carriquiry, Lecour, Subsecretario del Consejo Pontificio para los Laicos, entrega luces para la apuesta a una mariología vivida, que es a su vez paradigma, para vivir y entender la entera fe del Pueblo de Dios.
De la misma manera la obra del Padre Alliende recorre las vitales venas marianas de los tres grandes pontificados de nuestros tiempos: Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI.
Fecha publicación: 2007-02-04
Ocho nuevos miembros del Consejo de cardenales para cuestiones organizativas de la Santa Sede
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 4 febrero 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha nombrado a ocho purpurados miembros Consejo de cardenales para el estudio de las cuestiones organizativas y económicas de la Sede Apostólica.
Según un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede emitido este sábado, se trata de los cardenales:
--Wilfrid Fox Napier, arzobispo de Durban (Suáfrica);
--Juan Luis Cipriani Thorne, arzobispo de Lima (Perú);
--Anthony Olubunmi Okogie, arzobispo de Lagos (Nigeria);
--Eusébio Oscar Scheid, arzobispo San Sebastían de Río de Janeiro (Brasil);
--George Pell, arzobispo de Sidney (Australia);
--Marc Ouellet, arzobispo de Quebec (Canadá);
--Gaudencio B. Rosales, arzobispo de Manila (Filipinas);
--Nicholas Cheong Jinsuk, arzobispo de Seúl (Corea).
El Consejo de Cardenales para el estudio de las cuestiones organizativas y económicas de la Sede Apostólica consta de quince cardenales, todos ellos obispos de Iglesias particulares de las diversas partes del orbe, nombrados por el Papa para un quinquenio.
La asamblea de estos cardenales, según explica la constitución apostólica «Pastor Bonus» de Juan Pablo II (números 24 y 25), la convoca el cardenal Secretario de Estado, ordinariamente dos veces al año, «para estudiar las cuestiones económicas y organizativas relativas a la administración de la Santa Sede, con la ayuda, si fuere necesario, de peritos en lo materia».
«Examina también la actividad del peculiar instituto erigido y con sede en el Estado de la Ciudad del Vaticano, con el fin de custodiar y administrar el dinero destinado a obras de religión y caridad. Este instituto se rige por una ley peculiar», afirma la constitución que reglamenta la Santa Sede desde 1988.
ACIDIGITAL, IBLNEWS
La Santa Sede rechaza técnica "ética" para obtener células estaminales embrionales
28/08/2006 - 17:16
Un método supuestamente “ético”, desarrollado por una empresa norteamericana para recolectar células estaminales de embriones humanos sin destruirlos, ha sido rechazado por la Santa Sede como moralmente reprobable.
La semana pasada, el científico Robert Lanza de la empresa Advanced Cell Technology Inc. señaló que había sido capaz de clonar varios embriones humanos, permitir su desarrollo hasta la fase de entre 8 y 10 células, y extraer una “célula madre”, supuestamente sin afectar el embrión; dejándolo supuestamente listo para poder ser implantado en una mujer para completar su desarrollo
“Para la mayor parte de personas racionales, esto elimina la última objeción racional para oponerse a la investigación (con células estaminales de embriones humanos),”, dijo Lanza.
Sin embargo en una entrevista concedida a la agencia REUTERS, Mons. Elio Sgreccia, de la Pontificia Academia para la Vida, señaló que el método es incapaz de resolver “las numerosas objeciones morales” que plantea la Iglesia.
Sgreccia explicó a la agencia inglesa que el método desarrollado por Lanza “arranca con mal pie desde el principio”; ya que la sola experimentación con embriones, es decir, seres humanos, ya es reprensible.
En efecto, los embriones de Lanza fueron creados y luego destruidos simplemente para comprobar su teoría de que es posible extraer células estaminales o “madre” de un embrión… sin necesidad de destruirlo.
