La presencia de María en Internet
Entrevista a la religiosa salesiana Marie Gannon, FMA
ROMA, jueves, 29 mayo 2008 (ZENIT.org).- Gracias a Internet es posible una auténtica devoción mariana. Lo ha escrito sor Marie Gannon, salesiana, en un ensayo en la "Revista de Ciencias de la Educación", publicada por la Pontificia Facultad Auxilium de Roma, donde enseña.
Zenit ha querido encontrarla para entender de qué manera María es presentada en Internet. Sor Marie se arriesga en esta entrevista a decir también cuál es el mejor web mariano.
--¿De qué manera podemos subdividir la presencia de María en Internet?
--Sor Gannon: En un reciente ensayo mío sobre el tema de los recursos presentes en Internet para la promoción de una auténtica devoción mariana he subdividido la presencia de María en Internet según tres criterios: la búsqueda mariológica, el culto mariano y la devoción popular a María.
He averiguado que algunos sitios están específicamente en una de estas categorías, mientras otros portales recogen elementos tomados de una combinación de estos criterios.
Los sitios que considero parte de la investigación mariológica incluyen la presencia de páginas preparadas por asociaciones, universidades, centros especializados marianos y también de estudiosos de mariología mientras la cuestión del culto mariano y la devoción popular a María la proponen especialmente movimientos y grupos eclesiales junto a fieles que quieren promover la devoción a la Madre de Dios.
--¿Cuáles son los recursos para promover una auténtica devoción mariana?
--Sor Gannon: Ante todo son aquellos recursos que promueven el correcto conocimiento de toda la riqueza custodiada por la Iglesia en el arco de su historia de los primeros Concilios ecuménicos con el dogma del Theotokos hasta el documento Marialis Cultus de Pablo VI y a la más reciente publicación del libro litúrgico "Misas de la Beata Virgen María" de la
Congregación para el Culto Divino.
Un segundo grupo de recursos, en mi opinión, son los webs que ilustran la misión, la presencia y las intervenciones de María en la historia de la salvación junto a su Hijo Divino.
Como tercera fuente, pienso en los recursos que presentan la historia de los santuarios, de las apariciones y de las oraciones marianas sean las claves para una auténtica devoción a María.
--¿Se arriesgaría a decir cuál es el mejor sitio mariano en la red?
--Sor Gannon: Sí, me parece que el sitio The Mary Page http://campus.udayton.edu/mary/main.html, que se presenta en inglés, francés, español y coreano, está realmente bien hecho y es atractivo para los navegadores.
Este portal ofrece una amplia selección de materiales que incluye informaciones sobre recientes bibliografías, referencias a María en los documentos del Magisterio, acceso al banco de datos de estudios marianos sobre temáticas que varían de la presencia de María en la Sagrada Escritura y la documentación de devociones marianas populares.
Todo está organizado en 30 categorías de enlace que conectan con más de 150 artículos, estudios generales y específicos, obras artísticas, devociones y celebraciones paralitúrgias, poesías y música, películas y vídeo sobre María, sellos y timbres marianos, meditaciones y otros materiales en varias lenguas.
La vastedad siempre creciente del portal refleja el esfuerzo de padre John A. Elbert, que en el año1943 fundó la biblioteca mariana, convencido de que una sana devoción mariana requiere una sana fundación teológica y bíblica.
--¿Cuáles son los temas que prevalecen en estos webs, y cuáles los rasgos de María que suscitan mayor interés?
--Sor Gannon: El tema de María en la historia de la salvación -Madre del Hijo de Dios Jesucristo y Madre de la Iglesia -su Cuerpo Místico- y en la historia de cada persona como potente ayuda, junto a Cristo, para nuestra salvación.
Estas temáticas están presentes y son tres las categorías con las que he iniciado esta entrevista: la investigación mariológica, el culto mariano y la devoción popular a María.
Es particularmente fuerte la presencia de María en la vida cotidiana, en las respuestas que ofrece a la Iglesia y a la sociedad actual con sus apariciones, como en Lourdes y Fátima. Nos toca escucharla y seguir su ejemplo de prontitud y obediencia a la Palabra de Dios, la voluntad que nos salva.
Por Miriam Díez i Bosch
Líneas guía para la oración de sanación
A cargo del Servicio de la Renovación Carismática Católica Internacional
ROMA, martes, 13 mayo 2008 (ZENIT.org).- La oración de sanación ha sido a lo largo de los siglos un elemento esencial en la vida espiritual de los católicos, ligada inseparablemente a la proclamación del Evangelio.
Los verdaderos pioneros en el ministerio de sanación hay que buscarlos sin embargo en algunos grupos de protestantes que vivieron en Alemania y Suiza, en torno a finales del siglo XIX.
En la Iglesia católica, el Concilio Vaticano II (1962-1965) marca un redescubrimiento de este ministerio, como demuestra la inserción de una enseñanza sobre los carismas en la Constitución sobre la Iglesia, en el nº 12 de la Lumen Gentium.
De modo especial, desde siempre empeñado en profundizar la comprensión y el aprecio del carisma de la sanación en ámbito católico, el Internacional Catholic Charismatic Renewal Services, ICCRS (Servicio de la Renovación Carismática Católica Internacional), un organismo de derecho pontificio reconocido en 1993, tiene la tarea de coordinar y promover el intercambio de experiencias y reflexiones entre las comunidades carismáticas católicas, en cuya espiritualidad participan más de cien millones de fieles esparcidos en 200 países.
Este descubrimiento cobró impulso en 1995, en San Giovanni Rotondo, Italia, cuando fue presentado un encuentro de sanación, en el que participaron 30.000 personas para celebrar el ministerio de sanación, entonces llevado adelante por el difunto padre Emiliano Tardif.
Posteriormente en 2001, en Roma, el ICCRS organizó, junto al Consejo Pontificio para los Laicos, un Coloquio para examinar el ministerio de sanación presente en la Renovación Carismática, ya analizado por la Congregación para la Doctrina de la fe en una Instrucción ad hoc.
Tras el encuentro, una Comisión doctrinal del ICCRS, presidida por monseñor Joseph Grech, obispo de Sandhursty, Australia, emitió un documento en inglés sobre este argumento titulado «Guidelines on Prayers for Healing» (Líneas guía sobre las oraciones de sanación), que se detiene sobre los contextos histórico, bíblico y teológico y sobre las diversas cuestiones pastorales.
Estas líneas guía se sitúan en la línea de los documentos de Malinas, realizados a comienzos de los años 70 tras coloquios promovidos en su diócesis por el cardenal Leòn Joseph Suenens, que fue un gran sostenedor de la Renovación Carismática, y fruto del trabajo de una Comisión doctrinal y teológica, que contaba entre sus miembros con el entonces cardenal Joseph Ratzinger.
En el documento se afirma que «la vasta difusión de los carismas de sanación y el desarrollo de varias prácticas y ministerios en los que se ejercitan, han hecho surgir la necesidad de un prudente discernimiento, en modo especial por parte de los pastores de la Iglesia».
Al mismo tiempo, en nuestros días se observa la tendencia a recurrir a la «medicina holística» o a formas de medicina alternativa para poner freno «a la desesperación que conduce a las personas débiles a buscar ayuda de cualquier fuente», y a menudo las fuentes son «tanto paganas como esotéricas, bajo forma de religión popular tradicional o como nuevas religiones con un énfasis en la aspecto terapéutico».
Del mismo modo, se advierte, «la acción de Satanás no se toma en seria consideración por muchos dentro de la Iglesia».
«Uno de los descubrimientos hechos por quienes están implicados en el ministerio de la sanación --puede leerse-- es la profundidad de las heridas interiores que necesitan ser sanadas en aquellas personas que exteriormente aparecen con salud y normales pero que, en el ‘interior', sufren profundamente».
Son diversos los tipos de enfermedad a los que se aplica este ministerio: física (para sanar enfermedades e invalideces); psicológica (para cicatrizar las heridas emotivas); espiritual (para restablecer la relación privilegiada con Dios resquebrajada por el pecado); exorcismo (para echar a los demonios) y liberación (para liberar a una persona de la influencia malvada a través de la oración dirigida a Dios); de la memoria (para la purificación de un pueblo o de una sociedad de los males del pasado); intergeneracional (para allanar los desórdenes heredados de los progenitores); de la tierra (para afrontar la contaminación y los daños causados al medio ambiente).
Sin embargo, se precisa, «es equivocado pensar que la voluntad de Dios sea la de curar todas las enfermedades y males en esta vida. Jesús dijo a los discípulos que no sólo curaran a los enfermos sino que los ‘visitaran' (Mt 25,36). De hecho, hay casos en el Nuevo Testamento en los que los enfermos permanecen tales, al menos por un poco, a pesar del carisma de sanación de los apóstoles».
En este sentido, se afirma, «El desafío está en purificarse de actitudes de pasividad frente al mal, de manera que cuando no se da la sanación, la aceptación positiva del sufrimiento se transforma en una actitud positiva de fe y no en una mera resignación pasiva»; la persona que sufre debería por tanto «ser animada a perseverar en la oración y en la entrega confiada a Dios».
En efecto «el carácter esencialmente gratuito de la sanación» lo hace «algo derivado de la libre iniciativa de Dios, y del contexto eclesial de la curación».
El intento llevado adelante por la Renovación Carismática es el de integrar los carismas en una renovada vida sacramental, en «un encuentro con la potencia sanadora de Cristo en un contexto sacramental... en una renovación de la fe sacramental, en una más profunda conciencia de que el Señor resucitado está presente y actúa en primera persona en los sacramentos para comunicar su gracia vivificante».
Por esta razón, se subraya, «es esencial que cada ministerio público de sanación se inicie con la proclamación de la Palabra y su exposición» para que «aunque el ministerio de sanación se de fuera del contexto litúrgico, el contexto para comprender la obra de sanación del Señor es siempre sacramental».
Ya de se trate de contextos litúrgicos (unción de los enfermos, liturgia de la Palabra, Santa Misa) o no, «los sacramentos, de modo especial la Eucaristía, son los contextos privilegiados en los que Cristo comunica su potencia sanadora y actualiza de modo misterioso en la Iglesia las obras que el mismo realizó durante la vida terrena».
Sin embargo, es necesario asegurarse de que «la Santa Misa y el Santo Sacramento no sean instrumentalizados para el beneficio de las oraciones de sanación sino que sean respetados en su finalidad, que es la de conducir al fiel a una comunión espiritual con Cristo».
Las líneas guía ponen también en guardia sobre un aspecto especial, el hecho de que el ejercicio de los carismas no puede acompañarse con el pecado, sino que debe unirse a la oferta al Señor de un corazón contrito y humillado.
Además, el poder de sanación es donado en un contexto misionero, no con vistas a la exaltación de los individuos, sino para confirmarles en su misión: «Un carisma de sanación no debe nunca ser tratado como una propiedad personal o usado para atraer la atención sobre sí».
Pero sobre todo «es importante que las sanaciones no sean nunca consideradas como aisladas, como eventos individuales, sino más bien como momentos de gracia dentro de un proceso de conversión de amplio alcance que se refiere a las vidas de las personas tocadas de este modo».
Por Mirko Testa, traducido del italiano por Nieves San Martín
Breve cuestionario sobre «info-ética»
Por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales
CIUDAD DEL VATICANO, sábado, 3 mayo 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el «Breve cuestionario sobre "info-ética"», distribuido por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebra este domingo con el tema: «Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la Verdad para compartirla».
BREVE CUESTIONARIO SOBRE INFO-ÉTICA [1]
1.- ¿Cómo ve la Iglesia a los medios de comunicación social?
«La Iglesia asume los medios de comunicación social con una actitud fundamentalmente positiva y estimulante. Considera que estos instrumentos no sólo son productos del ingenio humano, sino también grandes dones de Dios y verdaderos signos de los tiempos. La Iglesia desea apoyar a los profesionales de la comunicación, proponiéndoles principios positivos para asistirles en su trabajo, a la vez que fomenta un diálogo en el que todas las partes interesadas -hoy está implicada una gran parte de la humanidad- puedan participar.» (ECS, 4)
«El trabajo en estos medios, sin embargo, no tiene solamente el objetivo de multiplicar el anuncio. Se trata de un hecho más profundo, porque la evangelización misma de la cultura moderna depende en gran parte de su influjo.
No basta, pues, usarlos para difundir el mensaje cristiano y el Magisterio de la Iglesia, sino que conviene integrar el mensaje mismo en esta "nueva cultura" creada por la comunicación moderna. Es un problema complejo, ya que esta cultura nace, aun antes que de los contenidos, del hecho mismo de que existen nuevos modos de comunicar con nuevos lenguajes, nuevas técnicas, nuevos comportamientos psicológicos.» (Juan Pablo II, Redemptoris missio, 37)
2.- ¿Qué es la ética en la comunicación social?
«El Concilio Vaticano II declaró: "Para el recto empleo de estos medios es totalmente necesario que todos los que los usan conozcan y lleven a la práctica fielmente en este campo las normas del orden moral" (Inter mirifica, 4). El orden moral al cual se hace referencia es la ley natural que obliga a todos los hombres, sobre todo, porque está escrita en sus corazones y expresa los imperativos de la auténtica realización humana.
