El Papa lamenta que las nuevas tecnologías y los medios de comunicación no favorezcan siempre las relaciones personales, el diálogo sincero y la amistad entre las personas
Lunes, 10 abr (RV).- Los medios de comunicación no siempre impulsan el diálogo entre los hombres y con Dios. Es necesario cultivar la amistad con Jesús y los Sacramentos, para ser la nueva generación de apóstoles capaces de responder a los desafíos de nuestro tiempo y difundir el Evangelio por doquier. Esta ha sido la exhortación de Benedicto XVI esta mañana a miles de participantes en el UNIV 2006.
Sólo gracias a la amistad con Jesucristo - el mejor amigo que nunca defrauda - es posible encontrar la fuerza necesaria para «ofrecer a los hermanos afecto humano y caridad sobrenatural, en un espíritu de servicio que se manifiesta sobre todo en la comprensión». Lo ha recordado Benedicto XVI en su bienvenida a los participantes en el Encuentro Internacional UNIV 2006. Encuentros que han llegado este año al número 39 y que nacieron, gracias a san José María Escrivá, fundador del Opus Dei, en 1968. Desde entonces, sus participantes que acuden a Roma durante la Semana Santa, han sido recibidos por los Siervos de Dios Pablo VI y Juan Pablo II y, hoy, por Benedicto XVI.
En esta cita con Benedicto XVI, la primera de su Pontificado, han participado unos tres mil quinientos alumnos y docentes provenientes de más de doscientas universidades de todo el mundo, encabezados por el prelado de la Prelatura del Opus Dei, Mons. Javier Echevarría Rodríguez. En su discurso, evocando su Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud de este año, el Papa ha reiterado la importancia de cultivar la amistad con Jesús para responder a los desafíos de nuestro tiempo:
«Si cultiváis la amistad con Jesús, recibiendo asiduamente los Sacramentos, en especial los de la Penitencia y de la Eucaristía, podréis ser la nueva generación de apóstoles, enraizados en la Palabra de Cristo, capaces de responder a los desafíos de nuestro tiempo y dispuestos a difundir el Evangelio por doquier».
Tras destacar que la tradición de transcurrir la Semana Santa en Roma, corazón del mundo cristiano, les ofrece la oportunidad de vivir intensamente el misterio pascual y de «encontrar más íntimamente a Cristo», contemplando su pasión, muerte y resurrección», el Santo Padre ha insistido en la aventura extraordinaria que se vive en el encuentro personal con el Maestro divino que nos llama amigos. Refiriéndose luego a la importancia del tema elegido para este UNIV 2006 - «Proyectar la cultura: el lenguaje de los medios de comunicación» - Benedicto XVI ha lamentado que estos mismos medios no siempre impulsan el diálogo entre las personas y la relación con Dios: «Lamentablemente tenemos que constatar que no siempre en nuestro tiempo las nuevas tecnologías y los medios de comunicación favorecen las relaciones personales, el diálogo sincero y la amistad entre las personas. No siempre ayudan a cultivar la interioridad de la relación con Dios».
Reiterando asimismo lo que dijo en Colonia, el pasado mes de agosto, Benedicto XVI ha recordado una vez más que el que descubre a Cristo se siente impulsado a comunicar su gran alegría a todos. «Ésta es la tarea a la que os llama el Señor, éste el apostolado de la amistad, que san José María, Fundador del Opus Dei, describe como ‘amistad personal’ abnegada, sincera... a la que está llamado todo cristiano», ha recordado el Papa, implorando luego el amparo de la Virgen María sobre todos.
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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 4 abril 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha vuelto a alzar la voz para explicar que la gran tentación del momento de la civilización consiste en sacrificar al hombre en aras de la ciencia y la técnica.
Al dirigirse este sábado a los representantes de 42 países --ministros de educación, oficiales de gobiernos, rectores de universidades de Europa, América y Asia--, así como a representantes de organizaciones europeas e internacionales que participaron en un congreso en el Vaticano, el Santo Padre constató que «la cuestión fundamental hoy, como ayer, sigue siendo la antropológica».
«¿Qué es el hombre? ¿De dónde viene? ¿A dónde tiene que ir? ¿Cómo tiene que ir? --preguntó--. Es decir, se trata de aclarar cuál es la concepción del hombre que se encuentra en el fundamento de los nuevos proyectos».
Las personas que escuchaban al Papa habían participado en un congreso sobre la universidad hoy organizado por la Congregación vaticana para la Educación Católica al que fueron invitados los países que han adherido al «Proceso de Bolonia», iniciativa promovida por el Centro Europeo de Educación Universitaria de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO-CEPES).
