Home Quienes Somos Internacional Voluntariado Buscador 20/11/2008
 

JUAN PABLO II
 
 
 



 

La actualidad de la propuesta cristiana
El diálogo entre la Iglesia y modernidad, en el Mitin de Rímini


RÍMINI, lunes, 1 septiembre 2008 (ZENIT.org).- ¿Por qué el mundo moderno debería necesitar a la Iglesia? ¿Y qué utilidad puede tener hoy la propuesta cristiana? Son estas las preguntas a las que se trató de dar respuesta durante el encuentro titulado "Iglesia y modernidad: el diálogo necesario", que tuvo lugar en el Meeting de Rímini, Italia, el 29 de agosto.
Interviniendo en el debate, monseñor Rino Fisichella, presidente de la Academia Pontificia para la Vida y rector de la Universidad Pontificia Lateranense (PUL), observó que "el hombre moderno necesita a la Iglesia justo porque es un hombre desorientado: no sabe de dónde viene ni a dónde va".

"Sigue preguntándose el por qué del dolor, de la muerte", añadió el rector de la PUL, y no logra responder con los parámetros culturales de pensamiento débil o de la reducción técnico-científica.

La Iglesia logra en cambio dar respuesta porque "es experta en humanidad, sabe cuáles son los grandes interrogantes que hay en el corazón del hombre", afirmó el prelado.

Al hombre desorientado monseñor Fisichella dijo que la Iglesia propone "la pregunta de verdad, es decir sobre el sentido de la vida humana".

"No hay libertad auténtica sin verdad y sin amor", "el amor que ha alcanzado su cima en el amor Crucificado", añadió.

Sobre el caso de Eluana Englaro (la mujer italiana en coma para la que el padre solicita la eutanasia), el presidente de la Academia Pontificia para la Vida  comentó "no entro en el espacio de las conciencias, pero no comprendo el encarnizamiento en el querer defender la libertad de decidir: no hay genuina libertad sin verdad".

Monseñor Fisichella concluyó con una cita del cardenal Newman: "No permitiré nunca que aquél evento que ha dado sentido a mi vida sea considerado como un resto arqueológico" justo porque "es un evento que vale para hoy".

Monseñor Negri, obispo de San Marino-Montefeltro, relató: "He crecido en los años en los que se abría paso el rigor impetuoso de quienes querían crear un hombre y una sociedad sin Dios" y "he visto morir a muchos, desde el punto de vista moral, que llevaban en el corazón esta pregunta inagotable sobre la existencia del hombre".

El prelado confesó haber reencontrado una vía de gran esperanza con la Redemptor Hominis de Juan Pablo II, donde se explica que "el hombre permanece para sí mismo incomprensible si no encuentra a Cristo".

Según monseñor Negri, "el laicismo se ha acabado. Hoy los cristianos pueden dialogar con los laicos, es decir con todos los hombres de buena voluntad".

Por último, el obispo citó un pensamiento de san Ignacio de Loyola, segun el cual "Dios salvará a todos", recurriendo incluso a un ángel.

"El ángel ha venido -subrayó monseñor Negri- se trata de que os decidáis a corresponderle".

Durante el encuentro, en el que se presentó el último libro en italiano de monseñor Luigi Negri, "Per un Umanesimo del terzo Millennio" (Por un humanismo del tercer milenio), de Ediciones Ares, intervino también el director del Tg2 (Telediario2, de la RAI), Mauro Mazza, quien subrayó que "la Iglesia tiene el derecho-deber de estar presente, sobre todo en un momento en el que la cultura del mundo ha descubierto los propios límites".

Por Antonio Gaspari, traducido del italiano por Nieves San Martín

 

 

Caritas española aporta cuatro millones de euros a reconstrucciones y emergencias

 

 

 


Lunes, 1 sep (RV).- Mons. Alfonso Milián, obispo de Barbastro-Monzón y responsable de Cáritas Española, está realizando una visita a Perú, para «fortalecer lazos de cooperación entre las Cáritas de ambos países» y ver de cerca los importantes trabajos de reconstrucción, después del trágico terremoto del año pasado.

«Me siento fortalecido en mi fe cuando veo que pese al dolor sufrido por el terremoto os acercasteis más a Dios», dijo el prelado español, en la homilía que pronunció al presidir la Eucaristía en uno de los lugares más afectados. Al final de la celebración religiosa el párroco del lugar y varios de los pobladores expresaron su agradecimiento por los dos colegios que se están reconstruyendo en su diócesis y por las más de 50 viviendas que se construirán en el distrito de Grocio Prado, de la provincia peruana de Chincha.

Desde el año pasado, Caritas española ha aportado casi 4 millones de euros a tareas de emergencia y reconstrucción. Según declaró monseñor Milián: «Hemos hecho simplemente lo que nos dice el Evangelio, ayudar a nuestros hermanos compartiendo lo nuestro con ellos cuando estaban pasando necesidad». Esta ayuda procede de las distintas Cáritas diocesanas de España y también de Cooperación Española, Ayuntamiento de Madrid, el diario El Mundo y del Real Madrid, entre otros donantes. Caritas española informa también de que ha enviado cien mil euros para brindar ayuda humanitaria básica a miles de personas afectadas por el conflicto de Darfur, en Sudán. Esta financiación está dirigida a 50.000 refugiados y también a otras 25.000 de la población local de acogida, para la cual recibir una afluencia de refugiados supone una carga adicional.

El uso de estos 100.000 euros se distribuirá entre distintas actividades. Como construcción de pozos y letrinas, distribución de utensilios y semillas para el cultivo, formación para que los campesinos conozcan técnicas de cultivos más rentables, reforestación, vacunación del ganado y ayudar a escuelas donde en cada aula hay una media de 134 niños. Cáritas Chad está encargada de la gestión de tres de los 12 campos de refugiados donde, según datos del ACNUR, hay 236.000 refugiados.

Además de la ayuda humanitaria más inmediata, Cáritas Chad, que preside el obispo misionero español Miguel Ángel Sebastián, proporciona también microcréditos y cursos de educación sobre la cultura de paz a las poblaciones que viven en el Este del país. A pesar de las conversaciones de paz mantenidas a lo largo del año pasado entre representantes del gobierno de Jartum y los dos principales grupos rebeldes, no se vislumbra una paz estable a corto plazo.

Desde febrero de este año ha tenido lugar una nueva escalada de violencia debida a la fragmentación de los grupos armados y la hostilidad entre los dos países, Chad y Sudán, cada uno de cuyos gobiernos apoya a los rebeldes de la nación vecina. Esto ha provocado la llegada de 12.000 refugiados más, y el flujo sigue.

Cáritas Chad recuerda que el conflicto de Darfur, que dura ya cinco años, ha causado 250.000 muertos y más de dos millones de desplazados entre Sudán y Chad. En este momento esta crisis está algo más relegada al olvido por parte de la comunidad internacional, que actualmente dirige su atención a otros lugares. Esto hace que la ayuda humanitaria esté disminuyendo.

 

 

 

 

La Iglesia pierde parte de su influencia
Por José Manuel VidalRDJueves, 21 de agosto 2008

La Iglesia fue clave en la Transición. El cardenal Tarancón fue la pieza angular positiva de la implicación del estamento eclesiástico para que se produjera el cambio de régimen. Pero los españoles, ahora, ya no lo detectan así, quizá porque la imagen actual de la Iglesia está deteriorada. Consideran que su actitud fue justo la contraria en la Transición, según el sondeo de Sigma Dos para EL MUNDO.