Para los cristianos, además, la ley natural posee una profunda dimensión, un significado más rico. Cristo es el Principio que, habiendo asumido la naturaleza humana, la ilumina definitivamente en sus elementos constitutivos y en su dinamismo de caridad hacia Dios y el prójimo. Incluimos aquí el más profundo significado de la libertad humana: que posibilita una auténtica respuesta moral, a la luz de Jesucristo, a la llamada a formar la conciencia, a hacerla objeto de continua conversión a la verdad y al bien.
En este contexto, los medios de comunicación social tienen tan sólo dos opciones. O ayudan a la persona humana a crecer en su conocimiento y práctica de lo que es verdad y bueno o son fuerzas destructivas en conflicto con el bienestar humano.» (EP,14)
«Los medios de comunicación están llamados a servir a la dignidad humana, ayudando a la gente a vivir bien y a actuar como personas en comunidad. Los medios de comunicación realizan esa misión impulsando a los hombres y mujeres a ser conscientes de su dignidad, a comprender los pensamientos y sentimientos de los demás, a cultivar un sentido de responsabilidad mutua, y a crecer en la libertad personal, en el respeto a la libertad de los demás y en la capacidad de diálogo.» (ECS, 6)
«El principio ético fundamental consiste en que la persona humana y la comunidad humana son el fin y la medida del uso de los medios de comunicación social; la comunicación debería realizarse de personas a personas, con vistas al desarrollo integral de las mismas.» (ECS, 21)
3.- ¿Qué desafíos plantean las nuevas tecnologías en el campo ético de la comunicación?
«Internet es el último y, en muchos aspectos, el más poderoso de una serie de medios de comunicación que durante el último siglo y medio ha eliminado progresivamente el tiempo y el espacio como obstáculos para la comunicación entre un gran número de personas. (...)
Actualmente hay muchas iniciativas buenas en Internet, con la promesa de otras muchas más, pero también se puede hacer mucho mal con su uso incorrecto. Para realizar una elección correcta, la Iglesia aporta dos elementos de gran importancia: su compromiso a favor de la dignidad de la persona humana, y su larga tradición de sabiduría moral» (EI, 2).
«Los nuevos medios, en particular la telefonía e Internet, están modificando el rostro mismo de la comunicación y tal vez ésta es una maravillosa ocasión para rediseñarlo y hacer más visibles, como decía mi venerado predecesor Juan Pablo II, las líneas esenciales e irrenunciables de la verdad sobre la persona humana» (Benedicto XVI, 42° MJMCS).
«Hay que romper las barreras y los monopolios que colocan a tantos pueblos al margen del desarrollo y asegurar a todos -individuos y naciones- las condiciones básicas que les permitan participar en dicho desarrollo. La tecnología de las comunicaciones y la información, junto con la formación para su uso, es una de esas condiciones básicas». (ECS, 14).
4- ¿Hay una ética del ver, del escuchar, del participar?
El uso de los nuevos medios, tales como teléfonos móviles e Internet,suscita una gran creatividad sobre todo entre niños y jóvenes; y debe orientarse en primer lugar por el respeto a la dignidad de cada persona, a su privacidad y su buen nombre. (cfr. ECS, 21).
«La comunidad, consciente del influjo de los medios de comunicación, se educa para utilizarlos en orden al crecimiento personal y comunitario con la claridad evangélica y la libertad interior de quien ha aprendido a conocer a Cristo. En efecto, esos medios proponen, y con frecuencia imponen, una mentalidad y un modelo de vida que debe ser confrontado continuamente con el Evangelio. A este propósito desde muchos lugares se pide una profunda formación para la recepción y el uso crítico y fecundo de esos medios» (ECS, 25).
5.- ¿Qué papel debe tener la Iglesia en el campo ético de las comunicaciones sociales?
«El ejercicio de la comunicación por parte de la Iglesia debería ser ejemplar, reflejando los elevados modelos de verdad, responsabilidad y sensibilidad con respecto a los derechos humanos (...). Los medios de la Iglesia deberían esforzarse por comunicar la plenitud de la verdad acerca del significado de la vida humana y de la historia, especialmente como está contenida en la Palabra de Dios revelada y expresada por la enseñanza del Magisterio». (ECS, 26)
«Allí donde las estructuras jurídicas y políticas favorecen el dominio de los medios de comunicación por parte de grupos de presión, la Iglesia debe insistir en el respeto del derecho a la comunicación, y especialmente sobre su propio derecho al acceso a los medios.» (AN, 15)
«Es importante que la educación para los medios forme parte de la planificación pastoral y de una variedad de programas pastorales y educativos seguidos por la Iglesia, incluyendo las escuelas católicas.» (EP, 22).
«Sería un gran bien para la Iglesia que un mayor número de personas que tienen cargos y cumplen funciones en su nombre se formaran en el uso de los medios de comunicación. Esto no vale solamente para los seminaristas, religiosos en formación y jóvenes laicos católicos (...). Si los medios de comunicación son neutrales, abiertos y honrados, ofrecen a los cristianos bien preparados un papel misionero de primer plano.» (ECS, 26).
6.- ¿Cuál es la labor de la familia y la escuela en la sociedad mediática?
«La educación para los medios, como toda labor educativa, requiere la formación del ejercicio de la libertad. Se trata de una tarea exigente. Muy a menudo la libertad se presenta como la búsqueda frenética del placer o de nuevas experiencias. Pero más que de una liberación se trata de una condena. La verdadera libertad nunca condenaría a un individuo - especialmente un niño - a la búsqueda insaciable de la novedad. A la luz de la verdad, la auténtica libertad se experimenta como una respuesta definitiva al "sí" de Dios a la humanidad, que nos llama a elegir lo que es bueno, verdadero y bello, no de un modo discriminado sino deliberadamente. Los padres de familia son, pues, los guardianes de la libertad de sus hijos; y en la medida en que les devuelven esa libertad, los conducen a la profunda alegría de la vida». (Benedicto XVI, 41° MJMCS)
7.- ¿Es necesaria una "info-ética"?
«El papel que los medios de comunicación han adquirido en la sociedad debe ser considerado como parte integrante de la cuestión antropológica, que se plantea como un desafío crucial del tercer milenio. De manera similar a lo que sucede en el campo de la vida humana, del matrimonio y la familia, y en el ámbito de los grandes temas contemporáneos sobre la paz, la justicia y la tutela de la creación, también en el sector de la comunicación social están en juego dimensiones constitutivas del ser humano y su verdad. (...)
Justamente porque se trata de realidades que inciden profundamente en todas las dimensiones de la vida humana (moral, intelectual, religiosa, relacional, afectiva, cultural), poniendo en juego el bien de la persona, es necesario reafirmar que no todo lo que es técnicamente posible es también éticamente realizable. Más de uno piensa que es necesaria en este ámbito una "info-ética", así como existe la bio-ética en el campo de la medicina y de la investigación científica sobre la vida.» (Benedicto XVI, 42° MJMCS)
[1] Abreviaturas de documentos del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales:
AN (Aetatis Novae)
ECS (Ética en las comunicaciones sociales)
EP (Ética en la publicidad)
EI (Ética en Internet)
II (Iglesia e Internet)
MJMCS (Mensaje para la Jornada Mundial de la Comunicación)
«Buscar la Verdad para compartirla», examen de conciencia para comunicadores
Comentario de la profesora Elena Cebrián al mensaje del Papa para las comunicaciones
BARCELONA, domingo, 3 mayo 2008 (ZENIT.org).- «Buscar la Verdad para compartirla», esta es la propuesta que hace Benedicto XVI en el mensaje que ha escrito con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebrará este domingo, 4 de mayo.
La profesora Elena Cebrián Guinovart (vicedecana y profesora en periodismo de la Universidad Abat Oliba CEU), expone en esta entrevista concedida a Zenit el papel de las universidades católicas en este campo, y recuerda la responsabilidad de los medios al servicio de la Verdad.
Esta doctora, que enseña «Teoría de la comunicación y la información», «Información religiosa« y «Deontología», cree que es necesaria «una toma de conciencia de la sociedad entera sobre el valor de una comunicación social bien ejercida y las negativas consecuencias de sus disfunciones».
--¿Qué le sugiere el tema escogido por el Papa «Los medios: en la encrucijada entre protagonismo y servicio. Buscar la Verdad para compartirla»?
--Cebrián: Me invita a reflexionar sobre el panorama dominante en los medios de comunicación actuales en los que, con más frecuencia de la que me gustaría, encuentro que la comunicación social se ha convertido en un fin --me refiero a un gran negocio, o un espectáculo--, perdiendo de vista que se trata de un medio que las personas utilizamos para entender la realidad en que nos desenvolvemos.
Como docente, me recuerda la responsabilidad de formar a mis alumnos en la obligación que tendrán como comunicadores profesionales de buscar y transmitir la verdad.
--En el mensaje, Benedicto XVI subraya el papel de los medios como promotores de la alfabetización, del diálogo y de la comprensión entre los pueblos. ¿Se olvida esta dimensión de los medios en la formación ética y en el servicio al bien común?
--Cebrián: Lo más frecuente es que estas dimensiones se consideren parcialmente: al plantearse cuestiones éticas se tienen más presentes elementos técnicos como la objetividad, la independencia, el uso de las fuentes... y, al plantearse el bien común, se suele pensar en cuestiones relacionadas con la democracia o la participación social.
Pienso por ejemplo en el estilo predominante de programas de entretenimiento que difunden las principales televisiones: el incremento de la cultura o los conocimientos de los receptores no parecen ser desde luego la prioridad en formatos como los concursos de telerealidad o los talk-shows que claramente apuestan por «igualar por lo bajo» a todos sus receptores con contenidos o temas que devalúan los valores, la cultura o el entretenimiento.
El diálogo y la comprensión entre los pueblos tampoco son la referencia en la mayor parte de las informaciones que prefieren los aspectos más polémicos de la actualidad política o social buscando informaciones impactantes, o que al tratar la inmigración inciden en los rasgos más caricaturescos de las diferentes culturas, impidiendo así «el conocimiento del otro».
--El Papa menciona la manipulación que ejercen los medios cuando tergiversan la realidad. ¿Existe un antídoto ante esta tendencia?
--Cebrián: Se me ocurren varios. En primer lugar una toma de conciencia de la sociedad entera sobre el valor de una comunicación social bien ejercida y las negativas consecuencias de sus disfunciones.
Me parece curioso cómo la sociedad manifiesta gran preocupación por los ingredientes de lo que comemos o por la capacitación profesional y las condiciones en que ejercen nuestros médicos o los arquitectos que construyen nuestras casas, y muy poca por la calidad de los mensajes que nos ayudan a comprender la realidad: no niego que una comida intoxicada, un mal médico o un edificio mal construido pueden costarnos la vida, pero me sorprende que no tengamos presente que las informaciones, los anuncios o los programas de mala calidad también envenenan a la sociedad y matan su conciencia y su inteligencia.
Junto con esta toma de conciencia de la sociedad entera, los comunicadores deben caer en la cuenta de que su trabajo es crucial, y no para las cuentas de resultados de sus empresas, sino para sus receptores, que conocen la mayor parte de la realidad a través de los medios: por eso les deben la máxima verdad sobre situaciones y personas.
Por último las facultades de comunicación social --o los centros de formación de comunicadores-- deben trabajar buscando una formación integral de sus alumnos en la que las imprescindibles capacitaciones técnica y tecnológica vayan acompañadas de la toma de conciencia de la función social que tiene este campo y la especial responsabilidad que esto implica: junto con los sistemas y métodos de trabajo deben formar en criterios y capacidad analítica.
En este sentido encuentro que las universidades católicas pueden ofrecer un «plus»: iluminar esta función social con los valores transcendentes de la antropología cristiana.
--¿De qué manera los medios buscan y presentan la verdad sobre el ser humano?
--Cebrián: A pesar del balance sombrío que predomina en mis respuestas anteriores, debo señalar que también conozco ejemplos de empresas y profesionales que ejercen la comunicación social buscando la verdad.
Encuentro que lo hacen cuando ofrecen informaciones correctamente contextualizadas que permiten entender la parcela de actualidad que tratan; cuando ofrecen concursos o series que no se recrean en lo más bajo de las personas sino que muestran esfuerzo, superación o responsabilidad; cuando los mensajes publicitarios que presentan no violentan a las personas proponiéndoles consumismo, materialismo o cánones de belleza antinaturales.
En este punto también encuentro que las universidades católicas tenemos un especial compromiso: formar a nuestros alumnos en la búsqueda de la Verdad al servicio de las personas, como el Papa nos propone en su mensaje.
Por Miriam Díez i Bosch
«La Iglesia ha luchado por la dignidad de la mujer desde su inicio»
Entrevista al profesor Fernando Rivas
MADRID, miércoles, 5 marzo 2008 (ZENIT.org).- Agradecimiento y dolor son dos palabras con las que expresar el papel de las mujeres dentro de la Iglesia primitiva, y en gran medida la actual.
Lo afirma en esta entrevista concedida a Zenit el profesor Fernando Rivas Rebaque, sacerdote de la diócesis de Getafe en Leganés y consiliario en la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y la Acción Católica Obrera (ACO).
