Declaraciones del Observador Permanente de la Santa Sede ante la Oficina de la ONU de Ginebra
Jueves, 22 may (RV).- Como señalaba Benedicto XVI - en su apremiante llamamiento del pasado domingo - los ojos de las víctimas inocentes, de los pueblos y de los países afectados están dirigidos hacia la Conferencia Diplomática de Dublín contra el uso, fabricación, distribución y almacenamiento de las bombas de racimo. Precisamente en este encuentro organizado por el gobierno irlandés intervino también el Observador Permanente de la Santa Sede ante la Oficina de la ONU de Ginebra.
El Arzobispo Silvano Tomasi volvió a presentar el llamamiento del Papa con el anhelo de que - tal como señaló Benedicto XVI - «se alcance un acuerdo internacional firme y creíble». Pues «es necesario que se ponga fin a los errores del pasado, evitando que se vuelvan a repetir en el futuro». El representante de la Santa Sede hizo hincapié en la urgencia de dicho acuerdo, destacando que «el mundo espera un acto de fe en la persona humana y en sus elevadas aspiraciones de vivir en paz y seguridad. Un compromiso que haga de la solidaridad la más bella expresión de la unidad de la familia humana y su destino común». Mons. Tomasi ha explicado ante nuestros micrófonos la constante actividad de la Santa Sede en este contexto:
«La razón profunda que inspira la actividad de la Santa Sede en el ámbito diplomático internacional, para combatir este mal enorme que crean las bombas de racimo, es el anhelo de evitar que siga habiendo víctimas entre la población civil. Sobre todo, que paguen un precio demasiado alto por estas actividades de carácter miliar. La Santa Sede está comprometida desde el primer momento en la promoción de una convención, un instrumento internacional de carácter jurídico, para prohibir este tipo de municiones. En efecto, la Santa Sede integra el pequeño grupo de estados que, desde hace algunos años impulsa la toma de conciencia de la opinión pública. Trabajando asimismo por medio de instrumentos, también jurídicos, para llegar a conclusiones prácticas, que puedan limitar los daños de estas armas. Estamos activamente comprometidos en ello y trabajamos sin desmayo para lograr resultados positivos».
Los principales productores y usuarios de este tipo de armas no están participando en esta cumbre de Dublín, como Estados Unidos, Israel, Rusia, China, India y Pakistán. En la actualidad, más de 30 países fabrican este tipo de bombas de racimo o de fragmentación, que se distribuyen en más de 70 estados, entre ellos España. Mons. Tomasi nos habla sobre la trágica realidad de estas bombas de racimo:
«Recientemente han sido empleadas en la guerra entre Israel y el Líbano. En los últimos días se han lanzado más de dos millones en territorio libanés, creando graves problemas para el desarrollo de la agricultura, para los niños y mujeres, para todos los que intentan regresar a sus hogares y se pueden encontrar con estos residuos de guerra, que explotan y crean víctimas indefensas cada día. Por ejemplo, aún hoy, en el sudeste asiático, después de cuarenta años de haber sido lanzadas, estas bombas siguen matando e hiriendo de gravedad. Por lo tanto, no hablamos de una realidad abstracta, de algo lejano de la historia. Sino de armas que siguen sembrando víctimas. Nosotros como Iglesia y como cristianos, queremos sensibilizar acerca de las personas más vulnerables. Queremos hacer algo concreto para limitar el impacto de estos artefactos sobre las personas, que llevan sus terribles consecuencias durante toda la vida o que pierden la vida».
Las bombas de racimo son trágicamente peligrosas y letales, porque se abren en el aire y dejan caer cientos de pequeñas bombas del tamaño de una lata de refresco, muchas de las cuales no llegan a estallar al caer al suelo y se convierten en minas. El Representante de la Santa Sede en la Conferencia de Dublín nos detalla la actividad de su delegación en esta cita:
«Durante esta conferencia la delegación de la Santa Sede está trabajando activamente para que se alcance, junto con los otros países, este nuevo instrumento jurídico, que anhelamos sea verdaderamente eficaz y operativo. Que, de forma substancial y decidida prohíba y elimine el uso, la fabricación, la distribución y el almacenamiento de las bombas de racimo. Está claro que la presencia, en el contexto internacional, de un instrumento nuevo, de una convención que dé la posibilidad a los estados de afianzarse en ella para eliminar estas bombas es un paso muy importante para alcanzar nuestro objetivo. Es decir, que nunca más haya matanzas y tragedias inútiles causadas por estas bombas».
El Papa a los jóvenes: Ser cristianos implica ir inconformistas
Al recibir a los participantes en el encuentro UNIV 2008
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 19 marzo 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI explicó este miércoles a los jóvenes que ser cristiano implica ser inconformistas en sus ambientes de colegio, universidad o trabajo.
Así lo explicó en la mañana de este miércoles, día en e que se celebraba su onomástico, san José, al recibir en la Basílica de San Pedro del Vaticano a los más de 3.500 jóvenes que participan en la 41ª edición del Fórum UNIV.
«Vosotros sabéis que con un serio compromiso personal, inspirado en los valores evangélicos, es posible responder adecuadamente a los grandes interrogantes del tiempo presente», dijo el Papa a los chicos y chicas presentes.
«El cristiano sabe que hay un nexo inseparable entre verdad, ética y responsabilidad. Toda expresión cultural auténtica contribuye a formar la conciencia y estimula a la persona a superarse a si misma a fin de que pueda mejorar la sociedad».
«Uno se siente así responsable ante la verdad, al servicio de la cual ha de ponerse la propia libertad personal. Se trata ciertamente de una misión comprometida y para realizarla el cristiano está llamado a seguir a Jesús, cultivando una intensa amistad con Él a través de la oración y de la contemplación».
«Ser amigos de Cristo y dar testimonio de Él allí donde nos encontremos exige, además, el esfuerzo de ir contracorriente, recordando las palabras del Señor: estáis en el mundo pero no sois del mundo».
«No tengáis, por tanto, miedo --les exhortó--, cuando sea necesario, de ser inconformistas en la universidad, en el colegio y en todas partes».
El tema de UNIV 2008 es «Ser, aparecer, comunicar: entretenimiento y felicidad en la sociedad multimedia».
Se trata de un encuentro universitario que organizado desde 1968 en Roma con motivo de la Semana Santa. Los primeros encuentros fueron organizados gracias al impulso y a la iniciativa de San Josemaría, fundador del Opus Dei.
De este modo, decenas de miles de estudiantes y profesores universitarios, durante cuatro décadas, han podido ampliar sus propios horizontes culturales en el clima universal del centro de la Cristiandad, gracias a las audiencias especiales concedidas por Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI a los participantes en el UNIV.
Piú informazione su http://www.univforum.org/
Carta del Papa a los católicos chinos, un llamamiento a la unidad y a la reconciliación
Promueve la normalización de las relaciones con la autoridad, aunque llevará tiempo
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 1 julio 2007 (ZENIT.org).- La carta de Benedicto XVI a los católicos chinos, publicada este sábado por el Vaticano, es un llamamiento a la unidad de la Iglesia en ese país y a la reconciliación con sus autoridades.
La «Carta del Santo Padre Benedicto XVI a los obispos, a los presbíteros, a las personas consagradas y a los fieles laicos de la Iglesia católica en la República Popular China» asegura la disponibilidad al diálogo con las autoridades civiles y subraya que no quiere provocar interferencias en asuntos políticos.
Al mismo tiempo, confirma la posición de la Iglesia sobre la libertad religiosa. «La solución de los problemas no puede buscarse a través de un permanente conflicto con las legítimas autoridades civiles», reconoce.
«Al mismo tiempo, sin embargo, no es posible rendirse a las mismas cuando interfieren de manera indebida en materias que afectan a la fe y a la disciplina de la Iglesia», sigue diciendo.
Por este motivo, desea la apertura del diálogo con las autoridades de Pekín para que, superadas las incomprensiones del pasado, sea posible colaborar por el bien del pueblo chino, aunque reconoce que la normalización de las relaciones llevará tiempo.
Por lo que se refiere a los aspectos de la vida de la Iglesia, la carta reconoce la «situación de fuertes contrastes que afectan a los laicos y pastores», ocasionada sobre todo por el papel de la Asociación Patriótica Católica China (mencionada con su nombre únicamente en una nota a pie de página), organismo creado por las autoridades comunistas que no reconoce el papel del Papa.
