Hoy iniciamos la reflexión sobre el segundo capítulo de la Caritas in veritate que tiene como título “El desarrollo humano en nuestro tiempo”. Es un capítulo con 13 apartados y que tiene como objetivo estudiar el desarrollo en la época actual, con los avances obtenidos en todos los órdenes, especialmente el referido a la globalización. El primer número de este segundo capítulo es el 21, y Benedicto XVI comienza diciéndonos que su antecesor Pablo VI tenía una visión muy articulada del desarrollo humano, y lo definía como la posibilidad que los pueblos pudieran salir del hambre, la miseria, las enfermedades endémicas y el analfabetismo. Pero a la par del desarrollo humano, también hay una vertiente económica del desarrollo que significa ofrecer una participación activa y en condiciones de igualdad en el proceso económico internacional. Además de estas dos vertientes, existen otras dos, planteadas también por Pablo VI, y son la vertiente social, que significa que la evolución hacia sociedades solidarias y con buen nivel de formación, y la vertiente política, que tiene que ver con la consolidación de regímenes democráticos capaces de asegurar la libertad y la paz. Es claro que Pablo VI tiene ante sí el contexto de los años 60 y por ello responde de esta manera al concepto de desarrollo. Benedicto XVI, ya en el nuevo siglo XXI, se pregunta ¿hasta qué punto se han cumplido las expectativas de Pablo VI? Veremos en nuestras próximas entregas qué respuestas se dan el día de hoy a estas expectativas.



"Arraigados y edificados en Cristo": Mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011
El capítulo primero de la Caritas in veritate ha sido dedicado a rememorar la encíclica Populorum progressio que Pablo VI escribió en 1967. Hoy finalizamos el análisis de este capítulo revisando el número 20 de la encíclica de Benedicto XVI. Este número es como un resumen donde el Papa nos está diciendo que las perspectivas abiertas por la encíclica de Pablo VI siguen siendo válidas y sirven de orientación para nuestro compromiso por el desarrollo de los pueblos. Además, dice el Pontífice, Populorum progressio subraya reiteradamente la urgencia de reformas y pide que, ante los grandes problemas de la injusticia del desarrollo de los pueblos, se actúe con valor y sin demora. Y subraya que esta urgencia viene impuesta también por la caridad en la verdad. Benedicto XVI sigue hablando de urgencia porque lamentablemente se constata que los problemas planteados 40 años antes por Pablo VI se han agudizado y las perspectivas de superación no parecen estar a la vuelta de la esquina. De allí que esta nueva encíclica social, siguiendo los pasos de la Populorum progressio, y planteando como novedad el principio de la caridad en la verdad, sea una voz que se eleva desde la Iglesia para llamar la atención, primeramente a los cristianos, pero también a toda la humanidad para que se dejen de lado las diferencias y las ambiciones particulares, y ya, de una vez, comencemos a construir una convivencia humana donde todos seamos hermanos, donde la fraternidad sea el motor que impulse el progreso de nuestros pueblos, de todos los pueblos.
Alumnos de Ratzinger ante el Vaticano II: Fidelidad y apertura