Este sacerdote ha estudiado el papel de la mujer y de la familia en el cristianismo primitivo y aclara que no es lo mismo visibilidad que protagonismo, y apunta a tres tipos concretos de protagonismo de la mujer en la Iglesia.
Lo profundiza en «Desterradas hijas de Eva. Protagonismo y marginación de la mujer en el cristianismo primitivo», novedad editorial de San Pablo de este profesor de Historia Antigua de la Iglesia y Patrología en la Universidad Pontificia Comillas.
--Perpetua, Felicidad, Blandina, Melania la Joven... ¿por qué pocos se acuerdan del protagonismo de estas mujeres en la Iglesia?
--Rivas: Muy pocas personas se acuerdan de estas mujeres de la Iglesia primitiva porque la historia en general, y la de la Iglesia en particular, fija su atención preferentemente en los grandes acontecimientos que «cambiaron» la historia (guerras, reinados, dirigentes), mientras que se suele olvidar la vida cotidiana, los hechos que dan como resultado la existencia de cada día.
Esto significa, en concreto, que la historia de la Iglesia suele ser una historia de los papas, obispos, dirigentes, santos y teólogos que han «marcado» la vida de la Iglesia, quedando en el olvido, o la minusvaloración, las otras personas, en primer lugar los laicos, y mucho más si son mujeres, por sus reducidas posibilidades de influjo social.
Sólo algunas mujeres que tuvieron un comportamiento especialmente sobresaliente en algún campo pudieron pasar a la memoria de la posteridad.
--¿En qué ámbitos destacaba el protagonismo femenino en la Iglesia primitiva?
--Rivas: El protagonismo de la mujer dentro de la Iglesia primitiva es diferente según las épocas y los lugares.
Resumiendo se puede decir que hay tres tipos de protagonismo comunes a todas las épocas y regiones, el relativo al campo ascético, que se expresa en el mundo de la virginidad y el monacato fundamentalmente, otro relacionado con el martirio y el que está en conexión con el papel de las ricas benefactoras de la comunidad, muy valorados en la Iglesia.
Además hay un tipo de protagonismo muy desarrollado en Oriente como es el de las diaconisas, que no tuvo su contrapeso en Occidente.
--¿La mujer está ganando visibilidad en el espacio eclesial?
--Rivas: En principio habría que diferenciar entre visibilidad, protagonismo, autoridad y poder.
La mujer cristiana está presente y es visible en los espacios eclesiales más cotidianos (celebraciones, grupos, actividades), es más, diría que en estos casos son no sólo mayoría, sino en algún caso prácticamente único componente visible.
En cambio, en la medida en que ascendemos en el escalón de los dirigentes, la presencia y protagonismo de la mujer queda prácticamente arrinconada a escasos espacios eclesiales, a pesar de que podrían acceder a cargos que no están unidos al ministerio, hasta prácticamente desaparecer en las cúpulas eclesiales.
Esta situación es mucho más preocupante porque cada vez se va separando más de los procesos que se producen en el ámbito social, donde la visibilidad, presencia, protagonismo y poder de la mujer va creciendo día a día.
--Sin embargo el Papa acaba de denunciar el machismo y la vulneración de muchas mujeres que sufren por el sólo hecho de ser mujeres. ¿Qué está haciendo la Iglesia en concreto para luchar contra esto?
--Rivas: La Iglesia ha luchado por la dignidad de la mujer desde su inicio porque ha unido la salvación a una opción personal e intransferible de cada ser humano en relación con Dios y el hermano.
De esta manera se separó de otros modelos religiosos donde lo importante era el factor étnico (raza), nacional, de clase, género o cultura, obligando a un espacio de igualdad fundamental entre hombres y mujeres.
Además hay una marcada preferencia u opción por los pobres que hace que en muchos casos le permita entrar en contacto con el mundo de las mujeres, muchas de ellas reducidas a esta condición, lo que ha llevado a generar una serie de instituciones, recursos y medidas en ayuda de la persona necesitada, dentro de la cual se encontraba y se encuentra en la mayoría de los casos la mujer.
Incluso la Iglesia ha potenciado la participación de las mujeres en muchos espacios de protagonismo (ascetismo, educación, asociaciones, relaciones) donde la mujer ha podido mostrar lo mejor de sí misma, sin reducirse a los espacios domésticos.
Esto no quita que en todos los casos la cultura dominante, marcada en gran medida por tintes patriarcales, haya coloreado muchas de sus expresiones.
Más en concreto, y dentro de los espacios donde me muevo, que son la parroquia de barrio obrero y la Universidad, la Iglesia ha permitido que muchas mujeres puedan acceder a unos niveles de conocimiento, relaciones, actividades y protagonismo superiores a los de la mayoría de las instituciones que se encuentran en su entorno, sirviendo como plataforma de crecimiento personal y avance en la vida creyente de la mayor parte de las mujeres que han entrado en contacto con la parroquia o la Universidad.
Por Miriam Díez i Bosch
Niños soldado, carne de cañón
Tratando de poner fin a la situación de los niños soldado
ROMA, miércoles, 27 febrero 2008 (ZENIT.org).- Ha llegado la hora de penalizar a quienes utilicen a niños en guerras, se decía en un reciente debate del Consejo de Seguridad de la ONU. El 12 de febrero, el consejo tuvo una reunión de todo un día para analizar la cuestión de los niños soldado.
En su discurso a los asistentes, la representante especial para niños y conflictos armados del secretario general de la ONU, Radhika Coomaraswamy, se quejaba de la falta de actuaciones contra quienes utilizan a niños como combatientes en las guerras, informaba una nota de prensa de la ONU el 12 de febrero.
Recomendaba al consejo que considerara medidas como restricciones para viajar a los líderes, embargos de armas y limitaciones de asistencia militar. Durante el curso del debate, los portavoces que representaban a docenas de naciones hablaron del azote de los niños obligados a portar armas en conflictos.
El debate del Consejo de Seguridad siguió a un informe sobre el tema del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Según el informe publicado el 21 de diciembre, se sigue usando a niños en conflictos armados en más de una docena de países.
El informe nombraba Afganistán, Burundi, Chad, República Centroafricana, Colombia, la República Democrática del Congo, Myanmar, Nepal, Filipinas, Somalia, Sudán, Sri Lanka y Uganda, como los principales infractores. El informe, titulado «Niños y Conflictos Armados», cubre el periodo de octubre de 2006 a agosto de 2007.
El documento explicaba que, con frecuencia, el reclutamiento de niños está ligado al problema de los refugiados forzados a huir de conflictos. Por un lago, las familias se ven forzadas a huir de sus hogares y evitar que sus hijos sean apresados por grupos armados. Por otro, los campos de refugiados suelen ser objetivo de grupos armados puesto que tienen un gran número de niños indefensos.
Abusos sexuales
Los niños, tanto chicas como chicos, también sufren frecuentemente violaciones y abusos sexuales durante su participación forzada en los conflictos. Dada la extensión de este problema, el secretario general se mostró de acuerdo con la reciente decisión del Tribunal Penal Internacional de abrir una investigación en la República Centroafricana por acusaciones de violaciones y otros crímenes sexuales cometidos durante el conflicto entre el gobierno y las fuerzas rebeldes.
De los abusos no sólo son culpables los grupos rebeldes. El informe observaba que en algunos países los niños son usados como guías e informadores para las operaciones militares del gobierno, normalmente bajo coacción.
El secretario general trató también algunos problemas ligados a los conflictos que afectan a los niños. Con frecuencia los colegios y sus profesores son objetivos de los grupos rebeldes, lo que significa que los niños se quedan sin educación. Los niños también sufren al estar en medio de la lucha, y son más vulnerables que los adultos. Asimismo, el uso de bombas racimo y de minas en algunos países sigue causando bajas después de que haya cesado la lucha.
El 4 de febrero el Consejo de Seguridad también publicaba un informe titulado: «Niños y Conflictos Armados». Describiendo como «horrible» el impacto en los niños de los conflictos armados, el informe calculaba en más de 2 millones el total de niños asesinados en las zonas de guerra durante las últimas dos décadas.
Otros seis millones han sufrido lesiones o han quedado discapacitados de forma permanente, indicaba el informe. En cuanto al tema de los niños soldado, el Consejo de Seguridad afirmaba que «más de un cuarto de millón de jóvenes han sido explotados como niños soldado en al menos 30 países».
Necesidad de soluciones
El interés en el tema del Consejo de Seguridad ha aumentado desde que una resolución, en el 2005, estableció un mecanismo de seguimiento e información, junto con un grupo de trabajo, sobre el tema de los niños y los conflictos armados.
Sin embargo, este interés ha tenido efectos prácticos limitados, admitía el informe. Aunque ahora hay disponible más información, el informe observaba que hay una falta de respuesta a los problemas identificados.
El texto del Consejo de Seguridad enumera algunos resultados positivos. Un acuerdo el 2007 en la República Centroafricana dio como resultado la liberación de 400 niños de grupos armados. En mayo del año pasado el gobierno de Chad firmó un acuerdo de desmovilización de niños soldado. En Costa de Marfil, cerca de 1.200 niños fueron liberados tras un acuerdo en noviembre de 2005.
Estos éxitos han sido limitados, llevando al informe a concluir que: «se necesita una actuación más decidida, que incluya sanciones, contra los violadores persistentes así como procedimientos más sistemáticos para que se elaboren informes y se asegure su cumplimiento».
Quedan dudas, no obstante, de que esto pueda ocurrir. El informe confesaba que muchos de los miembros del Consejo de Seguridad son reacios a actuar de forma decidida contra los infractores.
Dudas similares comparten algunas organizaciones de derechos humanos implicadas en la campaña contra la utilización de niños soldado. Una de ellas, la Coalición para Poner Fin al Uso de Niños Soldado, publicaba un informe sobre el tema antes de la reunión del Consejo de Seguridad. La entidad, con sede en Londres, la crearon en 1998 varios organizaciones humanitarias y de derechos humanos.
En su documento, titulado «El Consejo de Seguridad y los Niños y los Conflictos Armados: Próximos Pasos para poner Fin a las Violaciones contra los Niños», la coalición reconocía los avances de Naciones Unidas frente al problema.
No obstante, el informe criticaba al Consejo de Seguridad por ser «inconsistente y generalmente débil» en su actuación contra los violadores persistentes que reclutan y utilizan niños soldado. Esto significa que los infractores, continuaba la coalición, pueden llegar a considerar que no se enfrentarán a penas significativas.
Los problemas de las chicas
Otro informe publicado con ocasión del debate de la ONU ha sido: «Bajas Olvidadas de Guerra: las Chicas en los Conflictos Armados», de la Alianza Internacional Save the Children. También con sede en Londres, la organización se ocupa de ayuda humanitaria para niños.
Estimando aproximadamente en 300.000 el número de niños que se han visto implicados en conflictos a lo largo del mundo, el informe calculaba que más del 40% eran chicas. Además de en la lucha activa, las chicas están implicadas en la limpieza y en proporcionar ayuda médica, y también son usadas como posesiones sexuales por los líderes de los grupos armados.
El informe defendía que las chicas suelen ser víctimas invisibles, cuyas necesidades no son tenidas en cuenta. Un caso ejemplar son los programas para los antiguos niños soldado una vez que terminan los conflictos. La alianza indicaba que con frecuencia se pasan por alto las necesidades de los niños y, en especial, de las chicas.
De igual forma, tras volver a casa, las chicas suelen ser marginadas y excluidas de sus comunidades, observaba el informe, puesto que se las considera o violentas o promiscuas. Esto ocurre incluso más si están embarazadas o vuelven con sus bebés.
La alianza pedía a la comunidad internacional que apoyase y financiase la liberación de niños de grupos armados, y también proporcionara fondos para programas que ayudasen en su integración a la comunidad. También pedía una atención especial y fondos para ayudar a las chicas a volver a la vida normal.
Eliminar la violencia
El Vaticano también ha mostrado su preocupación por el destino de los niños atrapados en los conflictos. El 23 de marzo del año pasado, monseñor Silvano Tomasi, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Ginebra, pronunciaba un discurso en la cuarta sesión del Consejo de Derechos Humanos.
Los niños suelen ser las primeras víctimas de las hambres y de las guerras, observaba monseñor Tomasi. Tras enumerar algunos de los problemas a los que se enfrentan los niños, el representante vaticano comentaba que: «El objetivo de eliminar la violencia contra los niños y proporcionar un contexto constructivo y sano para su desarrollo exige que el estado y la sociedad apoyen de forma concreta y favorezcan a la familia para llevar a cabo su tarea».
«El futuro de la sociedad depende de los niños y de cómo se preparen para ello, y su vulnerabilidad pide una especial protección», observaba.
Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado
Mons. Reig Pla: No se puede estar indiferente ante el sufrimiento de los jóvenes
MADRID, 02 Feb. 08 / 01:15 am (ACI).- "Los jóvenes están sufriendo mucho, y el Pastor no se puede quedar indiferente, porque Jesús no se quedó indiferente", expresó el Obispo de Cartagena, Mons. Juan Antonio Reig Pla durante una celebración con motivo de la Misión Joven, en la que cientos de jóvenes anunciarán el Evangelio a sus coetáneos en lugares públicos, como los centros de estudio.