Vicente Enrique y Tarancón pasó a la Historia con el sobrenombre de el Cardenal de la Transición. El entonces purpurado de Madrid, ayudado por el Papa Pablo VI y por la palanca del Concilio Vaticano II, consiguió desenganchar a la Iglesia católica del régimen de Franco y convertirla en ariete de la reconciliación y de la Transición a la democracia. Pero 30 años después, los ciudadanos no sólo no se lo reconocen a la institución eclesial, sino que la mayoría (45,5% de los encuestados) la acusa de «dificultar el establecimiento de la democracia».

El porcentaje de los que creen que la Iglesia entorpeció la salida democrática aumenta entre los más jóvenes (el 65,5% de los de 18 a 29 años) y entre los votantes de izquierdas (el 62% de los votantes socialistas y el 74,6% de los de Izquierda Unida). Pero incluso el 25,5% de los votantes del Partido Popular (PP) sostiene la misma tesis. Eso sí, un 26,4% de los encuestados cree que «contribuyó al establecimiento de la democracia» y un 23,4% considera que ni la dificultó ni contribuyó a la misma.

La encuesta muestra una institución en decadencia y con mucha menos influencia social. El 62,6% considera que la influencia social de la Iglesia en España desde la época de la Transición es menor; para el 22% «se mantiene igual» y sólo es mayor para el 11,9%. También aquí se repite la tendencia en cuanto a la edad de los encuestados. Cuanto más jóvenes, más creen que la Iglesia ha perdido influencia social (el 66,9% de los de entre 18 y 29 años frente al 59,2% de los mayores de 65).

Se rompe, en cambio la tendencia en cuanto a la afiliación política. Porque el 64,1% de los encuestados que votan al PP consideran que la influencia social de la Iglesia es menor, frente al 60,4% del PSOE y al 41,6% de IU.

Parece claro, según los resultados de la encuesta, que los españoles quieren una Iglesia que no baje a la arena política ni se mezcle en las luchas partidistas. En efecto, el 63,6% de los encuestados se muestra contrario a que la Iglesia movilice a sus fieles contra determinadas medidas del Gobierno, frente al 29% que está de acuerdo en que los obispos salgan a la calle encabezando las manifestaciones de sus fieles, como la que se celebró en Madrid contra la aprobación del matrimonio gay el 18 de junio de 2005, en la que participaron 18 obispos.

Los más jóvenes son los menos partidarios de la implicación política eclesial, en cambio los votantes del PP se muestran divididos al respecto. Mientras el 48,4% es partidario de que la Iglesia movilice a sus bases contra el Gobierno socialista, el 45,9% dice que no debería hacerlo.

En 2006, último año con datos oficiales, los obispos recibieron 128,6 millones de euros por la asignación tributaria y 12,7 de complemento presupuestario. Este año la Iglesia recaudará lo que los fieles quieran asignarle marcando su casilla de la declaración de la renta. Y nada más. Pero la mayoría de los encuestados (41,2%) considera que la ayuda que la Iglesia recibe del Estado es «excesiva»; el 34,7% cree que es «suficiente» y sólo el 13,7% la califica de «insuficiente».

Cuanto más jóvenes, más tachan de excesiva la ayuda estatal a la Iglesia. Llama la atención también el posicionamiento de los votantes del PP: para la mayoría de ellos (44,6%) la ayuda es suficiente, mientras el 23,7% la tacha de insuficiente y el 20,6% la considera excesiva.

El 53,6% de los encuestados cree que las demás religiones deben recibir el mismo trato financiero que la Iglesia católica, frente al 38,2% que opina lo contrario. En este apartado, no son los más jóvenes los más partidarios del café para todas las religiones, sino los que tienen entre 45 y 64 años. Los votantes del PP también se muestran divididos. Mientras el 48,7% cree que sí, el 43,7% opina que las demás religiones no deben tener las mismas ayudas estatales que el catolicismo.

No a los crucifijos para tomar posesión de un cargo

La mayoría de los encuestados (48,4%) considera inapropiado que los ministros juren o prometan su cargo ante un crucifijo, mientras el 34,9% lo califica de apropiado. También aquí los más jóvenes (de entre 18 a 29 años) son los menos partidarios del símbolo religioso por excelencia de los cristianos en la toma de posesión de los ministros (61,3%) y los más mayores (de 65 años en adelante), los que más se decantan por no retirarlo (48,2%). Entre los votantes del PP, tampoco en esto hay una postura unánime. Mientras el 49,3% cree que el crucifijo debe permanecer, el 37,6% considera que debería retirarse.

En cualquier caso, la Iglesia española parece estar abocada a realizar un enorme esfuerzo didáctico y de adecuación a lo que los ciudadanos esperan de ella. A la vuelta de Sydney, donde el catolicismo recibió una inyección de moral tras el éxito de la Jornada Mundial de la Juventud, el cardenal Cañizares, primado de Toledo, aseguraba que la Iglesia española «no está acomplejada», mientras el cardenal Rouco, se felicitaba por el hecho de que Madrid haya sido elegida para celebrar las próximas 'Olimpíadas de la Fe' en 2011. Pero, para salir airosos del evento, los obispos tendrán que lograr un cambio radical en la percepción social de la institución que dirigen. De lo contrario, se arriesgan a que la Iglesia sea una institución cada vez con peor imagen social. Tienen 3 años por delante. A Dios rogando.

De Tarancón a Rouco, una vía de acuerdos y desacuerdos

El Concilio Vaticano II (1962-1965) desenganchó al altar del régimen. Ya antes de la transición política, se produjo la transición religiosa. Una transición rápida y profunda a la vez. Lo que otras Iglesias europeas realizaron en 40 años (de 1930 a 1970), la Iglesia española lo hizo en 10 (de 1965 a 1975).

Sin el lastre del franquismo, la Iglesia, magistralmente liderada por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, aprovechó la coyuntura para firmar los Acuerdos que regulaban los asuntos jurídicos, económicos, de enseñanza y de asistencia religiosa a las fuerzas armadas, apenas dos meses después de la aprobación de la Constitución, concretamente el 3 de enero de 1979. Unos Acuerdos Iglesia-Estado que para unos son un dechado de equilibrio y, para otros, un compendio de privilegios.

A partir de 1983, como consecuencia del triunfo de Felipe González en las elecciones generales de 1982, la Iglesia jerárquica española se confronta con el Gobierno en dos campos de batalla: el aborto y la enseñanza, con coletazos en la familia, el matrimonio y la sexualidad. Y eso que, de 1981 a 1987, estuvo al frente del episcopado Gabino Díaz Merchán, arzobispo de Oviedo y continuador de la línea dialogante del cardenal Tarancón.

La dinámica de confrontación se agudiza con la llegada del cardenal Suquía a la presidencia del episcopado y de Mario Tagliaferri a la nunciatura de Madrid. Con un objetivo: meter en cintura a las filas eclesiales españolas, demasiado progresistas y taranconianas para el gusto de Roma. Y lo cumplen a rajatabla hacia adentro. Pero fallan hacia fuera, porque la guerra con los socialistas no beneficia en nada a la Iglesia. Y, en 1993, los obispos optan por un cambio de rumbo, con la elección de Elías Yanes al frente del episcopado.

La primera etapa de Elías Yanes al frente del episcopado se caracterizó fundamentalmente por el diálogo. Con todas las instancias, tanto políticas como eclesiales. E incluso con las mediáticas. José Sánchez, entonces secretario y portavoz de los obispos, se decantó por una estrategia de relación con los medios de comunicación confiada, cercana y fluida. Y eso le hizo ganar muchas batallas de antemano.

De hecho ambos fueron reelegidos en 1996 y su segunda etapa estuvo marcada por las mismas coordenadas de diálogo, especialmente con el Gobierno socialista. Eso sí, sin grandes logros.