Mons. Sgreccia destacó además en la entrevista que Lanza no tiene manera alguna de asegurar que un embrión al que se la ha extraído una célula estaminal podrá luego desarrollarse normalmente.
“Incluso si el procedimiento (de Lanza) no dañara el embrión, sigue siendo un asunto de operación invasora e injustificada de un ser humano... Están entrando y tomando una pieza del organismo de un embrión para usarlo para tu beneficio”, agregó.
El Prelado finalmente urgió a los científicos a “intentar otros caminos promisorios, incluyendo la investigación con células estaminales de adultos, aceptada por la Iglesia”.
Qué y quién es el 'Papa'?
Es un hecho. Se hace difícil encontrar personalidades con tanta capacidad de convocatoria. Existen, sin duda, aglomeraciones notables en países musulmanes y budistas por motivos religiosos pero, salvo excepciones, no se mueven millones de personas por ver y oír a una persona concreta de carne y hueso que hable de realidades espirituales. El Papa, Obispo de Roma, en este orden de cosas, tiene características muy peculiares.
El rasgo más esencial, aunque no sea el específico de su cargo, consiste en ser humano como cualquier otro. Como ser humano es limitado, pecador, sujeto a equivocaciones como cualquier otro hombre. Como ser humano tiene una infraestructura corporal como todos y una inteligencia y voluntad libre como todos. No es la encarnación de Visnú o una emanación de alguna esfera celeste. Si el Papa no fuese una persona concreta con su familia, su nación de origen, su carácter y sus enfermedades, sus virtudes y sus defectos, no sería hombre y en consecuencia no podría ser Papa.
Una vez sentado este mínimo esencial, queda claro que si las multitudes acuden a verle y oírle no es por ser todo eso que acabamos de decir, un ser humano, ni siquiera por ser un hombre ilustre, dotado de gran capacidad intelectual y con una idea clara de la situación histórica del momento. No van millones por esa razón. Siempre recordaré aquella conferencia que tenía que impartir un ilustre hombre de la política de gran relieve y que reunió a tres personas, el organizador incluido.
Las multitudes van detrás de él porque el Papa no es el profesor Ratzinger, sino porque es el 'Papa'. Las multitudes se movían igual por Juan Pablo II. Es el 'Papa' el que los convoca, pero ¿Qué quiere decir 'Papa'?
El 'Papa' no es el sucesor de Jesucristo como se dice sino el sucesor de Pedro el pescador, que es muy distinto. Jesucristo no tiene sucesor porque está vivo y resucitado. El sucesor de San Pedro, el pescador de Galilea, fue el primer obispo de Roma donde murió mártir y los obispos sí tienen sucesores. La lista de los papas es la lista de los sucesores de Pedro que deben andar por doscientos setenta, poco más o menos.
Ser sucesor de Pedro es sucederle en el encargo que, tal como aparece en el Evangelio, le hizo Jesús de «apacentar sus corderos» y de «confirmar a sus hermanos en la fe». Es por tanto un obispo pero un Obispo con un encargo especial de carácter universal, que implica una responsabilidad única en esos dos campos: el de apacentar y el de confirmar en la fe. Todo lo demás es accidental, histórico y por tanto no es específico del Papa. Dado que la responsabilidad del sucesor de Pedro es universal, no hay duda que su palabra y su actividad afecta a cientos de millones de personas de todo el mundo y de ahí que todos los jefes de estado tengan sedes diplomáticas en Roma (unas ciento setenta, cifra récord). Esto quiere decir que el Papa es, además, un jefe de estado.
¿Y por qué tiene que ser jefe de estado? ¿No bastaría con que fuera una especie de 'gurú' itinerante al que bastara con pagarle los gastos, la estancia y los viajes? ¿A qué tener esa categoría de jefe de estado? ¿Será contradicción o ambigüedad?
