Home Quienes Somos Internacional Voluntariado Buscador 20/11/2008
 

JUAN PABLO II
 
 
 



 

Juan Pablo II ha sido el Papa de los deportistas

Dejo a otros las valoraciones históricas sobre la revolución política y social cuyo artífice supo ser. Cambiando el mundo, derribando muros y prejuicios, haciendo reconocer a la religión un rol que durante siglos se pretendió negarle. Nadie–y puedo decirlo tranquilamente- ha sabido cubrir este rol como él. Nos ha dejado maravillosos recuerdos y un vacio verdaderamente incolmable.

Karol Wojtyla ha sido un himno a la autenticidad. Vivió su juventud, etapa seglar de su vida, practicando deportes con gran pasión y jamás olvidó, ni pretendió hacerlo, el gozo y las emociones experimentados. Les hablaba a los jóvenes y a los deportistas como si fuera uno de ellos, con la fuerza de su mismo entusiasmo. Lo hacía con pasión y competencia, sabía ir directamente a sus corazones, salvando cualquier distancia de edad o roles. Tres veces nos honró con su presencia a los del CONI (Comité Olímpico Italiano), en el Parque del Foro Itálico, la sede del deporte italiano. La primera vez fue en abril de 1984, en ocasión del Jubileo Internacional del deporte, cuando asignó una función capital al deporte, afirmando que naturalmente por si solo no puede dar solución a los enormes problemas de la incomprensión y la injusticia, del empleo y de la marginación, del hambre y la guerra, pero que, sin embargo, en todos estos partidos tan difíciles de ganar podría cumplir un papel significativo. En mayo de 1990 volvió a estar entre nosotros, bajo el techo del estadio renovado, listo a hospedar los Campeonatos Mundiales de Futbol. En 2000, ya no tan joven, marcado su cuerpo, tan solo su cuerpo, por el tiempo y la enfermedad, pero más firme que nunca en su inmensa energía espiritual, permaneció entre nosotros durante horas para celebrar el año Santo de los deportistas. Las palabras de su homilía aún siguen grabadas en nuestros corazones y en nuestras conciencias. Nos recordó una vez más que las victorias y las marcas alcanzadas son momentos magníficos en la vida de un atleta –dándole el sentido de no subestimar la importancia- pero que adquieren valores bien distintos, que van más allá de la legítima satisfacción personal cuando son puestas al servicio de la humanidad.

A causa de la dimensión planetaria que ha adquirido esta actividad, es grande la responsabilidad de los deportistas en el mundo. Están llamados a convertir el deporte en ocasión de encuentro y de dialogo, superando cualquier barrera de lengua, raza y cultura. En efecto el deporte puede dar una valiosa aportación al entendimiento pacifico entre los pueblos y contribuir a que se consolide en el mundo la nueva civilización del amor. Y después, refiriéndose a los protagonistas de los Juegos Olímpicos de Sidney , apenas concluidos. O sea a los elegidos, a las estrellas de nuestro mundo, interpretando sus resultados sobre todo como el fruto de los sacrificios realizados día tras día, durante años. Esta es la lógica del deporte, especialmente del deporte olímpico –fueron sus palabras- y es también la lógica de la vida: sin sacrificios no se obtienen resultados importantes, y tampoco autenticas satisfacciones. Juan Pablo II ha considerado el deporte como nunca antes lo hiciera la Iglesia. De una forma más directa. Sus intervenciones no fueron meras exhortaciones, con el fin de promover la función educativa que siempre les ha sido reconocida, sino a menudo con otros modos. No tomó distancia a priori de sus máximas expresiones, sino solo –naturalmente-de aquellas que podían ser peligrosamente distorsionadas y que terminarían por desnaturalizarlo, haciéndolo irreconocible, expropiándole su propia identidad. A los deportista siempre les hablo de deportes con la competencia y la pasión de un deportista, sin salir de este ámbito y hablando y tomado partido desde su posición. Juan Pablo II –tuve ocasión de decir en los días tristes de su partida- ha sabido ser en todo momento de su vida el Papa que la gente quería y también ha sabido ser un Papa de estadio. Con la presión de los jóvenes, de su amadísimo jóvenes, que literalmente lo envolvían , entre millares de persona, teniendo que hablar y actuar en directo, interpretando más que soportando las "liturgias de los comportamientos", ha creado momentos de esplendida comunión con quienes tenía a su alrededor. De campeón autentico, dándose con generosidad, sin ceder jamás a la fatiga. Como entre los postes de su portería en Cracovia, como en sus caminatas de montaña, como en sus maratones llevando la palabra de Cristo a todos los rincones del mundo.

Giovanni Petrucci

Presidente del Comité Olímpico Nacional Italiano

He ganado el Oscar…

Juan Pablo II es un faro, una referencia, un gran testigo de la fe. Yo soy del 74, así que he crecido con él. El fue para mí al mismo tiempo un hermano, un Papa, un abuelo querido. Cuando presenté en el 2000 el encuentro con los jóvenes en San Juan de Letrán, hube de hacer de anfitriona, y saludarlo. Cuando estuve frente a él sentí un gran afecto, y lo abracé. El me dijo "Eres valiente"… Para mi este frase es un Oscar, no hay muchas otras situaciones que puedan superar esta frase tan importante, que a la vez te carga de responsabilidad. Intento desarrollar mi trabajo, darle sentido cada día, aportando con sencillez las enseñanzas de Juan Pablo II a todos los sectores del espectáculo, del periodismo al entretenimiento, poniendo siempre en el centro la dignidad humana. ¡Esto prueba que nuestra fe es alegre, que se puede ser joven, bello y amar a Dios¡.

