VARSOVIA, 28 Mar. (EUROPA PRESS) -
La tierra natal del Papa Juan Pablo II, Polonia, se prepara para conmemorar el próximo domingo el primer aniversario del que sin duda fue el mentor espiritual más importante de ese país en la segunda mitad del siglo XX.
El homenaje a Karol Wojtyla, también conocido por el cariñoso nombre de 'Lolek', incluirá, aparte de las celebraciones eclesiásticas, conciertos, marchas en memoria, exposiciones y peregrinaciones hasta la tumba de Juan Pablo II en el Vaticano.
Este día, en todas las iglesias de Polonia se realizará la lectura de una carta de los obispos polacos a los fieles en las que los religiosos instarán a la reflexión sobre el Pontificado de Juan Pablo II.
Según adelantaron fuentes eclesiásticas polacas, los obispos transmitirán a los fieles que el recuerdo del Santo Padre debe "llevar hacia una vida transparente y acorde con el Evangelio e invitar a sobrepasar los límites privados para preocuparse por los demás, en especial por los débiles, pobres, indefensos y los que precisan de nuestra solidaridad", informa la agencia de noticias polaca, PAP.
Por otro lado, los obispos señalan que los fieles deben de acompañar el recuerdo de Juan Pablo II con el agradecimiento por los servicios prestados por el Santo Padre en la capital de San Pedro, ya que "el agradecimiento es la memoria del corazón".
Las celebraciones más grandes tendrán lugar en Cracovia, en el sur del país, región de la que procedía el Papa, nacido en una pequeña localidad montañosa de Wadowice. El 'leit motiv' será uno de los versos escritos por el propio Juan Pablo II: "montones, montones de corazones abrazados por un Único Corazón".
Aunque los actos comenzarán el próximo sábado, las celebraciones más importantes están previstas para el domingo, día en el que se cumplirá un año exacto del fallecimiento del Papa. Asimismo, durante todo el día se celebrarán misas en memoria de Juan Pablo II a las que acudirán las autoridades eclesiásticas y políticas polacas.
A las 21.37, hora exacta de la muerte del Pontífice, repicarán las campanas en varias ciudades de Polonia y se prevé conexiones simultáneas con la Plaza de San Pedro en Roma donde Benedicto XVI hará un breve discurso en memoria de su antecesor.
En la capital polaca, se celebrará una misa en la céntrica Plaza de Pilsudski, dedicada especialmente a la futura beatificación del Papa polaco que está en proceso. A unos metros de la Plaza, en la Ópera de Varsovia se celebrará un concierto 'Artistas en homenaje a Juan Pablo II'.
DIMENSIÓN ESPIRITUAL
La celebración del primer aniversario de la muerte de Karol Wojtyla tienen "sobre todo una dimensión religiosa y espiritual", según indicó el obispo de Cracovia Jan Zajac.
"21.37 es una hora casi mística. Recuerda aquel acontecimiento", dijo Zajac subrayando que la fecha invita al tiempo de la memoria y también al tiempo de la ejecución del testamento que dejó Juan Pablo II.
"A través de la oración queremos mostrar a Dios nuestro agradecimiento y pedir que nos enriquezca", dijo. Según señaló el obispo los actos culturales que se celebrarán durante el domingo tienen como objetivo "ahondar en el encuentro religioso con Dios".
LUZ COMO PROTAGONISTA
Uno de los protagonistas del primer aniversario de la muerte de Karol Wojtyla será la luz. En las montañas polacas de Tatry y Beskid, en el sur del país, región con la que el Papa estuvo especialmente vinculado, se encenderán antorchas en su memoria.
Por otro lado, el próximo domingo llegará a Cracovia 'La Antorcha de Lolek', una antorcha que, portada por un grupo de deportistas, partirá desde Roma, donde será encendida en las Grutas del Vaticano donde se encuentra la sepultura del Santo Padre.
La antorcha pasará por Asís, Loreto, Czestochowa, Wadowice para llegar finalmente a Cracovia donde será entregada al cardenal Stanislaw Dziwisz. Se espera que la iniciativa se celebre todos los años.
Una marcha para recordar a Juan Pablo II en el primer año de su muerte, que se cumplirá el 2 de abril entrante, iniciará este martes en Roma y concluirá el próximo domingo en Cracovia, Polonia, confirmaron los organizadores.
Llamada la "procesión de Lolek" (que era el sobrenombre de Karol Wojtyla), la marcha con antorchas será encendida mañana martes ante la tumba del Papa polaco, en las Grutas Vaticanas, por el postulador de su causa de beatificación, Slowomir Oder.
La movilización concluirá el 2 de abril venidero en Cracovia, donde será recibida y bendecida por el arzobispo de esa ciudad polaca, Stanislaw Dziwisz, ex secretario particular de Juan Pablo II.