Los pastores y fieles que no se reconocen en esta Asociación están obligados a vivir la fe en la clandestinidad.
El documento recuerda que la unidad de la Iglesia en las diferentes naciones exige que cada obispo esté en comunión con los demás obispos y todos, a su vez, en comunión visible y concreta con el Papa.
«La Iglesia que está en China está llamada vivir y a manifestar esta unidad, en una más rica espiritualidad de comunión», indica.
«La pretensión de algunos organismos creados por el Estado y ajenos a la estructura de la Iglesia de ponerse por encima de los mismos obispos y de guiar la vida de la comunidad eclesial no corresponde a la doctrina católica», subraya.
En este contexto, la carta analiza las ordenaciones de obispos --«cuyo número es muy reducido»-- sin el reconocimiento de Roma realizadas por obispos que pertenecen a la Asociación Patriótica Católica China. Estos obispos, aclara, son «ilegítimos, aunque estén válidamente ordenados».
«Si bien no están en comunión con el Papa, ejercen válidamente su ministerio en la administración de los sacramentos, aunque sea de una manera ilegítima», asegura.
«¡Qué riqueza espiritual se derivaría para la Iglesia en China si, con las necesarias condiciones, estos pastores también alcanzaran la comunión con el sucesor de Pedro y con todo el episcopado católico!», reconoce la misiva.
Por este motivo, promueve un acuerdo con el gobierno para resolver algunas cuestiones ligadas al nombramiento de obispos.
Por lo que se refiere al proceso de legitimación de los obispos ordenados sin mandato apostólico (sin reconocimiento del Papa), el obispo de Roma reconoce que es una cuestión muy delicada y que cada caso debe analizarse individualmente, especialmente cuando falta un ambiente de libertad.
El documento, concluye ofreciendo orientaciones de vida pastoral a la Iglesia en China, en particular sobre la importancia de la familia, y recuerda que todos los católicos chinos son misioneros.
Nota explicativa de la carta de Benedicto XVI a la iglesia católica China
NOTA EXPLICATIVA
Con la “Carta a los Obispos, a los presbíteros, a las personas consagradas y a los fieles laicos de la Iglesia católica en la República Popular China”, que lleva fecha del domingo de Pentecostés, el Papa Benedicto XVI desea manifestar su amor y su cercanía a los católicos que están en China. Lo hace sin duda como Sucesor de Pedro y Pastor de la Iglesia universal.
Del texto resultan dos consideraciones fundamentales: por una parte, un afecto profundo a toda la comunidad católica en China y, por otra, una fidelidad apasionada a los grandes valores de la tradición católica en el campo eclesiológico; por consiguiente una pasión por la caridad y también por la verdad. El Papa recuerda las grandes líneas eclesiológicas del Concilio Vaticano II y de la tradición católica, pero, al mismo tiempo, considera aspectos particulares de la vida de la Iglesia en China, encuadrándolos en una visión teológica amplia.
A - La Iglesia en China en los últimos 50 años
La comunidad católica en China ha vivido intensamente estos últimos 50 años afrontando un camino difícil y doloroso, que no sólo la ha marcado profundamente sino que también la ha llevado a asumir rasgos peculiares que todavía la caracterizan hoy en día.
La comunidad católica sufrió una primera persecución en los años cincuenta con la expulsión de los Obispos y misioneros extranjeros, la encarcelación de casi todos los eclesiásticos chinos y de los responsables de los diversos movimientos laicales, el cierre de las iglesias y el aislamiento de los fieles. Al final de los años cincuenta se crearon organismos estatales como la Oficina para los Asuntos Religiosos y la Asociación Patriótica de los Católicos Chinos, con el fin de guiar y “controlar” todas las actividades religiosas. En 1958 tuvieron lugar las dos primeras ordenaciones episcopales sin el mandato papal, dando inicio a una larga serie de gestos que hieren profundamente la comunión eclesial.
En el decenio 1966-1976, la Revolución Cultural, que tuvo lugar en todo el País afectó violentamente a la comunidad católica, alcanzando también a aquellos Obispos, sacerdotes y fieles laicos que se habían mostrado más disponibles hacia las nuevas orientaciones impuestas por las Autoridades gubernamentales.
En los años ochenta, con las aperturas promovidas por Deng Xiaoping, comenzó un periodo de tolerancia religiosa con algunas posibilidades de movimiento y de diálogo, que permitieron la reapertura de iglesias, de seminarios y de casas religiosas y un nuevo inicio de la vida comunitaria. Las informaciones que provenían de las comunidades eclesiales chinas confirmaban que, una vez más, la sangre de los mártires había sido semilla de nuevos cristianos: la fe había permanecido viva en las comunidades, la mayoría de los católicos había dado un testimonio ferviente de fidelidad a Cristo y a la Iglesia, las familias habían sido en su interior el fulcro de la transmisión de la fe. Sin embargo, en el nuevo clima no faltaron reacciones diferenciadas en el seno de la comunidad católica.
A este respecto, el Papa recuerda que algunos Pastores “no queriendo someterse a un control indebido ejercido sobre la vida de la Iglesia, y deseosos de mantener su plena fidelidad al Sucesor de Pedro y a la doctrina católica, se han visto obligados a recibir la consagración clandestinamente” para asegurar un servicio pastoral a las propias comunidades (n. 8). En efecto, “la clandestinidad”- precisa el Santo Padre – “no está contemplada en la normalidad de la vida de la Iglesia, y la historia enseña que Pastores y fieles han recurrido a ella sólo con el doloroso deseo de mantener íntegra la propia fe y de no aceptar injerencias de organismos estatales en lo que atañe a la intimidad de la vida de la Iglesia” (Ibíd.).
Otros, preocupados sobre todo por el bien de los fieles y con vistas al futuro “han consentido en recibir la ordenación episcopal sin el mandato pontificio, pero después han solicitado que se les acoja en la comunión con el Sucesor de Pedro y con los otros Hermanos en el episcopado” (Ibíd.). El Papa, teniendo en cuenta la complejidad de la situación y deseoso de favorecer el restablecimiento de una plena comunión, ha concedido a muchos de ellos “el pleno y legítimo ejercicio de la jurisdicción episcopal”.
Analizando atentamente la situación de la Iglesia en China, Benedicto XVI es consciente de que la comunidad sufre en su interior una situación de fuertes contrastes en los que están implicados fieles y Pastores, pero pone de relieve que esa situación dolorosa no ha sido provocada por posiciones doctrinales, sino que es fruto del “papel significativo que han desempeñado organismos que han sido impuestos como responsables principales de la vida de la comunidad católica” (n. 7). Se trata de organismos cuyas finalidades declaradas, y en concreto la de llevar a efecto los principios de independencia, autogobierno y autogestión de la Iglesia, no son conciliables con la doctrina católica. Esta interferencia ha dado lugar a situaciones verdaderamente preocupantes. Es más, los Obispos y los sacerdotes se han visto muy controlados y coartados en el ejercicio de su oficio pastoral.
En los años noventa, desde varias partes y siempre más frecuentemente, Obispos y sacerdotes se han dirigido a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y a la Secretaría de Estado para poder recibir de la Santa Sede indicaciones precisas sobre la conducta a seguir en algunos problemas de la vida eclesial en China. Muchos preguntaban qué actitud adoptar ante el Gobierno y los organismos estatales puestos al frente de la vida de la Iglesia.
Otras peticiones se referían a problemas estrictamente sacramentales como la posibilidad de concelebrar con Obispos que habían sido ordenados sin el mandato pontificio o de recibir los sacramentos de sacerdotes ordenados por esos Obispos. Por último, algunos sectores de la comunidad católica se encontraban desorientados ante la legitimación de numerosos Obispos que habían sido consagrados ilícitamente.
Además, la ley sobre el registro de lugares de culto y la exigencia estatal del certificado de pertenencia a la Asociación Patriótica han suscitado nuevas tensiones y ulteriores interrogantes.
Durante aquellos años, el Papa Juan Pablo II se ha dirigido varias veces con mensajes y llamamientos a la Iglesia en China invitando a todos los católicos a la unidad y a la reconciliación. Las intervenciones del Santo Padre han sido bien acogidas, creando una pasión por la unidad, pero las tensiones con las Autoridades y dentro de la comunidad católica, por desgracia, no han disminuido.