Todo depende de la antropología que se maneje. Si uno considera que la materia es mala y el espíritu es bueno, como tantas sectas gnósticas, no se entiende que un puro espíritu sea jefe de estado. El Papa debiera ser un ángel con rostro humano. Quien pensase así no sólo tendría una antropología platónica, sino que no entendería la esencia del Cristianismo, cuya clave es la Encarnación de Dios en el hombre Jesús. El Papa es un ser humano, la Iglesia es una sociedad humana, para poder ser el Cuerpo de Cristo y no se sustenta, materialmente, desde el cielo mediante un maná invisible que por las mañanas cae con el rocío. El santo es un hombre y si no es hombre no puede ser santo. Este es el principio básico.
Debido a este lado humano de la Iglesia, la historia ha demostrado hasta la saciedad la necesidad de la separación de poderes, el temporal y el espiritual. Donde no hay Cristianismo no hay separación de poderes. La Iglesia, como humana que es, necesita una infraestructura material -poca o mucha según el momento histórico- y necesita de ella no como un defecto o un pecado, sino como una vocación de Dios, que no quiere que los hombres sean ángeles sino que sean hombres libres, elevados por la gracia a la santidad.
El Papa es Papa no por ser jefe de estado. Ha habido épocas en donde no lo ha sido: los tres primeros siglos de persecuciones o el largo período posterior a la invasión de los bárbaros; en esas épocas, su influencia era suficiente pero mínima.
La capacidad de convocatoria del Papa es tanta que cualquier poder que se precie la quisiera para sí. Es lógico. La tentación permanente del estado es absorber y someter ese prestigio y 'auctoritas' del Sucesor de Pedro al servicio de los intereses políticos del momento. En este punto ha habido épocas tremendas, como lo fue sobre todo el Imperio bizantino, en donde él Emperador manipulaba los Concilios y dirimía cuestiones de Iglesia, y más recientemente vimos algo parecido en los fascismos.
Por eso, precisamente, es necesaria una independencia soberana del Papa con un mínimo de territorio para no depender de ningún estado. La solución conseguida con los Tratados de Letrán parece una solución francamente aceptable.
¿No hay peligro de ambigüedad, de prepotencia, de acumulación de riquezas? ¿No sería mejor una Iglesia más democrática?
Es curioso que quienes deploren el poder temporal del Papa quieran que la Iglesia sea 'demócrata'. La historia de la Iglesia en tanto historia da para todo y las modalidades de gobierno pueden ser infinitas, cualquier fórmula sensata vale siempre que no se confunda el alma con el cuerpo y se mantengan ambos. El poder espiritual del papa, no admite una lectura política contingente.
En la Iglesia lo esencial es la felicidad definitiva de los hombres que el Papa 'apacienta' por la palabra y que se 'alimenta' por los Sacramentos. La naturaleza humana de la Iglesia es tan esencial como la divina; la gracia no destruye la naturaleza sino que la potencia y suple.
El Papa no viene a Valencia desde el Cielo como el bautismo no se administra sin agua. Un ser humano, con una misión divina, la personalidad espiritual y temporal más peculiar que existe. Durante veintiún siglos, una lucecilla en lo más oscuro de la historia. Por eso tiene capacidad de convocatoria.
La Santa Sede anuncia una gran "cumbre" de Movimientos Eclesiales
31/05/2006 - 01:30
ACIDIGITAL.COM,IBLNEWS
El Pontificio Consejo para los Laicos que preside el Arzobispo Estanislao Rylko presentó hoy en la Sala de Prensa el II Congreso Mundial de los Movimientos Eclesiales y de las Nuevas Comunidades que culminará con un masivo encuentro con el Papa Benedicto XVI la víspera de Pentecostés.
El tema de la reunión será “La belleza de ser cristianos y la alegría de comunicarlo”, y se realizará en la Casa de Retiros de Rocca di Papa desde el 31 de mayo al 2 de junio; mientras que el Encuentro con el Santo Padre se celebrará el 3 de junio en la Plaza de San Pedro.