«Con razón os preguntáis al servicio de qué hombre, de qué imagen del hombre, pretende estar la Universidad --dijo el Papa a sus huéspedes--: ¿de un individuo encerrado en la defensa de sus intereses, o de la perspectiva materialista de intereses? ¿O de una persona abierta a la solidaridad con los demás, en la búsqueda del auténtico sentido de la existencia?».
Estas preguntas, añadió, afectan hoy día a la cuestión de la «relación entre la persona humana, la ciencia y la técnica».
«Si es verdad que en el siglo XIX y XX, la técnica ha experimentado un crecimiento sorprendente, al inicio del siglo XXI se han dado pasos ulteriores: el desarrollo tecnológico ha asumido, gracias a la informática, incluso una parte de nuestras actividades mentales, con conocimientos que involucran nuestra manera de pensar y que pueden condicionar nuestra misma libertad».
En este contexto, dijo, «es necesario decir con fuerza que el ser humano no puede y no debe ser sacrificado nunca a los éxitos de la ciencia y de la técnica».
«Este es el motivo por el que resulta tan importante la cuestión de la así llamada cuestión antropológica que para nosotros, herederos de la tradición humanística fundada en los valores cristianos, debe ser afrontada a la luz de los principios inspiradores de nuestra civilización», concluyó.
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El Papa subraya que el ser humano jamás puede ser sacrificado a los éxitos de la ciencia y de la técnica, ante los participantes en un Seminario sobre patrimonio cultural y universidades europeas
Sábado, 1 abr (RV).- El ser humano jamás puede ser sacrificado a los éxitos de la ciencia y de la técnica: es una de las reflexiones de Benedicto XVI en el discurso a los participantes en el seminario sobre el tema: “El patrimonio cultural y los valores de las universidades europeas, como base a la atracción del Espacio Europeo de Instrucción Superior”.
El encuentro en el Vaticano ha sido organizado en colaboración con la Conferencia de Rectores de las Pontificias Universidades, con la Pontificia Academia de las Ciencias, con la UNESCO-CEPES, con el Consejo de Europa y con el patrocinio de la Comisión Europea. Han participado en este seminario miembros procedentes de 50 países encabezados esta mañana por el cardenal Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación para la Educación Católica.
“El hombre es una obra de arte de la creación”, ha recordado el Papa, ilustrando los puntos firmes de la visión cristina, en una fase en la cual es “fundamental” la cuestión antropológica. El Pontífice ha manifestado al mundo académico que toda realidad cultural tiene un pasado y un futuro hecho de proyectos, y que “se trata, por tanto, de esclarecer cuál es la concepción del hombre que está en la base de los nuevos proyectos”.
“Es justo que os preguntéis al servicio de qué hombre, de qué imagen de hombre, debe estar la universidad: de un individuo cerrado en defensa de sus intereses, de una sola perspectiva de intereses, de una perspectiva materialista o de una persona abierta a la solidaridad con los demás, en la búsqueda de un verdadero sentido de la existencia, que debe tener un sentido común que trascienda a la propia persona”
Otro punto esencial sobre el que ha reflexionado Benedicto XVI ha sido el de preguntarse “cuál es la relación que existe entre la persona humana, la ciencia y la técnica”. Y a este respecto el Papa ha denunciado graves riesgos: “el desarrollo tecnológico, -ha dicho- gracias a la informática ha ocupado una parte importante de nuestra actividad mental, con consecuencias que afectan nuestra manera de pensar y pueden condicionar nuestra misma libertad”. “Es menester afirmar con fuerza -ha dicho el Santo Padre- que el ser humano jamás pueda ser sacrificado a la ciencia y a la técnica”. Esta es la cuestión antropológica ante la que hay que hacer valer la riqueza del patrimonio de las Universidades europeas:
“Para nosotros, herederos de la tradición humanista fundada en los valores cristianos, la cuestión va afrontada a la luz de los principios que han inspirado nuestra civilización, que han encontrado en las universidades europeas auténticos laboratorios de investigación y de profundización”.
Benedicto XVI ha terminado su discurso manifestando el papel que debe tener el proyecto de Universidad para el futuro: “ayudar a Europa a conservar su alma revitalizando las raíces cristianas que la han originado”. De la concepción bíblica sobre el hombre Europa ha sacado lo mejor de su cultura humanista y ha promovido la dignidad de la persona, fuente de derechos inalienables. “Pero el hombre no puede comprenderse asimismo de manera plena si prescinde de Dios”, ha afirmado el Papa. Es esta “la razón por la que no se debe abandonar nunca la dimensión religiosa de la existencia humana y menos en un momento en que se está construyendo la Europa del tercer milenio”.