Por su parte, la Santa Sede ha dado indicaciones sobre varios problemas, pero el pasar del tiempo y el surgir de nuevas situaciones cada vez más complicadas exigían volver a considerar toda la materia con el fin de ofrecer una respuesta lo más precisa posible a las peticiones y dar a conocer orientaciones seguras para la actividad pastoral en los años venideros.
B - Iter histórico de la Carta pontificia
Las diversas problemáticas que parecen caracterizar más de cerca la vida de la Iglesia en China durante estos últimos años, fueron analizadas amplia y atentamente por una Comisión restringida, establecida con este fin y compuesta por algunos expertos y por aquellos que en la Curia Romana siguen la situación de la comunidad católica en China. Cuando el Papa Benedicto XVI decidió convocar para los días 19 y 20 de enero de 2007 una reunión en la que participarían también varios eclesiásticos chinos, la mencionada Comisión se encargó de preparar un documento con el fin de favorecer la discusión sobre los diversos puntos, recoger indicaciones prácticas de los participantes y presentar algunas posibles orientaciones teológico-pastorales para la comunidad católica en China. Su Santidad, que participó benévolamente en la última sesión de la reunión, decidió, entre otras cosas, dirigir una carta suya a los Obispos, a los presbíteros, a las personas consagradas y a los fieles laicos.
C - Contenidos de la Carta
“Sin pretender tratar todos los detalles de problemas complejos bien conocidos por vosotros”, escribe Benedicto XVI a los católicos chinos, “quisiera con esta Carta ofrece algunas orientaciones sobre la vida de la Iglesia y la obra de evangelización en China, para ayudaros a descubrir lo que el Señor y Maestro, Jesucristo, [...] quiere de vosotros” (n. 2). El Papa retoma algunos principios fundamentales de la eclesiología católica para iluminar los problemas más importantes, consciente de que la luz de esos principios podrá ayudar a afrontar las diversas cuestiones y los aspectos más concretos de la vida de la comunidad católica. Manifestando viva alegría por la fidelidad que los católicos en China han mostrado en estos últimos cincuenta años, Benedicto XVI vuelve a afirmar el valor inestimable de sus sufrimientos y de la persecución sufrida a causa del Evangelio y dirige a todos un llamamiento a la unidad y a la reconciliación. Consciente de que la plena reconciliación “no podrá realizarse de un día para otro”, recuerda que este camino “está apoyado por el ejemplo y la oración de muchos ‘testigos de la fe’ que han sufrido y han perdonado, ofreciendo su vida por el futuro de la Iglesia católica en China” (n. 6)
En este contexto, resuenan todavía con validez las palabras de Jesús “Duc in altum” (Lc 5,4).
Es una expresión que “nos invita a recordar con gratitud el pasado, a vivir con pasión el presente y a abrirnos con confianza al futuro”. En efecto, en China, como en el resto del mundo “la Iglesia está llamada a ser testigo de Cristo, a mirar hacia adelante con esperanza y a tomar conciencia – en el anuncio del Evangelio – de los nuevos desafíos que el Pueblo chino tiene que afrontar” (n. 3). “También en vuestro País”, recuerda el Papa, “el anuncio de Cristo crucificado y resucitado, será posible en la medida en que con fidelidad al Evangelio, en comunión con el Sucesor del Apóstol Pedro y con la Iglesia universal, sepáis poner en práctica los signos del amor y de la unidad” (Ibíd.).
Al afrontar algunos problemas más urgentes que resultan de las peticiones que Obispos y sacerdotes dirigen a la Santa Sede, Benedicto XVI ofrece indicaciones sobre el reconocimiento de eclesiásticos de la comunidad clandestina por parte de las Autoridades gubernamentales (cfr.n. 7) y subraya muy claramente el tema del Episcopado chino (cfr. n. 8), refiriéndose en particular a lo que concierne al nombramiento de Obispos. Tienen un significado particular también las orientaciones pastorales que el Santo Padre da a la comunidad, subrayando en primer lugar la figura y la misión del Obispo en la comunidad diocesana: “nada sin el Obispo”. Ofrece además indicaciones para la concelebración eucarística e invita a crear los organismos diocesanos previstos por las normas canónicas, sin omitir algunas indicaciones sobre la formación de los presbíteros y la vida de la familia.
Por lo que se refiere a las relaciones de la comunidad católica con el Estado, Benedicto XVI, con tono sereno y respetuoso, recuerda la doctrina católica, reiterada también por el Concilio Vaticano II. Además, manifiesta el deseo sincero de que se avance en el diálogo entre la Santa Sede y el Gobierno chino para poder llegar a un acuerdo sobre el nombramiento de Obispos, al pleno ejercicio de la fe de los católicos mediante el respeto de una auténtica libertad religiosa, y a la normalización de las relaciones entre la Santa Sede y el Gobierno de Pekín.
Por último, el Papa revoca todas las facultades y las directrices de carácter pastoral, pasadas y recientes, que han sido concedidas por la Santa Sede a la Iglesia en China. Las nuevas circunstancias de la situación general de la Iglesia en China y las mayores posibilidades de comunicación permiten ahora a los católicos seguir las normas canónicas generales y, si es necesario, recurrir a la Sede Apostólica. En cualquier caso, los principios doctrinales que inspiraban las mencionadas facultades y directrices tienen ahora una nueva aplicación en la directrices contenidas en la presente Carta (cfr. n. 18).
D - Tono y perspectivas de la Carta
Benedicto XVI, con inspiración espiritual y con un lenguaje eminentemente pastoral, se dirige a toda la Iglesia que está en China. Su intención no es crear situaciones de áspera confrontación con personas o grupos particulares: él, aunque se pronuncia sobre algunas situaciones críticas, lo hace con mucha comprensión por los aspectos contingentes y a las personas implicadas, si bien recordando con extrema claridad los principios teológicos. El Papa desea invitar a la Iglesia a una fidelidad más profunda a Jesucristo y recuerda a todos los católicos chinos la misión de ser evangelizadores en el contexto concreto actual de su País. El Santo Padre mira con respeto y profunda simpatía la historia antigua y reciente del gran Pueblo chino y se muestra, una vez más, dispuesto al diálogo con las Autoridades chinas, consciente de que la normalización de la vida de la Iglesia en China presupone un diálogo franco, abierto y constructivo con las Autoridades. Benedicto XVI, al igual que su predecesor, Juan Pablo II, está firmemente convencido que esta normalización ofrecerá una contribución sin par a la paz del mundo, creando así una tesela insustituible en el gran mosaico de la convivencia pacífica entre los pueblos.
[00989-04.01] [Texto original: Italiano]
Somalo deja a España con sólo cuatro electores para el Cónclave
JUAN VICENTE BOO, CORRESPONSAL
ROMA. Haber trabajado durante medio siglo al servicio de los Papas, empezando por Pío XII, es privilegio de poquísimas personas, como el cardenal riojano Eduardo Martínez Somalo, que hoy cumple 80 años, por lo que el número de cardenales electores españoles se reduce a cuatro: Julián Herranz, Carlos Amigo, Antonio María Rouco Varela y Antonio Cañizares. Llegar a esta edad es ya motivo de fiesta, pero el cardenal español añade haber pasado toda una vida al servicio de los Papas, y en puestos de gran responsabilidad desde que Pablo VI le nombró responsable de la sección española.
En 1979, Juan Pablo II le colocó en un punto neurálgico de la Santa Sede como Sustituto de la Secretaría de Estado, un cargo a medio camino entre el de ministro del Interior y jefe de gabinete del Papa. Después de entregarle la birreta cardenalicia en 1988, el Papa le nombró prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, de donde pasaría en 1992 a la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica.
Más sacerdotes y obispos
Cuando en 1993, el Papa le nombró, además, Camarlengo -o sea, encargado de administrar los bienes y custodiar los derechos temporales de la Iglesia durante el período de Sede vacante-, Martínez Somalo aceptó con un único deseo: no llegar a ejercer nunca y, en cambio, tener el privilegio de que Juan Pablo II oficiase algún día su funeral. Para su dolor, tuvo que empezar a ejercer el 2 de abril de 2005, ocupándose de los funerales del Papa y de cumplir una misión muy delicada hasta el 19 de abril del 2005, en que su compañero de fatigas durante la transición, el cardenal Ratzinger, resultaba elegido Papa. A pesar de su avanzada edad, Benedicto XVI le ha mantenido en el cargo.