La iniciativa, promovida por jóvenes, incluidos atletas y militares, recordará a Wojtyla a un año de su deceso.
"Con este gesto simbólico queremos demostrar nuestra voluntad de ser como él deseaba, es decir, 'sal de la tierra y del mundo' y dar nuestra contribución a su causa de beatificación y canonización", dijo Marco Pasquali, uno de los organizadores.
Los participantes en la marcha asistirán el próximo miércoles a la audiencia general en la plaza de San Pedro, donde recibirán la bendición del papa Benedicto XVI y ese mismo día se trasladarán al santuario de San Francisco de Asís, en el centro de Italia.
El próximo jueves 30 de marzo la procesión con antorchas llegará al santuario italiano de Loreto, donde tendrá lugar una velada de oración.
Al día siguiente (viernes) se trasladará a la ciudad polaca de Czestochowa, en la que será realizada otra velada de oración en el santuario de Jasna Gora.
El 1 de abril entrante se prevé una escala en Auschwitz y después en Wadowice, la ciudad natal de Juan Pablo II.
De acuerdo con los organizadores, el próximo domingo 2 de abril la procesión llegará a la catedral de Cracovia, donde será recibida por Dziwisz e iniciará un momento de oración en espera de las 21:37 horas locales (20:37 GMT), la hora en que Wojtyla murió.
Karol Wojtyla, el peregrino que camina hacia la santidad

Hace un año, tras una prolongada agonía, moría uno de los papas más queridos por la comunidad católica. Karol Wojtyla fue una de las figuras más influyente en los conflictos internacionales de fines de siglo y un innovador en la utilización de los medios de comunicación para la difusión de su credo. El mundo le rinde honor y la Iglesia acelera su canonización
Eran las 21:37 cuando el vaticano anunció la muerte de Juan Pablo II. La plaza San Pedro se cubrió de una luz tenue y miles de fieles inclinaron sus cabezas para unir sus plegarias al alma de una de las últimas figuras trascendentes del Siglo XX. El Papa peregrino había dejado el mundo terrenal tras recorrer más de un millón de kilómetros predicando la palabra de la Iglesia Católica.
Karol Józef Wojtyla Kaczorowska, el Papa polaco o “el Grande”, dejó marcada la historia con hitos entre los que se encuentra el atentado contra su vida. Pero quizá lo más trascendente de sus 27 años de pontificado fue la flexibilización y apertura que hizo del catolicismo al resto del mundo.
Además de encabezar el tercer mandato más largo de la historia de la Iglesia, Juan Pablo II fue el único pontífice capaz de incorporar 89 sedes diplomáticas del vaticano en distintos lugares del mundo, merced a los logros obtenidos durante las 104 visitas internacionales que realizó como embajador de la fe católica.
No son meros números. Las crisis sociales –incluyendo guerras como la de las Islas Malvinas- que estallaron durante el último cuarto de siglo, lo tuvieron como uno de los actores principales. En su rol de pacificador, mediador y heredero de la palabra de Dios, Juan Pablo II evitó conflictos en muchos países del planeta.
Hace un año, cuando luego de una larga y penosa enfermedad Wojtyla murió a los 85 años en la sede del vaticano, los fieles católicos acuñaron una frase que marcó el nuevo camino de Juan Pablo a la santidad: “Santo Súbito” (Santo Ya”), fue la exclamación que cada vez está más cerca de ser realidad.
El 28 de junio del año pasado el cardenal vicario de Roma, Camillo Ruini, abrió oficialmente el proceso de beatificación del papa Juan Pablo II. Desde ese día, el vaticano recibió un promedio de 100 cartas diarias acreditando los milagros que Juan Pablo II necesita para ser canonizado (Ver nota vinculada).
Sin embargo, para ser beatificado e! s preciso que hayan pasado cinco años desde la muerte. Eso obligaría a esperar al menos hasta 2010 para empezar la eventual causa de beatificación de Juan Pablo II, pero el Derecho Canónico permite que el Pontífice emita una orden especial para anticipar ese plazo.
Una vida de alegría y fe
Antes de ser elegido Papa, Wojtila, tuvo una intensa actividad en el mundo de las letras. Poeta, filósofo y dramaturgo, escribió la obra teatral "El taller del orfebre", que más tarde fue convertida en ópera rock y presentada en España a comienzos de los `80.
Irónicamente, fue en esos meses que el Pontífice sufrió un atentado contra su vida. El 13 de mayo de 1981 recibió dos disparos que le perforaron el estómago y una mano de parte de un fundamentalista islámico. Esas heridas fueron el inicio de una serie de complicaciones en su salud, que permanecieron hasta el día de su muerte.