Antonio María Rouco consiguió, en 1999, la Presidencia del Episcopado. Con el relevo de Yanes, se apagan los ecos de los taranconianos moderados y se reinicia la etapa de los conservadores a ultranza.

Paisano de Manuel Fraga y amigo de José María Aznar y de Jaime Mayor Oreja, los obispos creen que el arzobispo de Madrid puede rentabilizar esa relación resolviendo, cuanto antes, dos de los temas que más preocupan a la Iglesia: la clase de Religión y la financiación.

Pero durante su primer mandato, Rouco no consiguió ninguno de los dos objetivos y tres años después, en 2002, obtuvo la reelección pero con una dura contestación interna y sin resultados en los contenciosos con el Gobierno.

En 2005, Rouco se presenta a la segunda reelección, pero fracasa por un solo voto y, en la cúpula del episcopado, se produce un claro cambio de ciclo. Llega al timón de la Iglesia española Ricardo Blázquez, el obispo de Bilbao. Doctrinalmente, Blázquez no cambió nada. La Iglesia, bajo su mandato, no se movió ni un ápice de sus postulados. La única diferencia con su predecesor fue de talante, algo que dio abundantes frutos. Blázquez consiguió un nuevo modelo de financiación eclesial, que sube el porcentaje del IRPF para la Iglesia del 0,5 al 0,7%, y una salida airosa para la clase de Religión y sus profesores.

Pero, al mismo tiempo, las relaciones con el Gobierno se tensaron como nunca. La Iglesia se sintió perseguida por el laicismo radical de Zapatero. Especialmente, por la aprobación del matrimonio gay y por la imposición de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Y algunos obispos, capitaneados por el cardenal de Madrid, salieron a la calle en manifestación por vez primera en la Historia.

Quizás por eso, en 2008, la Iglesia optó de nuevo por un liderazgo fuerte y los prelados eligieron, otra vez, al cardenal Rouco como presidente del episcopado. Los socialistas siguen su camino hacia la laicidad. Y, aunque no se deciden a denunciar los Acuerdos, pretenden ampliar el aborto, dan pasos hacia la eutanasia y quieren suprimir los símbolos religiosos de los actos públicos. La diferencia con la etapa anterior es que el cardenal Rouco ha optado por no entrar al trapo de las provocaciones socialistas. Al menos por ahora. Pero sin esconderse ni callarse.

La solidaridad

«La Iglesia española no sólo no está subsidiada, sino que le ahorra al Estado muchos miles de millones de euros». Lo asegura el gerente del episcopado, Fernando Jiménez Barriocanal. Y como buen contable, con datos en la mano. «La Iglesia recibe en total del Estado, a través del IRPF, 150 millones de euros y, sólo en Educación, le ahorra 3.983 millones». El obispo de Zaragoza, monseñor Ureña, lo cifra en unos 36.000 millones de euros.

El banquero de la Iglesia aporta datos concretos para avalar su tesis. «Sólo Cáritas ha empleado el año pasado 184 millones de euros entre los más pobres y eso es más del total que recibe la Iglesia del Estado». Y tras Cáritas, Barriocanal aporta otros argumentos. El más significativo es el de la enseñanza, donde asegura que la Iglesia le ahorra al Estado casi cuatro mil millones de euros. Y es que el Estado paga 4.000 euros anuales por cada plaza de colegio público. En cambio, a los concertados les paga casi la mitad. «En cada plaza concertada, el Estado se ahorra más de 2.000 euros», concluye. Contando que la Iglesia educa en sus centros a 1.350.000 alumnos, las cuentas están claras a su favor.

A todo ello hay que sumar dos millones y medio de personas asistidas; medio millón de pobres atendidos; 334.000 personas atendidas en los dispensarios de la Iglesia; 26.000 niños en centros de tutela de la Iglesia; 72.000 ancianos en sus residencias; 60.000 voluntarios de Cáritas o 2.800 voluntarios en las cárceles.

«Todo eso, sin contar el enorme bien religioso que la Iglesia presta a la sociedad, con sus 22.700 parroquias, sus 20.000 curas, sus 70.000 catequistas o el millón y medio de niños y jóvenes que reciben formación espiritual y humana», añade Barriocanal. Y remata: «O el enorme patrimonio histórico que la Iglesia conserva y paga las correspondientes facturas. Con maravillas que casi todas son deficitarias, excepto para las ciudades que reciben el flujo turístico».

Aportación voluntaria


El 22 de septiembre de 2006, el Ejecutivo socialista cerró un histórico acuerdo con la Conferencia Episcopal por el que la Iglesia sólo recibirá financiación mediante la aportación voluntaria de los ciudadanos, a través de la declaración del IRPF.

Hasta entonces, la Iglesia católica se financiaba con el 0,52% del Impuesto sobre la Renta de los ciudadanos que marcaban su casilla, más una aportación directa en los Presupuestos del Estado, que garantizaba un mínimo previamente pactado.

El nuevo acuerdo supuso eliminar la aportación directa a costa de elevar al 0,7% el porcentaje de IRPF que cada contribuyente puede donar a la Iglesia si así lo desea. Es decir, la Iglesia sólo se financia ya con la aportación voluntaria de sus fieles y juega sin red.

En el acuerdo se incluía también la aplicación de una exigencia de Europa para que la Iglesia católica pague el IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido) en todas sus compras de bienes muebles e inmuebles. Un impuesto del que, hasta entonces, estaba exenta. Además, la CEE se comprometía a entregar cada año al Gobierno una memoria justificativa del destino de los fondos procedentes del 0,7% del IRPF.

La Iglesia católica ha recibido fondos de una partida específica de los Presupuestos desde el año 1837. Con una breve excepción durante la I República. En 1979, el Gobierno de UCD firmó con la Iglesia un acuerdo que preveía la sustitución progresiva de la dotación presupuestaria del Estado, para ir hacia la autofinanciación de la Iglesia.

El último acuerdo entre el Estado y la Iglesia lo firmó el Ejecutivo de Felipe González y pactó el modelo del 0,52% del IRPF voluntario, más una partida de los Presupuestos que garantizase un mínimo de ingresos. En 2006, ese mínimo anticipado por el Estado era de 144 millones de euros. En 2003 el Gobierno del PP prorrogó dos años el acuerdo y el sistema y en 2005 el Ejecutivo de Zapatero hizo lo mismo.


 

 

 

Instrucción vaticana sobre la obediencia ayuda a buscar la voluntad de Dios
Comentario del superior de los Hermanos de las Escuelas Cristianas


ROMA, martes, 29 julio 2008 (ZENIT.org).- El superior general de los Hermanos de las Escuelas Cristianas ha acogido como un motivo de aliento la instrucción vaticana sobre la autoridad y la obediencia, pues recuerda a los religiosos el objetivo supremo de su vida: "la búsqueda de la Voluntad de Dios".

El hermano Álvaro Rodríguez Echeverría, sucesor de san Juan Bautista de La Salle, ha comentado para Zenit la instrucción "El servicio de la autoridad y la obediencia" emitida en mayo por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

"A nivel general la primera impresión que se despierta en mí al leer el documento", reconoce, "es que se trata de un escrito motivador, evangélico, humano, equilibrado que sabe hacer los matices necesarios y que refleja un gran respeto por las personas y las diversas situaciones en que se pueden encontrar, a pesar de la dificultad que el lenguaje clásico continúa teniendo, por ejemplo al hablar de autoridad y obediencia o de superior y súbditos".