Al cumplir los 80 años, los cardenales pierden el derecho a participar en el Cónclave, por lo que el número de electores españoles se reduce a cuatro, una cifra similar a los cinco de Francia y Alemania o a los cuatro de México pero muy lejos de los doce de EE.UU. y los diecinueve italianos. Aunque los cardenales de la Curia sólo sirven al Papa, actúan también como enlace natural con el Episcopado de su patria de origen. En ese sentido, España es el único país importante sin ningún jefe de dicasterio desde que en febrero el Papa aceptara la renuncia del cardenal Julián Herranz al frente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos. España tiene que enviar más sacerdotes y obispos a la Ciudad Eterna.
Fecha publicación: 2007-03-20
El sufrimiento no tiene la última palabra: reflexión para e-peregrinos de la JMJ '08La gran cita del Papa con la juventud del mundo en Sydney (Australia)SYDNEY, martes, 20 marzo 2007 (ZENIT.org).-
El misterio del sufrimiento: es la propuesta de reflexión para los jóvenes que ya peregrinan «virtualmente» hacia Sydney (Australia), donde se celebrará la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en 2008.
La e-PEREGRINACIÓN> («e-PILGRIMAGE>»), peregrinación «on-line», es un instrumento completamente nuevo en las JMJ para llegar a los jóvenes peregrinos y prepararles a ese gran encuentro de fe y fiesta con el Papa.
El boletín de marzo preparado por la organización de la JMJ '08 para esta experiencia de e-PEREGRINACIÓN> aborda, en este tiempo cuaresmal, el sentido cristiano del sufrimiento humano, y ello comenzando con un «mensaje de esperanza» del obispo Anthony Fisher O.P. –coordinador del evento-: el sufrimiento y la muerte no tienen la última palabra.
«A todos nos llega un momento en el que nos preguntamos si Dios se preocupa por nosotros o no, si le importamos», escribe el prelado a los jóvenes. «¿Dónde está Dios cuando mueren los niños, o nuestros seres queridos? ¿Dónde estaba Dios cuando Auschwitz?», plantea.
Y es que en cada generación las personas piensan y consideran el tema del mal, ya sea natural o humano, constata el obispo Fisher. «A menudo nos sentimos como la Madre de Jesús y las otras mujeres, y el adolescente Juan, sin duda se sintieron al pié de la Cruz: golpeados con muda incomprensión y paralizados por la impotencia ante el misterio del sufrimiento», prosigue.
La propuesta del obispo Fisher es el Vía Crucis, que se reza en tantas iglesias en Cuaresma y especialmente en Semana Santa, y que en la JMJ australiana se celebrará por las calles de Sydney, portando la cruz por lugares significativos de la ciudad.
El prelado es consciente de que «causará un fuerte impacto no sólo entre jóvenes peregrinos, sino también en la ciudad y en el mundo mientras observan».
«Parte de la razón por la cual el Vía Crucis tiene este efecto es, creo, que ante la faz del misterio del sufrimiento, no hay palabras» -explica-; tratamos de «encontrar sentido y hallar también algún alivio», y «concluimos, como todo cristiano debe concluir, que el mal no es un acto de Dios; que ninguna persona inocente sufre por la voluntad activa de Dios; que a pesar de que Dios permite que esto suceda para facilitarnos la libertad, esto le cuesta a Él enormemente; que el sufrimiento y la muerte no tienen la última palabra».
«Dios camina en el Vía Crucis –que "demuestra la profundidad del amor salvador de Dios"- con cada uno de nosotros, en nuestra soledad y dolor, hasta el final», asegura.
Al hacer el Vía Crucis esta Cuaresma, «traigamos a Cristo todo aquello que nos confunde, nos horroriza y nos duele, confiando en que Él entiende la necesidad humana desde dentro y tiene el poder de consolar, transformar y salvar», propone el prelado.
Y ¿cuánto nos ama Cristo?: «Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos» (Jn 15, 13; Jn 10, 11-18), contesta. Y nosotros ¿cómo debemos responder? Siguiendo las palabras de Cristo: «…Como yo os he amado, así amaos también vosotros, los unos a los otros» (Jn 13, 34), concluye el obispo Fisher.
El boletín de marzo de la e-PEREGRINACIÓN> brinda también, en la sección «Fundamentos de fe», una breve reflexión sobre el misterio del sufrimiento humano.
Asimismo, el padre Peter Williams, director litúrgico de la JMJ'08, escribe y explica el Vía Crucis.
Los jóvenes pueden consultar igualmente los fragmentos seleccionados de la Carta Apostólica de Juan Pablo II «Salvifici Doloris», sobre el sentido cristiano del sufrimiento humano.
El boletín recoge además el testimonio de fe de una joven de la diócesis de Canberra-Goulburn, y propone la vida y testimonio de San Pío de Pietrelcina (el padre Pío, 1887-1968), quien desarrolló un deseo ardiente de compartir con Jesús su Pasión en la Cruz.
Al padre Pío se debe la conocida «Casa Alivio del Sufrimiento» en Italia, y entre las muchas personas que le visitaron se contó Karol Wojtyla.
Por otro lado, Turín (Italia) es el lugar de peregrinación espiritual que este mes se propone a los jóvenes del mundo, pues allí se conserva el Santo Sudario de Cristo.
El boletín de marzo e-PEREGRINACIÓN>, titulado «Como yo os he amado, así amaos también vosotros, los unos a los otros» (Jn 13, 34), se puede descargar en formato «pdf» desde el enlace http://www.wyd2008.org/index.php/es/wyd08_pilgrims/epilgrimage__1 .
Del 15 al 20 de julio de 2008 la ciudad de Sydney acogerá la JMJ que reunirá a jóvenes de todo el mundo en torno al Papa. Será la primera visita de Benedicto XVI a Australia.
«Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos» (Hechos 1,8) es el lema elegido para la convocatoria.
Más información e inscripciones en la web oficial (plurilingüe) de la JMJ'08: http://www.wyd2008.org/ .
Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Cuaresma 2007
Martes 13 de febrero de 2007
“Mirarán al que traspasaron” (Jn 19,37)
¡Queridos hermanos y hermanas!
“Mirarán al que traspasaron” (Jn 19,37). Éste es el tema bíblico que guía este año nuestra reflexión cuaresmal. La Cuaresma es un tiempo propicio para aprender a permanecer con María y Juan, el discípulo predilecto, junto a Aquel que en la Cruz consuma el sacrificio de su vida para toda la humanidad (cf. Jn 19,25). Por tanto, con una atención más viva, dirijamos nuestra mirada, en este tiempo de penitencia y de oración, a Cristo crucificado que, muriendo en el Calvario, nos ha revelado plenamente el amor de Dios. En la Encíclica Deus caritas est he tratado con detenimiento el tema del amor, destacando sus dos formas fundamentales: el agapé y el eros.
El amor de Dios: agapé y eros
El término agapé, que aparece muchas veces en el Nuevo Testamento, indica el amor oblativo de quien busca exclusivamente el bien del otro; la palabra eros denota, en cambio, el amor de quien desea poseer lo que le falta y anhela la unión con el amado. El amor con el que Dios nos envuelve es sin duda agapé. En efecto, ¿acaso puede el hombre dar a Dios algo bueno que Él no posea ya? Todo lo que la criatura humana es y tiene es don divino: por tanto, es la criatura la que tiene necesidad de Dios en todo. Pero el amor de Dios es también eros. En el Antiguo Testamento el Creador del universo muestra hacia el pueblo que ha elegido una predilección que trasciende toda motivación humana. El profeta Oseas expresa esta pasión divina con imágenes audaces como la del amor de un hombre por una mujer adúltera (cf. 3,1-3); Ezequiel, por su parte, hablando de la relación de Dios con el pueblo de Israel, no tiene miedo de usar un lenguaje ardiente y apasionado (cf. 16,1-22). Estos textos bíblicos indican que el eros forma parte del corazón de Dios: el Todopoderoso espera el “sí” de sus criaturas como un joven esposo el de su esposa. Desgraciadamente, desde sus orígenes la humanidad, seducida por las mentiras del Maligno, se ha cerrado al amor de Dios, con la ilusión de una autosuficiencia que es imposible (cf. Gn 3,1-7). Replegándose en sí mismo, Adán se alejó de la fuente de la vida que es Dios mismo, y se convirtió en el primero de “los que, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud” (Hb 2,15). Dios, sin embargo, no se dio por vencido, es más, el “no” del hombre fue como el empujón decisivo que le indujo a manifestar su amor en toda su fuerza redentora.