La Misión Joven está dirigida a jóvenes entre 14 a 30 años de edad, y para ello ya se está preparando en las diversas parroquias a los grupos que, de dos en dos, saldrán a recorrer institutos, sitios de ocio, hospitales, entre otros, ofreciendo "el testimonio de su propia vida".
Según fuentes de la diócesis, el envío misionero comenzará en Murcia el primer domingo de Cuaresma con una celebración que presidirá Mons. Reig Pla y concluirá el domingo de Pentecostés. "La preparación para la Misión Joven ya ha comenzado en Cartagena y Lorca y, a partir de febrero, se hará la celebración de inscripción de voluntarios para las zonas de Caravaca-Mula y Cieza-Yecla", se indicó.
"Así es como los jóvenes serán los misioneros de esta diócesis de comienzos del Milenio, en medio de una sociedad caracterizada por la indiferencia, haciendo que su propia fe se sienta interpelada y renovada", expresaron las fuentes.
La importancia de los campesinos en la protección del medio ambiente
Jueves, 29 nov (RV).- Los pagos selectivos a los campesinos pueden ser una forma para proteger el medio ambiente al tiempo que se afronta la creciente preocupación creada por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la falta de agua, aseguró la FAO en la presentación de su informe anual sobre el estado mundial de la agricultura y la alimentación en 2007.
El documento del organismo de Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura, advierte que el pago por servicios ambientales continúa enfrentándose a grandes dificultades, y que en determinadas situaciones no siempre constituye la mejor solución.
"La agricultura tiene el potencial -explica el Director General de la FAO, Jacques Diouf en el prólogo al documento- de degradar las tierras, el agua, la atmósfera y los recursos biológicos del planeta, o de mejorarlos, en función de las decisiones que tomen los más de dos mil millones de personas cuyos medios de vida dependen directamente de los cultivos, la ganadería, la pesca o los bosques. Por ello es esencial que estas personas cuenten con los incentivos adecuados".
Y es que la agricultura es un bien fundamental como recordó Juan Pablo II en México ante los campesinos del país: “Los campesinos –dijo- cumplís cabalmente el mandato del Señor de cultivar la tierra para que produzca alimentos necesarios al sustento de todos. La solución a vuestros problemas del campo requiere la colaboración solidaria de todos los sectores de la sociedad”.
En este sentido, la FAO recuerda que el aumento de la población, el rápido desarrollo económico, la creciente demanda de biocombustibles y el cambio climático están ejerciendo una gran presión sobre el medio ambiente en todo el mundo. Por ejemplo, la agricultura tiene el reto de alimentar a una población mundial que pasará de seis a nueve mil millones de personas en 2050.
Una de las razones principales para la degradación medioambiental es la percepción de que la mayoría de los servicios que nos presta la naturaleza son gratuitos. No son propiedad de nadie y no hay que pagar a nadie por ellos, y los campesinos reciben escasos incentivos para protegerlos. Además, los subsidios que fomentan la producción de productos comerciales a expensas de otros servicios medioambientales pueden agravar su degradación.
Los campesinos pueden alcanzar mejores resultados medioambientales, pero necesitan ser incentivados para ello. El pago por servicios ambientales representa una forma de incrementar los incentivos para las prácticas agrícolas adecuadas, y a menudo para compensar la contaminación generada por otros sectores. Sin embargo, "en algunos casos los pagos pueden tener también efectos adversos en la pobreza y la seguridad alimentaria, sea a través de una reducción del empleo agrícola o en la subida de los precios de los alimentos", indicó Diouf.
Los campesinos deberán desempeñar un importante papel para mitigar los efectos del cambio climático, según indica el informe de la FAO. La agricultura tiene un rol fundamental como "sumidero", ya que retiene y almacena los gases responsables del efecto invernadero, en especial en forma de carbono en el suelo, plantas y árboles. La menor deforestación, la plantación de árboles, la reducción del laboreo, el incremento de la cubierta vegetal y la correcta gestión de los pastizales pueden, por ejemplo, llevar al almacenamiento de más de dos mil millones de toneladas de carbono en nos 50 países entre 2003 y 2012.
Si se proyectan de forma adecuada, los programas de pago por servicios ambientales pueden beneficiar igualmente a muchos de los más de mil millones de pobres en los países en desarrollo y que viven en ecosistemas frágiles. Por ello es necesario realizar con gran cuidado la selección de los campesinos, así como el control de la entrega de los servicios ambientales".
El secreto de trabajar
Fluvium.org
P. Raniero Cantalamessa, OFM Cap
21/11/07
El secreto es poner el corazón en lo que hacen las manos
Un laico escribió: «¿Qué sentido y qué valor tiene nuestro trabajo de laicos ante Dios? Es verdad que los laicos nos dedicamos también a muchas obras de bien (caridad, apostolado, voluntariado); pero la mayor parte del tiempo y de las energías de nuestra vida tenemos que dedicarlas al trabajo. Así que, si el trabajo no vale para el cielo, nos encontraremos con bien poco para la eternidad. Todas las personas a las que hemos preguntado no han sabido darnos respuestas satisfactorias. Nos dicen: "¡Ofreced todo a Dios!". ¿Pero basta esto?».
Respondo: No; el trabajo no vale sólo por la «buena intención» que se pone al hacerlo, o por el ofrecimiento que se hace de él a Dios por la mañana; vale también por sí mismo, como participación en la obra creadora y redentora de Dios y como servicio a los hermanos. El trabajo humano –dice un texto del Concilio-- «es para el trabajador y para su familia el medio ordinario de subsistencia; por él el hombre se une a sus hermanos y les hace un servicio, puede practicar la verdadera caridad y cooperar al perfeccionamiento de la creación divina. No sólo esto. Sabemos que, con la oblación de su trabajo a Dios, los homb! res se asocian a la propia obra redentora de Jesucristo» (Gaudium et spes, 67).
No importa tanto qué trabajo hace uno, sino cómo lo hace. Esto restablece una cierta igualdad, dejando de lado todas las diferencias (a veces injustas y escandalosas) de categoría y de remuneración. Una persona que ha desempeñado tareas humildísimas en la vida puede «valer» mucho más que quien ha ocupado puestos de gran prestigio.
El trabajo, se decía, es participación en la acción creadora de Dios y en la acción redentora de Cristo, y es fuente de crecimiento personal y social, pero también, se sabe, es fatiga, sudor, dolor. Puede ennoblecer, pero igualmente puede vaciar y consumir. El secreto es poner el corazón en lo que hacen las manos. No es tanto la cantidad o el tipo de trabajo que se hace lo que cansa, sino la falta de entusiasmo y de motivación. A las motivaciones te! rrenas del trabajo, la fe añade una eterna: nuestras obras, dice el Apocalipsis, nos acompañarán (Ap 14,13).
Balance sobre el impacto del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia
En la apertura de la Plenaria del Consejo Pontificio Justicia y Paz
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 21 noviembre 2007 (ZENIT.org).- El 20 de noviembre, al redactar un informe en la Asamblea Plenaria sobre las actividades del Consejo Pontificio Justicia y Paz, el obispo Giampaolo Crepaldi hizo un balance del impacto que ha tenido el «Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia».
Este volumen fue presentado por primera vez el 25 de octubre de 2004 y ya ha sido difundido ya en todo el mundo y en numerosos idiomas.
«Tratando de hacer un balance provisional de la recepción del compendio a los tres años de su publicación --afirmó Crepaldi--, me atrevería a decir que ha sido acogido con mayor entusiasmo fuera de Europa, en Asia, África, América Latina, antes que en el continente europeo».
Según el secretario del dicasterio vaticano, «hay todavía mucho que hacer para que el compendio sea sistemáticamente usado como punto de referencia para una pastoral social adaptada a los tiempos, conforme a la enseñanza de la Iglesia, y confiada en que la luz del Evangelio es todavía el motor principal del desarrollo humano».
Entre los muchísimos encuentros en los que el Compendio fue presentado, monseñor Crepaldi subrayó los que tuvieron lugar en Rusia y Cuba.
«En Rusia, en San Petersburgo y Moscú, la presentación del Compendio favoreció los contactos con la Iglesia Ortodoxa», reveló el prelado.
«En Cuba –añadió--, por la presencia en aquél país de un régimen comunista, y por la vivacidad de una Iglesia Católica muy comprometida en el frente del laicado, la presentación del Compendio fué una iniciativa muy oportuna».
Para Crepaldi, la difusión del Compendio en dos niveles, el de las ideologías políticas y el del ecumenismo, la difusión del Compendio «puede hacer mucho bien porque ayuda a clarificar, comprenderse y a dialogar en la búsqueda de la verdad».
«Si se nubla el misterio de la maternidad, el mundo cae en la incivilidad»
El arzobispo Comastri presentó su libro «El ángel me dijo»
ROMA, viernes, 16 noviembre 2007 (ZENIT.org).- En las madres se revela el amor gratuito de Dios, por eso, «si se nubla el misterio de la maternidad, el mundo se precipita en la incivilidad», afirma el arzobispo Angelo Comastri, arcipreste de la Basílica de San Pedro y futuro cardenal.
Lo dijo en la presentación de su libro en italiano «El ángel me dijo. Autobiografía de María» («L'angelo mi disse. Autobiografia di Maria, Ediciones San Paolo, 2007), presentado el 5 de noviembre pasado en el Instituto Patrístico «Augustinianum» de Roma.
En el encuentro, además del autor, estuvieron presentes el arzobispo Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, y Elio Guerriero, subdirector editorial de Ediciones San Paolo.
En el origen de la obra, están los interrogantes que tenía el autor: ¿Quién es el testigo de la Anunciación? ¿Quién es el testigo de la visita a santa Isabel? ¿Quién es el testigo del Magnificat? ¿Quién el del nacimiento en Belén e incluso del malestar y la humillación de pedir alojamiento?».
«¡Sólo María! --explica el prelado--. Y como María narró a la primera Iglesia los grandes eventos de la salvación, también hoy puede contárnoslos a nosotros».
El arzobispo Ravasi partió en su reflexión de un cuadro de Rogier Van der Weyden, uno de los principales pintores flamencos de la Edad Media, hoy expuesto en el «Museum of Fine Arts» de Boston, Estados Unidos, que representa a san Lucas retratando a Nuestra Señora que amamanta a Jesús.
«Yo creo que Comastri ha querido hacer, no con el pincel sino con las palabras, la misma operación de Lucas, interpretando el rostro de María», dijo.
Es en efecto el autor el que hace hablar a María, la María que los Evangelios trazan como la mujer del silencio por excelencia, la mujer de la contemplación del Misterio, y que en este libro habla de sí en primera persona, mediante la «extrema transparencia de la prosa», enriquecida por la «taracea de la citas», dijo el arzobispo Ravasi.
El libro incluye una separata sobre «La vida de María narrada por Giotto», con reproducciones de algunos de los frescos del gran maestro toscano a comienzos del siglo XIV, dentro de la Capilla de los Scrovegni, en Padua. Las imágenes están acompañadas por breves pasajes del Evangelio o reflexiones de Angelo Comastri, Bernardo de Claraval, Francico de Asís, Juan Pablo II, Dante Alighieri y Efrén el Sirio.
Entrevistado por Zenit, el arzobispo Ravasi dijo que «es importante lograr reconstruir de algún modo el rostro de María. Lo tenemos ciertamente en los Evangelios, pero hay un rostro espiritual que cada persona crea mediante su experiencia y la escucha del texto evangélico».
«Podemos, por ejemplo --añadió--, ver en ella los rasgos de la “Sierva del Señor”, es decir de esa mujer que se dedica completamente al primado de Dios; podemos ver en ella también el rasgo de la pobreza, es decir de ese profundo desprendimiento que es confianza en el primado del Dios que libera a los últimos de la tierra».
«Además, podemos ver en ella sobre todo la dimensión de la fe, en este desprendimiento constante y permanente que ella hace de su hijo para descubrir su misterio profundo, aquél hijo que había estado dentro de ella, y que estaba en relación inmediata con ella; pero, por último, está también y sobre todo la figura de la madre», añadió.
«El rostro materno de María está dentro de la historia del arte, en la historia de la cultura y en la historia de la espiritualidad, porque en ella se cruzan lo eterno y el tiempo, se cruzan lo infinito y lo finito, lo divino y lo humano», añadió.
Mediante «su hijo que, por un lado es el Verbo de Dios, y por otro tiene también nuestra carne, es decir nuestra historia», «María Madre es al final también el principio de la historia de la salvación cristiana», subrayó.
«Al tomar la palabra, el arzobispo Comastri dijo que, «En cada madre hay algo de María», algo de «este misterio gratuito del amor» que logra «leer el alfabeto de la vida y de la Biblia escritos por Dios».
En el marco de la conferencia, en la entrevista con Zenit, el arzobispo Angelo Comastri relató: «He conocido a María a través de mi madre y a través de mi madre he comprendido a María».
«En mi vida, hay dos recuerdos fundamentales de María y de mi madre juntas. Recuerdo cuando no tenía ni siquiera cuatros años y mi madre, a menudo, en las veladas de invierno, se entretenía conmigo en enseñarme las oraciones», dijo.