He experimentado tantos prejuicios de parte de una determinada cultura que ve a la persona creyente como a un beatón. Yo, sin embargo, parto de un principio: para mí el Evangelio es un libro bellísimo con final feliz, que termina con la resurrección, con la luz, con el amor con A mayúscula. Por eso cada día intento poner en práctica las páginas de Evangelio sin tener en cuenta el contexto en el que estoy. A esto nos ayudan muchos hombres y mujeres que, con su vida guiada por el Evangelio, han llegado a ser Santos, y todos ellos son un ejemplo a imitar. Estamos todos llamados, en verdad, a la santidad a través del Bautismo. Trabajando en el campo de la comunicación me he acercado a San Antonio de Padua quien daba tanta importancia a la oración.

Lorena Bianchetti –presentadora de televisión, enviada especial de la RAI durante el "Jubileo 2000" y la XV Jornada Mundial de la Juventud para transmitir en directo los viajes de Juan Pablo II

 

 

SU OBJETIVO ERA LA PAZ

Yo no soy católica, por tanto pienso que lo que diga puede tener mayor valor… El Papa Wojtyla era un hombre extraordinario… Encuentro en él un ejemplo para todos los hombres de la tierra. Su fe, su forma de vivir, su profundo conocimiento del sufrimiento, su testimonio, su capacidad de estar al lado de todos. Creo que personas como él están abiertas también a otras religiones. Cada hombre de fe puede hablar con hombres que no tienen fe, para alcanzar el objetivo común de la paz. Y esto es un mensaje extraordinario.

Preparándome para la película, estudié literatura polaca. Siento gran admiración por la poetisa Szymborska, recitó sus poesías también en la radio. He realizado un recorrido por la historia y me he encontrado en dificultades en mi relación con la fe… lograr contar esta relación especialísima que los polacos han tenido con este Papa. Era un vinculo especial, como con un padre, un hermano mayor un amigo, el que vive a mi lado. Gracias a este papel he descubierto al pueblo polaco, un pueblo extraordinario que guarda un maravilloso equilibrio entre cotidianeidad y espiritualidad, un equilibrio fuera de lo común. En la película, canto y rezo en polaco; he tenido varios profesores, Piotr Adamczyk me grababa las canciones, las palabras exactas, yo lo escuchaba en casa, las repetía, estudiaba; las hermanas polacas me escribían las palabras, me corregían la pronunciación, para mi ha sido una bellísima experiencia.

Daniela Giordano –actriz, que ha interpretado el papel de sor Tobiana en la segunda parte de la película de Franco Battiano "El Papa que siguió siendo hombre".

 

 

“No me dejan morir”

He estado tantas veces ante Juan Pablo II, y él siempre me reconocía. La guardia de seguridad tenía que separarnos a veces porque hablábamos largo y tendido. Recuerdo el último concierto, en Loreto, en 1995, durante el que yo dirigía la orquesta, y a la vez  era solista de violín. Entonces el Papa ya estaba mal y al cabo de tres horas de estar sentado, inmóvil, se sintió mal. Pero cuando empecé a tocar, se movió. Una lágrima le cayó por la mejilla. Su mano era como de cera… Me dijo: <<Cuanto te envidio>>. Pero Santo Padre, ¿Cómo se siente? Le pregunté. <<No me dejan morir>> respondió. Desde entonces no le volví a ver de cerca, ni me habría gustado: hubiera sido demasiado triste…

Malgorzata Graczyk, directora de orquesta, violinista solista de la Scala de Milán, directora en el festival de San Remo de los vencedores Elisa, Gazzosa y Povia, ha trabajado junto a Andrea Bocelli.

 

 

 

Mi recuerdo es diario

El recuerdo que tengo de Juan Pablo II lo guardo celosamente en mi corazón, lo he admirado por ese sentido de justicia orientado al hombre común, que habita el rincón más remoto de la tierra,  también este último se ha sentido amado hijo del Papa venidero de lejos.

Todos, desde los poderosos de la Tierra al humilde campesino, guardan respeto por Juan Pablo II y me atrevería a decir una devoción y un recuerdo afectuoso e imborrable.

En el primer aniversario de la muerte, Benedicto XVI celebró la Santa Misa en la Plaza San Pedro,  a la cual no quise faltar. Se encontraban presentes representantes diplomáticos de todo el mundo, un gran número de autoridades y una inmensa multitud. Como todos y recogida en oración, conmovida por las palabras del Papa Benedicto, sentí profundamente SU presencia y me siento feliz de haber rendido homenaje al Gran Papa. Un hombre fuerte hasta en su enfermedad, un hombre fuerte que no tuvo miedo de clamar aj mundo por justicia.

Al término de la ceremonia, quise acercarme a rendir homenaje y a elevar una oración sobre la tumba del Papa en la Grutas Vaticanas, pata testimoniar mi gran admiración y devoción hacia el Papa que había regido el destino de la Iglesia durante veinticinco años. Además me dirigí a El conmovida, invocando su bendición para toda mi familia, en un momento particular de mi vida familiar.

Mi recuerdo es diario, y estoy segura  que desde lo alto continuara bendiciendo  a mi familia y protegiendo a todos  aquellos que lo invocan.

Sofía Loren Actriz

 


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