La Cruz revela la plenitud del amor de Dios
En el misterio de la Cruz se revela enteramente el poder irrefrenable de la misericordia del Padre celeste. Para reconquistar el amor de su criatura, Él aceptó pagar un precio muy alto: la sangre de su Hijo Unigénito. La muerte, que para el primer Adán era signo extremo de soledad y de impotencia, se transformó de este modo en el acto supremo de amor y de libertad del nuevo Adán. Bien podemos entonces afirmar, con san Máximo el Confesor, que Cristo “murió, si así puede decirse, divinamente, porque murió libremente” (Ambigua, 91, 1956). En la Cruz se manifiesta el eros de Dios por nosotros. Efectivamente, eros es —como expresa Pseudo-Dionisio Areopagita— esa fuerza “que hace que los amantes no lo sean de sí mismos, sino de aquellos a los que aman” (De divinis nominibus, IV, 13: PG 3, 712). ¿Qué mayor “eros loco” (N. Cabasilas, Vida en Cristo, 648) que el que trajo el Hijo de Dios al unirse a nosotros hasta tal punto que sufrió las consecuencias de nuestros delitos como si fueran propias?
“Al que traspasaron”
Queridos hermanos y hermanas, ¡miremos a Cristo traspasado en la Cruz! Él es la revelación más impresionante del amor de Dios, un amor en el que eros y agapé, lejos de contraponerse, se iluminan mutuamente. En la Cruz Dios mismo mendiga el amor de su criatura: Él tiene sed del amor de cada uno de nosotros. El apóstol Tomás reconoció a Jesús como “Señor y Dios” cuando puso la mano en la herida de su costado. No es de extrañar que, entre los santos, muchos hayan encontrado en el Corazón de Jesús la expresión más conmovedora de este misterio de amor. Se podría incluso decir que la revelación del eros de Dios hacia el hombre es, en realidad, la expresión suprema de su agapé. En verdad, sólo el amor en el que se unen el don gratuito de uno mismo y el deseo apasionado de reciprocidad infunde un gozo tan intenso que convierte en leves incluso los sacrificios más duros. Jesús dijo: “Yo cuando sea elevado de la tierra, atraeré a todos hacia mí” (Jn 12,32). La respuesta que el Señor desea ardientemente de nosotros es ante todo que aceptemos su amor y nos dejemos atraer por Él. Aceptar su amor, sin embargo, no es suficiente. Hay que corresponder a ese amor y luego comprometerse a comunicarlo a los demás: Cristo “me atrae hacia sí” para unirse a mí, para que aprenda a amar a los hermanos con su mismo amor.
Sangre y agua
“Mirarán al que traspasaron”. ¡Miremos con confianza el costado traspasado de Jesús, del que salió “sangre y agua” (Jn 19,34)! Los Padres de la Iglesia consideraron estos elementos como símbolos de los sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía. Con el agua del Bautismo, gracias a la acción del Espíritu Santo, se nos revela la intimidad del amor trinitario. En el camino cuaresmal, haciendo memoria de nuestro Bautismo, se nos exhorta a salir de nosotros mismos para abrirnos, con un confiado abandono, al abrazo misericordioso del Padre (cf. S. Juan Crisóstomo, Catequesis, 3,14 ss.). La sangre, símbolo del amor del Buen Pastor, llega a nosotros especialmente en el misterio eucarístico: “La Eucaristía nos adentra en el acto oblativo de Jesús… nos implicamos en la dinámica de su entrega” (Enc. Deus caritas est, 13). Vivamos, pues, la Cuaresma como un tiempo ‘eucarístico’, en el que, aceptando el amor de Jesús, aprendamos a difundirlo a nuestro alrededor con cada gesto y palabra. De ese modo contemplar “al que traspasaron” nos llevará a abrir el corazón a los demás reconociendo las heridas infligidas a la dignidad del ser humano; nos llevará, particularmente, a luchar contra toda forma de desprecio de la vida y de explotación de la persona y a aliviar los dramas de la soledad y del abandono de muchas personas. Que la Cuaresma sea para todos los cristianos una experiencia renovada del amor de Dios que se nos ha dado en Cristo, amor que por nuestra parte cada día debemos “volver a dar” al prójimo, especialmente al que sufre y al necesitado. Sólo así podremos participar plenamente de la alegría de la Pascua. Que María, la Madre del Amor Hermoso, nos guíe en este itinerario cuaresmal, camino de auténtica conversión al amor de Cristo. A vosotros, queridos hermanos y hermanas, os deseo un provechoso camino cuaresmal y, con afecto, os envío a todos una especial Bendición Apostólica.
Vaticano, 21 de noviembre de 2006
Benedicto XVI bendice estatua de Santa Edith Stein en Plaza de San Pedro
VATICANO, 11 Oct. 06 (ACI).- El Papa Benedicto XVI bendijo hoy una gran estatua de Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), virgen y mártir, ubicada en la parte exterior del ábside de la Basílica de San Pedro en una hornacina entre las patronas de Europa.
La estatua de Santa Edith Stein está hecha en mármol y es un regalo del Arzobispado de Colonia, que encomendó la obra al artista colonés Paul Nagel. Para la ceremonia de bendición de la estatua, estuvieron presentes el Arzobispo de Colonia, Cardenal Joachim Meisner, el escultor y la pareja de donantes de la obra, Wolfgang y Brigitte Hirsch.
Edith Stein nació en Breslau el 12 de octubre de 1891, día en que se celebraba el Jom kipur, o la fiesta de la reconciliación, hija de una familia de comerciantes judíos, creció dentro de esta tradición. Se volvió atea, y estudió filosofía y filología.
Fue bautizada en 1922. En 1934 ingresa en la Orden de Religiosas Carmelitas en Colonia, y asume el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz.. Dos años mas tarde, su hermana mayor, Rosa, es igualmente bautizada.
Para no poner en peligro al convento en el que vivían, huyeron a Holanda para evitar la persecución nazi, pero fueron capturadas en 1942 y trasladadas al campo de concentración de Auschwitz, donde murieron en la cámara de gas, probablemente el 9 de agosto de 1942.
Fecha publicación: 2006-09-05
Benedicto XVI reflexiona sobre «El misterio de la caridad de Juana de Arco»
Palabras tras haber asistido a la representación de la obra de Charles Péguy
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 5 septiembre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos las palabras que pronunció Benedicto XVI el sábado 19 de agosto de 2006 al final de la representación de la obra «El misterio de la obra de Charles Péguy «El misterio de la caridad de Juana de Arco».
Queridos amigos:
Al concluir esta excelente representación de «El misterio de la caridad de Juana de Arco», que me habéis ofrecido esta tarde, agradezco cordialmente a monseñor Bernard Barsi, arzobispo de Mónaco y al arzobispado de Mónaco, promotores de esta hermosa iniciativa, que he apreciado mucho. También saludo cordialmente al señor embajador del Principado de Mónaco ante la Santa Sede, así como a las demás autoridades presentes.
La obra de Charles Péguy que nos han representado tres actrices de gran talento nos ha llevado a descubrir el alma de Juana de Arco y la raíz de su vocación. A través de una profunda reflexión sobre temas siempre presentes en el pensamiento de nuestros contemporáneos, hemos sido introducidos en el corazón del misterio cristiano. En este texto de gran riqueza, Péguy ha sabido expresar con gran fuerza la plegaria que Juana de Arco elevó a Dios con pasión, implorándole que eliminara la miseria y el sufrimiento que veía a su alrededor, y expresando la inquietud del hombre y su búsqueda de la felicidad.