«Y recuerdo la primera vez, sentado en una silla, en la gran cocina de mi casa, que logré por primera vez decir de corrido el «Ave María», y vuelvo a ver todavía los ojos felices de mi madre que me recompensó con un beso».
«Aquel momento está todavía vivo dentro de mí y es uno de aquellos recuerdos a los que a menudo recurro para encontrar el valor y la fuerza de ir adelante en el camino de la vida».
«Otro gran recuerdo mariano, el último gran recuerdo mariano ligado a mi madre, se remonta al mismo día de su muerte. Era el 5 de mayo de 1957, y mi madre, como era su costumbre, entró a las seis menos cuarto de la mañana en mi habitación diciendo la oración del ángel: 'Angelus Domini nuntiavit Mariae...'«.
«Sobre todo me ayudó una poesía muy querida para mí y una poesía de Giuseppe Ungaretti titulada 'La Madre'. Aquí el poeta logra enfocar el misterio de la madre como aquella que se olvida siempre de sí misma, o mejor podríamos decir con más fuerza, aquella que no logra pensar en sí misma porque vive totalmente para los otros».
«Y bien, el poeta imagina que el último batido de su corazón haga caer la pared que lo separa de la eternidad. Y cuando entra en la eternidad, busca a su madre, porque un hijo es siempre un hijo. Dentro de sí queda siempre algo de niño», añadió
«Y he aquí la sorpresa: la madre no mira hacia el hijo, la madre mira a Dios, fija los ojos en Dios y ante Dios intercede por su hijo. Y sólo, cuando en los ojos de Dios ha leído la certeza de que el hijo ha sido perdonado, la madre suspira con alivio y sale al encuentro del hijo para abrazarlo».
«He aquí la madre: la madre es aquella que en la tierra hace realidad la más bella y más profunda visibilidad del misterio de Dios», añadió.
«Dios ha querido implicar en la gran obra de la salvación a una madre. Si hubiera faltado la madre, habría faltado un color, un color materno; habría faltado un calor, un calor materno».
«Por esto Dios quiso que junto a la cruz, en el momento más grande, del más sublime acto de amor, el amor que afronta todo el odio, toda la maldad, toda la violencia de la humanidad, hubiera una madre casi para traducirlo con el lenguaje materno a la humanidad», explicó.
«Entonces está claro que si Dios quiso junto a sí a una madre, la madre tiene un gran papel en la historia de la humanidad y en la historia de los pueblos, y si entra en crisis, si se nubla el misterio de la maternidad, el mundo se precipita en la incivilidad», comentó.
«Un gran estadista, que además no era muy amigo de la Iglesia, Clémenceau, dijo que los pueblos son educados en las rodillas de la madre».
«Si falta la madre, y hoy estamos en una crisis de la maternidad, debemos darnos cuenta y comprender todo el riesgo y la dramaticidad, cae la civilidad: no se lograr ya leer el alfabeto de la vida, no se logra ya leer ni siquiera el alfabeto de la religión, y viene a faltar una visibilidad de Dios, la visibilidad justo a través de la madre», concluyó.
Advierten que el negocio de muerte de la droga se instaló en el país
Pilar (Buenos Aires), 12 Nov. 07 (AICA)
Episcopado Argentino
La Conferencia Episcopal Argentina advirtió hoy el dolor de muchas familias cuyos hijos “quedaron atrapados por los efectos de la droga y sus secuelas de muerte y destrucción”, y consideró que “su comercio de muerte se instó entre nosotros” para quedarse en la escuela, en el club, en la esquina, en los boliches y recitales, en la cancha, en las cárceles y hasta en los lugares de trabajo”.
La carta pastoral lleva por título “La droga, sinónimo de muerte” y fue aprobada en el marco de la 94ª Asamblea Plenaria del Episcopado que se reunió del 5 al 9 de noviembre en la casa de ejercicios El Cenáculo – La Montonera, de Pilar.
Los obispos dicen sentirse interpelados “de modo particular por los rostros sufrientes de quienes están atrapados y condenados por una de las calamidades más grandes de estos últimos tiempos, como es el consumo y las adicciones a la droga”.
También aseguran que “el narco-negocio se instaló en nuestro país, prospera exitosamente, destruye familias y mata”.
Tras señalar que “nuestro territorio ha dejado de ser sólo un país de paso” y afirmar que “observaciones confiables y de diversas fuentes nos advierten que el consumo arraiga en los jóvenes, y avanza sobre la inocencia y fragilidad de los niños”, sostienen que cuando se asocian a las malas compañías del alcohol, los inhalantes, la violencia y el desamparo, el resultado es un complot para el exterminio”.
Texto completo de la carta pastoral
Los obispos argentinos, reunidos en nuestra Asamblea Plenaria hemos recogido el eco doloroso de muchas familias de todo el país, cuyos hijos quedaron atrapados por los efectos de la droga y sus secuelas de muerte y destrucción.
En la Argentina que anhelamos no sobra nadie. Sin embargo, la droga y su comercio de muerte se han instalado entre nosotros; entró para quedarse en la escuela, en el club, en la esquina, en los boliches y recitales, en la cancha, en las cárceles y hasta en los lugares de trabajo. Tan flagrante marginación de nuestros niños y jóvenes nos produce mucho dolor y “la Iglesia no puede permanecer indiferente ante este flagelo que está destruyendo a la humanidad, especialmente a las nuevas generaciones” (Doc. Aparecida, 422).
Toda la vida de Jesús es manifestación del infinito amor de Dios por nosotros, significado en sus gestos de compasión y misericordia. Muere en la Cruz por todos, y resucita para darnos vida en abundancia. Sus palabras reflejan siempre lo que llevaba en el corazón. Así lo vemos, por ejemplo, en la parábola del buen samaritano. Aquel hombre caído a la vera del camino, herido y golpeado por ladrones, es signo de los que están abatidos y agobiados por toda clase de males. Hoy nos interpelan de modo particular los rostros sufrientes de quienes están atrapados y condenados por una de las calamidades más grandes de estos últimos tiempos, como es el consumo y las adicciones a la droga.
1. Indignos escenarios de muerte
El narco-negocio se instaló en nuestro país, prospera exitosamente, destruye familias y mata. Nuestro territorio ha dejado de ser sólo un país de paso. Observaciones confiables y de diversas fuentes nos advierten que el consumo arraiga en los jóvenes, y avanza sobre la inocencia y fragilidad de los niños. Cuando se asocian a las malas compañías del alcohol, los inhalantes, la violencia y el desamparo, el resultado es un complot para el exterminio.
Desde los más altos niveles su tráfico genera corrupción y muerte: asesinatos por encargo, extorsiones, dependencias esclavizantes, prostitución. “El uso abusivo de drogas es una grave falta moral porque afecta a la salud e incita a actividades clandestinas igualmente dañinas” (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2291).
En todos los ambientes, los que prueban la droga por curiosidad y se convierten en adictos, si no llegan a una muerte prematura, frenan su crecimiento y desarrollo personal. Todo lo que esté relacionado con la droga es deshumanizante, anula el don de la libertad, sumerge en el fracaso los proyectos de vida y somete a las familias a duras pruebas.
Los familiares y amigos de los adictos se enfrentan día a día, con impotencia, a un enemigo de enorme capacidad de mal. No está demás decir, que una persona drogada resigna su espacio en la sociedad: todos pierden sus vínculos afectivos, el obrero su trabajo, el joven y el niño la escolaridad.
En este angustioso marco, la Iglesia proclama la Buena Noticia de Dios que nos conduce a la Vida: Jesucristo, que ha vencido a la muerte y nos ha señalado el camino de salvación. Con los obispos de América Latina anunciamos que “la alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, a quien reconocemos como el Hijo de Dios encarnado y redentor, deseamos que llegue a todos los hombres y mujeres heridos por las adversidades; deseamos que la alegría de la Buena Noticia del Reino de Dios, de Jesucristo vencedor del pecado y de la muerte, llegue a todos cuantos yacen al borde del camino, pidiendo limosna y compasión (cf. Lc 10, 29-37; 18, 25-43). Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo” (Doc. Aparecida, 29).
2. Las causas
¿Por qué la droga encuentra un campo tan propicio para su expansión?. Juan Pablo II dice que “la droga no es como un rayo que cae en una noche luminosa y estrellada. Más bien es como un rayo que cae en una noche tormentosa...”. Esa noche tormentosa describe el vacío existencial que produce el contexto consumista y hedonista en el que vivimos. Nuestra sociedad ha distorsionado el sentido de la vida y los valores. El “ser más” ha dado paso al “tener más”.
Los jóvenes se sienten sin raíces, obligados a afrontar un presente fugaz y un futuro incierto. Se suma a esto que muchas veces no encuentran adultos disponibles para la escucha y la comprensión. De tal forma, que la drogadicción no es sólo un problema de “sustancias”, sino más bien de cultura, valores, conductas y opciones. Es expresión de un malestar profundo que algunos llaman “vacío existencial”. Así pues, para una cantidad creciente de jóvenes, se afianza la convicción que vivir no tiene sentido, no vale la pena. Más de una vez, hemos escuchado decir a jóvenes en situación de riesgo: “yo ya estoy jugado”; para ellos, felicidad, libertad, amor, son sólo palabras huecas, tan vacías como sus bolsillos o estómagos. Padecen la “vida deshonrada”, en una sociedad inhóspita e indiferente, y muchas veces sin una contención de sus hogares y familias.
El demonio,“padre de la mentira” odia la salud y la vida, busca aliados para expandir como peste este veneno. Genera verdaderas estructuras de pecado que desprecian el amor y la dignidad humana.
3. Caminos a recorrer
Todos sabemos algo acerca de la droga, es un tema de la vida cotidiana en nuestras casas. Al mismo tiempo, advertimos que es una realidad muy compleja: por un lado, su organización con métodos mafiosos y vínculos insospechables en todos los niveles parece no tener límites; por otro, la ausencia de valores en todos los estratos sociales, el escándalo de la pobreza y la exclusión social, achican los horizontes y esperanzas de nuestros jóvenes. Al no reconocer la profundidad y gravedad de esta deuda para con las generaciones del presente, estamos favoreciendo su negocio letal. Nos falta la valentía y el coraje necesarios para encarar seriamente este problema. La indiferencia, el consumismo, la desunión de la familia, sumados al poderoso tráfico y comercio de drogas, abre el camino para destruir a los más vulnerables: nuestros chicos y chicas. Porque confiamos en la prevención educativa, nos parece insuficiente la atención que presta a este tema la Ley de Educación Nacional, recientemente aprobada.
La lucha contra la droga-dependencia no es un interrogante sin respuesta, aunque ésta nunca será sencilla. La situación es grave y requiere una acción mancomunada de toda la sociedad, que a corto plazo pueda transformarse en política de estado.
La experiencia nos enseña que los caminos para enfrentarla van en tres direcciones:
* Promover una cultura de la vida, fundada en la dignidad trascendente de toda persona humana, llamada a ser feliz y a vivir libre de toda esclavitud; cuánto más de estos falsos paraísos de la droga.
* Despejar la falsa ilusión de que de la adicción se entra y se sale fácilmente. Por supuesto que muchos, con gran esfuerzo y apelando a diversas ayudas y tratamientos, podrán recuperarse. Recordemos que siempre el amor de Dios se acerca a quienes se disponen a crecer en dignidad: “En el mundo tendrán tribulaciones, pero no teman, Yo he vencido al mundo” (Jn. 16,33)
* Denunciar y perseguir a los mercaderes de la muerte que con el escandaloso comercio de la droga están destruyendo a la humanidad, especialmente a las nuevas generaciones, para lo cual deben concurrir todos los recursos que cuenta nuestro Estado de derecho, en una lucha frontal contra el tráfico y el consumo.
4. El Evangelio anuncia la cultura de la vida
Jesús nos da fuerzas cuando nos dice:“Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). A todos los que fueron tocados por esta miseria y sufren esta penosa esclavitud, especialmente a los niños y jóvenes, queremos abrazarlos y llevarlos al Corazón de Cristo para decirles que “Dios nos ama, que su existencia no es una amenaza para el hombre, que está cerca con el poder salvador y liberador de su Reino, que nos acompaña en la tribulación, que alienta incesantemente nuestra esperanza en medio de todas las pruebas” (Doc. Aparecida, 30).
El desafío es grande. Entre todos debemos generar una red social que propicie la cultura de la vida. En este esfuerzo es fundamental el concurso de toda la sociedad, para gestar un compromiso solidario que comprenda a madres y padres, docentes, funcionarios, medios de comunicación, instituciones religiosas; en fin, para que en todos los ámbitos sociales haya una contundente opción por la vida fundada en la dignidad de la persona. Debemos recrear caminos de esperanza, fortaleciendo metas e ideales, que den sentido a la existencia, reconstruyendo una cultura, en la que el esfuerzo, el sacrificio y aún el dolor, hagan prever una cosecha de frutos abundantes para el bien común.
Esta red social deberá propiciar:
- la denuncia de hechos delictivos o políticas que por acción u omisión favorezcan las adicciones.