El superior de La Salle, nacido en Costa Rica, reconoce que "me parece fundamental y es muy claro a lo largo del documento que tanto la autoridad, o lo que podríamos llamar el ministerio de animación, como la obediencia están supeditadas a la búsqueda de la Voluntad de Dios, que son dos facetas de un mismo objetivo".

"Y que este objetivo es final, fundamental e incondicional. Se trata por consiguiente de una autoridad obediente y de una obediencia proactiva. Por consiguiente no las podemos situar en una dimensión vertical en la cual una subordina a la otra sino, más bien, en una dimensión horizontal en donde las dos como 'obediencia de la fe' en términos paulinos buscan únicamente la Voluntad salvífica de Dios", aclara.

Los Hermanos de las Escuelas Cristianas dirigen instituciones educativas en 83 países del mundo, que hoy día cuentan con casi un millón de alumnos.

A continuación, el hermano Álvaro Rodríguez señala algunos aspectos que le han parecido particularmente positivos.

"En primer lugar me parece muy honesto al señalar los límites que puede tener el documento --afirma--. El fondo cristológico me parece también muy bien logrado. Valoro positivamente las citas que se hacen, que a diferencia de otros documentos recientes, abarcan un abanico más amplio. Las citas de los santos son muy interpelantes lo mismo que las de los documentos de Pablo VI con su gran riqueza. Las tres partes en que se divide me parecen excelentes".

El superior confiesa que "la primera parte la siento más, como una fundamentación teológica de una obediencia que tiene como objetivo final y supremo la búsqueda de la Voluntad de Dios, de ese Dios que nos presenta el Evangelio, que quiere que todos tengan vida en plenitud y lleguen al conocimiento de la verdad y que no ha enviado a su Hijo para condenar sino para salvar".

"La segunda y la tercera parte nos hacen ver que comunión y misión deben ser las coordenadas de todo ministerio de animación y de gobierno, cuya finalidad no es otra que favorecer el testimonio cristiano del amor encarnado en una espiritualidad de comunión y promover a nivel de misión un mundo más humano en donde todos puedan sentirse amados por el Padre y llamados a ser hermanos y hermanas".

"Tal es el Reino de Dios soñado por Jesús, sueño que debe seguir llevándonos a nuevas búsquedas y a nuevas realizaciones particularmente en favor de aquellos más pobres, pequeños, excluidos o desprotegidos. Este impulso es el que espero despierte en cada uno de nosotros este documento vaticano", concluye.

Por Miriam Díez i Bosch

 

 

 

La Iglesia y el diálogo con el mundo y la sociedad
por Miguel Esteban Hesayne
Obispo
La Iglesia es diálogo. Es fruto del diálogo trinitario.  Sabemos por Jesús (Juan 3,16)  que  en diálogo del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, resuelven que el Hijo se haga Hombre porque aman a la gente de este mundo. Es Jesús, el hijo de María Virgen que, muriendo y resucitando, infunde al Espíritu Santo que forma la Iglesia con el grupo de creyentes en el Enviado por el Padre.
 
El grupo de discípulas y discípulos de Jesús, a su vez, son enviados por el mismo Jesús, con la animación del Espíritu Santo, a anunciar la salvación liberadora “de todos los hombres y de todo el hombre” La Iglesia viene de lo Alto con la efusión del Espíritu Santo pero va surgiendo con hombres y mujeres de toda raza, cultura y lugar, en la dinámica de discípulas/os de Jesús.  De esta diversidad humana,  con la presencia del Espíritu, se crea una nueva realidad, una porción de humanidad, el nuevo pueblo de Dios. A tal punto que sin hombres y mujeres de este mundo histórico, no habría Iglesia como tampoco habría Iglesia, sin la presencia de la intervención divina trinitaria.
 
El Concilio Vaticano II con la Constitución Lumen Gentium y Gozo y Esperanza dejó maravillosamente clarificado el origen divino de la Iglesia y su realización histórica humana. El ser dialogal de la Iglesia es fruto del Diálogo Divino que se proyecta en la historia humana mediante el seguimiento a Jesús y su Evangelio. 
 
Por eso, el Concilio Vaticano II pide, a través de diversas Constituciones y Decretos, que el cambio de una Iglesia piramidal a una Iglesia comunional, se exprese y se dinamice mediante estructuras pastorales representativas de todos los sectores  del Pueblo de Dios.  Asi promueve  el Consejo Presbiterial, el Consejo Pastoral diocesano y parroquial y Asambleas diocesanas y parroquiales. Estructuras de diálogo, lugar de encuentro y escucha entre todos los miembros de la Iglesia-comunidad de creyentes en Jesús muerto y resucitado; canales de intercambio de valores temporales con valores religiosos. De esta suerte, se evita caer en la esquizofrenia del espiritualismo o el temporalismo como en forma explícita y desarrollada lo advierte la Constitución Gozo y Esperanza; todo un tratado de pastoral para transformar  la Iglesia en  servidora de la Humanidad. ( G.E. 41-42-43-44-45)
 
De ahí la importancia de que la Iglesia pronuncie su voz profética. La voz con el contenido permanente del Mensaje Divino revelado; pero, abriendo la página del Libro Revelado que le concierne a tal y tal situación  económica –cultural-política-cultural que está viviendo la sociedad. Es decir, debe evangelizar el aquí y ahora de la historia humana. La Iglesia ha de proclamar el contenido de las verdades eternas con un lenguaje histórico actualizado.- De lo contrario la Iglesia se convertiría en museo histórico en lugar de ser una voz liberadora de  “todos los hombres y todo el hombre” (G.E.) 
 
Una Iglesia actualizada, porque una Iglesia que no sirva al hombre actual, no funciona.  La Iglesia simplemente repetidora no es la Iglesia de Jesús, no es la Iglesia atenta e iluminadora de los signos de los tiempos para dar la Palabra  oportuna que salva...
 
Con lo dicho queda claro que una Iglesia “muda” es una Iglesia que traicionaría su misión. La Iglesia de Jesús es la Iglesia del Verbo Encarnado. La Iglesia de la Palabra de Dios. Existe para anunciar a Jesús y su Evangelio. Por cierto no en forma abstracta. Sino en forma concreta para ser luz, sal, levadura (Mateo 5,13) en la historia humana que va aconteciendo.
 
La Iglesia es la comunidad testigo fiel de la Pascua del Señor. Un testigo vive el acontecimiento y habla de lo que vive. La Iglesia no vive al margen de acontecer  histórico.  Es  el Pueblo de Dios que peregrina en la historia humana. Como Comunidad organizada en diversos sectores con miembros que cumplen diversos  roles, iguales en dignidad de hijas e hijos de Dios por el bautismo,  viviendo un mismo Espíritu (Cor, 12.)  conforman un solo Pueblo, con una misma misión evangelizadora. Así en el compromiso temporal se compromete la Iglesia entera tomando diversos roles según sea el Episcopado o el Laicado. Por caso, misión de la Iglesia es evangelizar la política. Los Pastores evangelizan la política a nivel doctrinal y el laicado actuando hasta con la posibilidad de la participación en la vida política  en acción partidaria.  “Los cristianos todos deben tener conciencia de la vocación particular propia que tienen en la comunidad política; en virtud de esta vocación están obligados a dar ejemplo de sentido de responsabilidad y de servicio al bien común” ( G.E. 73 al 75 ).

 

 

 

Tres seminaristas ganan el premio Acton sobre doctrina social


Primera edición de ensayo para potenciar la «creatividad pastoral»

 

ROMA, jueves, 15 mayo 2008 (ZENIT.org).- La economía no siempre entra en los planes de estudios de los seminaristas. Pero es fundamental para la labor pastoral de los sacerdotes. Con este convencimiento, el Instituto Acton, que promueve una sociedad basada en la economía libre y el fomento de la virtud, ha propuesto por primera vez un concurso de ensayo para seminaristas sobre la aplicación de la doctrina social de la Iglesia a contextos locales concretos.