La excelente interpretación de «El misterio de la caridad de Juana de Arco», que nos han ofrecido, también nos ha mostrado que esa apremiante plegaria de Juana, que manifiesta su dolor y su desconcierto, revela ante todo su fe ardiente y lúcida, caracterizada por la esperanza y la valentía.
Adentrándonos aún más en la meditación, Péguy nos ha hecho vislumbrar en el «misterio» de la pasión de Cristo lo que, en definitiva, da sentido a la oración de la joven, cuya fuerza de espíritu no puede por menos de conmovernos.
La representación de esta obra ante nosotros esta tarde me parece particularmente oportuna. En efecto, en el contexto internacional que vivimos hoy, ante los dramáticos acontecimientos de Oriente Próximo y ante las situaciones de sufrimiento provocadas por la violencia en numerosas regiones del mundo, el mensaje transmitido por Charles Péguy en «El misterio de la caridad de Juana de Arco» es una fuente de reflexión muy provechosa. Que Dios escuche la plegaria de la santa de Domremy y la nuestra, y conceda al mundo la paz que anhela.
Deseo expresar mi agradecimiento al director, que ha sabido poner de relieve con gran sobriedad los elementos esenciales de esta obra maestra de Charles Péguy. Felicito vivamente a las artistas, que nos han ofrecido una interpretación de gran calidad, poniendo al servicio del texto no sólo su talento, su «oficio» de actrices teatrales, sino también su interioridad, llevándonos así a entrar en los sentimientos de los personajes que han hecho revivir ante nosotros.
Doy las gracias también a los técnicos y a todas las personas que han participado en la realización de esta representación, de la que conservaremos un grato recuerdo.
Que, después de esta hermosa velada, santa Juana de Arco nos ayude a entrar cada vez más profundamente en el misterio de Cristo para descubrir en él el camino de la vida y de la felicidad.
Sobre todos vosotros invoco de corazón la abundancia de las bendiciones del Señor.
[Traducción del original francés distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
"Evolución y creación” tema de la reunión que inicia hoy el Papa con los antiguos alumnos de su época de profesor en Ratisbona
Viernes, 1 sep (RV).- El Santo Padre participará en un encuentro con antiguos alumnos suyos del 1 al 3 de septiembre sobre "Evolución y creación", encuentro que se viene prolongando desde hace más de treinta años, según ha revelado el cardenal y teólogo Christoph Schönborn, Arzobispo de Viena.
El origen de estos encuentros se remontan al año 1970, cuando el profesor Ratzinger ofrecía a sus alumnos, junto con el gran exegeta convertido al catolicismo, Heinrich Schlier, un curso de verano de una semana, donde el diálogo teológico y la oración se hacían fecundos en un contexto de convivencia. Del círculo de los doctorandos de Ratzinger formaban parte dos estudiantes ortodoxos, Damaskinos Pandréou y Stylianos Harkianakis, hoy metropolitanos del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla.
La ciudad de Ratisbona, donde fuera profesor Benedicto XVI, está considerada como la maravilla medieval de Alemania: una ciudad histórica que ha sabido conservar sus casi dos mil años de antigüedad. En ella se encuentra la casa y monumento conmemorativo del astrónomo Johannes Kepler, donde se muestran los instrumentos originales y maquetas del investigador del universo.
Posteriormente, en 1977, el Profesor Ratzinger fue nombrado arzobispo de Munich, y dado que algunos de sus alumnos no habían terminado sus trabajos universitarios, pidieron seguir encontrándose con él. Desde entonces se potenciaron estos encuentros anuales, en los que el arzobispo de Viena, Christoph Schönborn, formaba parte del círculo de doctorandos.
El arzobispo, que ha participado estos días en un Meeting por la Amistad entre los Pueblos, organizado por el Movimiento Comunión y Liberación en Rímini, es quien ha dado a conocer el encuentro de tres días con el Papa, sobre el tema "Evolución y creación", un tema de particular interés para el Santo Padre. El profesor Ratzinger "era uno de los teólogos alemanes que subrayaron intensamente ya en los años setenta la necesidad de volver al tema de la creación. Cuando los teólogos no hablaban de ello", ha dicho el Arzobispo de Viena.
El mismo monseñor Schönborn, introducirá el debate que contará además con los relatores Peter Schuster, presidente electo de la Academia austriaca de las ciencias, el padre jesuita Paul Elbrich, profesor de filosofía de la naturaleza en Munich y Robert Spaemann, filósofo de la política.
El purpurado, que fue colaborador cercando del cardenal Joseph Ratzinger en la redacción del Catecismo de la Iglesia Católica, informó igualmente que durante estos 25 años, siempre se ha escogido un tema diferente; el encuentro del año pasado se centró en el Islam. Y por lo que se refiere al de este año, "Evolución y creación", el purpurado austriaco constató que "el debate de estos meses ha motivado sin duda la elección del Santo Padre, pero si se hace una lista de sus libros sobre este tema se ve que habla de él con frecuencia desde hace tiempo".
Como Papa, Benedicto XVI ha hablado en varias ocasiones de este tema. En la homilía de la misa de inauguración de su Pontificado, el 24 de abril de 2005, afirmó: "No somos el producto casual, sin sentido, de la evolución. Cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario".
31/08/2006 16.06.54
En su encuentro con el clero de la diócesis de Albano, el Papa dialoga con los presbíteros sobre la realidad de la diócesis y de la Iglesia universal
Jueves, 31 ago (RV).-
«La fe es más fuerte que cualquier corriente que va y viene».
La Iglesia a lo largo de sus 2000 años de historia ha superado numerosas adversidades y está viva gracias a Cristo, esperanza que no defrauda. Lo ha reiterado Benedicto XVI esta mañana en un encuentro con el clero de la diócesis de Albano, a la que pertenece la localidad de Castelgandolfo.
Encuentro intenso y ameno - en el Palacio Apostólico de Castelgandolfo - que ha durado casi una hora y media y en el que el Papa ha dialogado con los presbíteros que le formularon cinco preguntas sobre temas que conciernen a la realidad de esta diócesis, pero también a la Iglesia universal. Como son las esperanzas y desafíos que afrontan los sacerdotes; la pastoral integrada; la liturgia; la familia y los jóvenes.
Respondiendo a la primera pregunta que le presentó un sacerdote de 83 años - también en nombre de los presbíteros más jóvenes - ante las dificultades que afrontan los sacerdotes en el desarrollo de su misión, Benedicto XVI ha exhortado a no dejarse llevar por el desaliento y ha hecho hincapié en que la Iglesia está viva y que - gracias a Cristo que vive en su Iglesia - a lo largo de sus dos mil años de historia ha superado numerosos sufrimientos.
El Papa ha evocado las grandes figuras de los santos - como la de los españoles santa Teresa de Ávila y san Ignacio de Loyola – y citando algunos ejemplos de los sufrimientos del pasado, como las invasiones musulmanas; las corrientes del iluminismo; el marxismo y a Hitler - que quiso destruir a la Iglesia Católica - el Santo Padre ha destacado la vitalidad de la Iglesia hoy: «Viviendo la Iglesia de hoy – viendo, a pesar de los sufrimientos - la vitalidad de la Iglesia, podemos decir que hemos creído y conocido que tú, Señor, nos das las palabras de vida eterna. Es decir, de una esperanza que no defrauda».
Reiterando la importancia de la oración, de la Palabra de Dios, de la Eucaristía, de la celebración de la Santa Misa, de la liturgia, de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, sin olvidar los problemas del momento presente, el Papa se ha referido a las florecientes vocaciones en África, que constituyen una significativa y concreta esperanza.
Tras recordar que la gente de hoy tiene sed de Agua Viva y que las palabras de Cristo son más fuertes que cualquier adversidad, al responder a la segunda pregunta, Benedicto XVI ha insistido en la importancia de integrar en un único camino pastoral a todos los agentes comprometidos en este sector.