- una estrategia de prevención basada en tareas educativas en todos los niveles, fundamentalmente en el seno de la familia, las iglesias, la escuela, las fuentes de trabajo, las comunidades barriales y en todos los ambientes donde se dignifique y se celebre la vida.
- la multiplicación de espacios sanantes donde se facilite la recuperación de los adictos y su reinserción a la sociedad.
El Señor Jesús proclamó “bienaventurados a los que son misericordiosos porque obtendrán misericordia” (Mt 5,7). A la escucha de esta Palabra, queremos animar y caminar junto a todas las personas que han acercado su corazón a la causa que nos ocupa: en primer lugar a las madres que ven sufrir a sus hijos y se organizan para protegerlos. A los hombres y mujeres, que con responsabilidad y amor al prójimo, no pasan de largo ante la tragedia que nos embarga y entristece a todos. Alentamos especialmente a los profesionales del Derecho y la Justicia a obrar con celeridad ante este flagelo, pues están en juego miles de vidas que necesitan la protección de la Ley para seguir creciendo como ciudadanos.
Agradecemos a Dios que muchas instituciones religiosas y organizaciones de la sociedad civil ya trabajan en variadas iniciativas terapéuticas de prevención y contención. Invitamos a todos a obrar como el buen samaritano. Como Iglesia, con la fuerza que nos viene del Evangelio de la Vida y con los humildes medios que contamos, renovamos nuestro deseo de estar al servicio de la sociedad para comprometernos solidariamente a enfrentar este mal. Para ello, estamos elaborando un programa de acción pastoral que sea signo del amor de Dios por los que sufren. Confiamos que nuestro Padre habrá de inspirarnos a todos para que logremos dar la respuesta oportuna y eficaz a este drama.
La Virgen Santísima, como buena Madre nos acompañará en esta misión. Los heridos por las adicciones la buscan y Ella les pertenece y la sienten como madre y hermana.+
El cardenal Martino pide liberar el mundo de los residuos bélicos explosivos
Al reunirse con Heidi Khun, fundadora de «Roots of Peace»
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 23 octubre 2007 (ZENIT.org).- El cardenal Renato Raffaele Martino, presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz, ha lanzado un llamamiento para que se libere al mundo de los residuos bélicos explosivos, al entrevistarse con la señora Heidi Khun, fundadora de la organización «Roots of Peace» (Raíces de Paz).
«Estamos llamados a reforzar nuestro compromiso, sobre todo a nivel local, para liberar de los residuos bélicos explosivos a los países que han sido escenario de un conflicto, que cada día amenazan la vida y la incolumidad de un gran número de personas, en especial mujeres y niños», dijo.
La entrevista del cardenal con la señora Khun se celebró el 18 de octubre.
La organización internacional «Roots of Peace», con sede en Estados Unidos, está comprometida en la remoción de los resíduos bélicos, en los países marcados por los conflictos, y en su sustitución por viñas.
En una audiencia con Benedicto XVI, la señora Khun dirigió un llamamiento al cardenal Martino para favorecer el apoyo de las instituciones católicas a las actividades de «Roots of Peace».
Cada 30 minutos, una persona resulta muerta o queda con minusvalías por los resíduos bélicos explosivos (RBE) en los países escenario de conflictos. Cada año, veinte mil civiles resultan muertos o heridos a causa de la explosión de minas o municiones de racimo.
Este tipo de artilugio no discrimina entre población civil y combatientes, ha sido ideado para infligir el máximo sufrimiento y no siempre para matar.
«Los residuos bélicos explosivos dañan la economía de los países escenario de conflictos. A causa de los mismos se prolonga el miedo entre la población civil, a menudo se acentúa la dependencia de las ayudas de la comunidad internacional», explica el Consejo Pontificio Justicia y Paz, en un comunicado.
Según algunas estimaciones, implantar una mina cuesta tres dólares, mientras que la remoción cuesta mil. Hay cerca de 70 millones de minas en las áreas de 70 países en el mundo
EL TRABAJO PRECARIO COMPROMETE DESARROLLO SOCIEDAD
CIUDAD DEL VATICANO, 19 OCT 2007 (VIS).-El Papa ha enviado un mensaje al arzobispo Angelo Bagnasco, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, con ocasión de la XLV Semana Social de los Católicos Italianos, que se celebra en Pistoia y en Pisa del 18 al 21 de octubre y cuyo tema es: "El bien común hoy: un compromiso que viene de lejos".
Tras recordar que este año se conmemora el centenario de la primera Semana Social, el Papa afirma que el bien común es un tema que "mantiene intacta su actualidad" y que "debe ser considerado y promovido también en el contexto de las relaciones internacionales. (...) Precisamente por el fundamento social de la existencia humana, el bien de cada persona resulta naturalmente interrelacionado con el bien de toda la humanidad".
Benedicto XVI recuerda que la tarea propia de los laicos es "trabajar por un justo orden en la sociedad (...) y cooperar y configurar rectamente la vida social, según las competencias de cada uno y bajo la propia responsabilidad autónoma".
El Papa subraya también la importancia de la cuestión antropológica, que atañe "al respeto de la vida humana y a la atención que hay que prestar a las exigencias de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer".
"No se trata de valores y principios solamente "católicos" -observa-, sino de valores humanos comunes que hay que defender y tutelar, como la justicia, la paz y la salvaguarda de lo creado".
Refiriéndose después a los problemas que el trabajo ocasiona en las familias y en los jóvenes, el Santo Padre escribe que "cuando la precariedad del trabajo no permite a los jóvenes construirse una familia, el desarrollo auténtico y completo de la sociedad resulta comprometido seriamente". El Papa vuelve a invitar a los católicos italianos a responder a estos desafíos "no con un repliegue renunciatario en sí mismos, sino con un dinamismo renovado, abriéndose con confianza a las nuevas relaciones y sin dejar de lado las energías capaces de contribuir al crecimiento moral y cultural".
Por último, Benedicto XVI habla de "un ámbito que estimula a los católicos a interrogarse: las relaciones entre religión y política", y recuerda que "la novedad sustancial aportada por Jesús es que abrió el camino hacia un mundo más humano y libre, en el pleno respeto de la distinción y la autonomía que hay entre lo que es del César y lo que es de Dios".
"La Iglesia, por lo tanto, si por una parte reconoce que no es un sujeto político -anota el Papa- por otra no puede eximirse de interesarse por el bien de toda la comunidad civil, en la que vive y actúa, y de ofrecerle su aportación peculiar, formando en las clases políticas y empresariales un espíritu de verdad y honradez, que busca el bien común y no el beneficio personal".
Urge «globalizar» la protección para decenas de millones de personas: los refugiados
Advierte la Santa Sede al ACNUR
GINEBRA, jueves, 11 octubre 2007 (ZENIT.org).- Prestar mayor atención a 34 millones de personas --entre refugiados y desplazados-- requiere una «globalización de la protección» de sus derechos, ha advertido el observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de la ONU y de las Instituciones Internacionales en Ginebra.
El arzobispo Silvano Tomasi apuntó cifras al intervenir, el pasado 2 de octubre, en la 58ª sesión del Comité Ejecutivo del Programa del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
El número de refugiados se ha incrementado de nuevo hasta los diez millones aproximadamente, y el de desplazados internos supera los 24 millones.
«Millones de seres humanos corrientes son arrojados a increíbles situaciones de humillación y sufrimiento», denunció.
La tendencia estadística muestra que el desarraigo del propio hogar es «una injusticia esencial provocada por los persistentes conflictos que desencadenan esta condición inhumana», expresó monseñor Tomasi, recordando qué expulsa a las personas de sus casas y de su país de origen: «miseria extrema, degradación medioambiental, intolerancia y persecución religiosa, falta de libertad, ausencia de respeto de la actividad de defensa pro derechos humanos».
«Las personas desarraigadas deben trasladarse porque sus derechos no son reconocidos», y «en este éxodo, sus derechos se violan de nuevo», resumió.
En este contexto, el prelado recordó al ACNUR que «una aproximación que abra a nuevos compromisos y lleve a medidas prácticas de asistencia y protección se basa en el replanteamiento del lugar central que la dignidad humana y los derechos humanos deberían tener en las políticas de asilo y de refugiados».
Y «el respeto de los derechos de todos los desplazados lleva a una respuesta y a una protección global --subrayó--, de manera que de una globalización de los derechos se derive una globalización de la protección».
«Una perspectiva global de los derechos humanos --profundizó-- puede indicar criterios y medios apropiados que se deberían aplicar desde el momento en que una persona se ve obligada a abandonar su hogar y a pedir asilo hasta que logre una solución duradera».
En particular --señaló-- «debería darse nuevo énfasis a la prevención y a la construcción de la paz, al diálogo y a la reconciliación».
Y es que «la prevención de conflictos, que son siempre fuente de violaciones de los derechos humanos y de desplazamientos masivos forzosos, deben convertirse en el camino principal de los esfuerzos de la comunidad internacional para erradicar la tragedia del desplazamiento obligado», considera.
Pero las crisis que causan el drama de refugiados y desplazados ya se han convertido en una «dimensión rutinaria de la vida diaria», lamenta.
Monseñor Tomasi advierte que «la opinión pública tiende a aceptar casi como normal el hecho de que millones de seres humanos estén desarraigados y relegados a condiciones miserables y dolorosas».
Por eso --recalca-- «acoger a los refugiados y darles hospitalidad es, para cada uno, un gesto fundamental de solidaridad humana a fin de ayudarles a que se sientan menos aislados de la intolerancia y del desinterés».
Obispo Goic llama a superar “escandalosas” diferencias en la distribución del ingreso
La Nación, Jueves 2 de Agosto de 2007
Dialogar para resolver las “escandalosas diferencias” en la distribución de los ingresos es el llamado que ayer hizo la autoridad religiosa, tras cumplir un exitoso rol como mediador en el conflicto que sacudió a la principal empresa del país durante más de un mes.
S. R.
El presidente de la Conferencia Episcopal, obispo de Rancagua, monseñor Alejandro Goic, advirtió ayer que “el conflicto va a venir” si el país, en su conjunto, no trabaja por lograr una mayor justicia social.
El hombre que logró sentar a la mesa de diálogo a los ejecutivos de Codelco, de las empresas contratistas y a los dirigentes de la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), facilitando con ello un acuerdo en que cada parte debió ceder, llamó a debatir y buscar una fórmula para tener una distribución más justa de la riqueza en Chile.
“Hemos crecido y estamos creciendo y ojalá sigamos creciendo, al cinco, seis o siete por ciento. En un país donde el 90 por ciento son creyentes en Cristo, donde hemos resuelto juntos el paso de un régimen de facto a uno democrático, ¿no será el momento ya de abrir un gran debate nacional para ver cómo distribuimos la riqueza? Yo me pregunto: ¿Es posible vivir con un sueldo mínimo de 140 mil pesos? Con profundo respeto, invito a debatir esta deuda pendiente que tenemos con los más pobres de Chile”, declaró.
El obispo de Rancagua agregó que “hago un llamado a los hombre de fe a que nos pongamos una mano en el corazón a que crezcamos en equidad y justicia social, porque o sino el conflicto va a venir”, añadió.
DIALOGO SOCIAL
Firme partidario del diálogo social que impulsa el ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, monseñor Goic sostuvo en entrevista a Radio Cooperativa que “ojalá que la sociedad chilena en momentos de paz y tranquilidad, no cuando aún está caliente un conflicto como fue el tema de Codelco con los contratistas, pudiéramos sentarnos a dialogar para resolver, a mi juicio, un problema que hay en la sociedad chilena, y que nuestra declaración y desde hace muchos años están reiterando: las diferencias escandalosas que existen en el país en relación a la distribución de los ingresos”.
La autoridad religiosa de la VI Región añadió que este tema debe analizarse “desde una postura ética” y recalcó que la Iglesia busca en estos casos de conflicto “ser vínculo de unión, de comunión en una situación que ha sido muy compleja”, en respuesta al empresario de la CMPC, Eliodoro Matte, quien criticó a quienes facilitaron el acuerdo porque, en su opinión, con ello creaban un clima antiempresarial.
“La Iglesia lo que hizo fue ser puente, no mediadora y se logró la pacificación de los espíritus. Todos tenemos que hacer un gran esfuerzo para ser un país mas justo y dialogar serenamente”, manifestó.
DESCUBRIR LA HUMANIDAD
Monseñor Goic agregó que en ese proceso “lo que hizo Codelco fue descubrir a los dirigentes en su humanidad y los dirigentes descubrieron a los ejecutivos como seres humanos”.
Goic recordó que desde que encabeza el organismo, hace casi tres años, ha mantenido la política de “tener las puertas de la Iglesia abiertas a toda persona que quiera dialogar con paz y con respeto” y criticó a los medios de prensa que “cuando la Iglesia habla a temas de moral sexual, le dan cobertura, pero cuando habla de temas de moral social, no”.
La Iglesia Católica ha reiterado su profunda preocupación por las consecuencias que puede tener en el país la brecha entre ricos y pobres. Así lo hizo el 18 de julio, en medio del conflicto, cuando la Conferencia Episcopal alertó sobre las inequidades en la subcontratación, luego que el propio obispo Goic se ofreciera para facilitar el encuentro, a petición de los trabajadores, sin ser escuchado por Codelco.