El atentado fue el día de la Virgen de Fátima y él siempre mantuvo que "una mano (la de Agca) disparó y otra (la de la Virgen) desvió la bala". De hecho, fue en tres ocasiones a Fátima, en Portugal, y durante el último viaje, en 2000, se develó el famoso "Tercer secreto de Fátima", que se refería precisamente -según informó el Vaticano- al atentado que había sufrido.
Ninguna de las enfermedades que aquejaron al Papa impidieron que el peregrino siguiera su camino.
Hábil embajador del mundo
Recién asumido su pontificado, Juan Pablo II enfrentó su primer reto como mediador: el conflicto en Argentina y Chile por el Canal de Beagle.
Fue en momentos en que ambas naciones tenían sus tropas desplegadas a lo largo de la frontera y estaban a horas de iniciar las operaciones militares. Juan Pablo II, aprovechando los vínculos de los militares con la Iglesia, influyó decisivamente en impedir el inicio de las hostilidades enviando al Cardenal Antonio Samoré como su representante.
Obtuvo la separación de las fuerzas y el ! inicio de un proceso de mediación que culminaría en 1984 con la firma del Tratado de Paz y Amistad entre ambos países.
Más de una década después, y pese a su implacable deterioro físico, en marzo de 2003 Juan Pablo II se opuso con todas sus fuerzas y autoridad a la invasión norteamericana de Irak.
Entre los principales episodios de su pontificado está la primera visita de un Papa a una iglesia luterana (Roma, 1983), la primera a una sinagoga (Roma, 1986), la Jornada Mundial de Oración por la Paz (Asís, 1986) y la excomunión del obispo Marcel Lefebvre (1988).
Ese año se produjo un hecho histórico: Juan Pablo II visitó un país ortodoxo, Grecia, y entró en una mezquita, la de Damasco (Siria), siendo la primera vez que un Pontífice católico pisaba una mezquita y oraba en su interior.
Asimismo, figuran el primer encuentro de un Papa con una comunidad musulmana (Casablanca, 1985), el Año Santo de 1983, a partir del cual creó las Jornadas Mundiales de la Juventud, celebradas varias veces en Roma, Buenos Aires, Santiago de Compostela (España), Denver (Estados Unidos), Manila, Czestochowa (Polonia), París y Toronto (Canadá).
También destaca el encuentro con el último presidente de la URSS, Mijail Gorbachov, en diciembre de 1989 y la normalización de la Iglesia Católica en los países europeos hasta entonces comunistas, y la visita realizada en enero de 1998 a Cuba, donde fue recibido con todos los honores por Fidel Castro.
El Pontífice fue un actor de suma importancia en el proceso de caída del comunismo en oriente.
Obras de la Iglesia
Además de sus catorce encíclicas, con Juan Pablo II se publicaron los nuevos Códigos de Derecho Canónico Latino (1983) y Oriental, así como el Catecismo Universal de la Iglesia Católica (1992), fruto del sínodo especial de obispos de 1985, dedicado al Concilio Vaticano II.
Su gran deseo, que materializó, fue llegar al año 2000, abrir la Puerta Santa de la Basílica de San Pedr! o e introducir la Iglesia en el tercer milenio.
En la primavera de 2000 pudo por fin pisar Tierra Santa. Visitó el Monte Nebo, donde (según el Antiguo Testamento) el profeta Moisés vio la Tierra Prometida antes de morir; Belén, Jerusalén, Nazaret y varias localidades de Galilea.
El cyber Papa
Wojtyla fue un extraordinario políglota. Además de su lengua natal dominaba el griego clásico, el latín, italiano, francés, español, portugués, inglés y alemán.
También fue un excelente deportista en su juventud y llegó a adelantar su ceremonia de entronización como Papa para no interferir con un partido de fútbol que tenían previsto emitir por la televisión (Ver nota vinculada).
Uno de los logros más significativos que demuestran su espíritu vanguardista fue el uso intensivo que hizo de los medios de comunicación y de Internet para hacer llegar sus mensajes.
Pero más allá de sus actos y hechos en todos lo planos de su pontificado, el gran logro de Juan Pablo II -quizá el más importante para la fe e su credo- fue el del contacto directo que tuvo con los fieles.
Wojtyla fue el Papa de la gente. Con su estilo, se puso al nivel de su gente, desechando el verticalismo a ultranza utilizado por sus antecesores. Juan Pablo II fue el Pontífice de las multitudes, el Papa amigo de los niños y el hombre de una sonrisa transparente.
Hoy, en todo el mundo, la figura del Papa peregrino es recordada y conmemorada por fieles y autoridades internacionales, en películas y libros, como nunca se hizo con otro Papa de la Iglesia Católica.
Nota de http://www.infobae.com/