Señalando la necesidad de la evangelización continua y misionera y destacando también la responsabilidad en lo que se refriere a la preparación para los sacramentos, el Santo Padre se ha referido de forma especial a la preparación matrimonial, al carácter sacramental del matrimonio y al cuidado pastoral de los divorciados vueltos a casar. El Papa ha puesto de relieve asimismo la diaconía de la caridad dedicada a los que sufren, a los enfermos, a los marginados a los pobres. Los párrocos y los agentes pastorales, guiados por los Obispos, tienen una importante misión: «confirmar y sostener la fe de los creyentes – que es un gran tesoro – y hacer llegar el anuncio de la fe a todos los que buscan con corazón sincero la Palabra de Dios»
En lo que se refiere al tema de la celebración litúrgica, el Papa ha señalado la importancia del diálogo con Dios, del encuentro personal con Cristo, de la escucha y del anuncio de la Palabra. Los sacerdotes deben ser «instrumentos del Señor y celebrar con la Iglesia de forma que la gente perciba la intensa interioridad de la comunión con Dios». La celebración litúrgica no es una pieza teatral.
En el tema de la Familia, Benedicto XVI ha evocado el V Encuentro Mundial de las Familias que tuvo la alegría de clausurar en Valencia, el pasado mes de julio. Destacando la importancia del testimonio de las familias cristianas, también de aquellas que superan las dificultades de cada día – grandes y pequeñas – el Santo Padre ha señalado que también los sacerdotes pueden aprender de los sufrimientos de los casados para crecer en la maduración de las experiencias de la vida.
La última pregunta a la que ha respondido el Papa ha sido la referida a la pastoral juvenil. Benedicto XVI ha destacado la necesidad de mantener encendida la llama y el entusiasmo de las Jornadas Mundiales de la Juventud, cultivando e impulsando con la guía de los obispos las importantes actividades de los voluntariados, de los compromisos positivos de los jóvenes, de los movimientos, de los grupos de oración y de la contemplación de la Palabra - pues «Dios sigue hablando a los hombres de hoy».
El Santo Padre ha exhortado a cuidar la formación de los jóvenes, para que sigan el modelo de conversión de san Francisco de Asís, que no fue un simple ambientalista o pacifista, sino que fue sobre todo un hombre que se convirtió y anunció la alegría del amor de Dios hacia todos los hombres.
Vacaciones del Papa al piano: le oyen sus vecinos de Les Combes (Valle de Aosta)
INTROD, lunes, 17 julio 2006 (ZENIT.org).- En estos días de descanso en los Alpes italianos, el Papa está practicando su afición favorita al menos dos veces al día: sus vecinos de Introd (en el Valle de Aosta) son testigos de su música al piano.
Es lo que se sabe con certeza –al menos se oye— de la actividad del Santo Padre, aparte de los paseos que da.
Según el enviado especial de «Avvenire», Salvatore Mazza, al menos dos veces al día Benedicto XVI se sienta al piano e interpreta sus clásicos favoritos, generalmente por la mañana y por la tarde.
«El Papa parece apreciar verdaderamente estos días de reposo; se le vé muy relajado y contento»; «cuando nos hemos saludado, a su llegada, le dije: “Sigo siendo el párroco de Introd”. Y él me respondió: “Bien, en la Iglesia se necesita continuidad”», relataba el sábado Paolo Curtaz, en las páginas del diario italiano.
El domingo, las imágenes del Centro Televisivo Vaticano permitieron ver las actividades del Papa en estos días: el rato en su estudio en la residencia de los salesianos que ocupa, un paseo por el jardín, un rato de oración ante la Virgen, y unos momentos ante el piano interpretando una pieza.
En cuanto al trabajo que está desarrollando exactamente Benedicto XVI, no se sabe con certeza, apunta Mazza en la edición dominical de «Avvenire», «pero parece que, entre otras cosas, ha vuelto a tomar en sus manos el libro que estaba escribiendo antes de ser elegido sucesor de Juan Pablo II», «un texto de teología».
En declaraciones a «Radio Vaticana», este lunes el obispo de Aosta, monseñor Giuseppe Anfossi, describió: «El Papa está tranquilo. ¡Ciertamente disfruta de la libertad de no estar sometido al trabajo! Muestra también que encuentra tiempo para pasear, para orar...».
«La conversación con él es extremadamente sencilla, como es propio de su carácter. Además, cuando habla está atento a todos. Hemos visto que la población que se presenta en Les Combes [donde reside el Papa] está formada de personas que le quieren mucho, jóvenes que le llaman... Hay muchas familias (...), también han venido muchos enfermos».
Al pedirse al prelado que compartiera alguna anécdota de estos días en Aosta, aceptó hacerlo con una «de naturaleza muy muy personal». «En cuanto subió al coche para el traslado del aeropuerto a la casa, la primera palabra que el Papa me dirigió fue para pedirme noticias de la salud de mi madre. Francamente no me esperaba tanta delicadeza...», reconoce monseñor Anfossi en la emisora pontificia.
Angelus:María, «cumbre del encuentro del hombre con Dios»
domingo, 16 julio 2006
Publicamos las palabras que dirigió Benedicto XVI ante miles de fieles (peregrinos y residentes de Les Combes –Introd--, en el Valle de Aosta, en plenos Alpes italianos, donde pasa desde el martes unos días de descanso) antes de rezar la oración mariana del Ángelus.
INTROD, domingo, 16 julio 2006 (ZENIT).-
Queridos hermanos y hermanas:
También este año tengo la alegría de pasar un tiempo de descanso aquí, en el Valle de Aosta, en la casa que muchas veces acogió al amado Juan Pablo II. Me he sumergido inmediatamente en este estupendo panorama alpino que ayuda a revigorizar el cuerpo y el espíritu, y hoy estoy contento de vivir este encuentro familiar. A cada uno de vosotros, residentes y veraneantes, un cordial saludo. Deseo, ante todo, saludar y dar las gracias al pastor de la Iglesia que vive en este Valle, el obispo de Aosta, monseñor Giuseppe Anfossi, así como a los sacerdotes, a los religiosos, a las religiosas y a los laicos de la comunidad diocesana. Aseguro por cada uno un recuerdo en la oración, en especial por los enfermos y los que sufren. Mi pensamiento agradecido se dirige además a los Salesianos, que han puesto a disposición del Papa esta casa suya. Un saludo deferente dirijo a las autoridades del Estado y de la Región, al administrador municipal de Introd, a las fuerzas del orden y a todos cuantos de diferentes maneras colaboran por el sereno desarrollo de mi estancia. ¡Que el Señor os lo recompense!
Por una feliz coincidencia, este domingo es 16 de julio, día en que la liturgia recuerda a la Santísima Virgen María del Monte Carmelo. El Carmelo, alto promontorio que se yergue en la costa oriental del Mar Mediterráneo, a la altura de Galilea, tiene en sus faldas numerosas grutas naturales, predilectas de los eremitas. El más célebre de estos hombres de Dios fue el gran profeta Elías, quien en el siglo IX antes de Cristo defendió valientemente de la contaminación de los cultos idolátricos la pureza de la fe en el Dios único y verdadero. Inspirándose en la figura de Elías, surgió al Orden contemplativa de los «Carmelitas», familia religiosa que cuenta entre sus miembros con grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz (en el siglo, Edith Stein). Los Carmelitas han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la Santísima Virgen del Monte Carmelo, señalándola como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios. María, en efecto, antes y de modo insuperable, creyó y experimentó que Jesús, Verbo encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios. Acogiendo plenamente la Palabra, «llegó felizmente a la santa montaña» (Oración de la colecta de la Memoria), y vive para siempre, en alma y cuerpo, con el Señor. A la Reina del Monte Carmelo deseo hoy confiar todas las comunidades de vida contemplativa esparcidas por el mundo, de manera especial las de la Orden Carmelitana, entre las que recuerdo el monasterio de Quart, no muy lejano de aquí. Que María ayude a cada cristiano a encontrar a Dios en el silencio de la oración.
[Después del Ángelus el Papa añadió las siguientes palabras, también en italiano:]
En estos últimos días, las noticias de Tierra Santa son para todos motivo de nuevas y graves preocupaciones, en particular por la expansión de acciones bélicas también en Líbano, y por las numerosas víctimas entre las población civil. En el origen de estas oposiciones despiadadas hay, lamentablemente, situaciones objetivas de violación del derecho y de la justicia. Pero ni los actos terroristas ni las represalias, sobre todo cuando existen trágicas consecuencias para la población civil, pueden justificarse. Por caminos así –como la amarga experiencia demuestra— no se llega a resultados positivos.