Asimismo, el arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, llamó a la cuprera estatal a “ser un ejemplo” en materia de condiciones laborales. LN
El Vaticano pide información adecuada para combatir el sida
NUEVA YORK, viernes, 25 mayo 2007 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que se asegure la información adecuada sobre el sida para combatir eficazmente la epidemia.
Presentó la propuesta en el «palacio de cristal» de las Naciones Unidas en Nueva York el arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, al intervenir el 22 de mayo ante la Sesión de este organismo sobre el tema: «Puesta en práctica de la declaración relativa al compromiso sobre el sida».
«Proporcionar información y oportunidades para una educación respetuosa de los valores naturales es esencial tanto para el desarrollo del progreso científico como para la prevención personal», aseguró el representante del Papa.
«No hay excusas para que, 25 años después del inicio de esta epidemia, todas las personas en todos los países todavía no tengan información adecuada y confiable para poder educarse y vivir vidas más sanas», dijo.
Por este motivo, el prelado pidió que todos los Estados provean «datos precisos sobre el control y la valoración de esta enfermedad, aunque pueda resultar difícil».
«Un entendimiento sobre este problema basado en los hechos será útil para intentar afrontar todos los problemas relacionados con el SIDA y para asistir a todos los enfermos», aseguró.
En su informe, monseñor Migliore confirmó la gravedad de la situación mundial ilustrando datos certificados por la ONU: 39,5 millones de personas viven actualmente con esta enfermedad.
En 2006 2,9 millones de personas murieron a causa de esta enfermedad. Cada año unos cuatro millones de personas son infectadas por el virus. Entre los nuevos contagiados, el 40% son jóvenes.
En este contexto, recordó el arzobispo, «la Santa Sede aprovecha esta ocasión para reafirmar su compromiso por intensificar su respuesta a esta enfermedad, por medio de una red mundial de 1.600 hospitales, 6.000 clínicas y 12.000 iniciativas de naturaleza caritativa y social en los países en desarrollo».
LOMAS I LA IGLESIA BUSCAR FORMAR NUEVOS DIRIGENTES
Autoridades eclesiásticas dictarán una Diplomatura en Formación Social
El próximo 10 de abril comienzan las clases de la nueva Diplomatura en Doctrina Social de la Iglesia, que tiene como objetivo principal promover un nuevo tipo de liderazgo al servicio de la sociedad. “También busca aplicar enseñanzas para resolver creativa y constructivamente los problemas de nuestras comunidades”, señaló el presbítero Jorge Vázquez, párroco de la Catedral Nuestra Señora de La Paz de Lomas de Zamora.
En diálogo con Info Región, el párroco de la Catedral Nuestra Señora de La Paz de Lomas de Zamora, el presbítero Jorge Vázquez, quien además es Vicepresidente Primero de Cáritas Diocesana y Asesor de la Comisión Diocesana de Pastoral Social del Obispado local, anunció cómo será la nueva Diplomatura en Doctrina Social de la Iglesia que comenzará en abril.
Con respecto al surgimiento de esta nueva iniciativa, el párroco sostuvo que la formación en Doctrina Social “ha sido siempre una prioridad de la Iglesia Católica”. En este contexto, y a modo de ejemplo, expresó: “El Papa Juan Pablo II nos regaló el Compendio de la Doctrina Social y el Papa Benedicto XVI en su primera carta Encíclica “Dios es amor” y en la reciente Exhortación Apostólica “Sacramento de la Caridad” nos invita a promover la Doctrina Social católica”.
En tanto, el presbítero Vázquez, hizo hincapié en el objetivo de esta Diplomatura, al enunciar como meta principal “promover un nuevo liderazgo al servicio de persona humana y a la sociedad”. “Nosotros estamos convencidos que la fe en Jesucristo tiene una profunda dimensión social, que debe traducirse en servicios concretos a nuestros hermanos, en especial a los que más sufren y necesitan. Buscamos también promover una ciudadanía que sea activa en la construcción del bien común, que se organice para democratizar el poder y para que ese poder recupere su dimensión de servicio al prójimo”, aseveró el párroco. Según Vázquez, esto requiere un itinerario formativo de nuestros liderazgos sociales, políticos, sindicales, profesionales y educativos. En esta dirección, el párroco agregó que la Diplomatura tiene una orientación en liderazgo público: “Busca aplicar enseñanzas de la Doctrina Social para resolver creativa y constructivamente los problemas de nuestras comunidades”.
Esta Dilplomatura es abierta, participativa y está destinada a “todo el pueblo de Dios y a todos los ciudadanos comprometidos en la construcción del bien común que les interese ser parte y promover un nuevo liderazgo público del servicio al prójimo”, según informó el párroco.
“Lo importante es que para participar no se requiere un título académico previo y la metodología será muy creativa, teórica y práctica. Además tiene un costo mensual social realmente muy accesible. De hecho ya se inscribieron representantes de movimientos de la Iglesia, de partidos políticos, organizaciones sociales y sindicatos, entre otros; estamos muy alegres por ello y esperamos en los próximos días la participación de nuevas organizaciones”, manifestó el presbítero Jorge Vázquez.
Quienes estén interesados en participar de esta Diplomatura, tienen que acercase a la Catedral Nuestra Señora de la Paz, Sáenz 438, Lomas de Zamora, de 9 a 11.30 y de 16 a 19 para más información sobre las clases que comenzarán el 10 de abril, en la sede de Cáritas loca, ubicada en Rivera 279.
Fecha publicación: 2007-03-18
Presidente de Médicos Católicos: La objeción de conciencia, un «derecho-deber humano»
El doctor Simón habla del papel de la conciencia en los debates biomédicos
ROMA, domingo, 18 marzo 2007 (ZENIT.org).- El presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas, Josep Maria Simón Castellví, explica a Zenit que «ante actos que repugnan a la persona» la objeción de conciencia se convierte en un «último recurso» y es un «derecho-deber humano».
Zenit aprovechó el paso por Roma del especialista para profundizar sobre esta cuestión, un tema que Benedicto XVI ha abordado en su audiencia a la Academia Pontificia para la Vida (PAV) después de su Congreso sobre «La conciencia cristiana en apoyo del derecho a la vida», celebrado el 23 y 24 de febrero en Roma.
--¿La objeción de conciencia en terreno médico es una forma de dar testimonio?
--Dr. Simón: La objeción de conciencia es un último recurso, un derecho-deber humano, para no verse involucrado en actos que repugnan profundamente a una persona.
Desde luego que también hay que trabajar para que nadie realice tales actos: si son malos para mí, también lo son para los demás.
El hecho de que muchas personas «objeten» significa que se violentan muchos derechos humanos, como el derecho a vivir.
--En el congreso de la PAV, ¿se han comentado casos concretos de objeción de conciencia o el debate se ha mantenido a nivel abstracto y general?
--Dr. Simón: En el congreso de la PAV –de la que no soy miembro, pero he sido invitado por ella y he podido saludar también al Santo Padre- se ha hablado en general y también s han ofrecido casos particulares.
Sorprende, por ejemplo, que en muy pocos países de la Europa llamada «democrática» se pueda formar un ginecólogo sin tener que practicar abortos.
--El Papa dijo a los miembros de la PAV que a veces el poder de los más fuertes parece paralizar a las personas de buena voluntad, y apeló a la formación de una conciencia «auténtica» y «recta». ¿Cómo acoge usted estas palabras?
--Dr. Simón: El poder suscita complicidades a la vez que pretende avasallar a los buenos para que se callen y le dejen actuar.
Muchas personas, especialmente jóvenes, se rebelan contra esta situación y no se conforman fácilmente con una sociedad que nos da un bienestar y, hasta cierto punto, nos anestesia con él y nos hace más difícil defender al débil.
La conciencia debe seguirse. Pero la conciencia se debe cuidar, porque ¡puede enfermar!; debe formarse, debe ser bien informada y debe afinarse a menudo como un instrumento de alta precisión. Nos jugamos mucho si ella no está en forma.
--Benedicto XVI percibe una «armonía» entre Magisterio y compromiso laical, especialmente en temas como el de la vida. ¿Considera usted que todavía hay conciencias dormidas, entre los cristianos, ante los desafíos técnicos y médicos?
--Dr. Simón: Mejorar el mundo es tarea propia de los laicos. No debemos pretender que lo haga todo la jerarquía de la Iglesia.
Somos los laicos quienes estamos en cada rincón y debemos barrer y encerar cada rincón del mundo.
Los laicos debemos orar, hacer sacrificios, seguir las grandes líneas de conducta trazadas por Dios a través del Magisterio; y trabajar, trabajar prácticamente sin descanso.
Fecha publicación: 2007-03-09
El predicador del Papa alerta: El pecado que Dios denuncia con más fuerza es la hipocresía
Primera predicación de Cuaresma al Papa y a la Curia
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 9 marzo 2007 (ZENIT.org).- La hipocresía, el pecado que Dios denuncia con más fuerza, también es el menos admitido; por eso el predicador del Papa alerta de sus peligros y brinda herramientas para contrarrestarlo, algo que beneficiaría a toda la sociedad.
En presencia de Benedicto XVI y de sus colaboradores de la Curia, en la capilla «Redemptoris Mater» del Palacio Apostólico, el predicador de la Casa Pontificia, el padre Raniero Cantalamessa O.F.M. Cap. pronunció, en la mañana de este viernes, la primera de sus cuatro predicaciones cuaresmales, centradas en las Bienaventuranzas evangélicas.
Entre ellas, propuso reflexionar sobre ésta: «Bienaventurados los limpios de corazón, porque verán a Dios», y aclaró equívocos. Remitiéndose al Evangelio, «lo que decide la pureza o impureza de una acción es la intención: si se hace para ser vistos por los hombres o para agradar a Dios», apuntó.
Y es que «en realidad la pureza de corazón no indica, en el pensamiento de Cristo, una virtud particular, sino una cualidad que debe acompañar a todas las virtudes, para que sean de verdad virtudes y no “espléndidos vicios”»; por eso «su contrario más directo no es la impureza, sino la hipocresía», señaló el padre Cantalamessa.
Y ese es el pecado que denuncia con más fuerza Dios a lo largo de toda la Biblia, porque con la hipocresía «el hombre rebaja a Dios, le sitúa en el segundo lugar, colocando en el primero a las criaturas, al público», prosiguió.
De manera que «la hipocresía es esencialmente falta de fe» -recalcó-, pero también «falta de caridad hacia el prójimo, en el sentido que tiende a reducir a las personas a admiradores».
«Nunca se habla de la relevancia social de la bienaventuranza de los puros de corazón», pero «estoy convencido –manifestó el padre Cantalamessa- de que esta bienaventuranza puede ejercer hoy una función crítica entre las más necesarias en nuestra sociedad», pues «se trata del vicio humano tal vez más difundido y menos confesado».
Se traduce en llevar dos vidas: una es la verdadera, la otra la imaginaria que vive de la opinión, propia o de la gente; se traduce, según el religioso, en la cultura de la apariencia, en la tendencia que tiende a vaciar a la persona, reduciéndola a imagen, o a simulacro.
El padre Cantalamessa hizo hincapié en que la hipocresía acecha a las personas religiosas por un sencillo motivo: «donde más fuerte es la estima de los valores del espíritu, de la piedad y de la virtud, allí es más fuerte también la tentación de ostentarlos para no parecer privados de ellos».
Pero existe «un medio sencillo e insuperable para rectificar varias veces al día nuestras intenciones», propuso el predicador de la Casa Pontificia; nos lo dejó Jesús en las tres primeras peticiones del Padrenuestro: «Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad».
«Se pueden recitar como oraciones, pero también como declaraciones de intención: todo lo que hago, quiero hacerlo para que sea santificado Tu nombre, para que venga Tu reino y para que se cumpla Tu voluntad», añadió.
«Sería una preciosa contribución para la sociedad y para la comunidad cristiana si la bienaventuranza de los puros de corazón nos ayudara a mantener despierta en nosotros la nostalgia de un mundo limpio, verdadero, sincero, sin hipocresía -ni religiosa ni laica-, un mundo donde las acciones se corresponden con la palabras, las palabras con los pensamientos y los pensamientos del hombre con los de Dios», concluyó.
EE.UU., (PRESSPERU).- En la Universidad de Búfalo de Nueva York se anunció la publicación del libro El Misterio del capital y La Construcción de la Realidad Social.El título del texto alude a las obras de Hernando de Soto y de John Searle, uno los filósofos estadounidenses vivos más importantes.
El libro de 512 páginas, publicado por Open Court de Chicago, Illinois, recoge las ponencias de más de 21 filósofos del mundo, que analizaron las implicancias de las tesis de Searle y De Soto para el crecimiento económico, el desarrollo y la filosofía de las instituciones sociales.
El cónclave mundial de filósofos consideró que El Misterio del capital y La Construcción de la realidad social son obras que están revolucionando el pensamiento científico social contemporáneo.
Uno de los aspectos más interesantes del mencionado libro son los diálogos entre Searle y De Soto sobre cuáles son los elementos que favorecen la cohesión y cuáles el colapso de las sociedades.