Han sido 16 los seminaristas que han participado este año en el proyecto del Instituto Acton destinado a conectar los estudios teológicos con la realidad social y tres los ganadores, de Colombia, Ruanda y Brasil respectivamente.

El concurso sobre «Doctrina Social de la Iglesia y asuntos contemporáneos: como promover usar la creatividad pastoral para promover la dignidad humana» ha tenido lugar en el Colegio Pontificio Maria Mater Ecclesiae de Roma, cuya dirección está confiada a los Legionarios de Cristo, y en la que viven estudiantes diocesanos de todo el mundo.

Los ganadores son Carlos Mario Gómez Álvarez (diócesis de Sonsón Rionegro, Colombia), Gamaliel Niyonsaba (diócesis de Cyangugu, Rwanda) y Eduardo Augusto Zanom (diócesis de Las Palmas, Brasil).

Mientras Gómez ha estudiado el impacto de la doctrina social en los campesinos para luchar contra el tráfico de droga, Niyonsaba ha evaluado un programa de micro-crédito establecido por los obispos y Zanom se ha ocupado de un proyecto para rehabilitar a personas drogodependientes.

El alma del proyecto es el padre Eamonn O'Higgins, el director espiritual del colegio. Kishore Jayabalan, director del Instituto Acton, revela que fue el sacerdote quien «se animó a aplicarlo en este colegio pontificio». «Nuestra idea --prosigue Kishore Jayabalan-- es que en otros años se sumen a la iniciativa otros colegios en Roma».

Los ganadores han recibido un bono para comprar libros en una librería del Vaticano.

Después de la ceremonia de entrega, el director de este instituto ha dicho a Zenit que el concurso ha querido «dar la posibilidad a futuros sacerdotes de aplicar la doctrina social de la Iglesia --que todavía no se conoce suficientemente-- ante problemáticas socio-económicas actuales».

Para el director, «el estudio de la economía permite comprender mejor el nexo entre teoría y realidad, sobretodo cuando se examinan la producción y la distribución de bienes y servicios materiales».

«La economía es tildada a menudo de ciencia triste, pero en una óptica más positiva, la economía es necesaria para entender cómo se genera la riqueza, qué es la pobreza absoluta y cómo se puede erradicar lo que la Iglesia considera escandaloso en la era moderna», continua el director, que anteriormente ha trabajado en el Consejo Pontifico para la Justicia y la Paz y en la Misión de la Santa Sede en las Naciones Unidas de Nueva York.

«La economía representa también un modo para reflexionar sobre la tutela de la creación de Dios, viviendo sus enseñanzas, cultivándolas y manteniéndolas vivas», sugiere.

Aunque los futuros sacerdotes no se dedicarán a estos temas, precisa el director: «La vocación de los sacerdotes consiste en predicar el Evangelio de Jesucristo, no en enseñar a la gente la economía del libre mercado», pero añade que «cuando se les pide qué dice la Iglesia sobre justicia social, derechos de los trabajadores, propiedad, comercio... esperamos que sean capaces de ofrecer respuestas que reflejen la conciencia de cómo el don de Dios de la creatividad humana y del talento empresarial pueden resolver muchos problemas hoy día».

Por Miriam Díez i Bosch


 

 

 

Cómo y por qué reconoce la Iglesia las apariciones de la Virgen


Aclaración tras la aprobación oficial de las apariciones de Laus (Francia)

 


ROMA, miércoles, 14 mayo 2008 (ZENIT.org).-  El pasado 4 de mayo, durante una misa celebrada en la ciudad de los Alpes franceses de Laus, el obispo de Gap, monseñor Jean-Michel di Falco, notificó la aprobación oficial de la Iglesia de las apariciones de la Virgen María a Benôite (Benedicta) Rencurel, de 17 años, entre 1664 y 1718.

Entre los asistentes estaban el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, el cardenal Sergio Sebastiani, presidente de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede, el cardenal Jorge Maria Mejía, archivista y bibliotecario emérito del Estado de la Ciudad del Vaticano, el obispo Renato Boccardo, secretario general del Estado de la Ciudad del Vaticano, y otros cardenales, obispos y abades franceses, y el nuncio apostólico en Francia, el arzobispo Fortunato Baldelli.

Monseñor di Falco recordó que éstas son las primeras apariciones marianas reconocidas oficialmente en el siglo XXI por la Iglesia en Francia y por la Santa Sede. Es la primera vez que un acontecimiento tan singular ocurre desde las apariciones de Lourdes en 1862.

Monseñor di Falco recordó que «nadie está obligado a creer en las apariciones, incluso en aquellas reconocidas oficialmente; pero sí son una ayuda en nuestra fe y nuestra vida diaria ¿Por qué habría que rechazarlas?».


El santuario de Nuestra Señora de Laus atrae unos 120.000 peregrinos al año.

A raíz del reconocimiento de las apariciones el padre Salvatore M. Perrella, experto profesor de dogmática y mariología en la Pontificia Facultad Teológica Marianum, en Roma, ha aclarado los criterios que utiliza la Iglesia para determinar la legitimidad de las apariciones marianas.

En un artículo aparecido en «LOsservatore Romano», explica la diferencia entre visión y aparición. La primera es de índole espiritual, mientras que la segunda es de orden físico, es decir que existe la experiencia real y sensible de quien se aparece.

Actualmente se les pide «al obispo diocesano, al arzobispo metropolitano --en tiempos más recientes a las conferencias episcopales del territorio-- y al Papa el discernimiento sobre la veracidad de los hechos presentados».


Indicó que «la Congregación para la Doctrina de la Fe, después de cuatro años de estudio desde noviembre de 1974, redactó, el 25 de febrero de 1978, un documento interno y supersecreto, con la firma del cardenal prefecto Franjo Šeper, para ser utilizado por las autoridades eclesiásticas competentes que lleva por título: "Normae S. Congregationis pro Doctrina Fidei de modo procedendi in iudicandis praesumptis apparitionibus ac revelationibus" (Normas de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre el modo de proceder para juzgar las presuntas apariciones y revelaciones)».

El experto señaló que este dicasterio vaticano establece que para proceder con la verificación, se obtenga «información precisa sobre los hechos bajo observación y la reunión de testimonios de los signos de fe, examen del mensaje sujeto en el hecho sobrenatural, que no debe estar en contra de la fe cristiana, diagnóstico médico-psicológico para garantizar la salud y normalidad del vidente, y también para descartar la posibilidad de fenómenos alucinatorios; nivel de educación del vidente, su conocimiento de la doctrina, su vida espiritual, su grado de comunión eclesial, frutos espirituales, como el retorno de la fe de los alejados; moralidad y eclesialidad de la existencia, cooperación en la evangelización del mundo, cultura y costumbre, eventuales curaciones milagrosas que se reciben en razón de la referida revelación privada, el juicio de la Iglesia».

Tras minuciosos exámenes de los hechos referidos a una aparición, dijo el sacerdote, la Iglesia «aprobó durante el curso de la historia 11 apariciones de 295 propuestas para su indagación, entre las cuales la 12ª es la referida a Nuestra Señora de Laus».

«Una vez verificadas y autenticadas por la autoridad eclesiástica, las manifestaciones extraordinarias consienten la libertad de adhesión, porque la fe se presta sólo a la revelación pública de Dios concluida con la muerte del último de los Apóstoles», precisó el experto italiano.