Este día está dedicado a la Virgen del Carmelo, Monte de Tierra Santa que, a pocos kilómetros de Líbano, domina la ciudad israelí de Haifa, también ésta recientemente golpeada. Roguemos a María, Reina de la Paz, para que implore a Dios el don fundamental de la concordia, devolviendo a los responsables políticos al camino de la razón y abriendo nuevas posibilidades de diálogo y de acuerdo. En esta perspectiva invito a las Iglesias locales a elevar especiales oraciones por la paz en Tierra Santa y en todo Oriente Medio.
[A continuación, Benedicto XVI saludó a los presentes en distintos idiomas. En español dijo:]
Saludo a los peregrinos de lengua española aquí presentes y a los que participáis en el rezo del Ángelus a través de los diversos medios de comunicación. Que el tiempo veraniego sea un aliciente para recobrar el sosiego interior que nos permite descubrir con mayor nitidez la hermosura de los muchos dones que hemos recibido de Dios a través de la naturaleza y contemplarlos en familia y con los demás en espíritu de amistad. ¡Feliz domingo!
[En italiano expresó:]
Saludo con afecto a las personas y a los grupos de lengua italiana, en particular a los participantes del curso de formación organizado por la Conferencia Episcopal italiana para animadores de la pastoral familiar. Estando aún vivo el recuerdo del Encuentro Mundial de las Familias recientemente celebrado en Valencia, en España, renuevo el aliento a las familias cristianas, para que sepan vivir y transmitir con gozo la fe a las nuevas generaciones. Saludo además a los numerosos grupos parroquiales, a los jóvenes, a los niños, así como a las religiosas, a los nuevos esposos y a los novios. A todos deseo feliz domingo y felices vacaciones.
[Traducción: Zenit.org -
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Presentan libro sobre vida y pensamiento de Benedicto XVI
MADRID, 09 May. 06 (ACI).- "Una mirada cercana" es el libro del periodista alemán Peter Seewald que fue presentado este lunes en la Nunciatura Apostólica en Madrid con la intervención del Nuncio del Papa, Mons. Manuel Monteiro de Castro y la consejera-delegada de Ediciones Palabra, Belén Martín.
Seewald, autor de "La Sal de la Tierra" (1996), el libro-entrevista al Cardenal Ratzinger sobre una serie de asuntos controvertidos que afronta el catolicismo, sostiene en su nueva obra que "es precisamente Benedicto XVI quien puede dar aliento y esperanza para los tiempos venideros, a personas de dentro y fuera de la Iglesia".
Según el periodista, a Joseph Ratzinger primero se le consideró un "teólogo progresista"., para, posteriormente, ser bautizado por cierta prensa como el "Panzerkardinal". Sin embargo, continúa, "no es él quien ha cambiado de teólogo reformador y progresista para convertirse en un inquisidor duro", sino que "han sido la Iglesia y el mundo a su alrededor los que han cambiado como nunca antes lo habían hecho".
"Siempre ha sido Ratzinger quien, con una clarividencia, diríase que profética, ha previsto las evoluciones sociales", asegura Seewald y añade que del Papa "se espera el afianzamiento de la Iglesia para el siglo XXI que comenzó Juan Pablo II".
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Algunas opiniones del Papa Benedicto XVI
“Todos conocen a Juan Pablo II: su rostro, su característico modo de moverse y de hablar, su ensimismarse en la oración, su alegría espontánea. Muchas de sus palabras se han grabado de manera indeleble en la memoria, comenzando por ese apasionado llamado con que se presentó al inicio de su pontificado: “¡Abrid las puertas a Cristo, no tengáis miedo¡”. En esta frase se condensa todo un pontificado.
Como si desease hacer accesible a todos los hombres el camino hacia la verdadera vida, hacia el verdadero amor.”
“El titulo de “padre” (Papa) expresa lo que se siente frente a él.
“La vocación de Karol Wojtyla maduró cuando trabajaba en un laboratorio químico, durante los horrores de la guerra y de la ocupación”
“El camino de la Iglesia es el hombre”
“Todo antropocentrismo que apunta a borrar a Dios como colaborador del hombre se ha transformado en tedio del hombre y para el hombre”
“El se ha “identificado” realmente con la Iglesia y puede, por tanto, ser su vocero”.
“Quien puede hablar de ese modo es, él mismo, un sufriente. El dolor está escrito en su rostro”.
“Se Apoya en la cruz, en el crucifijo”
“En el Papa se hizo sensible la realidad de la Iglesia, la realidad del misterio, algo que va mucho más allá de las capacidades y de las habilidades humanas”.
También la edad tiene su mensaje propio; el sufrimiento tiene una dignidad propia, una fuerza salvífica propia”.
“Fides et ratio trata tanto de la responsabilidad pública como de la comunicabilidad de la fe”.
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La agenda internacional de Benedicto XVI tendrá pocos viajes y cortos: Polonia, España, Alemania y Turquía, en 2006
Pocos viajes y cortos. Aunque la Santa Sede no hace confirmación oficial hasta un par de meses antes, las previsiones de la agenda internacional de Benedicto XVI para 2006 son: Polonia, España, Turquía y su tierra natal.
Fuentes eclesiásticas aseguran que el Papa opta en este capítulo por un perfil distinto al instaurado por su predecesor, Juan Pablo II. Benedicto XVI ha decidido realizar contadas salidas al extranjero y que no le alejen mucho tiempo fuera de Roma.
Al margen de estas directrices generales ya se van conociendo detalles del calendario de Su Santidad para 2006. Aunque la fecha no está fijada todavía, se baraja la segunda quincena de mayo para visitar Polonia, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Karol Wojtyla (18 de mayo). Benedicto XVI quiere homenajear a la figura de Juan Pablo II visitando las principales ciudades donde su antecesor desarrolló su ministerio sacerdotal y episcopal.
El Papa visitará Wadowice, ciudad natal de Juan Pablo II, Cracovia, Katowice, el Santuario de Kalwaria Zebrzydowska y el campo de concentración de Auschwitz.
En julio, Benedicto XVI visitará España con motivo de la clausura del V Encuentro Mundial de las Familias, que tendrá lugar en Valencia del 1 al 9 de julio. Se espera que el Papa llegue a Valencia el sábado 8 y que pernocte en la capital del Turquía para celebrar la Eucaristía final del Encuentro el domingo día 9.
Desde el arzobispado de Pamplona se está tratando que el Papa, aprovechando su viaje a España, visite el Castillo de Javier (Navarra), con motivo del V Centenario del nacimiento de San Francisco Javier que se celebra desde el 3 de diciembre de 2005 hasta el 3 de diciembre de 2006. Igualmente, desde el arzobispado de Madrid están haciendo lo posible para que Benedicto XVI alargue su viaje por tierras españoles y visite la capital española.
Mediados de septiembre es la fecha que se postula para un viaje del Papa a Alemania. A día de hoy, las ciudades que está previsto que visite el Santo Padre son Munich, Ratisbona, Altötting y su pueblo natal, Marktl am Inn.
El 30 de noviembre, Benedicto XVI se trasladará a Turquía para reunirse en Estambul con Bartolomeo I, Patriarca Ecuménico de Constantinopla, una de las principales cabezas —junto al de Moscú, Kiev y Atenás- de los cristianos ortodoxos. El motivo: la celebración conjunta de la fiesta de San Andrés, patrón de los ortodoxos.
Es costumbre que el Vaticano envíe una delegación a Turquía con motivo de la festividad de San Andrés, mientras que los ortodoxos visitan Roma con motivo de la fiesta de San Pedro y San Pablo cada 29 de junio. Este año será el mismo Papa el que se desplace a Estambul.
Hay que recordar además que el pasado mes de septiembre, el presidente de Turquía, Ahmet Necdet Sezer, invitó al Papa Benedicto XVI a realizar una visita oficial a Turquía en el 2006. Turquía “sigue de cerca los esfuerzos desplegados por el Papa Benedicto XVI para reforzar el diálogo y la tolerancia entre las religiones”, subrayaba en la misiva que Ahmet Necdet envió a la Santa Sede.
Por su parte, Bartolomeo I también invitó al Papa a visitar Turquía. El Patriarca de Constantinopla es la cabeza de unos 200 millones de cristianos ortodoxos. Benedicto XVI será el segundo Papa que visite Turquía. Su antecesor, Juan Pablo II viajó al país en 1979, poco después de ser elegido Pontífice.