Asimismo, ambos personajes conversan sobre cómo los filósofos pueden aprender de los economistas y cómo los economistas pueden aprender de los filósofos a comprender qué cosas funcionan en la sociedad.
Fecha publicación: 2007-02-13
Urge un compromiso global para garantizar al enfermo su derecho a una muerte natural digna
Advierte el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud
CIUDAD DEL VATICANO/SEÚL , martes, 13 febrero 2007 (ZENIT.org).- «Se necesita un compromiso, a todos los niveles, para favorecer y sostener centros y unidades de cuidados paliativos que, fuera de las lógicas del encarnizamiento terapéutico y contra toda tentación de eutanasia, garanticen una asistencia integral al enfermo y su derecho a una muerte natural digna», advierte el Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud.
Así lo concluye en el informe descriptivo de los resultados de la investigación que ha llevado a cabo sobre cuidados paliativos - aquellos destinados a mejorar la calidad de vida del paciente, pero que no actúan sobre el control del proceso evolutivo de la enfermedad-.
Tal informe se presentó en la capital surcoreana, Seúl, que ha acogido este año los actos de la reciente XV Jornada Mundial del Enfermo, en esta edición en torno a «La Asistencia Pastoral y Espiritual a los Enfermos con Patologías Incurables».
Procurando «ampliar el horizonte de conocimiento de la labor de la Iglesia en el mundo del sufrimiento, y en particular de los enfermos incurables» -apunta el presidente del dicasterio, el cardenal Javier Lozano Barragán, en la introducción-, el citado informe es una actualización de un estudio realizado en 2004 –en 121 países de los cinco continentes- en centros sanitarios católicos especializados en cuidados paliativos indicados por más de un centenar de obispos responsables de la pastoral sanitaria en los distintos países.
Sin pretensión de representar toda la obra de la Iglesia en el campo de los cuidados paliativos, el informe –prosigue el purpurado- permite conocer los contextos en los que las realidades sanitarias católicas deben trabajar, los problemas con los que se enfrentan y el empeño diario que vuelcan, de forma integral, en las personas.
Labor católica en cuidados paliativos
Los centros entrevistados abarcan muchas dimensiones, desde los más pequeños, capaces de prestar asistencia domiciliaria a una decena de pacientes al día, a centros médicos de dimensión media-grande, generalmente la Unidad operativa de cuidados paliativos hospitalarios, que llega a prestar doscientas visitas ambulatorias y domiciliarias diariamente.
Con todo, el informe advierte de la escasez de estructuras sanitarias dotadas de Hospital de Día.
Los tiempos de espera para acceder a los cuidados paliativos no son excesivamente largos, ya sea para ingresos o para visitas ambulatorias.
En cuanto al personal, los centros entrevistados cuentan con las figuras habituales como médicos, enfermeros y auxiliares.
«Junto a estas figuras, es eficaz la presencia de los voluntarios y del asistente espiritual católico y el de otras religiones, si bien la mayor parte de los centros entrevistados evidencia que su número es apenas suficiente respecto a las necesidades del contexto en el que opera la estructura», señala el informe.
Alerta por otro lado de que «la escasez de fuentes de financiación procedente del sector público» y la necesidad de tener que sostenerse sobre con donativos privados «hace ciertamente más difícil la administración de los recursos humanos y materiales, y por lo tanto podría ser una causa» de escasez de profesionales diversos.
Estos centros no se limitan a una labor de tipo médico-asistencial, sino que el personal, según su misión propia, se presta a apoyar a la familia y la fe del paciente. «Todo esto –reconoce el informe del dicasterio- se traduce no sólo en la reducción del dolor físico, sino también en la recuperación de su vida afectiva».
Aún así, muchos centros afirman que sus enfermos mueren con sufrimientos físicos, de forma que, para mejorar la calidad de vida de los pacientes, en la mayoría de los centros entrevistados se ponen en marcha recursos terapéuticos innovadores, como la fisioterapia asociada a la musicoterapia.
Igualmente se facilita la recepción de los Sacramentos en los centros entrevistados, si bien faltan asistentes espirituales para llevar a cabo esta labor.
De ahí que se advierta «la necesidad de promover los programas pastorales de la Iglesia local dedicados específicamente a los cuidados paliativos y a dar impulso a una catequesis apropiada».
«En general, los objetivos principales de los programas pastorales se refieren al acompañamiento integral del paciente, con particular atención al cuidado de la dimensión espiritual», concreta.
Y aunque «la mayor parte de los centros entrevistados lamenta la inexistencia de un órgano de coordinación pastoral que se ocupe de cuidados paliativos, cuando está presente su obra» se orienta a favorecer «encuentros periódico con las demás realidades en el terreno, con los capellanes, con los voluntarios y con los pacientes».
La atención al enfermo crónico o terminal, responsabilidad de todos
Para el dicasterio de la salud, las realidades expuestas muestran que el camino emprendido es el adecuado, pero que queda mucho por recorrer.
Es por lo que insiste en la necesidad de un compromiso a todos los niveles para favorecer los centros de cuidados paliativos que garanticen al enfermo una asistencia integral y su derecho a una muerte natural digna, que está lejos de encarnizamientos terapéuticos o de la tentación de la eutanasia.
«El derecho a la vida se precisa en el enfermo terminal como derecho a morir con serenidad, con dignidad humana y cristiana –apunta el cardenal Lozano Barragán-. Con los cuidados paliativos, la medicina se pone al servicio de la vida en cuanto que, si bien se sabe que no puede derrotar una grave patología, dedica las propias capacidades a aliviar los sufrimientos del enfermo terminal».
Por ello recuerda el purpurado, remitiéndose a cuanto advierte Benedicto XVI, la necesidad de más centros de cuidados paliativos que ofrezcan una asistencia integral, proporcionando al enfermo la ayuda humana y el acompañamiento espiritual que necesita, «un derecho que pertenece a todo ser humano y que todos debemos comprometemos a defender» ( «Mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial del Enfermo 2007» ).
El texto íntegro del informe está disponible –en inglés e italiano- en la página del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud: http://www.healthpastoral.org/ .
Fecha publicación: 2007-02-07
La pena de muerte, «una afrenta a la dignidad humana», según la Santa Sede
Declaración con motivo del congreso mundial celebrado en París
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 7 febrero 2007 (ZENIT.org).- En una declaración emitida con motivo del congreso mundial sobre la pena de muerte, la Santa Sede ha calificado esta práctica de «afrenta a la dignidad humana».
La cumbre, celebrada en Parías del 1 al 3 de febrero en París, ha contado con la participación de numerosas instituciones católicas comprometidas en la defensa de la vida humana.
La declaración escrita en francés constata que «el Congreso de París se celebra en un momento en que la campaña para la abolición de la pena de muerte ha afrontado retos inquietantes a causa de ejecuciones recientes».
«La opinión pública se ha sensibilizado y ha manifestado su preocupación por un reconocimiento más eficaz de la dignidad inalienable de los seres humanos y de la universalidad y la integridad de los derechos humanos, comenzando con el derecho a la vida», añade.
La Santa Sede aprovecha la celebración del congreso «para acoger y para afirmar de nuevo su apoyo a todas las iniciativas que quieren defender el valor inherente y la inviolabilidad de toda vida humana desde su concepción hasta su muerte natural».
«En esta perspectiva --afirma la declaración--, llama la atención el hecho de que el uso de la pena de muerte es no sólo una negación del derecho a la vida sino también una afrenta a la dignidad humana».
«Mientras la Iglesia católica sigue sosteniendo que las autoridades legítimas del Estado tienen el deber de proteger a la sociedad de los agresores, y que algunos Estados incluían tradicionalmente la pena capital entre los medios utilizados para lograrlo, hoy es difícil justificar tal opción», afirma la declaración, recogida este miércoles por el Vatican Information Service (VIS).
De hecho, afirma la Santa Sede, los Estados cuentan con nuevos medios «para preservar el orden público y la seguridad de las personas, no sin ofrecer al mismo reo un estímulo y una ayuda para corregirse y enmendarse».
Tales métodos no letales de prevención y de castigo «corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana».
«Toda decisión de pena capital incurre en numerosos peligros», como «el de castigar a personas inocentes; la tentación de fomentar formas violentas de revancha en lugar de una justicia social verdadera; una ofensa clara a la inviolabilidad de la vida humana (...) y para los cristianos, un desprecio de la enseñanza evangélica sobre el perdón».
La declaración concluye mostrando el aprecio de la Santa Sede a los organizadores del Congreso, a los gobiernos y a cuantos trabajan «para abolir la pena capital o para imponer una moratoria universal en su aplicación».
Fecha publicación: 2007-01-01
Uniones civiles de la discordia
La Iglesia teme que la tendencia legal mine el matrimonio
ROMA, lunes, 1 enero 2007 (ZENIT.org).- En Italia está teniendo lugar un acalorado debate sobre si se debe dar reconocimiento legal y derechos a las parejas que cohabitan. Poco después de las elecciones generales del pasado abril, algunos miembros del nuevo gobierno de centro-izquierda hablaron brevemente sobre el tema. El tema ha vuelto de nuevo cuando el gobierno anunció que a principios del 2007 habrá una nueva ley para las parejas de hecho.
Todavía no está clara la formulación exacta de la ley, pero según especulan los medios daría estatus legal tanto a las parejas de hecho heterosexuales como a las homosexuales. El debate sobre qué derechos se deberían dar a las parejas está dividiendo a las coaliciones de partidos tanto del gobierno como de la oposición.
Rápidamente la Iglesia criticó la propuesta, aunque de forma indirecta, a través de artículos en el periódico vaticano, L’Osservatore Romano. El primer paso se dio con la aprobación por el consejo municipal de Padua de una moción aprobando el reconocimiento de derechos para las parejas que cohabitan.
La edición del 7 de diciembre de L’Osservatore Romano condenaba la medida, sosteniendo que fijaba un peligroso precedente al reconocer formas familiares no basadas en el matrimonio entre un hombre y una mujer. El proyecto del gobierno de la nación para las parejas de hecho también recibió atención inmediatamente después. La edición del 9-10 de diciembre el periódico vaticano consideraba una «mentira» el argumento de que dar derechos a las parejas que cohabitan no daña a la institución de la familia.
En el pasado reciente han entrado en vigor en Europa diversas formas de leyes que dan derechos a las parejas de hecho. Un libro publicado en Italia por el periodista Umberto Folena, «I PACS della Discordia: Spunti per un dibattito» (Los PACS de la Discordia: Ideas para un Debate), hacía un repaso de la situación. PACS es el acrónimo francés para «pactos de solidaridad civil».
Dinamarca fue la primera de la lista, en 1989, cuando otorgó reconocimiento formal a las uniones homosexuales. Noruega le siguió en 1993; Suecia, el año siguiente. En 1996, Islandia también dio a las parejas del mismo sexo esta posibilidad.
En 1999, Francia aprobó una ley que permitía a dos personas, independientemente de su sexo, formar una unión legal que les da una serie de derechos relacionados con cuestiones fiscales y de bienestar. En Alemania, una ley del 2000 dio a los homosexuales muchos de los derechos legales de las parejas casadas. Una ley posterior, aprobada en el 2004, abrió la posibilidad a las parejas no casadas de la adopción.
Otros países europeos que dan reconocimiento a las parejas no casadas son Portugal, Finlandia, Reino Unido y Luxemburgo. En 2001 Holanda dio el paso de conceder los derechos plenos de matrimonio a los homosexuales, incluyendo el derecho de adopción. Siguió España, en junio del 2005. Fuera de Europa, Canadá abrió el matrimonio a las parejas homosexuales en julio del 2005.
En los Estados Unidos, Nueva Jersey se ha convertido en el tercer estado, tras Vermont y Connecticut, en reconocer las uniones de civiles de parejas del mismo sexo. La ley, firmada el 20 de diciembre por el gobernador, Jon Corzine, fue impuesta a los legisladores por una sentencia reciente del Tribunal Supremo de Nueva Jersey.
En los medios italianos abundan los argumentos sobre el tema de los derechos para las parejas en uniones de hecho. Algunos artículos de opinión en periódicos han mantenido que sería «no cristiano» denegar protección legal a las parejas de hecho.
Una guía útil a este debate es el libro «PACS, matrimonio e coppie omosessuali» (PACS, Matrimonio y Parejas Homosexuales), de Michele Aramini. El autor, que enseña teología en la Universidad Católica de Milán, se centraba en el tema de los derechos para las parejas del mismo sexo. Comenzaba explicando la necesidad de separar el tema de la familia del de proteger a los homosexuales de una discriminación injusta.
Se debería proteger a los homosexuales del trato injusto, declaraba Aramini, pero esto no significa que sus relaciones deban ponerse al mismo nivel que la forma tradicional de matrimonio y familia.
Cuando se define la familia, continuaba, un elemento esencial es el de la procreación. Puesto que esto sólo es posible cuando la pareja está formada por miembros del sexo opuesto, es imposible hablar de «familias» homosexuales.
E incluso a un nivel más fundamental, lo que está en cuestión es el concepto de persona humana y si existe una única y objetiva forma de vivir en el área de la sexual