Tras explicar que las apariciones son una gracia «dada gratuitamente del Cielo», el padre Perrella recordó que si bien éstas ayudan a incrementar la fe de las personas, «no amplifican la Revelación dada con la Sagrada Escritura a la Iglesia, sino que ayudan a hacerla actual en un determinado tiempo».


 

 

 

Montserrat, santuario que acoge santos y pecadores


Conferencia en Roma del abad de esta abadía benedictina catalana

 

ROMA, 28, abril 2008 (ZENIT.org).- El abad benedictino Josep Maria Soler explicó en Roma que el santuario mariano de Montserrat sigue acogiendo hoy a santos y pecadores.

«Todavía hoy la acogida espiritual de santos y de pecadores, o de la mayoría de visitantes, en su doble vertiente de sedientos de Dios y afligidos por las penas humanas, sigue siendo el principal acicate para el mantenimiento de la fidelidad de la comunidad monástica a los planes del Señor y de su madre», dijo en una conferencia pronunciada en la Embajada española cerca de la Santa Sede, el día después de la fiesta de la Virgen de Montserrat, celebrada el 27 de abril.

En la conferencia, que ha contado con la participación del director del diario vaticano «L'Osservatore Romano», se ha presentaron dos cuadros restaurados por iniciativa del embajador español, Francisco Vázquez, que muestran la montaña de Montserrat como trono de la Virgen, al que se dirigen una multitud de peregrinos.

Entre los santos citados que pasaron por Montserrat, el abad Soler hizo hincapié en «cuatro figuras sin par», es decir, Ignacio de Loyola (1491-1556), Antonio María Claret (1807-1870), Enrique de Ossó (1840-1896)  y Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975).

El abad también se refirió al siervo de Dios Josep Torras i Bages, patriarca espiritual de la Cataluña nueva, al arquitecto Antoni Gaudí, al abad-obispo Oliba (970-1046) y «a los veinte religiosos muertos por la fe de Cristo en el siglo pasado y que tienen iniciado el proceso de beatificación».

«Pero si nos remontamos a épocas más lejanas, algunos quisieran ver entre los peregrinos al mismo Francisco de Asís, Ramon Llull o a José Oriol, o a Vicente Ferrer, sin que nos conste documentalmente», constató.

Después de citar a Luis Gonzaga, Francisco de Borja, Benito Labre o al beato Diego de Cádiz, se refirió a santos fundadores de congregaciones que pasaron por Montserrat, como Juan de Mata fundador de la Orden de la Santísima Trinidad; Pedro Nolasco, «nombre inseparable de la Orden mercedaria» y sobre todo José de Calasanz, el creador de las Escuelas Pías.

También quiso mencionar a María Micaela del Santísimo Sacramento, fundadora de las Adoratrices; y a tres santos canonizados por Juan Pablo II y que desarrollaron su actividad en Cataluña: María Rosa Molas y Vallvé, de las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación; Benito Menni, restaurador de la Orden de San Juan de Dios y creador de la rama femenina; y José Manyanet y Vives, el gran apóstol de la familia.

El abad Soler mencionó el paso por el santuario del beato y médico Pere Tarrés y de Paula Montal, fundadora de las escolapias, de la época moderna. Sin salir de la pléyade de los fundadores beatificados por Juan Pablo II, presentó algunas personalidades de peregrinos como María Ràfols, fundadora de las hermanas de la Caridad de Santa Ana;  Francesc Coll, fundador de las Dominicas de la Anunciata; Ana María Mogas, fundadora de las Franciscanas misioneras de la Madre del Divino Pastor; Carmen Sallés, fundadora de las Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza; Francisco Palau, fundador de las Carmelitas Misioneras Teresianas.

«Y podríamos alargar la lista de fundadores del siglo XIX, que encabezaríamos por otra
ilustre fundadora, Joaquina de Vedruna, ya canonizada en 1959 por Juan XXIII», ha recordado.

La mención del Papa Angelo G. Roncalli permitió al abad cerrar este apartado con la alusión a las jornadas del 27-28 de julio de 1954, en que el beato, entonces patriarca de Venecia, peregrinó a Montserrat casi al final de un largo recorrido que empezó en Santiago de Compostela y pasó por varios santuarios de España. En su agenda menciona «la extraordinaria importancia de este monasterio, opus mirabile oculis, lugar de oración, estudio y arte».

El abad quiso terminar recordando a Juan Pablo II, «el primer Papa que visitó Montserrat, el 7 de noviembre de 1982» y cuya santidad esperamos que pronto sea reconocida in medio Ecclesiae».

Concluyó con una oración que pueden hacerse suya todos los peregrinos de la Santa Montaña, tanto los de ayer como los de hoy: «Te damos gracias, Señor, por el gozo que nos ha procurado asentar nuestros pies aquí en el santuario consagrado a la Madre, en donde nos hemos sentido confortados con impulso renovado para nuestro itinerario futuro».

Esta conferencia es parte de una serie de iniciativas montserratinas en Italia, entre ellas un concierto de la Escolanía (http://www.escolania.cat/), que tendrá lugar el martes 29 de abril en la Iglesia Nacional de Santiago y Montserrat de Roma, a las 18 horas.

Por Miriam Díez i Bosch


 

 

 

 

Cuba: La renuncia de Castro podría ser una oportunidad para la Iglesia


Según declaran exponentes de Ayuda a la Iglesia Necesitada

 


ROMA, miércoles, 20 febrero 2008 (ZENIT.org).- El asistente eclesiástico de la asociación católica internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada, el pare Joaquín Alliende, considera que la renuncia de Fidel Castro podría suponer «una gran oportunidad para la Iglesia», y anima a «todos lo que aman a la Iglesia cubana» a acompañarla «en estos importantes momentos con la oración y con una especial atención que nos hagan ser aún más solidarios con ella».

El padre Alliende ha manifestado la esperanza de que finalmente haya llegado el momento en que se haga realidad la visión que el Papa Juan Pablo II formuló hace diez años con ocasión de su «inolvidable peregrinación» a Cuba.

En palabras del padre Alliende, el «profeta y embajador de la libertad de Cuba» rezó por que el pueblo cubano «abriera el corazón a Cristo, único redentor».

Según ha añadido, su deseo de que los cristianos vivieran en consonancia con la fe y de que quienes la habían perdido, la recuperaran, tiene hoy plena vigencia, razón por la que Juan Pablo II también rogó por que la nación cubana se convirtiera en «un hogar para los hermanos y hermanas».

El asistente eclesiástico, de nacionalidad chilena, ha resaltado que los obispos cubanos, tras los duros años del pasado, también serán capaces de dirigir al Pueblo de Dios «con sabiduría y firmeza» en las circunstancias actuales.

La Iglesia forma parte de la historia de los pueblos, añade, e intenta «en toda ocasión dar renovada presencia a su señor Jesucristo en las situaciones cambiantes de cada nación».

El hecho de que el cardenal secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, se encuentre de visita en Cuba en los próximos días es, según ha señalado el padre Alliende, «un regalo especial de Jesús», pues así los cristianos en Cuba «experimentarán el apoyo del carisma, la sabiduría y la fuerza del sucesor de San Pedro, el Santo Padre Benedicto XVI».

El padre Joaquín Alliende también ha recordado que el Papa Juan Pablo II coronó el 24 de febrero de 1998 la imagen de la patrona de Cuba, Nuestra Señor del Cobre, declarándola «Madre de la reconciliación» para Cuba.

En aquella ocasión, el Papa le pidió encarecidamente que uniera a su pueblo. Y el padre Alliende añade: «Quiera Dios que los acontecimientos permitan a Cuba recuperar su solidaridad nacional y empezar a planificar su futuro».