Durante la presentación a la prensa, Mons. Rylko afirmó que el encuentro del 3 de junio, que sigue al primero que se celebró el 30 de mayo de 1998, “es un signo importante de continuidad con el magisterio de Juan Pablo II, que en estas nuevas realidades veía dones preciosos del Espíritu Santo a la Iglesia de hoy y un gran signo de esperanza para la humanidad de nuestro tiempo”.
El Arzobispo polaco recordó además que las relaciones de Benedicto XVI con los movimientos eclesiales “se remontan a la mitad de los años sesenta, cuando era profesor de Tübingen”; y que el Papa “ve en los movimientos modos fuertes de vivir la fe” por lo que “su contribución teológica a la definición de la identidad eclesial de los movimientos es fundamental”.
Además, a partir de su elección al pontificado “no ha dejado de manifestar atención en relación con los movimientos eclesiales”.
El Congreso mundial
Refiriéndose al congreso mundial, organizado por el Pontificio Consejo para los Laicos, el Arzobispo Rylko señaló que participarán delegados de un centenar de movimientos y nuevas comunidades, representantes de dicasterios de la Curia Romana y una delegación ecuménica.
“El centro de la reflexión del congreso es la pregunta, inevitable para los discípulos del Señor: ¿Cómo transmitir el esplendor de la belleza de Cristo en el mundo de hoy?”
El Presidente del Pontificio Consejo subrayó que “la experiencia de la belleza de ser cristianos ha encontrado y encuentra en nuestros días un terreno particularmente fértil precisamente en los movimientos eclesiales y en las nuevas comunidades”.
"Los cristianos –concluyó– deben anunciar al mundo que el Evangelio no es una utopía, sino un camino hacia la vida plena; que la fe no es un peso, un yugo que doblega al ser humano, sino una aventura fascinante que le devuelve, con su plena humanidad, toda la dignidad y la libertad de los hijos de Dios; que Cristo es la única respuesta al deseo de felicidad que llevamos en el corazón. En una palabra, deben hacer resplandecer la Belleza que todos han hallado gracias a los movimientos eclesiales y a las nuevas comunidades”.
Durante el Congreso, las tres conferencias principales serán dictadas por los cardenales Christoph Schönborn O.P., de Viena (Austria); Marc Ouellet, P.S.S., de Quebeq (Canadá) y Angelo Scola de Venecia (Italia), que abordarán, respectivamente, los temas: “Cristo, el más hermoso entre los hijos de Adán”; “La belleza de ser cristianos” y “Movimientos eclesiales y nuevas comunidades en la misión de la Iglesia: prioridad y perspectivas”.
El Encuentro con el Papa
En el encuentro en la víspera de Pentecostés con el Santo Padre, la liturgia estará precedida por un momento de oración y reflexión, durante el cual se recordará el encuentro con Juan Pablo II en 1998 y las intervenciones del entonces Cardenal Ratzinger.
Un coro compuesto por representantes de las diversas agregaciones eclesiales interpretará los cantos más significativos de esos movimientos, acogerá la llegada del Papa y lo acompañará durante el recorrido por la Plaza de San Pedro. Luego a las 6:00 p.m., el Papa Benedicto XVI presidirá la liturgia de las vísperas.
Está previsto el canto de tres salmos, al término de los cuales, tres de los responsables de los movimientos tomarán la palabra. Después de la homilía de Benedicto XVI, se procederá a la memoria litúrgica del sacramento de la Confirmación y un último Fundador tomará la palabra para responder a la exhortación pontificia.
Según el Pontificio Consejo para los Laicos, se espera una afluencia de 300 mil personas, en su mayor parte de Europa. Los representantes de América Latina serán unos cinco mil, 450 de África, 300 de Asia y más de un centenar de Oceanía.
El 4 de junio, Domingo de Pentecostés, el Papa celebrará a las 10:00 a.m. en la Plaza de San Pedro la Santa Misa de la solemnidad.