 

 

 

 

 

El predicador de la Casa Pontificia dedica a la esperanza la última predicación de Adviento

 

 

 

Viernes, 21 dic (RV).- Esta mañana el padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, ha dedicado a la esperanza la tercera y última predicación de Adviento con la presencia del Santo Padre y la Familia Pontificia, en la Capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico.

“Nosotros criaturas humanas tenemos necesidad de esperanza para vivir, lo mismo que de oxigeno para respirar. Se dice –ha recordado el padre capuchino- que mientras hay vida hay esperanza, pero también es cierto lo contrario, que mientras hay esperanza hay vida. La esperanza ha sido durante mucho tiempo, y todavía es, la hermana menor de las virtudes teologales, la pariente pobre. Se habla a menudo de la fe, y aún más de la caridad, pero poco de la esperanza”.

El predicador ha trasladado este concepto al plano humano y social, subrayando que “en Italia se ha detenido la esperanza y con ella la confianza, el empuje, el crecimiento, incluso el económico. El declive del que se hable nace de aquí. El miedo al futuro ha ocupado el lugar de la esperanza”.

“El servicio más precioso que la Iglesia italiana puede ofrecer en este momento al país es el de ayudarle a obtener un amago de esperanza. A esta finalidad contribuye quien, como ha hecho el cómico Benigni en su reciente espectáculo en televisión, no teme contrastar el derrotismo, recordando a los italianos los muchos y extraordinarios motivos, espirituales y culturales, que tienen para confiar en sus propios recursos”.

De hecho el padre Cantalamessa ha evidenciado que donde renace la esperanza, renace sobre todo la alegría. El apóstol dice que los creyentes se salvan en la esperanza, spe salvi, y que por esta razón deben de alegrarse en la esperanza. Por último el predicador ha manifestado la necesidad, no de gente que espere ser feliz, sino de gente que es feliz por tener esperanza; felices ahora, por el simple hecho de tener esperanza.

 

 

 

 

La Iglesia necesita vivir del «perenne Pentecostés», advierte el predicador del Papa
En su meditación de Adviento a Benedicto XVI y a la Curia

 

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 14 diciembre 2007 (ZENIT.org).- Todos en la Iglesia «estamos llamados» a estar en la «corriente de gracia» de un «Pentecostés continuo», clave para el anuncio profético de Cristo, reconoció este viernes el predicador de la Casa Pontifica ante el Papa y sus colaboradores de la Curia Romana.

Y expresión de ese Pentecostés continuo es el «bautismo en el Espíritu», aquello que distingue toda la persona y obra de Cristo, sintetizó el padre Raniero Cantalamessa OFM Cap. en su segunda predicación de Adviento.

Eje de estas meditaciones es el texto paulino: «Nos ha hablado por medio del Hijo» (Hb 1,1-3), del que se desprende la división del tiempo en dos partes: cuando Dios habló a través de los profetas y el tiempo en que Dios habla a través del Hijo, apuntó el predicador del Papa el viernes pasado.

Y «gozne» entre un tiempo y el otro es Juan el Bautista, «más que un profeta» porque anuncia a Cristo presente --subrayó--. Figura precursora del Mesías, en el Nuevo Testamento el Bautista es la mejor evidencia de la novedad de Cristo.

«Entre la misión de Juan el Bautista y la de Jesús ha ocurrido algo decisivo» «que constituye una divisoria entre dos épocas»; «el centro de gravedad de la historia se ha desplazado: lo más importante ya no está en un futuro más o menos inminente --recalcó--, sino que está "aquí y ahora", en el reino que está ya operante en la persona de Cristo».

Y es ésta la «nueva profecía» que inauguró Juan el Bautista: consiste en «revelar la presencia escondida de Cristo en el mundo», sacudiendo su indiferencia.

Pero «para dar testimonio de Jesús se requiere espíritu de profecía». «¿Existe este espíritu de profecía en la Iglesia? ¿Se cultiva? ¿Se alienta? ¿O se cree, tácitamente, que se puede prescindir de él, apuntando más hacia medios y recursos humanos?», interrogó.

Urge esta profecía, que haya profetas de Dios, aún pequeños o desconocidos, pero con «fuego en el corazón, palabra en los labios, profecía en la mirada», que es lo que define el «perenne Pentecostés» que necesita la Iglesia -como decía Pablo VI y recordó el padre Cantalamessa--.

El poder del Espíritu
«La comparación entre el Bautista y Jesús se cristaliza en el Nuevo Testamento en la comparación entre el bautismo de agua y el bautismo de Espíritu», explicó el predicador de la Casa Pontificia; Jesús «bautiza en Espíritu Santo» «en el sentido de que recibe y da el Espíritu sin medida», «efunde su Espíritu sobre toda la humanidad redimida».

De hecho, la expresión «bautizar en el Espíritu» define «la obra esencial del Mesías» y, aplicándolo «a la vida y al tiempo de la Iglesia, debemos concluir que Jesús resucitado no bautiza en Espíritu Santo únicamente en el sacramento del bautismo --expresó--, sino, de manera distinta, también en otros momentos: en la Eucaristía, en la escucha de la Palabra y, en general, en todos los medios de gracia».

A través del «bautismo del Espíritu» --testimonió, haciéndose altavoz de millones de fieles-- «se tiene experiencia de la unción del Espíritu Santo en la oración, de su poder en el ministerio pastoral, de su consolación en la prueba, de su guía en las elecciones», «transforma interiormente, da el gusto de la alabanza de Dios, abre la mente a la compresión de las Escrituras, enseña a proclamar Jesús "Señor" y da el valor de asumir tareas nuevas y difíciles, en el servicio de Dios y del prójimo», antes aún que la eventual «manifestación de los carismas».

«No es que todos estén llamados a experimentar la gracia de un "nuevo Pentecostés" [término que usó Juan XXIII. Ndr.] de esta forma», reconoció el padre Cantalamessa, «pero todos estamos llamados a no permanecer fuera de esta "corriente de gracia" que atraviesa la Iglesia del post Concilio».

Y se dirigió especialmente al matrimonio --sacramento de la donación recíproca--, donde la acción sanadora del Espíritu Santo es clave porque «es el don hecho persona, es la donación del Padre al Hijo y del Hijo al Padre».

Así, donde llega el Espíritu --«el amor de Dios»-- «renace la capacidad de hacerse don y con ella la alegría y la belleza de los esposos de vivir juntos»; «reaviva toda expresión de amor», concluyó.

Por Marta Lago


 

 

 

«Todo pasa; sólo Dios basta»: recuerda el predicador del Papa
Comentario del padre Cantalamessa a la liturgia del próximo domingo

 


ROMA, viernes, 30 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap., predicador de la Casa Pontificia, a la liturgia del próximo domingo, primero de Adviento.

 

I Domingo de Adviento [A]

Isaías 2, 1-5; Romanos 13, 11-14; Mateo 24, 37-44

 

¡Velad!

Empieza [el domingo] el primer año del ciclo litúrgico trienal, llamado año A. En él nos acompaña el Evangelio de Mateo. Algunas características de este Evangelio son: la amplitud con la que se refieren las enseñanzas de Jesús (los famosos sermones, como el de la montaña), la atención a la relación Ley-Evangelio (el Evangelio es la «nueva Ley»). Se le considera como el Evangelio más «eclesiástico» por el relato del primado a Pedro y por el uso del término «Ecclesia», Iglesia, que no se encuentra en los otros tres Evangelios.

La palabra que destaca sobre todas, en el Evangelio de este primer domingo de Adviento, es: «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor... Estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre». Se pregunta a veces por qué Dios nos esconde algo tan importante como es la hora de su venida, que para cada uno de nosotros, considerado singularmente, coincide con la hora de la muerte. La respuesta tradicional es: «Para que estuviéramos alerta, sabiendo cada uno que ello puede suceder en sus días» (San Efrén el Sirio). Pero el motivo principal es que Dios nos conoce; sabe qué terrible angustia habría sido para nosotros conocer con antelación la hora exacta y asistir a su lenta e inexorable aproximación. Es lo que más atemoriza de ciertas enfermedades. Son más numerosos hoy los que mueren de afecciones imprevistas de corazón que los que mueren de «penosas enfermedades». Si embargo dan más miedo estas últimas porque nos parece que privan de esa incertidumbre que nos permite esperar.

La incertidumbre de la hora no debe llevarnos a vivir despreocupados, sino como personas vigilantes. El año litúrgico está en sus comienzos, mientras que el año civil llega a su fin. Una ocasión óptima para hacer hueco a una reflexión sabia sobre el sentido de nuestra existencia. La misma naturaleza en otoño nos invita a reflexionar sobre el tiempo que pasa. Lo que decía el poeta Giuseppe Ungaretti de los soldados en la trinchera del Carso, durante la primera guerra mundial, vale para todos los hombres: «Se está / como en otoño / en los árboles / las hojas». Esto es, a punto de caer, de un momento a otro. «El tiempo pasa y el hombre no se da cuenta», decía Dante.

Un antiguo filósofo expresó esta experiencia fundamental con una frase que se ha hecho célebre: «panta rei», o sea, todo pasa. Ocurre en la vida como en la pantalla televisiva: los programas se suceden rápidamente y cada uno anula el precedente. La pantalla sigue siendo la misma, pero las imágenes cambian. Es igual con nosotros: el mundo permanece, pero nosotros nos vamos uno tras otro. De todos los nombres, los rostros, las noticias que llenan los periódicos y los telediarios del día --de mí de ti, de todos nosotros--, ¿qué permanecerá de aquí a algún año o década? Nada de nada. El hombre no es más que «un trazo que crea la ola en la arena del mar y que borra la ola siguiente».

Veamos qué tiene que decirnos la fe a propósito de este dato de hecho de que todo pasa. «El mundo pasa, pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre» (1 Jn 2, 17). Así que existe alguien que no pasa, Dios, y existe un modo de que nosotros no pasemos del todo: hacer la voluntad de Dios, o sea, creer, adherirnos a Dios. En esta vida somos como personas en una balsa que lleva un río en crecida a mar abierto, sin retorno. En cierto momento, la balsa pasa cerca de la orilla. El náufrago dice: «¡Ahora o nunca!», y salta a tierra firme. ¡Qué suspiro de alivio cuando siente la roca bajo sus pies! Es la sensación que experimenta frecuentemente quien llega a la fe. Podríamos recordar, como conclusión de esta reflexión, las palabras que santa Teresa de Ávila dejó como una especie de testamento espiritual: «Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa. Sólo Dios basta».

 

Traducción del original italiano realizada por Marta Lago


 

 

 

 

 

Cardenal Maradiaga: El subdesarrollo va en contra de la paz
Intervención en la Asamblea del Consejo Pontificio Justicia y Paz

 

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 22 noviembre 2007 (ZENIT.org).- «Si el desarrollo es el nuevo nombre de la paz, el subdesarrollo provoca tensión y situaciones de conflicto, por este motivo, el desarrollo integral de la humanidad responde a la llamada de Dios», sostiene el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, sdb.

Así explicó el día 21 de noviembre la segunda jornada de los trabajos de la Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio Justicia y Paz.

El arzobispo de Tegucigalpa, Honduras, y presidente de «Caritas Internationalis» (CI), explicó que la Doctrina Social de la Iglesia «define los valores y los principios que dan sentido a la vida económica social y política de la humanidad, en la perspectiva del Evangelio».

Según el cardenal Rodríguez Maradiaga, el concepto cristiano de desarrollo debe entenderse como «un parámetro interior específico del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios».

«El objetivo del desarrollo --añadió el presidente de CI-- no es sólo el de elevar a todo el pueblo al nivel de los países ricos, sino basar en el trabajo solidario una vida más digna, en la que puedan crecer efectivamente la dignidad y la creatividad de cada persona, su capacidad de responder a la propia vocación y, por tanto, a la llamada de Dios».

El purpurado precisó que el desarrollo debe tener una «dimensión humana integral» y la «la continua valorización del trabajo».

En este contexto, añadió, «el desarrollo integral de la persona humana se favorece por la mayor productividad y eficacia del trabajo», aunque la empresa no deba ser considerada sólo como «una sociedad de capitales», sino como «una sociedad de personas».

Por esto, la Doctrina Social de la Iglesia subraya el concepto de responsabilidad social de empresa, que hace hincapié en la prioridad de la persona humana y del bien común.

El arzobispo de Tegucigalpa subrayó que «así como existe la responsabilidad colectiva de evitar la guerra, debe existir la responsabilidad colectiva de promover el desarrollo».

«Es posible y obligatorio construir una economía social que orienta hacia el bien común el funcionamiento del mercado», indicó.

«Si el desarrollo es el nuevo nombre de la paz --reveló el cardenal--, el subdesarrollo latinoamericano, con características propias en los diversos países, es una situación de injusticia que promueve tensiones que conspiran contra la paz».

El purpurado auspició la instauración de un orden justo, cuyos principios sean «la caridad, la justicia y la solidaridad, indisolublemente unidas».

«En la obra de evangelización --concluyó el presidente de CI--, la práctica de la caridad y la lucha por la justicia deben considerarse como un paradigma permanente para la Iglesia».

 

 

 

 

 

Cáritas priorizó la ayuda al desarrollo y a las personas mayores durante 2006

 

La institución dependiente de la Iglesia atendió a un millón de personas en España y a 7,5 millones en países subdesarrollados.

Destinó a España el 85% de su inversión de 185 millones y el 15% a la cooperación internacional.

Madrid, 16 nov. (COLPISA, Rafael Herrero).
Cáritas Española priorizó las partidas destinadas a ayuda al desarrollo en terceros países y a las personas mayores durante la campaña de 2006. Otros de los programas preferentes de esta institución caritativa y social, dependiente de la Iglesia Católica, fueron, por este orden, el empleo y la inserción laboral, las labores de acogida y las personas sin hogar, según la memoria anual presentada públicamente este viernes por su presidente, Rafael del Río, y su secretario general, Silverio Agea.
En el ejercicio pasado, Cáritas efectuó “la inversión más alta de su historia” en la lucha contra la pobreza y en pro de las personas más necesitadas. Hizo de nuevo honor, reseñó Agea, a su calificativo como el “altavoz de los pobres” y dispuso de una cantidad sin precedentes, que rozó casi los 185 millones de euros, 15 millones más que el año anterior. De ellos, el 85% fue invertido en actuaciones en España y el 15% destinado la cooperación internacional, que favoreció a más de 44 países subdesarrollados. La institución ejecutó en el curso pasado actuaciones que beneficiaron a un millón de personas en España y a 7,5 millones en terceros países, casi un millón y medio de beneficiarios más que en 2005.
Resaltó Agea que, durante 2006, Cáritas “superó todas sus expectativas” e hizo hincapié en la intención de este organismo de ‘diversificar’, en la medida de lo posible, sus fuentes de financiación. Durante el año pasado, casi el 63% de sus ayudas económicas procedieron de fondos privados –donativos particulares y pro